¿Por qué restaurar el orden de los sacramentos? Preguntas frecuentes

La carta pastoral del Arzobispo Aquila explica por qué restaurar los sacramentos de iniciación cristiana. Aquí presentamos algunas preguntas frecuentes para entender de manera sencilla este importante cambio en la pastoral de los sacramentos. 

 ¿Cómo cambiará el sacramento de la Confirmación en la Arquidiócesis de Denver?

 La edad estándar de la confirmación será reducida a tercer grado y la confirmación se ofrecerá antes, no después de la Primera Comunión. Este cambio pondrá a la confirmación en su lugar original.

 ¿Por qué se le llama “restauración del orden”?

Porque restaura el orden lógico en el que los tres Sacramentos de Iniciación Cristiana fueron asignados: Primero el Bautismo, luego la Confirmación y después la Eucaristía. Esto también restaura la práctica de la administración de los Sacramentos de Iniciación Cristiana a los niños pequeños, tan pronto como sea posible.

¿Y cuándo fue alterado este orden?

Para los Cristianos Orientales – sean católicos, ortodoxos o de otra denominación – este orden nunca ha sido alterado. Para los Cristianos Occidentales esto ocurrió en 1910, cuando el Papa San Pío X redujo la edad de la Primera Comunión a los siete años. Al hacer esto, él mantuvo la edad de la Confirmación sin ningún cambio, y así se invirtió el orden de los Sacramentos de Iniciación Cristiana y nos dejó con la práctica que tenemos hasta ahora, de una confirmación tardía.

Si en la Iglesia no existe una práctica unificada sobre este tema, ¿por qué la Arquidiócesis de Denver está haciendo este cambio?

Siguiendo el ejemplo de los documentos oficiales que fueron emitidos por la Iglesia luego del Concilio Vaticano II – y con el apoyo de autoridades como el Papa Benedicto XVI, quien personalmente le dijo al Arzobispo Aquila: “Tú has hecho lo que yo siempre quise hacer” – la restauración de los sacramentos se ha ido extendiendo a varios lugares alrededor del mundo. De hecho, según las leyes canónicas de la Iglesia, la edad de la Confirmación es la edad de la razón. La Arquidiócesis de Denver es solo una de las más recientes entre el creciente número de diócesis que han dado este paso.

¿Qué clase de beneficios podemos esperar ver con la restauración del orden de los sacramentos?

En primer lugar, se destacará el hecho de que la Sagrada Eucaristía, y no la Confirmación, es la culminación de la iniciación cristiana. Esto también ayudará a recordar a los fieles que los otros seis sacramentos están unidos a la Eucaristía y a ella se ordenan.

En segundo lugar, como ha dicho el teólogo Jared Staudt, “la recepción de la gracia del Espíritu Santo en los tiernos años dará a los niños mayor valentía y orientación para enfrentar las crecientes dificultades de vivir la vida cristiana. Esperar otros cinco o incluso diez años para recibir esta gracia, los privaría innecesariamente de la gracia del Espíritu Santo, que resulta vital para el crecimiento y la madurez espiritual”.

 En tercer lugar, ofrecerá mayores oportunidades a los padres para tomar el lugar que les corresponde como los primeros y principales educadores de religión de sus hijos, ubicando la preparación sacramental en una edad en la que los niños están naturalmente abiertos y entusiastas ante la participación de sus padres.

¿Cómo puede un niño hacer un compromiso de adulto en la Iglesia, a una edad tan temprana?

Contrario a una equivocada percepción generalizada, la Confirmación no es el sacramento del compromiso adulto a la fe. Es más bien causa de la madurez espiritual, y no reconocimiento de madurez psíquica. Como dice el Catecismo: “Si a veces se habla de la Confirmación como del “sacramento de la madurez cristiana”, es preciso, sin embargo, no confundir la edad adulta de la fe con la edad adulta del crecimiento natural, ni olvidar que la gracia bautismal es una gracia de elección gratuita e inmerecida que no necesita una “ratificación” para hacerse efectiva”.

 ¿Qué ocurre con la edad? ¿La Iglesia no solicita una cierta edad para la confirmación?

Tanto el rito de la Confirmación como el Código de Derecho Canónico establecen una cierta edad (siete años), que es la edad de Confirmación en la Iglesia en Oriente.

Si los niños son confirmados a una edad más temprana, ¿no abandonarán antes la educación religiosa?

Podría ser. Depende de sus padres. Los padres y los hermanos son los primeros responsables en ser un ejemplo de Jesucristo entre ellos y de vivir el Evangelio cada día. Los niños podrán  seguir recibiendo una educación religiosa si ellos ven a sus padres esforzándose por crecer en santidad a través de la oración en familia, la lectura de las Sagradas Escrituras, la Misa dominical, la confesión frecuente y la vivencia de la caridad. Es responsabilidad de los padres ver que sus hijos crezcan en la fe. Nuestras parroquias están ahí para ayudarlos en este proceso.

