“¡Viva Cristo Rey!” El obispo auxiliar celebrará un Misa de oración por los inmigrantes

Vladimir Mauricio-Perez

El obispo auxiliar Jorge Rodríguez celebrará una Misa de oración por los inmigrantes en la catedral basílica de Denver el próximo mes de noviembre, en la fiesta de Cristo Rey.

En la fiesta de Cristo Rey

La Misa se llevará a cabo en esta fiesta debido al significado histórico que adquirió para muchos cristianos mexicanos en la persecución de la guerra cristera en el siglo pasado. Muchos dieron la vida con el grito de “¡Viva Cristo Rey!”

“Esa página de la historia nos reúne en Denver para recordar que estamos bajo el cuidado providencial de Dios, nuestro Padre [en estos tiempos difíciles]; y que el triunfo final es de Cristo Jesús,” dijo el obispo Rodríguez a Denver Catholic en Español.

El obispo auxiliar ve la importancia de este mensaje de esperanza para toda la comunidad inmigrante, que en el presente enfrenta grandes dificultades “en los procesos legales inmigratorios.”

Aseguró que los aprietos no son pocos: la incertidumbre de muchos jóvenes sobre sus sueños y su futuro; la deportación de hermanos y conocidos tras haber trabajado honradamente en este país; la dispersión y separación de hijos, padres y esposos…

Ante tal incertidumbre, la Iglesia se sitúa con los inmigrantes y los acompaña.

“Queremos con esta Misa llevar ante Dios todas estas situaciones, los rostros e intenciones de nuestra comunidad inmigrante, y pedirle que nos ayude,” insistió el obispo. “Como dice el Salmo: ‘Encomienda al Señor tu camino, confía en El, que El actuará’ (37,5).”

La Iglesia camina con los inmigrantes

El obispo Rodríguez afirmó que la creciente importancia que la arquidiócesis le ha dado a los inmigrantes proviene primordialmente de la llamada que Cristo nos hace en el Evangelio.

“La Sagrada Escritura es muy clara a propósito de la acogida y cuidado del inmigrante,” aclaró; ‘Si viene un extranjero para habitar en vuestra tierra no le oprimáis; tratad al extranjero que habita en medio de vosotros como al indígena de entre vosotros; ámale como a ti mismo, porque extranjeros fuisteis vosotros en la tierra de Egipto’ (Lev. 19, 34). Y Jesús nos lo dejó como imperativo cuando nos dio el mandamiento del amor al prójimo.”

Además, la urgencia de apoyar a la comunidad inmigrante en nuestros tiempos es una respuesta a la invitación del Papa Francisco en su visita a los Estados Unidos en el 2015: “Ahora están recibiendo esta oleada de inmigración latina que afecta a muchas de sus diócesis. No solo como el obispo de Roma, sino también como un pastor del sur, siento la necesidad de agradecerles y de alentarlos… sepan que [los inmigrantes] poseen recursos que deben ser compartidos. Entonces no tengan miedo de darles la bienvenida.”

“No, no tenemos segundas intenciones financieras o de números, como alguien ha dicho,” reiteró el obispo auxiliar. Al contrario, “(esta iniciativa) nace del amor personal que tenemos a nuestros hermanos y hermanas inmigrantes en nuestras parroquias.”

La Iglesia lucha por los derechos de los inmigrantes

La Conferencia Episcopal de los Estados Unidos busca conseguir que los derechos de los inmigrantes, provenientes de su dignidad humana, sean reconocidos por el gobierno en una reforma de inmigración.

El obispo Rodriguez alentó a todos los ciudadanos de este país a apoyar a los obispos de Estados Unidos “en la lucha por una reforma inmigratoria integral.”

Igualmente los incitó a no ver la cuestión como un mero tema político o económico, pues “estamos hablando de hombres y mujeres con una dignidad y derechos inalienables, porque todos ellos son hijos muy amados de Dios.”

La Misa se llevará a cabo en la catedral basílica de la Inmaculada Concepción el domingo, 26 de nov., a las 12:30 p.m.

Próximamente: Lecciones de Tailandia y Croacia

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(Fotos de Getty Images y Flickr)

Dos países que no necesariamente aparecen en las primeras páginas de nuestros periódicos con frecuencia, hicieron noticia en los últimos días con su buen ejemplo y sus lecciones de humildad y hermandad.

Fue impresionante ver el rescate de los niños del equipo de fútbol “Los jabalíes salvajes”, que se quedaron atrapados en una cueva ubicada en la provincia norteña de Chiang Rai en Tailandia. Daba escalofrío solamente ver el infográfico de ese complejo sistema de cuevas y ver cómo el agua había penetrado los angostos y oscuros túneles por los que pasaron los valientes buzos. Nos conmovimos con la heroicidad de Saman Gunan, el ex buzo de las fuerzas de élite de la Armada, quien a sus 38 años falleció en medio del intento por traer con vida a los niños. También con la generosidad del doctor australiano Richard Harris quien decidió, en medio de sus vacaciones en Tailandia, unirse al requipo de rescate y salir glorioso de esta travesía para luego recibir la noticia de la muerte de su padre.

El entrenador Ake, un ex monje budista nos ha dado una lección de perseverancia y serenidad en momentos de altísima tensión. Él les enseñó a los chicos técnicas de meditación para que mantuvieran la calma y para que pudieran respirar consumiendo la menor cantidad de aire posible. Una actitud que fue fundamental para que todos salieran con vida.

La solidaridad mundial, los cientos de tailandeses que donaron víveres a las familias de los niños atrapados y la vigilia de oración realizada alrededor de la cueva sirvieron como ejemplo de hermandad, de que el refrán “La unión hace la fuerza” es mucho más que un cliché cuando se hace vida.

Y los croatas nos dejaron muchas lecciones en el mundial Rusia 2018 con su juego limpio, su espíritu de equipo, su perseverancia hasta el final del partido, (incluso en medio de las decisiones polémicas del árbitro) y su actitud de humildad y grandeza al obtener el subcampeonato. Fue conmovedor ver a la presidenta Kolinda Grabar-Kitarovic, con su camiseta puesta celebrando los dos goles y abrazando al final del partido a cada uno de los integrantes de este equipo que desafió todos los pronósticos.

Los jugadores de esta joven y sufrida nación no se atemorizaron al enfrentar a grandes rivales. Muchos quisimos ver a Croacia llevarse la Copa Mundo porque también nos hemos alegrado cuando un país (Como Francia en 1998 y España en 2010) se lleva por primera vez este trofeo a casa.

Varios de los jugadores, como Luka Modric, Dejan Lovren, Ivan Rakitic y Mario Mandzukic fueron víctimas en su infancia de la guerra de los Balcanes que terminó con la disolución de Yugoslavia en 1991. Algunos se vieron forzados a permanecer en su país. Otros pudieron huir y tuvieron que crecer lejos de su tierra. La casa de Modric fue incendiada por las fuerzas Serbias y su abuelo murió víctima de este conflicto. “La guerra me hizo más fuerte. No quisiera tener eso en mí para siempre, pero tampoco quiero olvidarlo”, comentó en una entrevista que citó la BBC.

En dos hechos y escenarios diferentes hemos aprendido que aún en circunstancias casi imposibles, se puede creer en el heroísmo, en el servicio desinteresado, en la capacidad de superación y en la humildad, una virtud tan olvidada como necesaria y que es el motor silencioso de esos actos que engrandecen la humanidad.