¿Está mal la clonación humana?

Se ha tenido noticia de la generación de un embrión humano por clonación “con fines terapéuticos”, por parte de un laboratorio privado en los Estados Unidos, hace sólo unas semanas. Los Obispos del país han manifestado su grave preocupación frente a este supuesto “logro científico” porque atenta contra la dignidad humana. En palabras de Monseñor Jorge De los Santos, este hecho debe de provocar una enérgica condena no sólo de la Iglesia Católica, sino de toda la humanidad. Aquí sus reflexiones al respecto:

¿Qué es la clonación? Es el procedimiento científico que consiste en tomar el material genético de un organismo para obtener otro idéntico, denominado clon. A través de la clonación, no hay una unión de óvulos con espermatozoides. En sentido amplio, se entiende por clonación la generación de una entidad biológica idéntica a otra entidad: en el caso que nos ocupa nos referimos a la clonación de seres humanos: es decir, a la obtención de seres humanos genéticamente idénticos a un ser humano ya existente.

De acuerdo a la Teología Moral Católica, el embrión es un ser humano y clonarlo es un hecho abusivo y moralmente censurable. Además, decir que se realiza la clonación con fines terapéuticos agrava el problema, ya que no se puede crear un individuo para después desecharlo en beneficio de otro. Debemos recordar que un embrión, aunque tenga pocas células, tiene el estatus de persona.

La clonación “con éxito” anunciada por el laboratorio estadounidense Advanced Cell Technology ofende al ser humano como género y ofende también la verdad de la procreación, que debe realizarse con el encuentro de dos gametos. El Beato Juan Pablo II condenó los experimentos con embriones, al afirmar que no hay hombre ni autoridad humana que pueda disponer libremente y de manera deliberada de una vida humana inocente, y muchos menos para después destruirla. Este reprobable experimento científico tiene implicaciones profundamente inmorales, pues el hombre está jugando a ser Dios y devaluando la vida humana. La arrogancia que lleva a alguien a creer que puede jugar el papel de Dios y reducir a los seres humanos a piezas de recambio, es una soberbia que lleva a peligrosas consecuencias. Incluso teniendo buenas intenciones  como el deseo de curar una enfermedad, el uso de embriones para clonación es moralmente aberrante. El embrión es vida humana y el embrión clonado va a ser despedazado para utilizarlo por partes (como un yonke de autos) y luego desechado.

Es verdad que hay que defender la libertad de la investigación, ese margen de acción necesario para que los científicos puedan trabajar, sobre todo cuando buscan caminos para curar enfermedades. Por también es verdad, un derecho y una obligación, la intervención de la sociedad para poner límites éticos que den garantías de respeto y seguridad para toda la humanidad, también por lo que se refiere a la investigación científica.

Muchos tratan de justificar este tipo de experimento llamándolo “clonación terapéutica”. Pero el término es engañoso. Lo que hacen es tomar el material genético de una célula de un paciente para después fusionarlo con un óvulo. Esto daría lugar a un embrión que llaman “sintético”. A este embrión se le extraerían las células madre, que serían controladas para desarrollarse como células de una naturaleza específica (musculares, neurológicas, etc.). Estas células “perfectas” se implantarían en el paciente para curar supuestamente la imperfección orgánica o enfermedad.

Es preciso decir que la finalidad “humanística” a la que se remite no es moralmente coherente con el medio usado; manipular a un ser humano en sus primeras fases vitales a fin de obtener material biológico necesario para experimentación de nuevas terapias, llegando así a matar a ese ser humano, contradice abiertamente el fin que se busca: salvar una vida (o curar enfermedades) de otros seres humanos.

El valor de la vida humana hace ilegítimo un uso meramente instrumental de la existencia de cualquier ser humano, “clonado” para ser usado solamente como material biológico y luego eliminado. Esta manera de actuar cambia totalmente el significado humano de la generación, que ya no se piensa y realiza en orden a la reproducción, sino que se programa con fines médico-experimentales (y por eso también comerciales).

Es fundamental pues que este tipo de procedimientos sean condenados inequívocamente, no sólo en la Iglesia Católica sino en todo el mundo.

 

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V Encuentro: El ministerio hispano visto por sus pastores

Se realiza en Phoenix el V Encuentro de la pastoral hispana. Región XIII

Carmen Elena Villa

(Foto de The Catholic Sun. Periódico de la diócesis de Phoenix)

Los obispos de las diez diócesis de la región XIII de Estados Unidos brindaron sus consejos pastorales en un panel que presentaron durante el V Encuentro de la pastoral hispana que se realizó en Phoenix del 23 al 25 de febrero y que abarca los estados de Wyoming, Colorado, Utah, Nuevo México y Arizona.

