¿Qué quiere decir “me gusta”?

Lara Montoya

Una vez, por medio de Facebook invité a un grupo de jóvenes a una conferencia que pensé que podría ser interesante para su formación. La respuesta fue casi inmediata. Las chicas le pusieron “me gusta”. Sin embargo, ninguna asistió a la charla. Por ello me pregunté ¿qué quisieron decir esos “me gusta”? “¿Me parece interesante el evento?”, “¿Trataré de ir?” ¿O quizás será una forma educada de decir “no voy” sin dejar de apreciar que haya mandado la invitación?

Desde ahí me ha venido inquietando esta manera tan sencilla y fugaz de comunicarse en las redes sociales, y me asombra cómo ese pulgar hacia arriba es capaz de reemplazar palabras y de ser hoy una referencia mundial para expresar, de manera amigable (pues los pulgares hacia abajo no existen en Facebook para evitar que sean motivo de peleas y rivalidades), nuestro parecer y dejarlo evidenciado en un muro, a la vista de centenares o quizás miles de amigos y muchas veces, de los amigos de los amigos.

En otra ocasión una usuaria anunció en el grupo de Facebook de su familia, que su vecino había fallecido. El aviso tuvo varios “me gusta”. ¿Qué quisieron decir?, ¿te gusta que se haya muerto? O, ¿gracias por avisar? Aquí hizo falta un comentario breve de parte de quienes hicieron click en este ícono. Un “lo siento mucho” o “paz en su tumba”, al menos.

Poner “me gusta” es el recurso de quien pasa largo rato viendo su Facebook y le falta tiempo o compromiso para responder a los post que le llamaron la atención. Una manera de hacerse presente, aunque el navegar tantas horas viendo fotos y leyendo comentarios, nos puede llevar a estar ausentes de la realidad que enfrentamos en nuestra cara.

Y este sencillo ícono se ha posicionado como una especie de termómetro que es capaz de medir el impacto de lo que genera un comentario. Quien postea algo lo hace porque quiere generar opinión, por eso, el acto seguido es ver cuántos “me gusta” tiene y emocionarse con esos “me gusta” inesperados de amigos o conocidos que pensamos que dejarían pasar desapercibida nuestra información.

El “me gusta” puede ser también motivo de noticia: “El detenido más guapo recibe 20.000 me gusta en Facebook”, decía un titular de prensa el viernes pasado.

Un ícono que resulta también revelador. El año pasado conocimos que un estudio realizado con 58.000 usuarios de Facebook arrojó que con solo dar “me gusta” podemos dar a conocer la información necesaria para que se sepa cómo es nuestra personalidad y así Facebook pueda suministrar publicidad adecuada a nuestros gustos, estabilidad, creencias religiosas, edad, etnia e incluso coeficiente intelectual y que incluso podría ser más efectiva que elaborados tests psicológicos.

Al preguntar qué quiere decir “me gusta” no estoy satanizando este recurso comunicativo pero sí creo que este no puede reemplazar las palabras. Con los “me gusta” puede que mantengamos el contacto pero no sé qué tanto podemos mantener el encuentro, ese que requiere un mayor esfuerzo, un mayor compromiso, un salir de mi mundo para entrar en el del otro, un diálogo en el que primen las palabras, los consejos, elementos que forjan verdaderamente una amistad, mucho más que los “me gusta”.

Artículo publicado originalmente en el diario El Colombiano. www.elcolombiano.com

 

Próximamente: Arzobispo a los diáconos: “Hagan que sus matrimonios se destaquen”

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“Es esencial que sus matrimonios se destaquen”, dijo el arzobispo Samuel J. Aquila a los nueve hombres que fueron ordenados diáconos permanentes el pasado 17 de junio en la catedral basílica Immaculate Conception.

En la misma ceremonia fue ordenado también un diácono transitorio. Se trata de Shannon Thurman quien actualmente está estudiando en el seminario St. John XXIII de Massachusetts para ser sacerdote de la Arquidiócesis de Denver.

Los nuevos diáconos permanentes son: David Arling y Hal Goldwire, ambos del estado de Ohio; Ronald F. Beck, Robert Lanciotti, Ernest Martinez, Darell Nepil, y Pat Travis de Colorado; Geoffrey Bennett de Pensilvania y Greg Perzinski de Wyoming.

“Como diáconos ustedes están llamados a servir de diferentes maneras”, dijo el Arzobispo en su homilía antes de la ordenación. “Recuerden que el matrimonio es su primera vocación y que siempre debe ir primero”.

Monseñor Aquila les hizo un llamado a ser testigos en el mundo “del don y de la bendición del matrimonio”.

El Arzobispo, dirigiéndose a los sacerdotes que estarán trabajando con los diáconos en las parroquias, les alentó a recordar también que los diáconos son hombres casados, con esposa, hijos y nietos”.

“Ellos tienen familia. Tienen responsabilidades. Y uno de ellos es todavía joven y tiene seis hijos”, dijo el Arzobispo refiriéndose al diácono Greg Perzinski de 39 años, quien servirá en la parroquia Michael the Archangel en Aurora.

El Arzobispo dijo también que los diáconos son “testigos en el mundo”.

“Que el Señor cuya palabra es verdad, (…) continúe fortaleciéndolos y continúe guiándolos en su ministerio”, dijo. “Que ustedes continúen abriendo sus corazones, como María, a una mayor receptividad a su palabra”.

“Sepan que María intercede por ustedes todos los días como hijos para llevaros al único hijo, su hijo, Jesucristo. Que su amor por Él continúe aumentando cada día y que ustedes sean fieles siervos de Cristo en la Iglesia”.

Los diáconos se postraron en el suelo ante el altar mientras que el coro y los fieles cantaban la letanía de los santos. El Arzobispo puso sus manos en cada uno de los elegidos y pronunció silenciosamente las palabras de la ordenación. Cada uno fue presentado con los libros del Evangelio  como símbolo de que cada uno está llamado a creer, enseñar y practicar la Palabra de Dios.

¿Qué es el diácono permanente?

Es el primer grado del sacramento del orden. Inferior al de los presbíteros y obispos. Los diáconos asisten al obispo y a los presbíteros en la celebración de los divinos misterios sobre todo de la Eucaristía y en la distribución de la misma. Asisten a la celebración del matrimonio, proclaman y predican el Evangelio, pueden administrar el sacramento del Bautismo, presidir exequias y entregarse a los diversos servicios de la caridad.  Todo sacerdote debe ser ordenado primero diácono transitorio. En cambio, el diaconado permanente puede ser conferido a hombres casados, lo cual constituye un enriquecimiento importante para la misión de la Iglesia.

Fuente: Catecismo de la Iglesia Católica 1569 – 1571.