Un pedazo de Venecia en Denver

¿De qué manera influyeron los pintores venecianos de los siglos XV y XVI en la historia del arte? Con solo observar y degustar la exposición “La gloria de Venecia” en el Denver Art Museum, el espectador puede obtener una respuesta.

Entrar al salón del primer piso del Hamilton Building es como disfrutar un poco la ciudad flotante del norte de Italia. Los curadores de esta muestra han sabido ambientar muy bien la sala con colores, pinturas, un video y música barroca de fondo para dejar que el espectador pueda transportarte en el tiempo y el espacio y viajar a través del arte hacia los temas que inspiraron a autores como Giovanni Bellini, Tiziano, Marco Bassati, Vittore Carpaccio entre otros.

Fruto de una historia

Venecia vivía en aquel entonces un momento de caos e incertidumbre por las acciones militares para proteger sus intereses económicos. Era también en aquella época un centro de comercio donde los viajeros encontraban todo tipo de artículos. Y fue en ese contexto que los autores de estos períodos del arte, denominados Quattrocento y Cinquecento, lograron desarrollar un distintivo estilo renacentista en el que emplean la luz y el color sobre el óleo para hacer sus obras llamativas y a la vez sobrias, por medio de la definición y construcción de los volúmenes y las formas de sus composiciones.

La muestra deja ver también el afecto tan grande de los venecianos a la Virgen María. Cabe anotar que la fecha de fundación de esta ciudad fue el 25 de marzo, día en que la Iglesia celebra la solemnidad de la Anunciación – Encarnación. El espectador puede contemplar las diferentes obras en las que se muestra a María con el niño.

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Madonna y el Niño con los santos Catalina y Juan Bautista fue traída desde la Galería de la Academia en Venecia. Esta obra ha sido atribuida a Sebastiano del Piombo y pintada entre los años de 1505–1508.

Muchas de las pinturas presentes en esta muestra evidencian cómo el arte veneciano recibe influencia de los reflejos de los cielos cambiantes sobre los canales de esta ciudad, así como de los diseños refinados presentes en su arquitectura, rica en texturas, en pequeños detalles y en mosaicos.

8-6-12_AP1967_07-Bellini, 8/6/12, 2:22 PM, 16C, 5272x7227 (1490+2070), 100%, Custom, 1/8 s, R29.9, G5.1, B19.2

Cristo bendecido de Giovanni Bellini 1500.

Genialidad de Bellini

Entre los siglos XV y XVI la pintura veneciana dio un giro gracias al hito que marcó el artista Giovanni Bellini.

El maestro a quien llamaban “El Gambiellino”, nacido al parecer en 1435 y muerto en 1516, presentó una novedad en sus pinturas. En sus obras sobresalen una fina sensibilidad espiritual, especialmente en las expresiones en los rostros y en ese arte de conjugar lo sagrado con lo terrenal, integrando en un mismo paisaje la espiritualidad de los personajes religiosos y el entorno en el que se resaltan hasta en los más mínimos detalles.

Antes de Bellini las pinturas religiosas eran un icono con fondos infinitos. Este artista, sin quitar sacralidad a los personajes, fue capaz de diseñar paisajes donde se ve muy de cerca la realidad terrena en la que vivieron. Deja ver también al mismo Dios que se hace hombre en una realidad concreta y recrea así el entorno de las obras con un ambiente muy natural.

Vittore Carpaccio (Venetian, c. 1465 - 1525/1526 ), The Flight into Egypt, c. 1515, oil on panel, Andrew W. Mellon Collection 1937.1.28

La huida a Egipto de Vittore Carpaccio (1515)

La muestra tiene valiosas obras de otros artistas como Tiziano, Veronés y Tintoretto del siglo XVI quienes abren nuevos caminos para llegar al arte barroco con características como la preeminencia del color y los tonos cálidos y la importancia de temas secundarios y de detalles muy pequeños.

El Denver Art Museum hace así un esfuerzo para traer un pedazo de Venecia a Colorado y permitir que los espectadores se deleiten con la creatividad y armonía que imprimen estos artistas a la historia del arte universal.

La muestra estará abierta hasta el 12 de febrero. Para más información vaya a la página web http://denverartmuseum.org/exhibitions/glory-venice

¿Quieres recibir gratis dos entradas a esta muestra? Llama al 303 715 32 65. Enviaremos boletos gratis a las primeras tres personas en llamar. Si no te contestan, déjanos un mensaje de voz.

 

Próximamente: La ballena de la muerte

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La semana pasada se dieron a conocer las infelices declaraciones del supuesto autor del juego “La Ballena Azul”. Philipp Budeikin, ruso, de 22 años, expulsado de la facultad de psicología y detenido desde noviembre pasado, dijo sin mostrar ningún tipo de remordimiento: “Sí, realmente lo hice, murieron felices. Les di lo que no tienen en la vida real: calidez, comprensión y comunicación”.

Y según sus declaraciones, Budeikin se cree con el criterio de dividir a los adolescentes en dos grupos: “personas” y “residuos biodegradables”.  De incitar a los jóvenes que pertenecen al segundo grupo (según su tétrica clasificación) a quitarse la vida. “Los residuales son aquellos que no tienen ningún valor para la sociedad, sino que, al contrario, le hacen daño a esta. Yo estaba limpiando la sociedad de esas personas residuales”, comentó a la prensa.

Cincuenta retos en cincuenta días que se aprovechan de jóvenes vulnerables, (¡cuántos de nosotros lo fuimos también!) que viven quizás en alguna situación de soledad o que pasan por un momento de tristeza o confusión y que, al no hallar un sentido en su vida real, buscan refugio en el mundo virtual. Es allí donde estas mentes tan moldeables se encuentran con un juego que los atrapa, con maestros anónimos por quienes se dejan “guiar” y hacia quienes sienten temor por las amenazas que reciben en contra de sus familias si no les hacen caso.

Uno de los retos es ver por un día entero películas de terror enviadas por su “maestro” para alterar sus emociones, hacerlos más vulnerables y predisponerlos para aceptar los retos más peligrosos: cortarse la piel hasta tatuarse una ballena, pararse frente a un piso alto y finalmente lanzarse desde un edificio para morir.

Al ver este fenómeno, que al parecer también ha cobrado víctimas en Colombia, me pregunto por la situación de estos jóvenes. Quizás muchos de ellos adolecían de esa “calidez, comprensión y comunicación”. Quizás sus padres estaban demasiado ocupados y pensaron que la mejor manera de entretenerlos era llenándolos de aparatos. A lo mejor no hubo tiempo para una adecuada supervisión sobre lo que veían en las redes. Ni para un diálogo abierto sobre los peligros de navegar solos en el ciberespacio sin ningún límite.

Es normal que los adolescentes se hagan preguntas sobre el sentido de su propia vida. Que experimenten una fuerte necesidad de ser queridos y orientados. En sus mentes van gestándose los sueños que serán decisivos para el desarrollo de su vida adulta.

Necesitan sentirse valiosos (¡y lo son!) y superar retos en los que descubran sus capacidades. Pero estas inquietudes deben plantearse en el mundo real y no a maestros anónimos. Es en el seno de una buena familia, de profesores comprometidos donde encontrarán la “calidez, comprensión y comunicación” pero no aquella inventada por Budeikin sino la que ofrecen de seres humanos que buscan orientarlos en un momento que es clave, hacia una vida llena de sentido. En la que entiendan están muy lejos de ser “residuos biodegradables”.