Vocaciones serán prioridad para nuevo Obispo de Pueblo

Mons. Stephen Berg fue instalado Obispo de esta diócesis el 27 de febrero

Lara Montoya

Frente a una multitud de fieles, congregadas en el Memorial Hall de Pueblo CO, Mons. Stephen Jay Berg, fue ordenado e instalado como el quinto obispo de la Diócesis de Pueblo.

Mons. Samuel Aquila, Arzobispo de Denver, presidió la ceremonia y ordenó al Obispo Berg, acompañado de Mons. Michael Sheridan, Obispo de Colorado Springs y Mons. Joseph Charron, Obispo emérito de Des Moines, quien también es tío materno del nuevo Obispo de Pueblo y quien años atrás lo ordenó sacerdote. También estuvo presente el Nuncio Apostólico de Estados Unidos, Mons. Carlo María Viganó.

Debido a la numerosa población hispana en la diócesis de Pueblo, las lecturas de la Misa y la homilía de Mons. Aquila fueron proclamadas en inglés y español.

En su homilía, el Arzobispo de Denver alentó a Mons. Berg a darse el tiempo para conocer a todos sus sacerdotes. “Ámalos como Cristo amó a sus apóstoles, pues ellos serán tus colaboradores más cercanos”, señaló el Arzobispo de Denver.

Mons. Aquila  recordó además el llamado del Papa Francisco a todos los obispos, a ser “pastores con olor a oveja”.
Antes de la ordenación episcopal, Mons. Carlo Maria Viganó leyó la Bula Papal, anunciando el nombramiento de Mons. Berg como Obispo de Pueblo. Consciente de que Mons. Berg llega a una diócesis con zonas desérticas, el Papa Francisco alienta a Mons. Berg a  “imitar el modelo de Cristo, quien gritó en el desierto para que aquellos que estén distantes puedan oír y entender, desde el ruido estrepitoso del sonido de tu voz, la inmensidad de lo que hables”.

Al dirigirse a la congregación, el nuevo Obispo de Pueblo compartió que accidentalmente había olvidado sus notas en casa, por lo que tuvo que hablar desde el corazón. Mons. Berg señaló que su prioridad será trabajar por las vocaciones al sacerdocio, y mirando a sus sacerdotes les dijo: “Yo pensaba que era un sacerdote ocupado cuando tenía que atender cuatro parroquias rurales, sin embargo veo que algunos de ustedes tienen seis, siete e incluso ocho parroquias y misiones. Sólo quiero que sepan que me esforzaré por conocerlos y escuchar a cada uno de ustedes, vamos a trabajar juntos”, agregó el Obispo.

La Diócesis de Pueblo está compuesta por más de 48,000 millas cuadradas y tiene una población cercana a 700,000 personas, de las cuales sólo el 10% son católicas.

La información para esta nota fue tomada del Colorado Catholic Herald, escrita por Veronica Ambuul y Anna Marie Basquez, y de la colaboración de Jorge Paredes de JP Creative Group.

 

Próximamente: Pastores en la calle

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Por: Roxanne King

En los últimos años, el Camino Neocatecumenal, un carisma de la Iglesia Católica que tiene como objetivo dirigir a la gente a madurar en la fe cristiana, ha anunciado, durante la Pascua, la Buena Nueva de Jesucristo en plazas públicas a través de la arquidiócesis. Este año, por primera vez, el proyecto de evangelización “Great Missión” (“La gran misión”) tuvo lugar en 16th Street Mall en el centro de Denver.

Desde el inicio, hace 35 años, el 16th Street Mall ha permanecido como una de las principales atracciones para los visitantes, donde llegan tanto turistas como personas del lugar al corredor de una milla de largo, que ofrece una variedad de restaurantes, tiendas y negocios.

