“Queremos formar discípulos y misioneros”

Entrevista con Elías Moo, nuevo superintendente de escuelas católicas

Vladimir Mauricio-Perez

Foto de Cari Devlin.

Elías J. Moo, director de la escuela St. Rose of Lima Catholic Academy ha sido elegido el nuevo superintendente de las escuelas católicas de la Arquidiócesis, cuya misión es administrar, dirigir y supervisar el distrito escolar. Moo tiene una maestría en educación de la universidad Notre Dame en Indiana y comenzó a trabajar como profesor en la escuela St. Rose of Lima de Denver hace 11 años. Él compartió con Denver Catholic sus aspiraciones en este nuevo cargo.

Denver Catholic: Usted asistió a una escuela católica desde el preescolar hasta la universidad, ¿qué le ha significado esta experiencia?

Elías Moo: “Mi educación católica ha sido una tremenda bendición tanto para mí como para mi familia. La razón por la cual tendré la oportunidad de ser superintendente es por mi educación católica. El hecho de poder participar en ella como profesor, rector y finalmente como superintendente, continúa afirmando lo que creo que ha sido el llamado de Dios en mi vida: “Id y haced discípulos a todas las naciones” (Mt. 18, 19 – 20).

Mi formación como académico, pero lo más importante, la formación de mi alma como seguidor de Cristo, apuntan hacia una dirección y es seguirlo y hacer discípulos de todos los pueblos. Espero con ello apoyar nuestras escuelas para que se conviertan en epicentros de la evangelización para nuestras comunidades”.

DC: ¿Cuál es su visión para la educación católica en Denver?

Moo: “Mi misión es que nuestras escuelas católicas sean lo mejor; no lo mejor del mundo o lo mejor en términos de recibir elogios. Claro que queremos que nuestras escuelas sean exitosas y tengan fortalezas académicas. Pero más que nada queremos que nuestras escuelas sean conocidas como las mejores para el mundo, como ejemplos que resplandezcan sobre lo que debe ser la educación para los niños. Queremos ser ese faro para el mundo de lo que significa formar seres humanos de manera auténtica: En el sentido de que orientamos a nuestros estudiantes a entender que su rol en el mundo es el de edificar el Reino de Dios, de ser Cristo para los demás y de buscar el bien común en la sociedad.

Nuestra esperanza es que, si nuestros colegios son los mejores para el mundo, los frutos serán los de tener discípulos y misioneros: Hombres y mujeres que no tengan miedo de dar testimonio de su fe, de la verdad, y que forman su intelecto y alma para la mayor gloria de Dios y para la salvación del mundo”.

DC: ¿Cómo evalúa usted su experiencia como profesor y rector de la escuela St. Rose of Lima ahora que asume el cargo de superintendente?

Moo: “Me siento privilegiado de haber sido capaz de servir en St. Rose durante todos estos años. Las experiencias que he tenido como maestro y formando líderes me han permitido tener un buen sentido del trabajo diario de este ministerio. Soy un mejor líder porque he sido profesor.

El trabajo en St. Rose me ha enseñado a construir una comunidad y conocer a las personas a las que sirvo, sea el estudiante más pequeño o los voluntarios o benefactores que vienen a este edificio. La educación católica es una labor de amor en nombre de muchas personas y es un esfuerzo en equipo.

Deseo conocer más de cerca las otras comunidades escolares, para que juntos podamos trabajar en hacer nuestras escuelas lo mejor para el mundo. Mi deseo es que nuestras escuelas miren a la Oficina de Escuelas Católicas de la Arquidiócesis de Denver como una fuente de apoyo”.

DC: Como hispano e hijo de inmigrantes, ¿por qué considera que es importante llegar a la comunidad hispana en la educación católica y cómo puede esto contribuir al sistema escolar?

Moo: “Cuando mis padres vinieron a los Estados Unidos y comenzaron a formar una familia, pensaron que querían darnos la mejor herencia, y no era el dinero sino una educación católica. Ellos lo sabían, incluso si esto significaría sacrificar lujos. Pienso que muchas de nuestras familias hispanas anhelan lo mismo. Quisiéramos llegar al punto de decir que las finanzas no son nunca un impedimento para que los chicos puedan matricularse en nuestras escuelas católicas.

También, en muchas maneras, Dios ha traído a la comunidad hispana a nuestros colegios y la Iglesia porque él necesita que los dones que ellos tienen sean ofrecidos para ayudar y fortalecer nuestras comunidades: Las disposiciones hacia la familia, la vida de fe, la devoción que está presente en nuestra madre María y el apoyo incondicional para los niños. Todos estos son dones de los cuales se pueden beneficiar nuestras escuelas católicas y, por ende, toda la Iglesia Católica”.

DC: ¿Qué es lo que le hace estar más agradecido por esta oportunidad en su vida y en su carrera?