 ¿Cómo afectará este cambio a la pastoral juvenil?

A largo plazo, la restauración del orden de los sacramentos ayudará a revitalizar la pastoral juvenil. La Confirmación es comúnmente mal utilizada como una motivación para que los jóvenes participen en las actividades juveniles, pero pocos adolescentes continúan comprometidos luego de recibir la Confirmación. Más bien, la ceremonia de la Confirmación se convierte, como la ha llamado el Papa Francisco, en el “sacramento de despedida” – una graduación de la pastoral juvenil, en lugar de una iniciación al discipulado cristiano. Una auténtica pastoral juvenil, libre de las restricciones de la preparación para la Confirmación, será capaz de convertirse en un verdadero vehículo para el discipulado cristiano.

 Y en términos prácticos ¿cómo será esto para mis hijos?

 Sus hijos se prepararán para el Sacramento de la Penitencia y tendrán su primera Confesión en segundo grado. Al año siguiente se prepararán para la Confirmación y la Primera Comunión y recibirán ambos sacramentos en la misma misa, en tercer grado. El celebrante seguirá siendo el Arzobispo u otro obispo o sacerdote designado en su lugar.

¿Por qué tenemos que cambiar también la edad de la Primera Comunión?

Dado que la Confirmación ha sido cambiada antes de la Primera Comunión, los niños tendrían que ser preparados para recibir tres sacramentos en un año. Como esto no es práctico, la Confirmación y la Eucaristía serán mejor recibidos al año siguiente.

 ¿Cuándo ocurrirá esta transición?

 Depende de su parroquia. Las parroquias de la Arquidiócesis de Denver pueden implementar la restauración del orden de los sacramentos en cualquier momento durante un período de tres años, entre el otoño de 2017 y la primavera de 2020. El cronograma de los pasos a seguir podrá ser determinado por cada párroco.

 ¿Cómo puedo aprender más sobre este tema?

Visite nuestra página web. http://archden.org/saints/

Próximamente: Monseñor Rodríguez habla sobre su primer año como obispo

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En entrevista con Denver Catholic en Español el obispo auxiliar de Denver monseñor Jorge Rodríguez habla sobre su primer año en el episcopado, sobre las nuevas tareas que ha debido asumir y sobre las reflexiones que le surgen en estos primeros doce meses.

 ¿Cuáles han sido los momentos más destacados en este primer año como obispo?

La ceremonia de ordenación el 4 de noviembre del año pasado, mi visita como obispo a mi diócesis de origen y la celebración con mi familia. También el encuentro con el Papa Francisco el pasado 14 de septiembre.

¿Cómo ha sido para usted esta experiencia de transición de ser párroco de Holy Cross a obispo auxiliar de Denver?

No fue fácil. Como sacerdote uno tiene necesidad de su familia parroquial. Tuve que dejarla y con ella dejar los planes y sueños en que veníamos trabajando. Como obispo el ritmo de trabajo es más intenso que el que tenía en la parroquia, pero muy diverso.

Recientemente fue también nombrado Vicario para el Clero ¿cómo es su experiencia de acompañar a los sacerdotes de la arquidiócesis?

Descubrí que la oficina del Vicario para el Clero incluye mucho trabajo de administración. Mi reto es no dejarme absorber por ella, sino estar disponible y en contacto frecuente con mis hermanos sacerdotes. Gracias a Dios, siempre he tenido mucho aprecio por mis hermanos sacerdotes y me da mucho gusto estar en su compañía. Mi nueva posición me da la oportunidad de transformar la amistad con ellos en servicio y apoyo. Ojalá que ellos también sientan que cuentan conmigo, más como hermano que como un burócrata encargado de supervisarlos. Los sacerdotes, junto con nuestro Arzobispo y nuestros hermanos diáconos, formamos una unidad. Quiera Dios que esta unidad que viene y fue querida por nuestro Señor Jesucristo, pase también por el corazón y la fraternidad.

¿Cómo ve la comunidad hispana en esta arquidiócesis? ¿Qué fortalezas y cuáles aspectos por mejorar?

La veo como un regalo providencial de Dios, como una infusión de vida, de fe, de tradiciones y de alegría en nuestra Iglesia Católica. Los católicos hispanos traen una fuerte devoción a la Eucaristía, a la Virgen María, al Santo Padre. Tienen mucho aprecio por sus sacerdotes y llenan de actividad las comunidades, por medio de los grupos de oración y los movimientos apostólicos.

