Risen, una historia que desafía la razón

Disponible en DVD desde el 24 de mayo

Lara Montoya

Ha muerto Jesús de Nazaret y en su tierra reina la tristeza, el miedo y el desconcierto. Pero algo aún más misterioso ocurre: su cuerpo ha desaparecido.

Poncio Pilato, enfurecido, manda a Clavius, un centurión romano agnóstico, para que localice el cadáver de este hombre que decía ser el Mesías. En esa búsqueda la vida de Clavius da un importante giro.

Este es el argumento de la película Risen (Resucitado). Dirigida por Kevin Reynolds y protagonizada por Joseph Fiennes. La película fue rodada entre Malta y Almería (España) y se estrenó en febrero pasado en cines. Ahora MPRM Communications tiene disponible esta producción en DVD.

El Pueblo Católico entrevistó en exclusiva a dos de sus actores quienes hablaron desde España sobre esta producción. Mario Tardón (San Andrés Apóstol) y Pepe Lorente (San Judas Tadeo).

 

“El momento más feliz de mi vida, después de mi boda”

Mario Tardón recuerda los dos meses en los que participó del rodaje de Risen como el momento más feliz de su vida, “después del día de mi boda”. Y cuenta que el casting que hizo ha sido el más sencillo en su carrera como actor. Se presentó ante el director y este le dijo “vas a ser Andrés”. “Esto nunca me había pasado”, confiesa. “Siempre son necesarias tres o cuatro audiciones antes de que te elijan”.

Lo que más le llama la atención de San Andrés apóstol, es su “ingenuidad y bondad”, así como “su forma de ver la vida, desde el amor más profundo hacia su hermano (Simón Pedro) y hacia Jesucristo a quien le entregó su vida, convirtiéndose así en el primer grupo de distribuidores de la palabra de Dios”.

“Aquí tuve que interpretar momentos muy felices y positivos como el encuentro con Jesucristo. Esto hizo que me encontrara siempre en un estado muy feliz”, comenta.

El actor dice que admira el sentimiento religioso del director de Risen, Kevin Reynolds y de su productor Patrick Aiello.

Tardón comparte cómo esta película lo acercó más a la persona de Jesús: “Volver a ver ese personaje, tener la suerte de vivir escenas con quien lo interpretaba de una manera magistral (Cliff Curtis) hacían que revitalizaras tu fe y tus creencias”.

 

“Jesucristo te moviliza”

Cuando le preguntamos a Pepe Lorente cuál había sido la escena más representativa para él, respondió sin pensarlo: “la primera en la que aparecen los apóstoles reunidos en torno a Jesucristo después de la resurrección”.

“A veces uno como actor trabaja con un material que lo mueve menos, pero esto (la resurrección de Cristo) es tremendo”, confiesa.

Jesús está reunido con los apóstoles y en ese momento llega Clavius. La respuesta al porqué del sepulcro vacío queda resuelta. Jesús ha resucitado. El centurión percibe y se conmueve al ver la hermandad de los apóstoles. “Fue la última escena que rodamos”, comparte el actor. Así lo quiso Kevin Reynolds, para permitir que esta escena se filmara cuando ya había un lazo entre los actores y poder transmitir de manera más real la hermandad de los once apóstoles fieles.

“Tratamos de imaginar que estábamos frente a un hombre que es Cristo. Un Cristo que ilumina, con una compasión tremenda, con apertura de corazón y con una presencia transformadoras”, indica Lorente. “Estábamos muy movidos interiormente, y muy agradecidos y eso lo poníamos en los personajes. Cuando acabamos el rodaje todos cantamos juntos el Aleluya. Los técnicos cantaban desde el sótano. Fue un momento de comunión precioso”.

El Pueblo Católico le preguntó a Pepe qué significa para él la figura de los apóstoles: “Son unos hombres a quienes la presencia de Cristo les hace abrir si corazón. Él les deposita una semilla que germina y que les hace pasar las mayores penurias como el hecho de morir de manera violenta (excepto Juan, aclara). Al interpretar a los apóstoles quisimos mostrar la hermandad en el grupo de amigos unidos por amor a Cristo”.

Y por último dice. “Recomendaría esta película a cualquier persona. A creyentes y no creyentes porque les pone una realidad por delante: La resurrección de Cristo supera la razón”.

 

Próximamente: Pastores en la calle

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Por: Roxanne King

En los últimos años, el Camino Neocatecumenal, un carisma de la Iglesia Católica que tiene como objetivo dirigir a la gente a madurar en la fe cristiana, ha anunciado, durante la Pascua, la Buena Nueva de Jesucristo en plazas públicas a través de la arquidiócesis. Este año, por primera vez, el proyecto de evangelización “Great Missión” (“La gran misión”) tuvo lugar en 16th Street Mall en el centro de Denver.

