¿Qué harías si tu hijo te dice que es gay?

“¡Qué haga lo que quiera! ¡No le hables más! ¡No importa, el amor es lo que vale!” Las reacciones ante la homosexualidad son diversas y no pocas veces equivocadas, fruto del desconocimiento sobre el tema y el temor de lo que puede generar.

Con el fin de ofrecer una comprensión más completa y profunda así como guías pastorales para acompañar a hombres y mujeres que experimentan atracción hacia el mismo sexo, se realizó del 9 al 11 de enero en Phoenix, Arizona, la Conferencia Truth and Love (Amor y Verdad).

La Iglesia no condena ni rechaza a las personas con atracción al mismo sexo, sino que acoge con misericordia a todos aquellos que experimentan estas luchas. Respeta a la persona, más allá de sus inclinaciones sexuales, sin embargo, explica que los actos homosexuales son intrínsecamente desordenados. Esto quiere decir que son contrarios a la ley natural, pues no estarían respondiendo a una verdadera complementariedad afectiva y sexual por la que fueron creadas. (CIC 2357-2358)

La conferencia Truth and Love fue organizada por Courage International, un apostolado que acompaña espiritualmente a personas con atracción al mismo sexo que desean seguir fielmente las enseñanzas de la Iglesia y vivir una vida casta. El evento reunió a más de 250 entre sacerdotes, religiosas, agentes pastorales, médicos, psicólogos y abogados.

El P. Philip Bochanski, director ejecutivo de Courage dijo que “el problema es que la cultura dice que ante este tema no puedes hacer ambas cosas (tener atracción al mismo sexo y ser casto); y que ser fiel a la enseñanza de la Iglesia te hace un fanático o un intolerante”.

“La cultura promueve una compasión equivocada, donde los agentes pastorales tienen miedo de decir algo errado, y por ello no dicen nada, o hablan ambiguamente”, señaló.

“Lo que buscamos, es tratar de superar esa preocupación y temor, y darles perspectiva y herramientas para ser fieles y compasivos con las personas a las que están sirviendo”, agregó el padre Bochanski.

Esto fue especialmente apropiado en tiempos en que el mal llamado “matrimonio” gay ha conseguido una aceptación generalizada en los últimos años, tanto cultural como legalmente, y se hace difícil para los sacerdotes, agentes pastorales y padres de familia, mantenerse firmes a las enseñanzas de la Iglesia sobre el tema, sin sentirse como un fanático o un intolerante.

 

Para hispanos

La sesión en español de la conferencia fue significativamente concurrida. Rossana Goñi, coordinadora de Courage-Latino y de EnCourage en los Estados Unidos, ofreció una presentación en la que destacó la necesidad de reconocer y respetar la dignidad de cada persona, independientemente de su inclinación sexual.

Dirigiéndose especialmente a los padres de hijos que experimentan atracción al mismo sexo les dijo que ese hijo “necesita saber que tú no lo rechazas, y que lo amas por encima de todo”.

Goñi, quien fuera editora de El Pueblo Católico por varios años, señaló que hay tres reacciones al saber que un ser querido es gay: La primera es indignación, tristeza y rechazo. La segunda es quedarse en shock y no decir nada. Y la que está empezando a ser más común, es en la que algunos padres dicen: ‘si esto es lo que sientes eres libre de hacer con tus sentimientos lo que quieras.  Si así eres feliz, yo no tengo nada que hacer’.

Buscando dar una alternativa para los padres ante las reacciones mencionadas, Goñi dijo que al igual que Cristo, debemos recibir a la persona con amor, pero a la vez orientarla hacia la verdad. Algunas recomendaciones:

Expresa tu amor incondicional. Tu hijo o hija necesita saber que no lo rechazas y que, independientemente de sus opciones equivocadas, tu amor por él o ella nunca cambiará.

Escucha. Es muy difícil entender la confusión, aislamiento, miedo, soledad interior y rechazo que tu hijo está cargando en el corazón, él necesita que los escuches.

No busques ‘arreglarlo’. Lo primero que necesita es encontrarse con el amor incondicional de Dios y convertirse a Jesucristo.

Infórmate. Aprende sobre el tema. Existe EnCourage, dirigido a familiares que tienen seres queridos con atracción al mismo sexo.

No pierdas la esperanza. No vivas ni en el pasado ni en el futuro. Cristo nos invita a vivir en el presente, donde se puede amar, recibir gracia y encontrar paz.

