V Encuentro, de la fase parroquial a la diocesana

Carmen Elena Villa

Denver se prepara para la fase diocesana del V Encuentro Nacional de la Pastoral Hispana.

El encuentro diocesano se realizará el 16 de septiembre en la escuela preparatoria Bishop Machebeuf de Denver. Todos los fieles hispanos de esta arquidiócesis están llamados a participar de este evento para que expresen sus opiniones, inquietudes sobre hacia dónde va la pastoral hispana en los Estados Unidos y así canalizar estas reflexiones al V Encuentro Nacional que se realizará en Grapevine, Texas del 20 al 23 de septiembre de 2018.

El Quinto Encuentro Nacional de la Pastoral Hispana es un proceso de cuatro años que invita a la Iglesia Católica en los Estados Unidos a discernir cómo puede servir mejor a los hispanos y fortalecer su papel como discípulos misioneros.

Este mes concluye la fase parroquial del V Encuentro. En esta los líderes del Ministerio Hispano han escuchado a los feligreses, sus inquietudes y los nuevos desafíos evangelizadores que enfrentan en las comunidades más pequeñas.

Los puntos para estos encuentros son las parroquias Saint Joseph y Holy Rosary de Denver y Saint Steven en Glendwood Springs.

Los feligreses han tenido así la oportunidad de presentar un panorama general sobre cómo está la evangelización en las parroquias, cuál es la situación de los fieles y qué tareas emprender para que la evangelización sea más eficaz respondiendo al llamado del Papa Francisco a salir a las periferias, y a que la evangelización sea, como dijo Pablo VI, “nueva en su ardor, sus métodos y su expresión”.

Fases del V Encuentro

Año 2016: Formación de equipos diocesanos y parroquiales

Año 2017: Encuentros parroquiales y diocesanos

Año 2018: Encuentros regionales y gran Encuentro Nacional

Año 2019: Producción y distribución del documento conclusivo.

 

¿Que se logró en los encuentros parroquiales?

  • Concientizar en el momento histórico que vive la comunidad hispana en los Estados Unidos y cómo nos toca ser discípulos y misioneros.
  • Fortalecer el trabajo en equipo por medio de los diálogos de consulta en los que se resumen las opiniones de los feligreses, se completa, se sintetiza y se ponen las prioridades.
  • Enfocar la pastoral hispana hacia un acompañamiento gracias a la experiencia compartida por uno de los líderes sobre cómo él ha sido acompañado por la Iglesia y cómo él ha llevado acompañamiento hacia las periferias.
  • Buscar una pastoral más alegre y atractiva, de acuerdo con las directrices dadas por el Papa Francisco en la exhortación apostólica Evangelii Gaudium.

¿Qué se espera del encuentro diocesano?

  • Reunir a los delegados de las parroquias, grupos apostólicos y organizaciones católicas, junto con los invitados que las diócesis determinen, para compartir sus experiencias de reflexión, discernimiento, consulta y evangelización.
  • Reflexionar juntos sobre las diferentes realidades sociales, culturales y pastorales experimentadas por los hispanos/latinos que viven en Estados Unidos.
  • Proponer respuestas prácticas a necesidades específicas y a las aspiraciones de la comunidad hispana, en un proceso de reflexión y discernimiento diocesano.
  • Hacer compromisos concretos como diócesis para avanzar en la Nueva Evangelización apoyando el trabajo de las parroquias, pequeñas comunidades, movimientos eclesiales u otros grupos.
  • Celebrar la fe en la oración y en la Eucaristía.

Fuente www.vencuentro.org

¿Quieres asistir al encuentro diocesano? Comunícate con Sandra Miley en Centro San Juan Diego. Teléfono (303) 282-3355 o escríbele a sandra.miley@

 

 

Foto de Dan Petty. Fieles hispanos reflexionando sobre su identidad en un encuentro realizado en la parroquia Saint Joseph de Denver.

Foto de Dan Petty. Fieles hispanos reflexionando sobre su identidad en un encuentro realizado en la parroquia Saint Joseph de Denver.

Próximamente: Cinco por ciento de luz

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Vi el eclipse total de sol desde Denver, Colorado. Wyoming, estado que limita hacia el norte, fue uno de los lugares donde se vio en un cien por ciento. Muchos viajaron allí para observar este fenómeno natural que no ocurría en este país desde hace 99 años. Por cuestiones de trabajo no pude viajar, pero me contenté con verlo desde aquí, donde la luna tapó al sol en un 95 por ciento.

Confieso que tuve la ilusión de que ese alto porcentaje fuera suficiente para ver el cielo semioscuro, para observar a los pájaros volar precipitadamente a sus nidos y escuchar luego a los gallos cantar en un insólito amanecer de medio día.

En la mañana encendí la radio donde daban las últimas indicaciones para disfrutar del eclipse. Los locutores advirtieron que la oscuridad sería mínima en Colorado, pero pensé que estaban exagerando. El punto máximo fue a las 11:47 a.m. hora local. Salimos con lentes en mano cuando se acercaba el momento. Emocionados pudimos ver cómo el brillo del sol se iba menguando con la interposición de la luna. Pero cuando esta avanzó hacia la hora pico, la luz continuaba aunque más tenue “¿Un mal cálculo de parte de los astrónomos?”, nos preguntamos. Al seguir observando el eclipse con nuestros lentes vimos que un pequeño cachito de sol se asomaba y me maravillé al ver cómo ese cinco por ciento de luz pudo iluminar tanto.

En nuestra vida también hay momentos de oscuridad donde nuestro brillo puede ser eclipsado por muchas adversidades: un fracaso, una decepción, una enfermedad, un accidente o simplemente un bajón en nuestro estado de ánimo. Sin embargo, un cachito de esperanza puede ser suficiente para impedir que caigamos en la oscuridad total ¿Y en qué puede estar representado ese pedacito de luz? En primer lugar, en Dios mismo. Ese “sol de justicia”, como lo llamó el profeta Malaquías. En Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre, quien nos dijo: “Yo soy la luz del mundo; el que me siga no caminará en la oscuridad, sino que tendrá la luz de la vida” (Jn 8, 12).

Recordemos que Jesús también nos llamó para que con su luz iluminemos la vida de los demás: “Vosotros sois la luz del mundo. (…) Brille así vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos” (Mt. 5, 14.16)

Ese cachito de luz lo podemos ver en su amor que se ve reflejado en las personas a quienes amamos y también en quienes están agradecidos con nosotros porque en algún momento les tendimos una mano. Lo podemos ver en nuestros buenos recuerdos, en los talentos cultivados o en las oportunidades que nos han permitido mejorar.

Nadie está libre de adversidades que pueden llegar para dar un giro a nuestra vida. Que pueden hacernos caer en un eclipse y no necesariamente de dos minutos de duración.  Pero depende de nosotros seguir viendo la luz a través de los rayos de sol que continúan asomándose, dándonos ánimo y repitiéndonos que nuestra vida tiene sentido, que el sol continúa presente dándonos luz y calor con los rayos tenues que logran asomarse en ese pequeño espacio que le dejó la luna.