Víctimas de tráfico necesitan de nuestra ayuda

Jóvenes que caen en las redes de los traficantes, no saben a quién recurrir

Mayé Agama

Dos jóvenes, de 20 y 25 años de edad, provenientes de Honduras, llegaron a Houston, Texas, para trabajar y enviar dinero a sus respectivas familias; al llegar hicieron lo que otros jóvenes hacen: fueron a las afueras de una conocida tienda a conseguir trabajo, pues es sabido que allí encuentran posibilidades en el área de construcción. Un día, mientras “esperaban suerte”, dos hombres en una van les ofrecieron trabajo en un restaurant. Los jóvenes hondureños aceptaron e inmediatamente subieron a la camioneta en busca de su sueño.

Por otro lado, en Miami, una joven de 18 años proveniente de Filipinas, también buscando trabajo, encontró un aviso para limpiar casas. Llamó al teléfono indicado y al día siguiente la vino a buscar un hombre, también en una van.

En ambos casos, los conductores manejaron largos recorridos hasta llegar a altas horas de la noche, a lugares desconocidos para los inmigrantes; lugares que se convertirían en su infierno, pues ahí serían víctimas de tráfico humano.Amistad Movement

Los dos primeros fueron explotados laboralmente. En vez de trabajar en un restaurante como meseros, fueron obligados a cortar verduras todo el día, sin alimentarse dignamente, ni recibir paga alguna durante varias semanas.

En el caso de la joven, la llevaron a una zona rural de las afueras de Florida, la encerraron en un tráiler y la prostituyeron durante varias semanas, sin que ella pudiera escapar.

Lamentablemente, las 3 personas en cuestión, al no contar con documentos legales y verse amenazadas por su explotadores, no llamaron a la policía para denunciar su situación, pues temían ser deportadas o encarceladas.

Se trata de una situación que afecta no sólo a algunos cuantos, sino a miles de inmigrantes en el país: Se trata del Tráfico humano.

800,000 víctimas

Si bien las cifras no son fáciles de conseguir a raíz de la clandestinidad del hecho, muchos calculan que son alrededor de 800,000 personas las que sufren de tráfico humano en todo el mundo. La cifra en Estados Unidos, alcanza las 20,000 personas, convirtiéndose en el tercer país de destino para tráfico humano: tanto laboral como sexual.

Según la Directora Asociada del Programa Anti tráfico humano, de la USCCB, Hilary Chester, los últimos estudios realizados por su oficina, revelaron que el mayor número de víctimas de trata de personas en Estados Unidos, provienen de México, Filipinas, Tailandia, India y Guatemala.

Expuestos

Según Hilary Chester, la mayoría de víctimas del tráfico humano, son ilegales, no hablan inglés, y se ven obligadas a buscar alternativas de trabajo, fuera del sistema legal. “A la hora de tener que denunciar una situación injusta, se ven sin salida, pues el temor a ser descubiertos o presos, los lleva a evitar alguna denuncia”, explicó. Este hecho complica aún más la situación de injusticia, pues “no saben a quién acudir, y se quedan callados”.

Lo que sí suele pasar, explicó la funcionaria, es que “después de haber pasado por una experiencia tan dura y humillante como es el tráfico humano, muchas personas recurren a la Iglesia. Llegan llenos de vergüenza, angustia y soledad, pero encuentran en la Iglesia un refugio y la ayuda que necesitan”.

Estar informados

Por ello, alentó a todos a estar al tanto de la situación.  “Estando informados sobre los posibles indicativos de una situación de esclavitud laboral o sexual, podemos ayudar a las posibles víctimas”.

Entre los elementos a considerar como posibles signos de alarma, la Directora del programa anti tráfico humano, mencionó: trabajo sin sueldo; supuestas deudas con el empleador; muestras de abuso físico o emocional. Finalmente, la funcionaria dio el número de emergencia 1-888-3737-888 para denunciar o pedir asistencia.

Es una vergüenza

El Papa Francisco, por su parte, también ha levantado su voz contra este crimen. “Todas las personas de buena voluntad, sea que profesen una religión o que no lo hagan, no pueden permitir que estas mujeres, estos hombres, estos niños sean tratados como objetos, engañados, violados, a menudo vendidos y revendidos, con diferentes fines y, al final asesinados, o de cualquier formas, dañados en el cuerpo y la mente, y por fin, desechados y abandonados. Es una vergüenza”.

En un encuentro con embajadores ante la Santa Sede, el Papa señaló la urgencia de “una toma de responsabilidad común y una voluntad política más fuerte para vencer en este frente. Responsabilidad hacia los que han caído víctimas de la trata de personas, para proteger sus derechos, y para garantizar la incolumidad de sus familiares, para evitar que los corruptos y los delincuentes eludan la justicia y digan la última palabra sobre las personas. Una intervención legislativa adecuada en los países de origen, tránsito y llegada, también para facilitar la regularidad de las migraciones, puede reducir el problema”.

