Universidad ofrecerá nuevo programa de Becas

Estudiantes no residentes podrán acceder a ayuda financiera

La Universidad Colorado Heights (CHU por sus siglas en inglés) anunciará próximamente un nuevo programa de becas para estudiantes de bachillerato o maestría sin residencia permanente en Estados Unidos. El lanzamiento del programa se realizará durante la Recepción Internacional de Negocios, que tendrá lugar en CHU el 21 de mayo de 2014.

“Nos enorgullece ofrecer oportunidades educativas a toda la comunidad por medio un arancel accesible e igual para todos”, dijo Pamela Smith, directora ejecutiva de Ingresos y Mercadeos en CHU.

“Para completar una carrera universitaria, los residentes estadounidenses pueden solicitar ayuda financiera al gobierno federal si lo necesitan, pero aquellos que no son residentes no tienen esa opción. Este programa de becas ayudará a proveer ayuda financiera a no residentes para que puedan empezar a recorrer el camino hacia un futuro mejor”, explicó Smith.

Estas becas podrán ayudar a los beneficiados a completar sus estudios de bachillerato (licenciatura) o maestría en negocios internacionales en CHU, así como a aquellos que quieran completar los cursos universitarios básicos en esta casa de estudios superiores y luego continuar con su carrera en una universidad de Denver asociada con CHU;  en las carreras de contabilidad, finanzas, ciencias de la computación, administración o mercado.

CHU continúa gestionando acuerdos con otras universidades para expandir las opciones de especializaciones para sus estudiantes. Para más información, contactarse con admissions@chu.edu.

Los fondos para las nuevas becas se generarán por medio de donaciones y de ventas de boletos para sorteos. Uno de los premios que se sorteará en la Recepción Internacional de Negocios será un viaje donado por United Airlines. Además, habrá boletos para los juegos de los Colorado Rockies y de los Rapids, boletos para el cine (Regal Movie), pinturas y otros regalos.

Los boletos para el sorteo tienen un costo de $5.00 y se pueden comprar en la página Web www.chu.edu o en la oficina de negocios de CHU.

Para mayor información sobre este programa o sobre la Recepción Internacional de Negocios, comunicarse con Terrie Taziri (inglés), Directora de Mercadeo, al 303-937-4099 o con Francisco Miraval (español) al 720-936-1769.

 

 

Próximamente: La ballena de la muerte

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La semana pasada se dieron a conocer las infelices declaraciones del supuesto autor del juego “La Ballena Azul”. Philipp Budeikin, ruso, de 22 años, expulsado de la facultad de psicología y detenido desde noviembre pasado, dijo sin mostrar ningún tipo de remordimiento: “Sí, realmente lo hice, murieron felices. Les di lo que no tienen en la vida real: calidez, comprensión y comunicación”.

Y según sus declaraciones, Budeikin se cree con el criterio de dividir a los adolescentes en dos grupos: “personas” y “residuos biodegradables”.  De incitar a los jóvenes que pertenecen al segundo grupo (según su tétrica clasificación) a quitarse la vida. “Los residuales son aquellos que no tienen ningún valor para la sociedad, sino que, al contrario, le hacen daño a esta. Yo estaba limpiando la sociedad de esas personas residuales”, comentó a la prensa.

Cincuenta retos en cincuenta días que se aprovechan de jóvenes vulnerables, (¡cuántos de nosotros lo fuimos también!) que viven quizás en alguna situación de soledad o que pasan por un momento de tristeza o confusión y que, al no hallar un sentido en su vida real, buscan refugio en el mundo virtual. Es allí donde estas mentes tan moldeables se encuentran con un juego que los atrapa, con maestros anónimos por quienes se dejan “guiar” y hacia quienes sienten temor por las amenazas que reciben en contra de sus familias si no les hacen caso.

Uno de los retos es ver por un día entero películas de terror enviadas por su “maestro” para alterar sus emociones, hacerlos más vulnerables y predisponerlos para aceptar los retos más peligrosos: cortarse la piel hasta tatuarse una ballena, pararse frente a un piso alto y finalmente lanzarse desde un edificio para morir.

Al ver este fenómeno, que al parecer también ha cobrado víctimas en Colombia, me pregunto por la situación de estos jóvenes. Quizás muchos de ellos adolecían de esa “calidez, comprensión y comunicación”. Quizás sus padres estaban demasiado ocupados y pensaron que la mejor manera de entretenerlos era llenándolos de aparatos. A lo mejor no hubo tiempo para una adecuada supervisión sobre lo que veían en las redes. Ni para un diálogo abierto sobre los peligros de navegar solos en el ciberespacio sin ningún límite.

Es normal que los adolescentes se hagan preguntas sobre el sentido de su propia vida. Que experimenten una fuerte necesidad de ser queridos y orientados. En sus mentes van gestándose los sueños que serán decisivos para el desarrollo de su vida adulta.

Necesitan sentirse valiosos (¡y lo son!) y superar retos en los que descubran sus capacidades. Pero estas inquietudes deben plantearse en el mundo real y no a maestros anónimos. Es en el seno de una buena familia, de profesores comprometidos donde encontrarán la “calidez, comprensión y comunicación” pero no aquella inventada por Budeikin sino la que ofrecen de seres humanos que buscan orientarlos en un momento que es clave, hacia una vida llena de sentido. En la que entiendan están muy lejos de ser “residuos biodegradables”.