Desde el inicio, hace 35 años, el 16th Street Mall ha permanecido como una de las principales atracciones para los visitantes, donde llegan tanto turistas como personas del lugar al corredor de una milla de largo, que ofrece una variedad de restaurantes, tiendas y negocios.

“Era el lugar perfecto para la Gran Misión, dijo el sacerdote de Denver Grzegorz Wojcik, original de Polonia, quien fue parte del equipo del camino en la parroquia St. Louis en Englewood, y que anunció la Buena Nueva en el centro comercial. “¡Fue estupendo…enseñar [a la gente] que la Iglesia los está buscando”! dijo el Padre Wojcik, quien hoy es el párroco de St. William en Fort Lupton. “Esto demostró que aún en Denver, una ciudad moderna, Jesucristo va hacia ellos.

El 14 de mayo, el quinto domingo de Pascua, el equipo de Great Mission llevó a cinco sacerdotes católicos, quienes ofrecieron confesiones en el centro comercial.

“Nunca he visto eso antes, que el sacramento [de Reconciliación] venga a las calles”, dijo Flora Potter, miembro del equipo de Great Mission a quien se le asignó sostener una pancarta que decía: “Confesión disponible con un sacerdote católico, HOY”.

“Fue el momento de evangelización más increíble que he experimentado”, dijo Potter. “Llevar el amor de Cristo a la gente en la calle ¡Pastores, que huelen a oveja!”.

“Mientras la gente leía las palabras en la pancarta, sus caras expresaban sorpresa, incredulidad, tristeza, sufrimiento, alegría, ira, dolor, deleite, disgusto y gratitud ¡Me di cuenta de que esto era verdadera evangelización!”, dijo Potter.

“Fue llevar a Dios a las calles”, añadió, “donde la gente pudiera verlo”. El padre Wojcik dijo que la experiencia le recordó escenas de las Escrituras donde la gente pasa por su vida cotidiana y de repente, Cristo aparece.

“Jesús estaba presente ahí,” dijo el padre Wojcik. “Él los estaba buscando. Estaba dando felicidad, la oportunidad de ser libres”.

A pesar de la disponibilidad abundante de los sacerdotes, el padre Wojcik dijo que solo unas 20 personas aprovecharon la confesión.

“Las pocas personas que vinieron, a pesar de las distracciones del 16th Street Mall, fueron increíbles”, dijo.

“Fue un privilegio llevar a cabo este anuncio que cambia vidas”, afirmó. “¿Cómo puedes vivir de la misma manera después de saber que Jesús está aquí en 16th Street Mall, entre las calles 16th y Champa?”.

La mayoría de los transeúntes, dijo el sacerdote, consideraron curioso y entretenido el esfuerzo de evangelización.

“Algunos se pararon por un minuto o dos”, dijo. “Muchos tomaron fotos, pero muy pocos se quedaron a escuchar. Fue un gran descubrimiento: de que Jesús es como un espectáculo, como si no lo necesitaran. No hay tiempo para Jesús, tengo que vivir mi vida”.

Lo que pudo parecer tonto para muchas personas, no lo fue para el equipo de evangelización. “Pudimos hablar con estudiantes, indigentes, veteranos viviendo en casas de refugio, gente que vive en el centro que son afluentes”.

“Gente de toda clase social pasa por ahí”, dijo Sue Van Doren, coordinadora del equipo de 13 miembros de Great Mission de 16th Street Mall, que cuenta con el apoyo de una comunidad de unas 40 personas.

“Estamos anunciando la Buena Nueva de que Dios te ama y te conoce por tu nombre”, dijo. “Hubo oración, cantos y bailes -la gente de nuestra comunidad hablaba conaquellos que estaban en la calle ¡Fue maravilloso!”.

El esfuerzo no fue para hacer proselitismo o para o hacer nuevos miembros del Camino o católicos conversos , dijo el padre Wojcik.

“Fue para mostrar el rostro de Jesucristo”, dijo. “Para anunciar el Evangelio. Fue la Iglesia presente, recordándole a la gente el amor de Dios”.

“Como un faro que ilumina a los barcos que están en el mar”, añadió, “la gente no tiene que venir [a la Iglesia], si no que necesitan ver a Cristo [para que] puedan ser salvos”.

Traducido del original en inglés por Mavi Barraza.