Ya viene el Congreso Carismático

Carmen Elena Villa
Con el lema “Ríos de agua viva” El Movimiento de la RCC. de la Arquidiócesis de Denver está organizando el décimo cuarto Congreso de la Renovación Carismática el cual se celebrará en el Douglas county fairgrounds Event Center de Castle Rock, Colorado los días 10 y 11 de junio.
El obispo auxiliar de Denver, monseñor Jorge Rodríguez es quien celebrará la Misa de apertura. Los predicadores invitados son el padre Eugenio Hoyos Diocesis de Arlington, Virginia y Enrique Lugo empleado de la diócesis de Brooklyn  en Nueva York. También estará el joven nicaragüense de la arquidiócesis de Los Ángeles J Julián quien dará un concierto sobre el gran jubileo que este año celebra la Renovación tras los 50 años de su fundación. También estará como conferencista el padre Mauricio Bermudez. La jornada del sábado finalizará con la Hora Santa.
El día domingo estará la hermana Maria Jose Sacias, una religiosa de las discípulas del corazón traspasado de Jesús y María y hablará sobre el tema “El Año de Gracia del Señor”. La Misa de clausura estará a cargo del arzobispo de Denver monseñor Samuel Aquila. Simultáneamente habrá en el mismo lugar otros tres para niños de 5 a 9 años, preadolescentes de 10 a 12 y adolescentes de 13 a 17. El gran congreso está dirigido a adultos de 18 años en adelante. La cita bíblica que iluminará este evento es: “Proclamar el año de gracia del Señor” Lc 4, 19. Mayores informes con Abram León al (303) 282-3304 o al correo abram.leon@archden.org

Próximamente: Cinco por ciento de luz

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Vi el eclipse total de sol desde Denver, Colorado. Wyoming, estado que limita hacia el norte, fue uno de los lugares donde se vio en un cien por ciento. Muchos viajaron allí para observar este fenómeno natural que no ocurría en este país desde hace 99 años. Por cuestiones de trabajo no pude viajar, pero me contenté con verlo desde aquí, donde la luna tapó al sol en un 95 por ciento.

Confieso que tuve la ilusión de que ese alto porcentaje fuera suficiente para ver el cielo semioscuro, para observar a los pájaros volar precipitadamente a sus nidos y escuchar luego a los gallos cantar en un insólito amanecer de medio día.

En la mañana encendí la radio donde daban las últimas indicaciones para disfrutar del eclipse. Los locutores advirtieron que la oscuridad sería mínima en Colorado, pero pensé que estaban exagerando. El punto máximo fue a las 11:47 a.m. hora local. Salimos con lentes en mano cuando se acercaba el momento. Emocionados pudimos ver cómo el brillo del sol se iba menguando con la interposición de la luna. Pero cuando esta avanzó hacia la hora pico, la luz continuaba aunque más tenue “¿Un mal cálculo de parte de los astrónomos?”, nos preguntamos. Al seguir observando el eclipse con nuestros lentes vimos que un pequeño cachito de sol se asomaba y me maravillé al ver cómo ese cinco por ciento de luz pudo iluminar tanto.

En nuestra vida también hay momentos de oscuridad donde nuestro brillo puede ser eclipsado por muchas adversidades: un fracaso, una decepción, una enfermedad, un accidente o simplemente un bajón en nuestro estado de ánimo. Sin embargo, un cachito de esperanza puede ser suficiente para impedir que caigamos en la oscuridad total ¿Y en qué puede estar representado ese pedacito de luz? En primer lugar, en Dios mismo. Ese “sol de justicia”, como lo llamó el profeta Malaquías. En Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre, quien nos dijo: “Yo soy la luz del mundo; el que me siga no caminará en la oscuridad, sino que tendrá la luz de la vida” (Jn 8, 12).

Recordemos que Jesús también nos llamó para que con su luz iluminemos la vida de los demás: “Vosotros sois la luz del mundo. (…) Brille así vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos” (Mt. 5, 14.16)

Ese cachito de luz lo podemos ver en su amor que se ve reflejado en las personas a quienes amamos y también en quienes están agradecidos con nosotros porque en algún momento les tendimos una mano. Lo podemos ver en nuestros buenos recuerdos, en los talentos cultivados o en las oportunidades que nos han permitido mejorar.

Nadie está libre de adversidades que pueden llegar para dar un giro a nuestra vida. Que pueden hacernos caer en un eclipse y no necesariamente de dos minutos de duración.  Pero depende de nosotros seguir viendo la luz a través de los rayos de sol que continúan asomándose, dándonos ánimo y repitiéndonos que nuestra vida tiene sentido, que el sol continúa presente dándonos luz y calor con los rayos tenues que logran asomarse en ese pequeño espacio que le dejó la luna.