Moo: “Estoy agradecido por la confianza que se ha demostrado y me han dado en nombre del comité de la Iglesia y del arzobispo (Samuel) Aquila. Estoy entusiasmado y espero servir a la Iglesia y a nuestros colegios en esta capacidad. Solo pido que nuestra arquidiócesis y las comunidades escolares recen por mí para que pueda ser fiel a las inspiraciones del Espíritu Santo y transformado en una verdadera imagen de Cristo por el bien de nuestras escuelas católicas y de la Iglesia”.

 

Próximamente: “Las vocaciones no se reclutan ni se retienen. Son un llamado”

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La intervención de la hermana Martha López en el V Encuentro regional de la pastoral hispana realizado en Phoenix, Arizona del 23 al 25 de febrero pasados, hizo mella en los casi 500 participantes que le aplaudieron ovacionaron y luego se le acercaron para agradecerle por su testimonio y tomarse fotos y selfies con ella.

“Queremos hacer dos aclaraciones sabiendo que los aportes van a ser tenidos en cuenta en el Encuentro Nacional en septiembre”, dijo la religiosa, quien sirvió como vocera de los grupos de discusión en el tema de la pastoral vocacional.

“Cuando hablamos de vocaciones estamos hablando de que Dios llama a la vida matrimonial, a la vida de soltería, a la vida consagrada en sus diferentes formas: sacerdote, diácono, religioso, persona laica consagrada o instituto secular”, puntualizó.

La hermana Martha pidió también “tener en cuidado al traducir del inglés al español porque este documento (el de trabajo) dice que tenemos que «reclutar» vocaciones ¡Se reclutan soldados! ¡Dios es el que llama! ¡Y que tenemos que «retener» a los seminaristas! Si retenemos un seminarista vamos a tener como resultado un sacerdote amargado, con cara de funeral”, dijo con firmeza la hermana López.

Denver Catholic en Español subió el video de su intervención al Facebook, el cual tuvo casi 2 mil vistas, muchos comentarios y “shares”.

 

Su historia

Nacida en Bogotá, Colombia la hermana Martha creció en un ambiente muy católico. Trece miembros de su familia han seguido el llamado a la vocación religiosa. También hay un beato, primo hermano de su papá. Se trata de Arturo Ayala, quien ingresó a la orden hospitalaria de San Juan de Dios y murió mártir en la guerra civil española. Asimismo, una sierva de Dios hace parte de su árbol genealógico, la hermana María Benavides, fundadora de las hermanas dominicas de Betania.

“Crecí de la mano con mi mamá y mi papá, de misa diaria, rosario diario. Hice el retiro ignaciano mensual con mi papá cuando era adolescente. Desde que me conozco sentí que era «propiedad privada de Dios». Nunca lo dudé. Si volviera a nacer sería de nuevo esposa del Señor”, comparte la hermana.

Desde muy joven comenzó a trabajar como misionera laica con los inmigrantes y así pasó 26 años de su vida. Recorrió 13 países diferentes (incluyendo el suyo) en esta labor: Ecuador, Perú, Panamá, Bolivia, Chile, República Dominicana, Haití, Puerto Rico, Costa Rica, España, Barsil y Estados Unidos. Al sentirse identificada con ellos y gracias al consejo del arzobispo de San Juan Roberto González Nieves, decidió ingresar a la orden de las Hermanas Misioneras del Sagrado corazón, fundada por Santa Francisca Cabrini.

Así fue asignada a la arquidiócesis de Denver donde comenzó su labor pastoral en la parroquia Saint Cayetan. Allí hay más de 3.500 feligreses inmigrantes inscritos. “Para mí ha sido una experiencia muy bonita haber caminado con ellos, sufrido y reído con ellos. He visitado en la cárcel algunos que están en proceso de deportación”, indica.

Recientemente esta religiosa comenzó a servir en la parroquia Ascension donde semanalmente se reúnen más de 70 jóvenes en diferentes grupos para conocer y compartir si fe. “Quiero hacerles ver qué esperamos de ellos, que son líderes, que en manos de ellos está el hacer una Iglesia más viva y entusiasta en los Estados Unidos, integrada con la parte anglo”, puntualiza la hermana.

Al preguntarle el motivo de su alegría ella no dudó en responder que esta radica en “la relación personal con Dios” y en la vida de oración que es “un encuentro con Dios, no con uno mismo. Eso me va a abrir a las necesidades de los hermanos”.

La hermana López tiene así «entre ceja y ceja» el celo por la promoción de las vocaciones entre los hispanos del norte de Colorado. “Si propiciamos una atmósfera y cultura de la vocación podemos hablar de vocaciones en cada grupo parroquial e invitar a todos a clarificar qué quiere Dios de ellos. Pues en el siglo XXI Dios sigue llamando”, concluye la religiosa.

Para ver el video de su intervención vaya https://www.facebook.com/esDenverCatholic/videos/1048768128598038/