Pero la comunidad hispana viene a insertarse en la Iglesia Católica que vive en los Estados Unidos y que tiene también su propia belleza y dones. Esto significa que hay que aprender a adaptarse a sus modos organizativos y a su empeño personal y económico con la parroquia. Al venir a los Estados Unidos, los hermanos hispanos se encuentran en un medio diverso, donde la mayoría pertenece a una grande variedad de iglesias protestantes. Por ello es importante que se eduquen en la fe, que conozcan su fe católica para que puedan responder a sus cuestiones y retos. Nuestra comunidad hispana tiene un corazón católico grande, pero necesita crecer en su conocimiento de la fe.

Las estadísticas dicen que solo el 3% de los seminaristas de Estados Unidos son hispanos ¿Cómo incentivar la pastoral vocacional en esta comunidad?

Nos conviene hacer un plan. El plan debe partir de las familias porque está comprobado que las vocaciones sacerdotales suelen venir de familias católicas sólidas y practicantes. Las vocaciones nacen más naturalmente de familias que rezan unidas, que asisten juntos a la Santa Misa los domingos; familias honestas donde se vive la fe y el amor.

Pero también hace falta una pastoral vocacional hecha de oración por las vocaciones sacerdotales y a la vida consagrada; de un programa de retiros, charlas y actividades en las que se presente a los jovencitos y chicas la belleza de consagrar la vida a Dios y al servicio de los hermanos; actividades de servicio a los más necesitados y a los que sufren, donde los jóvenes sientan la alegría del dar y que se ensanchen sus corazones para la donación total. El plan también debería incluir una participación más directa de los párrocos, que son los primeros en descubrir signos de vocación en los jóvenes.

En la vida de hoy se hace más difícil escuchar la llamada de Dios. El ruido del mundo impide que nuestros jóvenes oigan ese susurro en su corazón. Creo que parte del plan sería también encontrar medios para proteger a los jóvenes de la superficialidad y  el egoísmo del mundo, y abrirlos a la vida de oración, a la vida interior y a la apertura al llamado de Dios.

Los inmigrantes afrontan hoy muchos desafíos con el nuevo gobierno y el anuncio de la cancelación del DACA. ¿Qué mensaje podemos darles?

El mensaje de la esperanza. No está dicha la última palabra. Los gobiernos pasan, cambian, rechazan leyes, hacen leyes nuevas, las modifican. Dios es el Señor de la historia y del mundo. Su Palabra nos invita a poner toda la confianza en Él. ¿No nos dijo Jesús que valemos mucho más que los pajarillos y los lirios, que Dios cuida con tanto afecto y atención? ¿Y que no cae la hoja del árbol sin que Dios lo sepa? La vida sigue adelante y nunca hay que renunciar a los sueños. Siempre hay que ser un dreamer en la vida.

¿Qué frutos puede traer el V Encuentro a la pastoral hispana de Estados Unidos?

Creo que el V Encuentro tendrá un primer gran fruto en los que lo están caminando porque cada uno de ellos descubrirá al final del camino, que ahora posee un alma misionera, que está encendida por el amor de Dios. Estos líderes misioneros llevarán el fuego del V Encuentro a sus comunidades. Esto podría convertirse en un gran incendio del fuego del Espíritu, capaz de transformar la Iglesia Católica en los Estados Unidos, pasando de ser una Iglesia encerrada en sí misma a ser una Iglesia misionera.

Otro fruto creo que será darnos cuenta de la fuerza transformante que los jóvenes hispanos poseen en nuestra Iglesia. Ellos tomarán conciencia de su grande protagonismo, y los adultos nos daremos cuenta de la vida y futuro que los jóvenes representan para todos.

Usted estuvo recientemente en Roma en una reunión de nuevos obispos con el Santo Padre ¿Cómo fue esta experiencia? ¿Cuál fue el mensaje del Papa a quienes comienzan en el ministerio episcopal?

Siempre estar en la presencia del Santo Padre te da una emoción especial. Sabemos que es un hombre, pero al mismo tiempo como que nos hace sentir a Jesús, y nos hacer sentir Iglesia. Es un hombre sencillo en sí mismo, sin pretensiones y cercano. Cuando te saluda te mira a los ojos y hace ese momento fugaz muy personal. Cuando lo tuve enfrente aproveché para agradecerle su apoyo a los inmigrantes en los Estados Unidos.

Su mensaje a los nuevos Obispos fue de apertura al Espíritu Santo, que es quien guía a la Iglesia; apertura a nuevos modos, nuevas ideas, nuevas estrategias, evitando la rigidez y cerrazón en esquemas pasados que ya no corresponden a la realidad.