Restos de Julia Greely fueron trasladados a la Catedral de Denver

Aaron Lambert

En lo que fue un hecho histórico para la arquidiócesis de Denver, la exhumación de los restos de una potencial santa fueron puestos en la Catedral Basílica Immaculate Conception el pasado 7 de junio.

El proceso de canonización de la Sierva de Dios Julia Greely fue abierto el 18 de diciembre de 2016 y como parte de este, sus restos fueron exhumados en el cementerio Mt. Olivet entre el 26 y el 31 de mayo pasados. Luego de una cuidadosa examinación hecha por antropólogos, sus restos fueron trasladados a la catedral donde hoy permanecen a la vista de todos los devotos.

La Misa, presidida por el obispo auxiliar de Denver, monseñor Jorge Rodríguez se llevó a cabo para honrar a esta mujer laica. La ceremonia tuvo lugar en el 99 aniversario de su muerte.

“[Julia Greeley] será la primera persona en ser enterrada en la catedral de Denver. No se trata de un obispo ni de un sacerdote. Se trata de una mujer laica, una ex esclava”, dijo el obispo a los fieles quienes aplaudieron sus palabras.

“Greely ejemplificó tres cualidades de santidad a lo largo de su vida”, dijo el obispo Rodríguez: “humildad, perseverancia y fe. Ella era conocida por caminar por las calles de Denver. Repartiendo panfletos del Sagrado Corazón a los bomberos y repartiendo víveres a las familias pobres. Lo que sin embargo no se sabía hasta ahora era que sufría de artritis. Un hecho que fue revelado en la exhumación y examinación de sus huesos”.

“Sabemos por las historias que nos han contado que Julia Greeley era incansable en su caridad y en la proclamación de su fe”, explica el obispo Rodríguez. “Lo que no sabíamos hasta la exhumación era que Julia sufría de artritis en sus manos, sus pies y su espalda… casi todas las articulaciones que podrían haber lastimado probablemente lo hicieron. Sin embargo, ella nunca dejó de practicar ni de demostrar amor”.

Los restos de Julia Greely durante el traslado a la catedral Immaculate Conception de Denver. Foto de Anya Semenoff/Denver Catholic.

El doctor Christine Pink, el antropólogo forense responsable de la exhumación de los restos de Greeley, confirmó que ella sufría de artritis. “El hallazgo de la artritis fue especial por haber caminado tanto entre las estaciones de bomberos y por haber hecho lo que hizo. Probablemente le dolía, pero ella estaba alegre a pesar de todo”, dice Pink.

El obispo Rodríguez habló también sobre la esperanza que representa esta ceremonia. Esperanza por la conquista de Cristo de la gracia, los muertos algún día resucitarán.

“Nuestra ceremonia hoy es una pequeña confesión de que creemos en la resurrección de la carne y en la comunión de los santos. Esta es la razón por la cual estamos aquí”, dice el obispo. “Estamos diciendo que estos huesos resucitarán el último día y hoy estamos unidos de manera particular a Julia Greeley”.

Fieles veneran los restos mortales de la sierva de Dios Julia Greely. Foto de Anya Semenoff/Denver Catholic.

Los restos de la sierva de Dios fueron puestos en un cofre fúnebre hecho de madera, a la vista de todos los fieles quienes estuvieron invitados a verlos. A medida que la gente se acercaba, se inclinaban de manera reverente, besaban la caja fúnebre y colocaban paños, rosarios y otros objetos en el cofre donde estuvieron sus restos. Estos artículos podrían convertirse en reliquias de tercer grado en caso de que Julia Greeley fuese canonizada.

Los restos permanecen en un cofre de madera a los pies del crucifijo de marmol ubicado en la parte delantera izquierda de la Catedral.

Después la caja fue cerrada por un carpintero, sellada con cera de oro y colocada debajo de la imagen del Sagrado Corazón que yace en la capilla lateral al oeste del altar principal.

“Este es un gran día. Nosotros nunca pensamos que fuera a llegar tan pronto cuando comenzamos a mover las cosas, pero Dios ciertamente tiene su propio plan”, dijo el padre capuchino Blaine Burkey, cuyo libro libro In Secret Service of the Sacred Heart: The Life and Virtues of Julia Greeley (En servicio secreto al Sagrado Corazón: La vida y las virtudes de Julia Greeley n.d.t.) es quizás el volumen más extenso sobre la vida de la Sierva de Dios.

Mary Leisring, presidenta del gremio de Julia Greeley, se alegró de ver la catedral llena de tantos fieles devotos de Greeley. “Ya sea que llegue a ser santa en Roma o no, no me importa, ya es mi santa”, dijo Leisring.

