Resisiténdose a la felicidad

Mavi Barraza

Todo ser humano busca la felicidad, pero a la vez se resiste a ella. Por lo menos esto es lo que explica el escritor católico australiano, Matthew Kelly, en su libro “Resistiéndose a la Felicidad”. Al comienzo, el autor, empieza por describir la resistencia: aquel sentimiento de no querer hacer algo que es de beneficio para la persona, y, al contrario, la persona se enfoca en hacer algo que no es bueno para ella. A esto lo llama: “La lucha diaria” a la que todo ser humano se enfrenta. El sabotaje, la preocupación, el poner de lado los sueños y anhelos y hasta el perder el coraje para llegar a ser uno mismo. Todo esto, aunado a la flojera y la distracción son parte de la resistencia que se manifiesta inclusive en la vida espiritual llevando a la persona a resistirse también a Dios. “Dios quiere que te conviertas en la-mejor-versión-de-ti-mismo”, dice el autor.

Para ello te lleva por un recorrido de sus propias experiencias y comparte cómo él, a través de un guía espiritual, pudo transformar su vida y aprender a reemplazar acciones negativas por hábitos positivos que le dieron las armas para luchar contra la resistencia. Así, el autor brinda consejos para que el lector los aplique y comience a vivir una vida más plena, aprendiendo a amar hasta las cosas más ordinarias, y encaminado su diario vivir a un acercamiento con el Señor, por medio de la oración, la lectura de la Biblia y la prédica. Esta obra ahonda, además, en una problemática de nuestros tiempos: la gratificación inmediata y el “hambre” del ser humano, que más que hambre física, es un hambre es espiritual ¿Eres feliz? ¿Quieres ser aún más feliz? Este libro promete ser una herramienta indispensable en esa búsqueda de la felicidad.

Próximamente: Avanza la investigación de imagen de la virgen que llora en Nuevo México

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Por Jaime Septién. Aleteia.org

Si el fenómeno es un engaño “no estamos seguros de cómo se haría, físicamente” dice el obispo de Las Cruces

Una historia de lágrimas –o de aceite de oliva—ha estado corriendo por todas las publicaciones católicas de Estados Unidos. Sucedió con una escultura de bronce de la Virgen de Guadalupe, en la parroquia que lleva su mismo nombre, en el pueblo de Hobbs, Nuevo México.

La parroquia, perteneciente a la diócesis de Las Cruces ha sido visitada ya por muchos peregrinos, pues feligreses informaron, desde mayo pasado, que habían visto que un líquido fluía de los ojos de la Virgen morena.

El obispo Oscar Cantú dijo al periódico Las Cruces Sun-News que se había enviado una muestra del fluido para su análisis científico que determinó que se trata de aceite de oliva, “un aceite de oliva perfumado”.

“Algunos de los testigos afirmaron que olía a rosas, por lo que puede ser algo similar al aceite que bendigo y consagro cada año y que usamos para el bautismo, para las confirmaciones y para la ordenación de los sacerdotes”, agregó el obispo Cantú.

La diócesis de Las Cruces –una de las diócesis con mayor porcentaje de habitantes católicos de origen hispano en Estados Unidos– todavía se encuentra investigando de dónde podría haber provenido el aceite.

“Examinamos el interior de la estatua hueca. No hay nada en el interior que se suponga que no debe estar allí, a excepción de las telarañas. Entonces tomamos fotos; lo examinamos”, dijo el obispo de Las Cruces al rotativo.

Los “frutos” de las lágrimas

Más adelante, agregó que los oficiales se habían contactado con los fabricantes de la estatua para ver si algún fluido o cera podría haber permanecido dentro de la estatua después de haberla lanzado. “En ese proceso, nos aseguraron que no habría posibilidad de que quedara humedad en el bronce”, subrayó el prelado.

El obispo Cantú aseguró que, incluso, si el fenómeno es un engaño “no estamos seguros de cómo se haría, físicamente”.

“Es bronce endurecido. Hemos examinado el interior y no hay nada en el interior”, agregó. Y más adelante dijo: “Si la Iglesia llega a la conclusión de que es un milagro, debe decidir si es de Dios o de un espíritu maligno. Ellos decidirán eso en base a los ‘frutos’ del fenómeno”.

“He leído la mayoría de esos testimonios escritos, y son historias de tremenda fe, personas que han estado lidiando con terribles sufrimientos en sus vidas y han sentido un tremendo consuelo espiritual por el hecho de que María camina con nosotros en nuestras lágrimas”, dijo el obispo Cantú.

“No puedo evitar pensar en mi propio derramamiento de lágrimas por la gente pobre que viene a nuestra frontera, huyendo de situaciones que amenazan la vida. Las lágrimas de esos niños que están separados de sus padres. Hay muchas razones por las que derramaríamos lágrimas, y Dios está con nosotros en esos momentos”.

A los testimonios de conversión y de beneficio espiritual se suman los reportes de los fieles presentes en el momento de las lacrimaciones y ahora los hallazgos de los análisis químicos practicados al líquido obtenido de la imagen.