Reza y deja que Dios actúe en tu familia.  Acércate más a Dios. Ofrece la Eucaristía por la salvación de tu hijo. Y piensa que esta cruz puede ser el medio por el cual Dios te invita abandonarte en la providencia divina. Recuerda que Él nunca nos abandona y ya ha resucitado por nosotros, por ti, por mí, por tu hijo, por tu hija.

 

Una vida casta

Andrés Castañeda, un joven abiertamente gay miembro de Courage, dio su testimonio en la conferencia. Narró su experiencia de sentir atracción al mismo sexo desde que era niño y, cómo, en su adolescencia, vivió una aberrante promiscuidad sexual y hasta prostitución. Pero su vida cambió cuando conocio Courage y ahora se valora como ser humano, como hijo de Dios y valora la virtud de la castidad.

Fue difícil para él aceptar su homosexualidad y también para su familia, al igual  que el rechazo y el bullying en la escuela, pero hoy vive feliz con su familia ayudando también a los demás. “La castidad tiene que ver con el intelecto, la voluntad y el corazón; nos libera de muchas ataduras y te permite vivir alegre y feliz…Además (la castidad) no se vive solo, sino en comunidad”, recalcó el joven, quien comentó que planea casarse en un futuro y tener hijos.

Próximamente: La ballena de la muerte

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La semana pasada se dieron a conocer las infelices declaraciones del supuesto autor del juego “La Ballena Azul”. Philipp Budeikin, ruso, de 22 años, expulsado de la facultad de psicología y detenido desde noviembre pasado, dijo sin mostrar ningún tipo de remordimiento: “Sí, realmente lo hice, murieron felices. Les di lo que no tienen en la vida real: calidez, comprensión y comunicación”.

Y según sus declaraciones, Budeikin se cree con el criterio de dividir a los adolescentes en dos grupos: “personas” y “residuos biodegradables”.  De incitar a los jóvenes que pertenecen al segundo grupo (según su tétrica clasificación) a quitarse la vida. “Los residuales son aquellos que no tienen ningún valor para la sociedad, sino que, al contrario, le hacen daño a esta. Yo estaba limpiando la sociedad de esas personas residuales”, comentó a la prensa.

Cincuenta retos en cincuenta días que se aprovechan de jóvenes vulnerables, (¡cuántos de nosotros lo fuimos también!) que viven quizás en alguna situación de soledad o que pasan por un momento de tristeza o confusión y que, al no hallar un sentido en su vida real, buscan refugio en el mundo virtual. Es allí donde estas mentes tan moldeables se encuentran con un juego que los atrapa, con maestros anónimos por quienes se dejan “guiar” y hacia quienes sienten temor por las amenazas que reciben en contra de sus familias si no les hacen caso.

Uno de los retos es ver por un día entero películas de terror enviadas por su “maestro” para alterar sus emociones, hacerlos más vulnerables y predisponerlos para aceptar los retos más peligrosos: cortarse la piel hasta tatuarse una ballena, pararse frente a un piso alto y finalmente lanzarse desde un edificio para morir.

Al ver este fenómeno, que al parecer también ha cobrado víctimas en Colombia, me pregunto por la situación de estos jóvenes. Quizás muchos de ellos adolecían de esa “calidez, comprensión y comunicación”. Quizás sus padres estaban demasiado ocupados y pensaron que la mejor manera de entretenerlos era llenándolos de aparatos. A lo mejor no hubo tiempo para una adecuada supervisión sobre lo que veían en las redes. Ni para un diálogo abierto sobre los peligros de navegar solos en el ciberespacio sin ningún límite.

Es normal que los adolescentes se hagan preguntas sobre el sentido de su propia vida. Que experimenten una fuerte necesidad de ser queridos y orientados. En sus mentes van gestándose los sueños que serán decisivos para el desarrollo de su vida adulta.

Necesitan sentirse valiosos (¡y lo son!) y superar retos en los que descubran sus capacidades. Pero estas inquietudes deben plantearse en el mundo real y no a maestros anónimos. Es en el seno de una buena familia, de profesores comprometidos donde encontrarán la “calidez, comprensión y comunicación” pero no aquella inventada por Budeikin sino la que ofrecen de seres humanos que buscan orientarlos en un momento que es clave, hacia una vida llena de sentido. En la que entiendan están muy lejos de ser “residuos biodegradables”.