Un año para acoger la misericordia

Karna Lozoya

Durante la celebración de la penitencia que realizó el Papa Francisco el pasado 13 de marzo en la Basílica de San Pedro, llamó a un jubileo extraordinario “que ponga en el centro la misericordia de Dios”.

El Jubileo de la Misericordia – que se realizará desde el próximo 8 de diciembre hasta el 20 de noviembre de 2016 – debe ser vivido a la luz del mandato de Jesús: “Sean misericordiosos, como el Padre de ustedes es misericordioso” Lc 6, 36.

Para quienes no les es familiar este pasaje, Jesús pronuncia estas palabras luego de decir “amad a vuestros enemigos” y justo antes de decir “no juzguen y no serán juzgados”

El Papa explicó que el Año de la Misericordia será un catalizador para una “conversión espiritual”, para que la Iglesia pueda caminar y hacer más clara “su misión de ser testimonio de la misericordia”.

“Nadie puede quedar excluido de la misericordia de Dios”, dijo el Pontífice. “Sus puertas permanecen abiertas de par en par –anotó el Papa– para que todos los que hayan sido tocados por la gracia puedan encontrar la certeza del perdón”.

“Cuanto más grande sea el pecado, mayor debe ser el amor que la Iglesia exprese hacia quien se convierte”.

El anuncio lo hizo el pasado 13 de marzo, durante el segundo aniversario como pontífice.

“(Dios) es realmente rico en misericordia”, aseguró el Papa a todos los presentes y dijo que Él “extiende su misericordia con abundancia a quienes acuden a Él con un corazón sincero”.

Para remarcar ese punto, el Santo Padre ofreció una reflexión sobre el pasaje de Lucas de la mujer pecadora (7, 36-50) en la que resalta dos palabras: amor y juicio.

El amor viene de la mujer pecadora “que se humilla delante del Señor”, recalcó el Papa. “Pero primero está el amor misericordioso de Jesús hacia ella, quien la invita a que se acerque”.

“El amor y el perdón son simultáneos”, agregó. “Dios le perdona mucho, le perdona todo, porque “ha amado mucho” (Lc 7, 47)

“Esta mujer realmente se encontró con el Señor”, reflexionó el Santo Padre. “En el silencio, le abrió su corazón; en el dolor, le ha mostrado el arrepentimiento por sus pecados; con sus lágrimas, ella ha hecho un llamado a la bondad divina para recibir el perdón”.

“Para ella, no habrá ningún juicio sino el que viene de Dios, y este es el juicio de la misericordia. El protagonista de este encuentro es ciertamente el amor, la misericordia que va más allá de la justicia”.

Y en el otro lado está Simón el Fariseo, quien “no logra encontrar el camino del amor”, explicó el Pontífice. “No es capaz de dar el siguiente paso para ir al encuentro de Jesús, que lo lleva a la salvación. Simón se ha limitado a invitar a Jesús a almorzar, pero no lo acogió verdaderamente.

“En sus pensamientos invoca solo la justicia y haciendo así se equivoca. Su juicio hacia la mujer lo aleja de la verdad y no le permite ni siquiera comprender quién es su invitado. Se ha quedado en la superficie, no ha sido capaz de mirar el corazón”.

“La llamada de Jesús nos impulsa a cada uno de nosotros a no quedarnos nunca en la superficie de las cosas, sobre todo cuando estamos delante de una persona”, dijo el Papa Francisco, quien alentó a los fieles a “apuntar al corazón,” para ver  “de cuanta generosidad es capaz cada uno”.

El evangelista de la misericordia

El Pontificio Consejo para la Nueva Evangelización será el encargado del Jubileo de la Misericordia, el cual comenzará con la apertura de la Puerta Santa el 8 de diciembre, durante la Solemnidad de la Inmaculada Concepción.

En la nota que acompaña el anuncio, este dicasterio reveló que se trata del día en que se celebra el 50 aniversario de la Clausura del Concilio Vaticano II en 1965.

Este año santo concluirá el 20 de noviembre de 2016 en la Solemnidad de Cristo Rey del Universo, a quien el Papa llamó  “el rostro vivo de la misericordia del Padre”.

Durante el Jubileo, las lecturas de los domingos del tiempo ordinario, serán tomadas del evangelio de San Lucas, a quien se le conoce como “el evangelista de la misericordia”.

En la antigua tradición hebrea, los años jubilares eran celebrados cada 50 años y buscaban restaurar la equidad entre los hijos de Israel, ofreciéndoles nuevas posibilidades a las familias que habían perdido sus propiedades y su libertad personal.

La tradición católica del Año Santo empezó con el papa Bonifacio VIII 1300, quien enfatizó que este año sería la oportunidad para ahondar en la fe y vivir un compromiso renovado del testimonio cristiano.

Hasta el presente ha habido 26 jubileos extraordinarios, el pasado jubileo fue el del año 2000, convocado por San Juan Pablo II.

