Sacerdotes hablan sobre sus nuevos nombramientos

Carmen Elena Villa

La Arquidiócesis de Denver dio a conocer recientemente el nombramiento de nuevos párrocos, vicarios parroquiales y capellanes para la Arquidiócesis de Denver los cuales se harán efectivos a partir del 13 de junio. Entrevistamos algunos de ellos cuya misión tiene que ver con el ministerio hispano del norte de Colorado.

 

Padre Gerardo Puga. Párroco en St. Michael en Craig

“Quiero de ser un instrumento de Dios, pedirle que me dé un corazón de pastor, darle gracias porque, a pesar de mis miserias Él sigue contando conmigo a través del Obispo. Por la experiencia que tengo como sacerdote, en cualquier lugar hay gente buena. Como siempre te encariñas con las personas, con los ministerios y por eso también me duele dejar las iglesias que atendía:  Beaver Creek Interfaith ChapelSt. Clare of Assisi en Edwards, St. Mary en EagleSt. Patrick en Minturn. Como todo, son sentimientos encontrados, pero también experimento la alegría de una nueva oportunidad que Dios me da. Es muy importante escuchar las iniciativas de los feligreses. Voy con alegría e ilusión a mi nueva parroquia. Continuaré con la labor que hace el padre Geronimo González, mi predecesor y claro que uno pone su estilo personal”.

 

Padre Erik Vigil, párroco de St Helena en Fort Morgan, St Francis of Assisi en Weldona y Our Lady of Lourdes en Wiggins.

“Creo que el significado más grande es el hecho de saber que tengo una responsabilidad más personal e íntima con una porción de nuestra arquidiócesis. Esta responsabilidad la veo claramente como la voluntad de Dios. Mi expectativa es que mis fieles lleguen a conocer el amor de Dios que yo he llegado a experimentar. Que sepan que Dios les ama sin importar cuánto tiempo pudieran haber estado “lejos” de Él. Lo que más valoro de los tres años como vicario parroquial de Holy Trinity en Denver es que los feligreses me ensañaron cómo ser sacerdote. Me ordené hace tres años. Salí del seminario con conocimiento teológico, esta comunidad me enseñó cómo aterrizar este conocimiento de una manera personal y pastoral”.

 

Padre Salvador Sánchez, vicario parroquial en Our Lady of the Mointains en Estes Park y capellán de la casa de retiro Annunciation Heights en Eastes Park.

“No me esperaba este nombramiento, pero el Obispo me consideró por ser bilingüe. Quiero echarle ganas a esta nueva misión.  No anunciarme a mí sino a Jesús. Dar lo mejor de mí y siempre buscando la salvación de las almas y abrirme a nuevos caminos. Creo que hay una pequeña comunidad hispana en las montañas y han estado olvidados por mucho tiempo. Quiero trabajar con ellos, trabajar en el campus de la nueva casa de retiros, organizar muchos retiros en español. Es algo muy emocionante. Me voy triste de Greeley, dejo una parroquia que he querido mucho y me quiso mucho, pero debo trabajar como Dios manda. Los hispanos siempre buscan identificarse con los hispanos, buscan los líderes. En Greeley quiero dejar el camino empezado para que quien que siga después de mi trabaje con ellos”.

 

Padre Miguel Enriquez, vicario parroquial de Holy Trinity en Westminister.

“Esta nueva misión significa volver a confiar lo que Dios me tenga preparado. Significa que, venga lo que venga, Dios no me dejará solo en lo que quiera que haga. Nunca busco expectativas, solo hago las cosas lo mejor que puedo, las disfruto y soy muy consciente de que los resultados pastorales no dependen de mí, pero lo que sí puedo hacer es ayudar a que la gente se enamore más de Dios. Valoro mucho el amor, las atenciones y tantas muestras de cariño que la gente de St. Helena en Fort Morgan me ha brindado todo este tiempo. Me encontré con una comunidad que me abrió los brazos y me hizo sentir como en casa. La gente se acercó a mí con mucha confianza. Me sentí amado por ellos. Les agradezco del fondo de mi corazón todo lo que hicieron por mí”.

 

Padre Guillermo Bustillos, capellán de los movimientos apostólicos hispanos de la Arquidiócesis de Denver. 

“Mi primordial deseo es estar al servicio de Jesucristo por medio de mis hermanos hispanos. Espero ser un facilitador para que la comunidad hispana pueda expresar y vivir su fe acorde a los lineamientos del arzobispo Samuel Aquila y de la Santa Madre Iglesia, e ir consolidándonos como iglesia particular y universal, haciendo posible lo escrito en Mateo 28, 19 (Vayan, pues, y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos. Bautícenlos en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo). Tengo mucho que valorar y agradecer a la parroquia St. Stephen Protomartyr en Glendwood Springs que me ayudó a integrarme a una realidad que no conocía, estar dispuesto a servir a entregar cada día con alegría, esperanza y caridad la vida en favor del Evangelio, palpar las necesidades de una comunidad multicultural que se une en torno a Cristo. La experiencia y guía del párroco  Elbert V. Chilson, V.F. fue de ayuda para evitar errores y prestar un servicio acorde a lo que Cristo nos manda, e ir construyendo la civilización del amor según la propuesta de San Juan Pablo II”.

