¿Qué dice la Iglesia sobre la cremación?

Therese Bussen

El pasado mes de octubre, el Vaticano publicó una instrucción referente a la cremación en la que se afirma que, si bien la Iglesia no lo permite, el difunto debe de ser sepultado en un cementerio u otro lugar sagrado, y que las cenizas no deberán ser guardadas en casas o esparcidas en la tierra o el mar.

El documento, titulado Ad resurgendum cum Christo (para resucitar con Cristo) indica que la practica preferente es sepultar el cuerpo del difunto, “porque esto muestra una mayor estima hacia el fallecido”.

“Sin embargo”, agrega la instrucción, “la cremación no está prohibida, ‘a menos que sea escogida por razones contrarias a la doctrina cristiana'”.

A primera vista, esto pareciera no ser tan importante – ¿porque la Iglesia se preocupa tanto por el sepulcro o la cremación? Pero es más que solo una regla. Es una señal de respeto por una creencia sagrada mucho más profunda. Además, dar sepultura al fallecido es una obra corporal de misericordia, una práctica alabada en las Sagradas Escrituras, y un deber cristiano de caridad hacia nuestros padres.

“Tu cuerpo es sagrado. Tu cuerpo está hecho a imagen y semejanza de Dios, y el tener un espacio sagrado para este, es una manera especial de recordar que nuestros seres queridos son importantes”, dijo Gary Schaaf, director ejecutivo de Mortuary and Cementeries de la Arquidiócesis de Denver.

La Iglesia, basada en la creencia en la dignidad de la persona humana, incluyendo el cuerpo y la doctrina de la resurrección, muestra su preocupación por los restos cremados. La dignidad de la persona y su cuerpo tan importante que los cementerios católicos están especialmente bendecidos y reservados para este honor.

“La gente necesita un lugar para llorar la muerte de sus seres queridos”, indica John Miller, director de liturgia de la arquidiócesis de Denver. “Lo óptimo es un cementerio católico. ¿Qué mejor lugar para el consuelo que en un lugar bendito y dedicado específicamente a ello?”

A pesar de la preferencia de la Iglesia de que los cuerpos sean sepultados, la cremación es una opción que se ha hecho más popular, especialmente porque es la más económica.

“Una gran [razón para la cremación] es la economía…, es una decisión difícil”, dijo Schaaf.

“La Iglesia no la prohíbe”, acoto Miller. “Pero la preferencia es que el cuerpo esté presente para la liturgia y que luego sea cremado. Pero eso no siempre es posible”.

La liturgia cambia dependiendo de qué tipo de restos están presentes, o si no hay restos presentes. La mayoría de los sacerdotes permiten presidir una liturgia fúnebre con restos cremados, pero ellos también tienen el derecho a negarse, dijo Miller.

“Si los restos no están presentes, no hay incienso o aspersión de agua bendita. Si los restos están presentes, ponemos un palio sobre el féretro, que es un recordatorio de la prenda bautismal

“Somos una extensión de la Iglesia católica”, dijo Schaaf. “El cementerio es un lugar donde rezamos y reconocemos la verdad definitiva de la historia de la resurrección; no es el final de la historia, y nosotros así lo creemos. Rezamos por los fieles difuntos y por sus seres queridos, pedimos su intercesión… Nuestra fe católica es integral”.

Para ayudar a las familias con el luto tras la pérdida de un ser querido, Schaff dijo que los cementerios arquidiocesesanos proveerán una cruz o una piedra de Jerusalén en señal de consuelo. La cruz deja algo tangible para que las personas puedan recordar la partida de sus seres queridos ya que la mitad de la cruz se entrega a la familia y la otra se deja en la urna o en el féretro.

“Con las familias, tratamos de … ayudar a llenar ese vacío de pérdida con la fe. Sin fe, es sólo una dolorosa pérdida”, dijo Schaaf.

Pese a que la Iglesia no tiene control sobre lo que la gente haga con los restos, los anima a tomar decisiones basadas en la dignidad del cuerpo y la esperanza de la resurrección.