“Era el lugar perfecto para la Gran Misión, dijo el sacerdote de Denver Grzegorz Wojcik, original de Polonia, quien fue parte del equipo del camino en la parroquia St. Louis en Englewood, y que anunció la Buena Nueva en el centro comercial. “¡Fue estupendo…enseñar [a la gente] que la Iglesia los está buscando”! dijo el Padre Wojcik, quien hoy es el párroco de St. William en Fort Lupton. “Esto demostró que aún en Denver, una ciudad moderna, Jesucristo va hacia ellos.

El 14 de mayo, el quinto domingo de Pascua, el equipo de Great Mission llevó a cinco sacerdotes católicos, quienes ofrecieron confesiones en el centro comercial.

“Nunca he visto eso antes, que el sacramento [de Reconciliación] venga a las calles”, dijo Flora Potter, miembro del equipo de Great Mission a quien se le asignó sostener una pancarta que decía: “Confesión disponible con un sacerdote católico, HOY”.

“Fue el momento de evangelización más increíble que he experimentado”, dijo Potter. “Llevar el amor de Cristo a la gente en la calle ¡Pastores, que huelen a oveja!”.

“Mientras la gente leía las palabras en la pancarta, sus caras expresaban sorpresa, incredulidad, tristeza, sufrimiento, alegría, ira, dolor, deleite, disgusto y gratitud ¡Me di cuenta de que esto era verdadera evangelización!”, dijo Potter.

“Fue llevar a Dios a las calles”, añadió, “donde la gente pudiera verlo”. El padre Wojcik dijo que la experiencia le recordó escenas de las Escrituras donde la gente pasa por su vida cotidiana y de repente, Cristo aparece.

“Jesús estaba presente ahí,” dijo el padre Wojcik. “Él los estaba buscando. Estaba dando felicidad, la oportunidad de ser libres”.

A pesar de la disponibilidad abundante de los sacerdotes, el padre Wojcik dijo que solo unas 20 personas aprovecharon la confesión.

“Las pocas personas que vinieron, a pesar de las distracciones del 16th Street Mall, fueron increíbles”, dijo.

“Fue un privilegio llevar a cabo este anuncio que cambia vidas”, afirmó. “¿Cómo puedes vivir de la misma manera después de saber que Jesús está aquí en 16th Street Mall, entre las calles 16th y Champa?”.

La mayoría de los transeúntes, dijo el sacerdote, consideraron curioso y entretenido el esfuerzo de evangelización.

“Algunos se pararon por un minuto o dos”, dijo. “Muchos tomaron fotos, pero muy pocos se quedaron a escuchar. Fue un gran descubrimiento: de que Jesús es como un espectáculo, como si no lo necesitaran. No hay tiempo para Jesús, tengo que vivir mi vida”.

Lo que pudo parecer tonto para muchas personas, no lo fue para el equipo de evangelización. “Pudimos hablar con estudiantes, indigentes, veteranos viviendo en casas de refugio, gente que vive en el centro que son afluentes”.

“Gente de toda clase social pasa por ahí”, dijo Sue Van Doren, coordinadora del equipo de 13 miembros de Great Mission de 16th Street Mall, que cuenta con el apoyo de una comunidad de unas 40 personas.

“Estamos anunciando la Buena Nueva de que Dios te ama y te conoce por tu nombre”, dijo. “Hubo oración, cantos y bailes -la gente de nuestra comunidad hablaba conaquellos que estaban en la calle ¡Fue maravilloso!”.

El esfuerzo no fue para hacer proselitismo o para o hacer nuevos miembros del Camino o católicos conversos , dijo el padre Wojcik.

“Fue para mostrar el rostro de Jesucristo”, dijo. “Para anunciar el Evangelio. Fue la Iglesia presente, recordándole a la gente el amor de Dios”.

“Como un faro que ilumina a los barcos que están en el mar”, añadió, “la gente no tiene que venir [a la Iglesia], si no que necesitan ver a Cristo [para que] puedan ser salvos”.

Traducido del original en inglés por Mavi Barraza.