Sacerdotes acompañan a un hermano con ALS

Le diagnosticaron ALS hace un año.

Mayé Agama

Después de hacer la señal de la cruz, tres sacerdotes de la Arquidiócesis fueron “bautizados con agua helada” en las afueras de la Catedral de la Inmaculada Concepción, en Denver, al participar en el fenómeno de las redes sociales, del balde de agua helada en favor de las personas que sufren de ALS o Esclerosis Lateral Amiotrófica en español.

El 29 de agosto, Mons. Bernie Schmitz, Vicario para el Clero, el P. Jason Wallace, vicerector del Seminario St. John Vianney y el P. Scott Bailey, secretario personal del Arzobispo Samuel Aquila, dedicaron su balde de agua especialmente al P. Benjamin Reese.

El P. Reese, de 55 años, creció en Aspen y sirvió como sacerdote de Peoria, Illinois, por 23 años hasta que fue diagnosticado con  ALS en julio del 2013. A raíz de que esta enfermedad sigue avanzando y ya no puede hablar ni respirar con facilidad, él ha regresado a Colorado para estar cerca a su familia.

Mons. Schmitz decidió hacer el reto por el P. Reese después de ver un programa sobre ALS. “Me chocó pensar que este sacerdote que inició el ministerio con todo tipo de sueños y esperanzas, poco a poco se está debilitando”. “Espero que él sepa que muchos de sus hermanos sacerdotes nos preocupamos  por él”.

“Muchas veces, cuando nuestros sacerdotes se enferman, viven muy solos”, dijo Mons. Schmitz. Por ello  pidió a toda la comunidad a rezar por el P. Reese, así como por su familia. “Esto también es muy duro para los padres; ellos no pueden resolver nada, ni pueden evitarlo. Lo único que pueden hacer es estar ahí con su hijo”

“Así que estemos con el P. Ben. Y con todos los demás que sufren por esta enfermedad”, agregó Mons. Schmitz.

Los tres sacerdotes también decidieron donar dinero para contribuir con las investigaciones sobre esta grave enfermedad neurológica.  Dado que la Asociación ALS utiliza células estaminales, muchos católicos y provida están enviando su dinero al Instituto de Investigación Médica Juan Pablo II, en Iowa. Este instituto sólo realiza investigaciones con células adultas para ayudar a personas con ALS, Alzheimer y Parkinson.

ALS o Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA), es una enfermedad neurodegenerativa progresiva que afecta a las células nerviosas del cerebro y de la médula espinal. Las neuronas motoras van del cerebro a la médula espinal y de la médula espinal a los músculos de todo el cuerpo. Con el tiempo, la degeneración progresiva de las neuronas motoras producida por la ELA ocasiona la muerte de éstas. Cuando mueren las neuronas motoras, el cerebro pierde la capacidad de iniciar y controlar el movimiento de los músculos. Debido al efecto progresivo sobre la acción de los músculos voluntarios, los pacientes en las etapas finales de la enfermedad pueden quedar totalmente paralizados.

 

 

Próximamente: Arzobispo a los diáconos: “Hagan que sus matrimonios se destaquen”

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“Es esencial que sus matrimonios se destaquen”, dijo el arzobispo Samuel J. Aquila a los nueve hombres que fueron ordenados diáconos permanentes el pasado 17 de junio en la catedral basílica Immaculate Conception.

En la misma ceremonia fue ordenado también un diácono transitorio. Se trata de Shannon Thurman quien actualmente está estudiando en el seminario St. John XXIII de Massachusetts para ser sacerdote de la Arquidiócesis de Denver.

Los nuevos diáconos permanentes son: David Arling y Hal Goldwire, ambos del estado de Ohio; Ronald F. Beck, Robert Lanciotti, Ernest Martinez, Darell Nepil, y Pat Travis de Colorado; Geoffrey Bennett de Pensilvania y Greg Perzinski de Wyoming.

“Como diáconos ustedes están llamados a servir de diferentes maneras”, dijo el Arzobispo en su homilía antes de la ordenación. “Recuerden que el matrimonio es su primera vocación y que siempre debe ir primero”.

Monseñor Aquila les hizo un llamado a ser testigos en el mundo “del don y de la bendición del matrimonio”.

El Arzobispo, dirigiéndose a los sacerdotes que estarán trabajando con los diáconos en las parroquias, les alentó a recordar también que los diáconos son hombres casados, con esposa, hijos y nietos”.

“Ellos tienen familia. Tienen responsabilidades. Y uno de ellos es todavía joven y tiene seis hijos”, dijo el Arzobispo refiriéndose al diácono Greg Perzinski de 39 años, quien servirá en la parroquia Michael the Archangel en Aurora.

El Arzobispo dijo también que los diáconos son “testigos en el mundo”.

“Que el Señor cuya palabra es verdad, (…) continúe fortaleciéndolos y continúe guiándolos en su ministerio”, dijo. “Que ustedes continúen abriendo sus corazones, como María, a una mayor receptividad a su palabra”.

“Sepan que María intercede por ustedes todos los días como hijos para llevaros al único hijo, su hijo, Jesucristo. Que su amor por Él continúe aumentando cada día y que ustedes sean fieles siervos de Cristo en la Iglesia”.

Los diáconos se postraron en el suelo ante el altar mientras que el coro y los fieles cantaban la letanía de los santos. El Arzobispo puso sus manos en cada uno de los elegidos y pronunció silenciosamente las palabras de la ordenación. Cada uno fue presentado con los libros del Evangelio  como símbolo de que cada uno está llamado a creer, enseñar y practicar la Palabra de Dios.

¿Qué es el diácono permanente?

Es el primer grado del sacramento del orden. Inferior al de los presbíteros y obispos. Los diáconos asisten al obispo y a los presbíteros en la celebración de los divinos misterios sobre todo de la Eucaristía y en la distribución de la misma. Asisten a la celebración del matrimonio, proclaman y predican el Evangelio, pueden administrar el sacramento del Bautismo, presidir exequias y entregarse a los diversos servicios de la caridad.  Todo sacerdote debe ser ordenado primero diácono transitorio. En cambio, el diaconado permanente puede ser conferido a hombres casados, lo cual constituye un enriquecimiento importante para la misión de la Iglesia.

Fuente: Catecismo de la Iglesia Católica 1569 – 1571.