Victoria de panadero, ¿discriminación o libertad religiosa?

Vladimir Mauricio-Perez

“Yo siempre he recibido a todos, sin importar su orientación sexual o su raza”, asegura Jack Phillips, el dueño de la panadería Masterpiece Cakeshop, en diálogo con el Denver Catholic después de que la Corte Suprema fallara a su favor el 4 de junio por rehusar escribir un mensaje contradictorio a sus creencias cristianas sobre el matrimonio homosexual en un pastel.

“Ese día yo le dije a los dos caballeros que les podía vender cualquier otra cosa en mi negocio. Ese es el mensaje que no pude transmitir”, añade.

Entre el tumulto de las acusaciones recibidas tras el veredicto, un abundante número de críticos lo han llamado “intolerante”, comparándolo con racistas y esclavistas.

Y es precisamente esta la cuestión que aún abunda en la mente de muchas personas: ¿Abrirá esta decisión la puerta al racismo o discriminación? ¿Es el mismo caso o hay un factor distinto?

Jeremy Tedesco, abogado del panadero, dice que la Corte Suprema enfatizó que el caso de Jack es “totalmente distinto” a un caso de racismo o discriminación.

“Es importante que la gente sepa que nos enfrentamos a este argumento todo el tiempo, en la Corte Suprema y en los tribunales menores”, aclara Jeremy. “Y el hecho que la Corte Suprema haya fallado a favor de Jack, a pesar de la constante comparación de su caso al del racismo y discriminación por parte del lado contrario, envía un mensaje importante.

“[La Corte Suprema] dijo que comparar a Jack con racistas y esclavistas era ofensivo y denigrante a sus creencias religiosas”.

La decisión de la corte ‘un beneficio para todos’

La hostilidad contra las creencias cristianas de Jack presente en los tribunales menores de Colorado influyó en la decisión de la Corte Suprema a su favor, asegura el abogado, afirmando que la decisión tiene el propósito de proteger no solo a los creyentes, sino a todos los ciudadanos de un gobierno que intenta dictar qué grupos pueden o no ejercer sus derechos.

Dice que un gran problema con la División de Derechos Civiles de Colorado es el “tener favoritos” al momento de decidir quién puede practicar el derecho de rehusar crear algo que va en contra de sus creencias personales.

“El gobierno no debería forzar a un artista a crear arte que es inconsistente con sus creencias. El gobierno no tiene derecho a dictar el contenido de la expresión de un artista. Esta es una libertad que beneficia a todos, no solo a las personas con creencias religiosas”, reafirma el defensor de Jack.

Un precedente ocurrido en el año 2015 también influenció la decisión de la Corte Suprema a favor de Jack. En dicho caso, le División de Derechos Civiles de Colorado falló a favor de otro panadero, diciendo que este no estaba discriminando a un hombre por negarse a hacerle un pastel con un mensaje “antigay”, sino que tenía el derecho de hacerlo.

“El Tribunal Supremo determinó que el trato desigual fue una de las razones por las que [las decisiones previas en contra de Jack] violaban sus derechos de libertad. Esa aplicación injusta de la ley mostraba un ataque dirigido específicamente a su religión y la hostilidad de Colorado”, explica Jeremy.

En otras palabras, se esperaba que Jack aceptara las creencias de otros, pero no que otros aceptaran las suyas.

“La corte reafirmó que la hostilidad religiosa contra personas de fe no tiene lugar en nuestra sociedad … y que personas como Jack tienen creencias honorables – como la creencia de que el matrimonio es una unión entre un hombre y una mujer – que merecen tolerancia y respeto en nuestra sociedad”, dice el abogado.

¿Sigue siendo discriminación?

La decisión del Tribunal Supremo de tratar este caso de forma distinta al de discriminación no ha parado las alusiones al argumento por parte de gran parte de los medios y movimientos LGBTQ.

En respuesta a este argumento, el padre Ángel Pérez, profesor adjunto en el seminario teológico St. John Vianney de Denver, dice que es importante hacer una distinción: la diferencia entre evitar colaborar en un acto que es moralmente malo y de hecho hacer algo moralmente malo.

“Alguien que rehúsa hacer un pastel para una boda homosexual simplemente está intentando no colaborar en algo que cree que es moralmente malo” explica el sacerdote. “Mientras que negarle servicio a una persona [por su color de piel] no es colaborar con un mal, sino que es, de hecho, hacer el mal, porque estás diciendo que esa persona no tiene la misma dignidad que los demás”.

En otros términos, que una persona elija no participar en un acto que cree ser moralmente malo no viola la dignidad de la otra persona, sino que simplemente refleja que no está de cuerdo con lo que la otra persona está haciendo.