Taducido del original en inglés por Carmen Elena Villa.

Próximamente: “Las vocaciones no se reclutan ni se retienen. Son un llamado”

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La intervención de la hermana Martha López en el V Encuentro regional de la pastoral hispana realizado en Phoenix, Arizona del 23 al 25 de febrero pasados, hizo mella en los casi 500 participantes que le aplaudieron ovacionaron y luego se le acercaron para agradecerle por su testimonio y tomarse fotos y selfies con ella.

“Queremos hacer dos aclaraciones sabiendo que los aportes van a ser tenidos en cuenta en el Encuentro Nacional en septiembre”, dijo la religiosa, quien sirvió como vocera de los grupos de discusión en el tema de la pastoral vocacional.

“Cuando hablamos de vocaciones estamos hablando de que Dios llama a la vida matrimonial, a la vida de soltería, a la vida consagrada en sus diferentes formas: sacerdote, diácono, religioso, persona laica consagrada o instituto secular”, puntualizó.

La hermana Martha pidió también “tener en cuidado al traducir del inglés al español porque este documento (el de trabajo) dice que tenemos que «reclutar» vocaciones ¡Se reclutan soldados! ¡Dios es el que llama! ¡Y que tenemos que «retener» a los seminaristas! Si retenemos un seminarista vamos a tener como resultado un sacerdote amargado, con cara de funeral”, dijo con firmeza la hermana López.

Denver Catholic en Español subió el video de su intervención al Facebook, el cual tuvo casi 2 mil vistas, muchos comentarios y “shares”.

 

Su historia

Nacida en Bogotá, Colombia la hermana Martha creció en un ambiente muy católico. Trece miembros de su familia han seguido el llamado a la vocación religiosa. También hay un beato, primo hermano de su papá. Se trata de Arturo Ayala, quien ingresó a la orden hospitalaria de San Juan de Dios y murió mártir en la guerra civil española. Asimismo, una sierva de Dios hace parte de su árbol genealógico, la hermana María Benavides, fundadora de las hermanas dominicas de Betania.

“Crecí de la mano con mi mamá y mi papá, de misa diaria, rosario diario. Hice el retiro ignaciano mensual con mi papá cuando era adolescente. Desde que me conozco sentí que era «propiedad privada de Dios». Nunca lo dudé. Si volviera a nacer sería de nuevo esposa del Señor”, comparte la hermana.

Desde muy joven comenzó a trabajar como misionera laica con los inmigrantes y así pasó 26 años de su vida. Recorrió 13 países diferentes (incluyendo el suyo) en esta labor: Ecuador, Perú, Panamá, Bolivia, Chile, República Dominicana, Haití, Puerto Rico, Costa Rica, España, Barsil y Estados Unidos. Al sentirse identificada con ellos y gracias al consejo del arzobispo de San Juan Roberto González Nieves, decidió ingresar a la orden de las Hermanas Misioneras del Sagrado corazón, fundada por Santa Francisca Cabrini.

Así fue asignada a la arquidiócesis de Denver donde comenzó su labor pastoral en la parroquia Saint Cayetan. Allí hay más de 3.500 feligreses inmigrantes inscritos. “Para mí ha sido una experiencia muy bonita haber caminado con ellos, sufrido y reído con ellos. He visitado en la cárcel algunos que están en proceso de deportación”, indica.

Recientemente esta religiosa comenzó a servir en la parroquia Ascension donde semanalmente se reúnen más de 70 jóvenes en diferentes grupos para conocer y compartir si fe. “Quiero hacerles ver qué esperamos de ellos, que son líderes, que en manos de ellos está el hacer una Iglesia más viva y entusiasta en los Estados Unidos, integrada con la parte anglo”, puntualiza la hermana.

Al preguntarle el motivo de su alegría ella no dudó en responder que esta radica en “la relación personal con Dios” y en la vida de oración que es “un encuentro con Dios, no con uno mismo. Eso me va a abrir a las necesidades de los hermanos”.

La hermana López tiene así «entre ceja y ceja» el celo por la promoción de las vocaciones entre los hispanos del norte de Colorado. “Si propiciamos una atmósfera y cultura de la vocación podemos hablar de vocaciones en cada grupo parroquial e invitar a todos a clarificar qué quiere Dios de ellos. Pues en el siglo XXI Dios sigue llamando”, concluye la religiosa.

Para ver el video de su intervención vaya https://www.facebook.com/esDenverCatholic/videos/1048768128598038/