“[La pregunta es] pastoralmente, ¿cómo motivamos a la gente a tomar mejores decisiones, y a enseñarles el concepto de que el cuerpo es sagrado?… Es importante mantenerlo en un lugar sagrado”, dijo Schaaf.

El mantener las cenizas de un difunto en un lugar sagrado lo asegura de no ser excluido de las oraciones y remembranzas de la familia o de la comunidad cristiana. Previene a los fieles difuntos de ser olvidados.

La arquidiócesis tiene dos cementerios católicos, Mount Olivet Catholic Cemetery en Wheat Ridge y Saint Simeon Catholic Cemetery en Aurora.

Ambos lugares tienen una variedad de opciones para el entierro de restos cremados. Hay un jardín de cremación, que está en la tierra; También hay espacios que están por encima del suelo; Y si una familia tiene dificultades financieras, está la Cripta de Todas las Almas.

Para más información sobre los cementerios de la arquidiócesis, así como para opciones de entierro, visite cfcscolorado.org.

Próximamente: Cinco por ciento de luz

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Vi el eclipse total de sol desde Denver, Colorado. Wyoming, estado que limita hacia el norte, fue uno de los lugares donde se vio en un cien por ciento. Muchos viajaron allí para observar este fenómeno natural que no ocurría en este país desde hace 99 años. Por cuestiones de trabajo no pude viajar, pero me contenté con verlo desde aquí, donde la luna tapó al sol en un 95 por ciento.

Confieso que tuve la ilusión de que ese alto porcentaje fuera suficiente para ver el cielo semioscuro, para observar a los pájaros volar precipitadamente a sus nidos y escuchar luego a los gallos cantar en un insólito amanecer de medio día.

En la mañana encendí la radio donde daban las últimas indicaciones para disfrutar del eclipse. Los locutores advirtieron que la oscuridad sería mínima en Colorado, pero pensé que estaban exagerando. El punto máximo fue a las 11:47 a.m. hora local. Salimos con lentes en mano cuando se acercaba el momento. Emocionados pudimos ver cómo el brillo del sol se iba menguando con la interposición de la luna. Pero cuando esta avanzó hacia la hora pico, la luz continuaba aunque más tenue “¿Un mal cálculo de parte de los astrónomos?”, nos preguntamos. Al seguir observando el eclipse con nuestros lentes vimos que un pequeño cachito de sol se asomaba y me maravillé al ver cómo ese cinco por ciento de luz pudo iluminar tanto.

En nuestra vida también hay momentos de oscuridad donde nuestro brillo puede ser eclipsado por muchas adversidades: un fracaso, una decepción, una enfermedad, un accidente o simplemente un bajón en nuestro estado de ánimo. Sin embargo, un cachito de esperanza puede ser suficiente para impedir que caigamos en la oscuridad total ¿Y en qué puede estar representado ese pedacito de luz? En primer lugar, en Dios mismo. Ese “sol de justicia”, como lo llamó el profeta Malaquías. En Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre, quien nos dijo: “Yo soy la luz del mundo; el que me siga no caminará en la oscuridad, sino que tendrá la luz de la vida” (Jn 8, 12).

Recordemos que Jesús también nos llamó para que con su luz iluminemos la vida de los demás: “Vosotros sois la luz del mundo. (…) Brille así vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos” (Mt. 5, 14.16)

Ese cachito de luz lo podemos ver en su amor que se ve reflejado en las personas a quienes amamos y también en quienes están agradecidos con nosotros porque en algún momento les tendimos una mano. Lo podemos ver en nuestros buenos recuerdos, en los talentos cultivados o en las oportunidades que nos han permitido mejorar.

Nadie está libre de adversidades que pueden llegar para dar un giro a nuestra vida. Que pueden hacernos caer en un eclipse y no necesariamente de dos minutos de duración.  Pero depende de nosotros seguir viendo la luz a través de los rayos de sol que continúan asomándose, dándonos ánimo y repitiéndonos que nuestra vida tiene sentido, que el sol continúa presente dándonos luz y calor con los rayos tenues que logran asomarse en ese pequeño espacio que le dejó la luna.