 

 

 

 

 

 

Próximamente: El Espíritu Santo habla a través de la vida de los santos

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(Foto de dominio público)

Los apóstoles, encogidos de miedo, encerrados en el Cenáculo, esperaban hasta que la amenaza a sus vidas se hubiera calmado. Mientras se escondían, Jesús se les apareció, les dio paz y les explicó las Escrituras. Todos hemos tenido momentos en que nos hemos sentido abrumados y, así como con los Apóstoles, Jesús desea entrar en estos periodos de miedo y dificultad, fortalecernos y darnos una misión.

El domingo pasado recibimos la efusión del Espíritu Santo sobre la Iglesia mientras celebramos la Solemnidad de Pentecostés, recordando su acción a través de la historia. Cuando creó el mundo, Dios Padre sopló su Espíritu sobre las aguas de la tierra y creó la vida. Luego, después de ascender al cielo, nos envió su Espíritu Santo en una forma nueva y poderosa en Pentecostés, dando a la Iglesia “poder desde lo alto” (Lucas 24, 49).

Esa misma promesa, en la forma de los dones de Espíritu Santo, está destinada a cada uno de nosotros hoy. Los Apóstoles recibieron el don de poder hablar en otras lenguas, acompañado de la señal visible de una flama sobre ellos. Sus palabras, como las de profeta Elías “abrasaba como antorcha” (Eclo 48,1) y llevaron a muchos a la fe.

La solemnidad de Pentecostés y el envío de los Apóstoles está estrechamente ligado a el tema del que escribe el Papa Francisco en su reciente exhortación apostólica, Gaudete et Exsultate (Regocijaos y alegraos), el tema de “Tu misión en Cristo”.

En Gaudete et Exsultate, el Papa Francisco dedica la sección “Tu misión en Cristo” a examinar cómo cada persona, al igual que San Pedro, tiene un objetivo en esta vida: ser santos. “La misión”, explica el Papa, “tiene su sentido pleno en Cristo y solo se entiende desde Él. En el fondo, la santidad es vivir en unión con Él los misterios de su vida” (GE, 20).

Después de que los Apóstoles recibieron al Espíritu Santo y glorificaron a Dios en muchas lenguas, Pedro se levantó proclamando valientemente lo que Dios estaba haciendo y llamó a las miles de personas reunidas a arrepentirse y a ser bautizadas. Al hacerlo, Pedro estaba cumpliendo la misión única que Dios le había dado. Como sabemos por las Escrituras, Pedro continúo su camino único a la santidad como el primer Papa, finalmente dando su vida por la fe.

Tu camino a la santidad tendrá diferentes características, así como cada santo es único en su relación con el Señor. Puede ir desde cosas pequeñas como consolar a un niño enfermo, compartir con otros la alegría del Evangelio, o acompañar a alguien que está muriendo. Pero puedes estar seguro de que, sin importar el camino, experimentaras la muerte y la resurrección de Cristo en una manera única y personal. Seguir los pasos del Señor significa permitirle a tu corazón ser más como el de Él. Tú experimentaras “distintos aspectos de la vida terrena de Jesús: su vida oculta, su vida comunitaria, su cercanía a los últimos, su pobreza y otras manifestaciones de su entrega por amor”.

Este itinerario realza que cada una de nuestras vidas transmite una palabra de Dios al mundo.  “Cada santo es un mensaje que el Espíritu Santo toma de la riqueza de Jesucristo y regala a su pueblo” (GE, 21), enseña el Santo Padre. Durante su vida en la tierra, el corazón de Jesús se llenó del Espíritu Santo, quien lo movió y lo inspiró. Después de su Ascensión a los cielos, derramó el mismo Espíritu sobre nosotros. El espíritu hace en nosotros lo que hizo en Jesucristo. Si le permitimos, el Espíritu Santo manifestará las virtudes de Cristo en nuestros corazones y nos convertiremos en imágenes vivientes de Cristo.

Aunque esto pueda parecer imposible, el Papa Francisco nos aconseja enfocarnos en la vida de cada santo en su conjunto, “no conviene entretenerse en los detalles, porque allí también puede haber errores y caídas” (GE, 22). Este es un punto importante para nuestra cuidadosamente diseñada era de redes sociales que promueve fachadas de perfección. La fuerza del Evangelio es la verdad de que Jesús nos ama y nos redime a pesar de conocer nuestros pecados. Uno puede ver esto en la vida de los santos en su camino a seguir a Jesús.

Nuestro mundo perdido y confundido necesita la palabra que Dios desea transmitir a través de cada una de nuestras vidas. Abran sus corazones al Espíritu Santo y recen para alcanzar un corazón receptivo y dócil, escuchen al Señor hablar a su corazón, “…para Dios todo es posible” (Mateo 19.26). Me uno al Papa Francisco en oración, Ojalá puedas reconocer cuál es esa palabra, ese mensaje de Jesús que Dios quiere decir al mundo con tu vida. Déjate transformar, déjate renovar por el Espíritu…” (GE, 24).