 

Ser testimonio para los jóvenes

Sobre la pastoral juvenil el arzobispo de Santa Fe, Nuevo México, John C. Wester dijo que para lograr un apostolado efectivo es necesario tener una intimidad con Jesús y hablar a los jóvenes “como un padre, no como un profesor”.

Por su parte el obispo de Salt Lake – Utah, Oscar Solis, aseguró que la participación de los jóvenes es esencial para tener una Iglesia más viva. Para el obispo de Colorado Springs monseñor Michael Sheridan, es importante destacar el “deseo de relaciones auténticas”, que tiene el joven.

El Obispo Gerald Frederick Kicanas, de Tucson – Nuevo México destacó cómo el joven busca relaciones de amistad profundas y que muchas veces no saben encaminar por su excesivo consumo de tecnología y la falta de comunicación persona a persona. Dijo que los agentes pastorales tienen una responsabilidad muy grande porque la fe “no se enseña. La fe es como un virus”, el cual se contagia con el contacto con quienes tienen a Jesús en el centro.

 

Desafíos para las familias hoy

El obispo auxiliar de Phoenix Eduardo Nevares dijo que “como va la familia, así va la sociedad y la Iglesia”. Y se refirió a los desafíos que tiene que enfrentar la familia: “En muchos hogares trabajan los dos padres. Muchas veces los papás no hablan entre ellos porque ambos están trabajando y necesitan dinero”. Y dijo cómo en ocasiones las familias deben hacer ciertas opciones para el bien de las mismas: “Tenemos que escoger y no tener que tener un televisor en cada cuarto, dos o tres carros último modelo y así el papá y la mamá se queden en la casa porque ellos son nuestro tesoro. El dinero es el tesoro en los Estados Unidos pero para los hispanos los hijos son el verdadero tesoro”. Y exhortó a las familias allí presentes: “¡Nada de que solo un hijo es suficiente!” – a lo que el púbico aplaudió de manera apoteósica – Y dijo que la Iglesia necesita matrimonios compuestos por “un hombre, una mujer, donde haya fertilidad por el bien de la sociedad y de nuestra madre Iglesia”.

El obispo de Las Cruces, Oscar Cantú compartió en este panel cómo su diócesis está experimentando una catequesis en familia: “Que aprendan juntos papás, hijos y abuelos. Que se encaminen como familia aprendiendo a su nivel y a veces los niños le enseñan más a los padres”.

 

Más vocaciones

Para el obispo de Colorado Springs Michael Sheridan el lugar donde mejor se cultivan y florecen las vocaciones es el de la familia e invitó a “no subestimar lo que hacen las familias”.

Por su parte el obispo auxiliar de Denver Jorge Rodríguez pidió no tener miedo de decir que en las familias se permita escuchar el llamado vocacional. El prelado compartió que, antes de su nombramiento episcopal, fue vicerrector del seminario Saint John Vianney de Denver donde veía en el proceso de admisión de los candidatos al sacerdocio cómo su vocación florecía en el seno de familias cristianas y cómo ellos se habían atrevido a dar este paso porque alguien una vez les preguntó si habían pensado en ser sacerdotes.

Sobre el tema el obispo de Las Cruces Oscar Cantú compartió su experiencia al ser texano pero de papás mexicanos. “No nos sentimos completamente americanos”, confesó. Y dijo que cuando iba de viaje a México a visitar a su familia extendida “no hablaba perfecto español” entonces se sentía “como la india María. Ni de aquí ni de allá. Como muchos de ustedes, experimenté la discriminación”. Hasta que una religiosa le dijo: “Tú vas a ser un orgullo y un regalo para la Iglesia porque tú tienes dos culturas, hablas dos idiomas, conoces dos mundos”. Sin embargo, era la primera vez que el hoy obispo Cantú escuchó estas palabras. “Tenemos que decirle a nuestros jóvenes, a nuestros niños que son una bendición y que tienen esa capacidad de ser puentes en nuestra sociedad”.

Luego los obispos respondieron algunas preguntas dirigidas de parte del público. Uno de los asistentes preguntó si pensaban que este encuentro daría algún tipo de frutos para la vida de la Iglesia a lo que el obispo de Pueblo – Colorado, Stephen Berg aseguró “firmemente que el V Encuentro va a marcar una diferencia con las metas que estamos hablando y en nuestro caso, el compromiso con una mejor comunicación” y dijo que con este encuentro se espera dar “un paso hacia el liderazgo y para el cambio de la cultura en toda la Iglesia”.

Para ver más fotos y videos del encuentro vaya a nuestro Facebook en Denver Catholic en español.