“…Porque Dios se lo merece”

Con la aprobación del Arzobispo Aquila, se fundó nueva sección de adoradores

El pasado sábado 9 de noviembre tuvimos la gran bendición de tener la institución canónica de la sección de la Sociedad de la Adoración Nocturna en la parroquia de St. William, en Fort Lupton. Durante la vigilia de Adoración participaron además de los nuevos miembros, muchos otros miembros de las diferentes secciones de la Adoración Nocturna en la Arquidiócesis, llegando a ser más de 300 personas agradeciendo esta inmensa bendición.

En la ceremonia, Monseñor Jorge De los Santos, Vicario para el Ministerio Hispano, exhortó a todos los adoradores a no echar en saco roto las bendiciones que se reciben al adorar al Señor Sacramentado. Les recordó de la importancia de portar la insignia o distintivo de la Sociedad para poder ganar las indulgencias plenarias correspondientes. Por otro lado, yo como párroco de St. William, les invité a ser constantes en la oración, recordando las palabras de Jesús: “Estén prevenidos y oren para no caer en la tentación, porque el espíritu está dispuesto, pero la carne es débil” (Mt. 26, 41).

Cuando en un principio comencé a invitar a la gente para participar, me sorprendió el entusiasmo tan grande de varias personas. Así, durante los últimos 6 meses un grupo de personas se reunieron una vez al mes durante toda la noche para adorar, bendecir y orar frente al Santísimo Sacramento. Sin importar la edad -ya que hay niños, adultos y alguna personas mayores-, ni el sexo, pues hay hombres y mujeres orando, todos han abierto sus corazones para pasar un momento con Dios mismo en la Eucaristía.

Sin embargo, otros no entienden la importancia de la Adoración Eucarística. Algunos incluso me cuestionan el por qué tienen que pasar tantas horas hincados o recibir la Sagrada Eucaristía de rodillas. Mi respuesta es la misma de siempre: “Porque Dios se lo merece”.

A Dios le debemos la adoración y la gloria y para eso fuimos creados, para adorar al Señor. Y el ponerse de rodillas frente a Él es una muestra del reconocimiento de que es Él nuestro Dios, presente verdaderamente en las especies del Pan y del Vino.

Dentro de las mil y un bendiciones que he visto en la Adoración Nocturna, reconozco que los miembros de mi parroquia que han participado, han tenido un crecimiento espiritual muy grande. Muchos de ellos han pasado por momentos muy difíciles, pero al verlos tan firmes en su fe en Dios y tan listos para servir, me doy cuenta que ellos poco a poco se convierten en verdaderos testigos del Evangelio. Cada vez que están de rodillas frente al Santísimo, veo cómo sus corazones se transforman y están mas dispuestos a unirse a la Cruz de Cristo, y por este medio experimentar la felicidad y la redención.

Una de las personas que participa ahora en la Adoración Nocturna me decía que ella ya no se siente sola y que, por el contrario, a pesar que su vida es muy difícil, sabe que Jesús está con ella y sus sufrimientos se convierten en alegrías.

Al final de la ceremonia, después de un momento de adoración Eucarística y de una emotiva Misa, todos los miembros de la Sociedad de la Adoración Nocturna celebraron con gran alegría este gran acontecimiento de la institución canónica de la Sección de St. William.

Que todo esto sea para la gloria de Dios.

Próximamente: La ballena de la muerte

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La semana pasada se dieron a conocer las infelices declaraciones del supuesto autor del juego “La Ballena Azul”. Philipp Budeikin, ruso, de 22 años, expulsado de la facultad de psicología y detenido desde noviembre pasado, dijo sin mostrar ningún tipo de remordimiento: “Sí, realmente lo hice, murieron felices. Les di lo que no tienen en la vida real: calidez, comprensión y comunicación”.

Y según sus declaraciones, Budeikin se cree con el criterio de dividir a los adolescentes en dos grupos: “personas” y “residuos biodegradables”.  De incitar a los jóvenes que pertenecen al segundo grupo (según su tétrica clasificación) a quitarse la vida. “Los residuales son aquellos que no tienen ningún valor para la sociedad, sino que, al contrario, le hacen daño a esta. Yo estaba limpiando la sociedad de esas personas residuales”, comentó a la prensa.

Cincuenta retos en cincuenta días que se aprovechan de jóvenes vulnerables, (¡cuántos de nosotros lo fuimos también!) que viven quizás en alguna situación de soledad o que pasan por un momento de tristeza o confusión y que, al no hallar un sentido en su vida real, buscan refugio en el mundo virtual. Es allí donde estas mentes tan moldeables se encuentran con un juego que los atrapa, con maestros anónimos por quienes se dejan “guiar” y hacia quienes sienten temor por las amenazas que reciben en contra de sus familias si no les hacen caso.

Uno de los retos es ver por un día entero películas de terror enviadas por su “maestro” para alterar sus emociones, hacerlos más vulnerables y predisponerlos para aceptar los retos más peligrosos: cortarse la piel hasta tatuarse una ballena, pararse frente a un piso alto y finalmente lanzarse desde un edificio para morir.

Al ver este fenómeno, que al parecer también ha cobrado víctimas en Colombia, me pregunto por la situación de estos jóvenes. Quizás muchos de ellos adolecían de esa “calidez, comprensión y comunicación”. Quizás sus padres estaban demasiado ocupados y pensaron que la mejor manera de entretenerlos era llenándolos de aparatos. A lo mejor no hubo tiempo para una adecuada supervisión sobre lo que veían en las redes. Ni para un diálogo abierto sobre los peligros de navegar solos en el ciberespacio sin ningún límite.

Es normal que los adolescentes se hagan preguntas sobre el sentido de su propia vida. Que experimenten una fuerte necesidad de ser queridos y orientados. En sus mentes van gestándose los sueños que serán decisivos para el desarrollo de su vida adulta.

Necesitan sentirse valiosos (¡y lo son!) y superar retos en los que descubran sus capacidades. Pero estas inquietudes deben plantearse en el mundo real y no a maestros anónimos. Es en el seno de una buena familia, de profesores comprometidos donde encontrarán la “calidez, comprensión y comunicación” pero no aquella inventada por Budeikin sino la que ofrecen de seres humanos que buscan orientarlos en un momento que es clave, hacia una vida llena de sentido. En la que entiendan están muy lejos de ser “residuos biodegradables”.