¿Qué significa para ti ser mujer?

Con motivo de su día, el próximo 8 de marzo, algunas mujeres de la arquidiócesis de Denver nos comparten su experiencia…

 

 

Ilaria Nuñez

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“La mujer da un aporte muy bonito a toda la familia, le da fortaleza de manera diferente. Yo le pido a la Virgen que me ayude a ser mujer y ella me ha ayudado a educar a mis hijos y a soportar las dificultades. De ella aprendo mucho sobre la fortaleza, la fe y la sensibilidad hacia las cosas de Dios. Hay hombres que no se arriman a la Iglesia y las mujeres podemos ayudarlos a que se acerquen más a Dios”.

 

 

Rosa Vergil

Foto 5“Ser mujer es ser madre. No debemos subestimar todo lo que hacemos. Podemos hacer 20 trabajos durante el día y siempre estamos al pie del cañón, así estemos enfermas y preocupadas por todos. El papel de madre es el trabajo más difícil pues ella siempre está pendiente de su familia para que nada le falte. A ella no la detienen las enfermedades ni nada en esta gran tarea”.

 

 

 

Anahi Peña

Foto 6“Las mujeres somos más sensibles, más reflexivas, pensamos más las cosas y con ello podemos guiar mejor a nuestra pareja. Por eso podemos ayudarlos a estar en el camino correcto”.

 

Eva Barraza

Foto 7“Las mujeres hacemos sacrificios por nuestros seres queridos, ya sea poniendo de lado nuestros deseos personales para criar una familia, o al ser la proveedora principal de un hogar. Las mujeres, somos guerreras silenciosas, somos la columna vertebral de la familia, somos –en la mayoría de los casos- quienes mantenemos la armonía y el amor en nuestro hogar. Ser mujer significa abrazar la feminidad, mientras conquistamos las expectativas sociales”.

Próximamente: La ballena de la muerte

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La semana pasada se dieron a conocer las infelices declaraciones del supuesto autor del juego “La Ballena Azul”. Philipp Budeikin, ruso, de 22 años, expulsado de la facultad de psicología y detenido desde noviembre pasado, dijo sin mostrar ningún tipo de remordimiento: “Sí, realmente lo hice, murieron felices. Les di lo que no tienen en la vida real: calidez, comprensión y comunicación”.

Y según sus declaraciones, Budeikin se cree con el criterio de dividir a los adolescentes en dos grupos: “personas” y “residuos biodegradables”.  De incitar a los jóvenes que pertenecen al segundo grupo (según su tétrica clasificación) a quitarse la vida. “Los residuales son aquellos que no tienen ningún valor para la sociedad, sino que, al contrario, le hacen daño a esta. Yo estaba limpiando la sociedad de esas personas residuales”, comentó a la prensa.

Cincuenta retos en cincuenta días que se aprovechan de jóvenes vulnerables, (¡cuántos de nosotros lo fuimos también!) que viven quizás en alguna situación de soledad o que pasan por un momento de tristeza o confusión y que, al no hallar un sentido en su vida real, buscan refugio en el mundo virtual. Es allí donde estas mentes tan moldeables se encuentran con un juego que los atrapa, con maestros anónimos por quienes se dejan “guiar” y hacia quienes sienten temor por las amenazas que reciben en contra de sus familias si no les hacen caso.

Uno de los retos es ver por un día entero películas de terror enviadas por su “maestro” para alterar sus emociones, hacerlos más vulnerables y predisponerlos para aceptar los retos más peligrosos: cortarse la piel hasta tatuarse una ballena, pararse frente a un piso alto y finalmente lanzarse desde un edificio para morir.

Al ver este fenómeno, que al parecer también ha cobrado víctimas en Colombia, me pregunto por la situación de estos jóvenes. Quizás muchos de ellos adolecían de esa “calidez, comprensión y comunicación”. Quizás sus padres estaban demasiado ocupados y pensaron que la mejor manera de entretenerlos era llenándolos de aparatos. A lo mejor no hubo tiempo para una adecuada supervisión sobre lo que veían en las redes. Ni para un diálogo abierto sobre los peligros de navegar solos en el ciberespacio sin ningún límite.

Es normal que los adolescentes se hagan preguntas sobre el sentido de su propia vida. Que experimenten una fuerte necesidad de ser queridos y orientados. En sus mentes van gestándose los sueños que serán decisivos para el desarrollo de su vida adulta.

Necesitan sentirse valiosos (¡y lo son!) y superar retos en los que descubran sus capacidades. Pero estas inquietudes deben plantearse en el mundo real y no a maestros anónimos. Es en el seno de una buena familia, de profesores comprometidos donde encontrarán la “calidez, comprensión y comunicación” pero no aquella inventada por Budeikin sino la que ofrecen de seres humanos que buscan orientarlos en un momento que es clave, hacia una vida llena de sentido. En la que entiendan están muy lejos de ser “residuos biodegradables”.