¿Qué tal si por Cuaresma dejamos el activismo?

Karna Lozoya

¿Recuerdan lo que era hacer una pausa? Era lo que hacíamos antes que existieran los celulares. Hacíamos una pausa cuando esperábamos para una cita con el doctor o cuando esperábamos que llegara el autobús, y simplemente esperábamos sentados, tranquilos, inactivos.

La otra noche estaba esperando una mesa en un restaurant y justo al frente mío había una familia de cuatro -mamá, papá, hijo y abuela. Mamá, papá e hijo tenían sus celulares a la mano, haciendo todas las tareas urgentes que uno realiza en sus celulares aprovechando esos preciosos momentos antes que te llamen a tu mesa; pero la abuelita simplemente estaba sentada allí, esperando, pensando, quizás simplemente dejando que su mente divague.

Uno podría pensar que eso es lo que solo la gente mayor hace. Pero según un artículo del 2013 publicado en la revista Scientific American y titulado “¿Por qué tu mente necesita más descanso?”, la abuelita era quien estaba realizando una actividad saludable.

“El tiempo de inactividad repone las reservas de atención y motivación del cerebro”, señala el artículo y agrega que “fomenta la productividad y la creatividad, y es esencial, tanto para lograr nuestros niveles más altos de rendimiento como para simplemente formar recuerdos estables en la vida cotidiana”.

“Los momentos de pausa o inactividad pueden incluso ser necesarios para mantener la moral rectora, en orden y mantener la consciencia de sí mismo”.

El artículo cita otro ensayo sobre un tema similar, publicado por The New York Times el año anterior, titulado “La trampa del activismo”. El autor, Tim Kreider, defiende el hábito de hacer nada, señalando que estar ocioso “no es un lujo o un vicio; es tan indispensable para el cerebro como la vitamina D lo es para el cuerpo”.

“El espacio y la quietud que ofrece la inactividad es una condición necesaria para tomar distancia de la vida y verla integralmente”, añadió Kreider.

¿Pero acaso no es el ocio o la inactividad el lugar preferido del diablo? Sí, y puede serlo, cuando se convierte en el principal modo de vida de la persona. Pero creo que los autores citados no están abogando tanto por una vida de ocio, sino más bien sugiriendo que las vidas que están constantemente “haciendo” algo, están fuera de balance o equilibrio.

Al buscar estar “ocupados” haciendo algo todo el tiempo, hemos perdido contacto con la necesidad de hacer una pausa, desconectarnos y simplemente descansar. Mientras tanto, toda actividad desenfrenada hace daño mucho más que solo a nuestros procesos mentales, sino que hiere también nuestras relaciones. Si estamos siempre ocupados, ¿cuándo podremos estar disponibles para los demás?

Vayamos nuevamente al ejemplo de la familia esperando su mesa en el restaurante. En vez de aprovechar ese tiempo valioso juntos para conectarse y compartir, ellos se ignoraron unos a otros. La abuelita fue la única disponible para entablar una conversación, pero estaba sola.

Yendo un poco más a fondo: Si estamos demasiado ocupados como para poder hablar con la gente que está en frente de nosotros, ¿cómo esperamos tener tiempo para hablar con nuestro Padre en el Cielo?

 

Próximamente: Informe indica que los servicios de Planned Parenthood están en declive

¡Regístrese en una suscripción digital a Denver Catholic En Español!

Los manifestantes de la Marcha por la Vida que se realizó en el Capitolio de Colorado el pasado sábado 13 de enero, deben sentirse más motivados en su lucha por defender la vida desde su concepción hasta la muerte natural, después de ver el informe anual de Planned Parenthood,

El informe, publicado en la víspera de Año Nuevo, indica una disminución continua de los servicios no relacionados con el aborto que ha tenido una tendencia a la baja en los últimos cinco años.

En un boletín electrónico enviado por el grupo pro-vida The Susan B. Anthony List, se muestra una serie de estadísticas donde se enseña que los otros servicios médicos que supuestamente fueron ofrecidos por Planned Parenthood y que han ido reduciéndose gradualmente.

Los servicios totales ofrecidos por la organización se han reducido de aproximadamente 11’033.366 a 9’357.592. Los servicios de atención prenatal han disminuido en más del 60 por ciento. Los servicios de anticoncepción han disminuido por casi un millón.

El número de abortos realizados por Planned Parenthood se ha mantenido constante en los últimos cinco años. En ese período, realizaron más de 1.6 millones de abortos y se practicaron aproximadamente 126 abortos por cada referencia de adopción.

Sin embargo, aunque Planned Parenthood aún puede estar realizando la misma cantidad de abortos anualmente, el número total de abortos realizados está disminuyendo en todo el país.

Esto es un estímulo para los cientos de defensores de la vida que participaron en la marcha del 13 de enero.

“Aquí en Colorado, nuestro estilo de vida es de salud óptima. Nuestras mujeres son muy conscientes de lo que comen y beben, y se dan cuenta de que los anticonceptivos contienen hormonas que no son completamente seguros”, dijo Lynn Grandon, directora del programa de Respect Life Office en Catholic Charities de Denver. Muchas mujeres están siendo conscientes y adoptando métodos naturales de una fertilidad que sea segura y efectiva.

La Marcha por la Vida estuvo a cargo de las mujeres de Endow, que  busca estudiar el tema de la dignidad de la mujer en el pensamiento de San Juan Pablo II.