“Bajo esta luz, el caso del panadero es un caso verdadero de libertad religiosa porque hay un fundamento de verdad en lo que cree”, dice el padre Ángel. “Tiene una explicación razonable al creer que ese acto no es moralmente bueno. En cambio, en el caso de discriminación falta un fundamento de verdad. Se está atentando ante algo verdadero que es la igualdad y la dignidad de todos los ciudadanos de una nación”.

La Iglesia y las cuestiones LGBTQ

El padre Ángel afirma que el hecho que la Iglesia tenga rezones para sostener que los actos homosexuales no reflejan la dignidad de la persona humana o la verdad del amor humano, no significa que odie o no acepte a las personas que creen o actúan de acuerdo con esas inclinaciones.

“Debemos recordar algo muy importante – que la Iglesia ama a los homosexuales, que ama a las personas con crisis de identidad. Ama a todos los pecadores como madre”, recalca el presbítero. “Una madre quiere lo mejor para sus hijos y, porque los ama, los corrige y guía. La Iglesia nos ama y precisamente porque nos ama nos muestra la verdad, lo que sabe que es mejor para nosotros.

“Eso no significa que sea exclusiva. Las puertas están abiertas a todos. De hecho, todos somo pecadores, incluido el padre Ángel”.

Aun así, el sacerdote reitera que el amor y la misericordia verdaderas requieren de la verdad: “La misericordia es solo una falsa compasión si no contiene la verdad. La misericordia que es verdadera nos saca de la miseria. Por tanto, la misericordia tiene que decirnos la verdad para sacarnos de esa miseria que es el pecado y llamarnos a la conversión, como lo hizo Jesucristo”.

Próximamente: Avanza la investigación de imagen de la virgen que llora en Nuevo México

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Por Jaime Septién. Aleteia.org

Si el fenómeno es un engaño “no estamos seguros de cómo se haría, físicamente” dice el obispo de Las Cruces

Una historia de lágrimas –o de aceite de oliva—ha estado corriendo por todas las publicaciones católicas de Estados Unidos. Sucedió con una escultura de bronce de la Virgen de Guadalupe, en la parroquia que lleva su mismo nombre, en el pueblo de Hobbs, Nuevo México.

La parroquia, perteneciente a la diócesis de Las Cruces ha sido visitada ya por muchos peregrinos, pues feligreses informaron, desde mayo pasado, que habían visto que un líquido fluía de los ojos de la Virgen morena.

El obispo Oscar Cantú dijo al periódico Las Cruces Sun-News que se había enviado una muestra del fluido para su análisis científico que determinó que se trata de aceite de oliva, “un aceite de oliva perfumado”.

“Algunos de los testigos afirmaron que olía a rosas, por lo que puede ser algo similar al aceite que bendigo y consagro cada año y que usamos para el bautismo, para las confirmaciones y para la ordenación de los sacerdotes”, agregó el obispo Cantú.

La diócesis de Las Cruces –una de las diócesis con mayor porcentaje de habitantes católicos de origen hispano en Estados Unidos– todavía se encuentra investigando de dónde podría haber provenido el aceite.

“Examinamos el interior de la estatua hueca. No hay nada en el interior que se suponga que no debe estar allí, a excepción de las telarañas. Entonces tomamos fotos; lo examinamos”, dijo el obispo de Las Cruces al rotativo.

Los “frutos” de las lágrimas

Más adelante, agregó que los oficiales se habían contactado con los fabricantes de la estatua para ver si algún fluido o cera podría haber permanecido dentro de la estatua después de haberla lanzado. “En ese proceso, nos aseguraron que no habría posibilidad de que quedara humedad en el bronce”, subrayó el prelado.

El obispo Cantú aseguró que, incluso, si el fenómeno es un engaño “no estamos seguros de cómo se haría, físicamente”.

“Es bronce endurecido. Hemos examinado el interior y no hay nada en el interior”, agregó. Y más adelante dijo: “Si la Iglesia llega a la conclusión de que es un milagro, debe decidir si es de Dios o de un espíritu maligno. Ellos decidirán eso en base a los ‘frutos’ del fenómeno”.

“He leído la mayoría de esos testimonios escritos, y son historias de tremenda fe, personas que han estado lidiando con terribles sufrimientos en sus vidas y han sentido un tremendo consuelo espiritual por el hecho de que María camina con nosotros en nuestras lágrimas”, dijo el obispo Cantú.

“No puedo evitar pensar en mi propio derramamiento de lágrimas por la gente pobre que viene a nuestra frontera, huyendo de situaciones que amenazan la vida. Las lágrimas de esos niños que están separados de sus padres. Hay muchas razones por las que derramaríamos lágrimas, y Dios está con nosotros en esos momentos”.

A los testimonios de conversión y de beneficio espiritual se suman los reportes de los fieles presentes en el momento de las lacrimaciones y ahora los hallazgos de los análisis químicos practicados al líquido obtenido de la imagen.