Ayuda y oración

La Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos por su parte, ha lanzado distintas campañas de alerta sobre este grave mal de la trata humana en el país, e invita a todos a contribuir para ponerle fin, estando informados, denunciando a los responsables, ayudando a las víctimas, y rezando por todas ellas.

 

Próximamente: Pastores en la calle

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Por: Roxanne King

En los últimos años, el Camino Neocatecumenal, un carisma de la Iglesia Católica que tiene como objetivo dirigir a la gente a madurar en la fe cristiana, ha anunciado, durante la Pascua, la Buena Nueva de Jesucristo en plazas públicas a través de la arquidiócesis. Este año, por primera vez, el proyecto de evangelización “Great Missión” (“La gran misión”) tuvo lugar en 16th Street Mall en el centro de Denver.

Desde el inicio, hace 35 años, el 16th Street Mall ha permanecido como una de las principales atracciones para los visitantes, donde llegan tanto turistas como personas del lugar al corredor de una milla de largo, que ofrece una variedad de restaurantes, tiendas y negocios.

“Era el lugar perfecto para la Gran Misión, dijo el sacerdote de Denver Grzegorz Wojcik, original de Polonia, quien fue parte del equipo del camino en la parroquia St. Louis en Englewood, y que anunció la Buena Nueva en el centro comercial. “¡Fue estupendo…enseñar [a la gente] que la Iglesia los está buscando”! dijo el Padre Wojcik, quien hoy es el párroco de St. William en Fort Lupton. “Esto demostró que aún en Denver, una ciudad moderna, Jesucristo va hacia ellos.

El 14 de mayo, el quinto domingo de Pascua, el equipo de Great Mission llevó a cinco sacerdotes católicos, quienes ofrecieron confesiones en el centro comercial.

“Nunca he visto eso antes, que el sacramento [de Reconciliación] venga a las calles”, dijo Flora Potter, miembro del equipo de Great Mission a quien se le asignó sostener una pancarta que decía: “Confesión disponible con un sacerdote católico, HOY”.

“Fue el momento de evangelización más increíble que he experimentado”, dijo Potter. “Llevar el amor de Cristo a la gente en la calle ¡Pastores, que huelen a oveja!”.

“Mientras la gente leía las palabras en la pancarta, sus caras expresaban sorpresa, incredulidad, tristeza, sufrimiento, alegría, ira, dolor, deleite, disgusto y gratitud ¡Me di cuenta de que esto era verdadera evangelización!”, dijo Potter.

“Fue llevar a Dios a las calles”, añadió, “donde la gente pudiera verlo”. El padre Wojcik dijo que la experiencia le recordó escenas de las Escrituras donde la gente pasa por su vida cotidiana y de repente, Cristo aparece.

“Jesús estaba presente ahí,” dijo el padre Wojcik. “Él los estaba buscando. Estaba dando felicidad, la oportunidad de ser libres”.

A pesar de la disponibilidad abundante de los sacerdotes, el padre Wojcik dijo que solo unas 20 personas aprovecharon la confesión.

“Las pocas personas que vinieron, a pesar de las distracciones del 16th Street Mall, fueron increíbles”, dijo.

“Fue un privilegio llevar a cabo este anuncio que cambia vidas”, afirmó. “¿Cómo puedes vivir de la misma manera después de saber que Jesús está aquí en 16th Street Mall, entre las calles 16th y Champa?”.

La mayoría de los transeúntes, dijo el sacerdote, consideraron curioso y entretenido el esfuerzo de evangelización.

“Algunos se pararon por un minuto o dos”, dijo. “Muchos tomaron fotos, pero muy pocos se quedaron a escuchar. Fue un gran descubrimiento: de que Jesús es como un espectáculo, como si no lo necesitaran. No hay tiempo para Jesús, tengo que vivir mi vida”.

Lo que pudo parecer tonto para muchas personas, no lo fue para el equipo de evangelización. “Pudimos hablar con estudiantes, indigentes, veteranos viviendo en casas de refugio, gente que vive en el centro que son afluentes”.

“Gente de toda clase social pasa por ahí”, dijo Sue Van Doren, coordinadora del equipo de 13 miembros de Great Mission de 16th Street Mall, que cuenta con el apoyo de una comunidad de unas 40 personas.

“Estamos anunciando la Buena Nueva de que Dios te ama y te conoce por tu nombre”, dijo. “Hubo oración, cantos y bailes -la gente de nuestra comunidad hablaba conaquellos que estaban en la calle ¡Fue maravilloso!”.

El esfuerzo no fue para hacer proselitismo o para o hacer nuevos miembros del Camino o católicos conversos , dijo el padre Wojcik.

“Fue para mostrar el rostro de Jesucristo”, dijo. “Para anunciar el Evangelio. Fue la Iglesia presente, recordándole a la gente el amor de Dios”.

“Como un faro que ilumina a los barcos que están en el mar”, añadió, “la gente no tiene que venir [a la Iglesia], si no que necesitan ver a Cristo [para que] puedan ser salvos”.

Traducido del original en inglés por Mavi Barraza.