Resisiténdose a la felicidad

Mavi Barraza

Todo ser humano busca la felicidad, pero a la vez se resiste a ella. Por lo menos esto es lo que explica el escritor católico australiano, Matthew Kelly, en su libro “Resistiéndose a la Felicidad”. Al comienzo, el autor, empieza por describir la resistencia: aquel sentimiento de no querer hacer algo que es de beneficio para la persona, y, al contrario, la persona se enfoca en hacer algo que no es bueno para ella. A esto lo llama: “La lucha diaria” a la que todo ser humano se enfrenta. El sabotaje, la preocupación, el poner de lado los sueños y anhelos y hasta el perder el coraje para llegar a ser uno mismo. Todo esto, aunado a la flojera y la distracción son parte de la resistencia que se manifiesta inclusive en la vida espiritual llevando a la persona a resistirse también a Dios. “Dios quiere que te conviertas en la-mejor-versión-de-ti-mismo”, dice el autor.

Para ello te lleva por un recorrido de sus propias experiencias y comparte cómo él, a través de un guía espiritual, pudo transformar su vida y aprender a reemplazar acciones negativas por hábitos positivos que le dieron las armas para luchar contra la resistencia. Así, el autor brinda consejos para que el lector los aplique y comience a vivir una vida más plena, aprendiendo a amar hasta las cosas más ordinarias, y encaminado su diario vivir a un acercamiento con el Señor, por medio de la oración, la lectura de la Biblia y la prédica. Esta obra ahonda, además, en una problemática de nuestros tiempos: la gratificación inmediata y el “hambre” del ser humano, que más que hambre física, es un hambre es espiritual ¿Eres feliz? ¿Quieres ser aún más feliz? Este libro promete ser una herramienta indispensable en esa búsqueda de la felicidad.

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Las malas noticias, como la del tiroteo en la escuela Marjory Stoneman Douglas de Parkland en Florida el pasado 14 de febrero, siempre traen historias de humanidad, heroísmo, acciones rápidas y solidarias que sorprenden y que reflejan la bondad en algunas personas quienes en cuestión de segundos se olvidan de sí y que son capaces de dar la vida para que otros no mueran.

A veces se vuelve incluso un lugar común que, tras un tiroteo haya una o dos historias de personas que se inmolaron y que se metieron en el fuego cruzado para salvar vidas y terminaron muriendo ellos.

Y creo que, más que recursos periodísticos para seguir dándole vuelta a la misma noticia trágica y sacar, al menos algún ángulo positivo después de un acto de tanta maldad, aquí se trata de ver cómo ante el pánico que genera un repentino tiroteo, hay quien, sin pensarlo reacciona casi instintivamente para salvar vidas a costa de la propia.

Es el caso de Aaron Freis, un entrenador de futbol de 37 años y ex alumno de esta escuela secundaria. Un estudiante declaró a Fox news que Freis “Se puso en medio de un par de personas y los protegió. Las balas le cayeron a él y con seguridad salvo sus vidas”.

La portavoz del equipo de futbol Denise Lehtio dijo que “murió de la misma manera como vivió – se puso a él en un segundo lugar”, luego lo describió como “un alma noble, un buen hombre”. Hoy Freis hace parte de la lista de víctimas pero quizás esta lista hubiese sido más numerosa si él no hubiera tomado la decisión instantánea de protegerlos e inmolarse por ellos.

El profesor de geografía Scott Beigel, 35 años también murió para salvar a varios alumnos cuando, en medio del tiroteo, abrió la puerta del aula para permitir que los estudiantes que huían de las balas entrasen al salón y se protegieran. Así ocurrió. Solo que él no logró cerrar la puerta y el joven atacante Nikolas Cruz lo sorprendió y le disparó. Así Beigel terminó siendo una víctima más. “Estoy viva gracias a él”, dijo una estudiante al programa Good Morning America.

Los actos de maldad de un atacante desquiciado contrarrestan con las acciones nobles de quienes aman tanto la vida que deciden sacrificarse por ella. Son historias que conmueven, que nos hacen preguntarnos qué hubiésemos hecho en su lugar y que nos permiten ver que la verdadera humanidad se manifiesta en actos de heroísmo que están presentes no solo en las películas de ficción sino en tantas almas nobles que, después de muertos, salen del anonimato para darnos lecciones de grandeza.