El último jubileo extraordinario fue en 1993 e hizo énfasis en los 1950 años de la redención. El rito inicial del jubileo es la apertura de la Puerta Santa. Esta puerta solo se abre durante los años santos y permanece cerrada los otros años.

El rito de apertura de la Puerta Santa ilustra simbólicamente la idea de que durante el Jubileo, se le ofrece a los fieles un “camino extraordinario” hacia la salvación.

  • Las citas del Papa Francisco han sido una traducción no oficial del texto original en italiano.

Próximamente: “Las vocaciones no se reclutan ni se retienen. Son un llamado”

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La intervención de la hermana Martha López en el V Encuentro regional de la pastoral hispana realizado en Phoenix, Arizona del 23 al 25 de febrero pasados, hizo mella en los casi 500 participantes que le aplaudieron ovacionaron y luego se le acercaron para agradecerle por su testimonio y tomarse fotos y selfies con ella.

“Queremos hacer dos aclaraciones sabiendo que los aportes van a ser tenidos en cuenta en el Encuentro Nacional en septiembre”, dijo la religiosa, quien sirvió como vocera de los grupos de discusión en el tema de la pastoral vocacional.

“Cuando hablamos de vocaciones estamos hablando de que Dios llama a la vida matrimonial, a la vida de soltería, a la vida consagrada en sus diferentes formas: sacerdote, diácono, religioso, persona laica consagrada o instituto secular”, puntualizó.

La hermana Martha pidió también “tener en cuidado al traducir del inglés al español porque este documento (el de trabajo) dice que tenemos que «reclutar» vocaciones ¡Se reclutan soldados! ¡Dios es el que llama! ¡Y que tenemos que «retener» a los seminaristas! Si retenemos un seminarista vamos a tener como resultado un sacerdote amargado, con cara de funeral”, dijo con firmeza la hermana López.

Denver Catholic en Español subió el video de su intervención al Facebook, el cual tuvo casi 2 mil vistas, muchos comentarios y “shares”.

 

Su historia

Nacida en Bogotá, Colombia la hermana Martha creció en un ambiente muy católico. Trece miembros de su familia han seguido el llamado a la vocación religiosa. También hay un beato, primo hermano de su papá. Se trata de Arturo Ayala, quien ingresó a la orden hospitalaria de San Juan de Dios y murió mártir en la guerra civil española. Asimismo, una sierva de Dios hace parte de su árbol genealógico, la hermana María Benavides, fundadora de las hermanas dominicas de Betania.

“Crecí de la mano con mi mamá y mi papá, de misa diaria, rosario diario. Hice el retiro ignaciano mensual con mi papá cuando era adolescente. Desde que me conozco sentí que era «propiedad privada de Dios». Nunca lo dudé. Si volviera a nacer sería de nuevo esposa del Señor”, comparte la hermana.

Desde muy joven comenzó a trabajar como misionera laica con los inmigrantes y así pasó 26 años de su vida. Recorrió 13 países diferentes (incluyendo el suyo) en esta labor: Ecuador, Perú, Panamá, Bolivia, Chile, República Dominicana, Haití, Puerto Rico, Costa Rica, España, Barsil y Estados Unidos. Al sentirse identificada con ellos y gracias al consejo del arzobispo de San Juan Roberto González Nieves, decidió ingresar a la orden de las Hermanas Misioneras del Sagrado corazón, fundada por Santa Francisca Cabrini.

Así fue asignada a la arquidiócesis de Denver donde comenzó su labor pastoral en la parroquia Saint Cayetan. Allí hay más de 3.500 feligreses inmigrantes inscritos. “Para mí ha sido una experiencia muy bonita haber caminado con ellos, sufrido y reído con ellos. He visitado en la cárcel algunos que están en proceso de deportación”, indica.

Recientemente esta religiosa comenzó a servir en la parroquia Ascension donde semanalmente se reúnen más de 70 jóvenes en diferentes grupos para conocer y compartir si fe. “Quiero hacerles ver qué esperamos de ellos, que son líderes, que en manos de ellos está el hacer una Iglesia más viva y entusiasta en los Estados Unidos, integrada con la parte anglo”, puntualiza la hermana.

Al preguntarle el motivo de su alegría ella no dudó en responder que esta radica en “la relación personal con Dios” y en la vida de oración que es “un encuentro con Dios, no con uno mismo. Eso me va a abrir a las necesidades de los hermanos”.

La hermana López tiene así «entre ceja y ceja» el celo por la promoción de las vocaciones entre los hispanos del norte de Colorado. “Si propiciamos una atmósfera y cultura de la vocación podemos hablar de vocaciones en cada grupo parroquial e invitar a todos a clarificar qué quiere Dios de ellos. Pues en el siglo XXI Dios sigue llamando”, concluye la religiosa.

Para ver el video de su intervención vaya https://www.facebook.com/esDenverCatholic/videos/1048768128598038/