¿Por qué hay persecución religiosa en los países musulmanes?  

Todos estamos al tanto de las terribles persecuciones, torturas y asesinatos que están sufriendo muchos hermanos y hermanas en el Medio Oriente. La situación es tan dolorosa que se hace muy difícil de comprender.  Mons. Jorge de los Santos, Director Espiritual de Evangelización Hispana de Denver, nos ayuda a profundizar en el tema.  

«En los últimos meses, mayorías musulmanas simpatizantes del Estado Islámico han perpetrado horrorosos crímenes contra los cristianos en medio oriente. Como advirtió el cardenal Filoni, ‘ahora estamos en la tercera mayor persecución’ (perpetrada por los musulmanes a los cristianos en el último siglo). El enviado especial del Papa a Irak dejaba claro que ésta no era la primera persecución en los últimos cien años, y según sus propias palabras, ni siquiera era la peor. Difícil es imaginarnos algo peor que lo que actualmente sucede en Irak y Siria. Las imágenes que llegan hasta nosotros no pueden sino aterrarnos. A pesar de ello, continuamente van aumentando las atrocidades captadas a través de las cámaras, y que son difundidas por los propios criminales en Internet y las redes sociales con el fin de captar la simpatía de aquellos fieles musulmanes, que siguiendo las directrices del Corán, ven la obligación de ‘cortar el cuello’ a quienes no siguen el islam (Corán 8:12). La crueldad y la barbarie de los islamistas no tienen paragón, y desde Infovaticana sentimos la obligación de comunicar a nuestros lectores la realidad que nuestros hermanos en la Fe están viviendo en Medio Oriente».

Este texto, tomado de Infovaticana, me servirá para intentar explicar el tema. La situación en Siria e Irak se ha ido transformando en insostenible desde que los extremistas del frente Al Nusra y del Estado Islámico de Irak y el Levante (EIIL) proclamaron la creación de un califato en los territorios bajo su control, desde la ciudad siria de Alepo hasta la provincia iraquí de Diyala.
Desde entonces, en esas regiones buscan imponer una estricta ley islámica expulsando o castigando a todo aquel que no cumpla con los preceptos de la sharia (ley civil inspirada en el Corán).

La violencia desatada por los yihadistas del “Estado Islámico” (IS por sus siglas en inglés) es una auténtica guerra de religión. Es necesario saber en qué consiste verdaderamente esta guerra; es crucial estudiar y comprender por qué el IS combate. La suya es una guerra de religión y de aniquilación, instrumentalizan el poder para la religión.

Esta guerra contra las religiones, no es solo en contra de los cristianos. En referencia a la interpretación llamada “salafita” del Corán, la más extrema y violentista, la guerra de las citas religiosas es aplicada al extremo incluso contra los musulmanes sunitas, que no son considerados por ellos como “verdaderamente” salafitas, incluyendo a los hermanos Musulmanes, Hamas, los wahabitas sauditas y los yihadistas de al-Qaeda. Según el IS, todos ellos son apóstatas porque no buscan el califato global, sino solamente estados nacionales gobernados por la sharia. IS “persigue objetivos religiosos usando de forma apocalíptica los instrumentos de la política, la economía y las fuerzas armadas”.

Los cristianos de Mosul ya no se ven. Han sido expulsados o exterminados por los yihadistas en menos de siete meses. Los terroristas los identifican marcando sus casas con la letra árabe Nun, inicial de nazareno, “cristiano”, forzándolos a convertirse al Islam, huir o morir. Los pocos que quedaban o se convirtieron al islam, o marcharon al exilio o murieron a espada. El califa del Estado Islámico, Abu Bakr Al Bagdadi, ha impuesto en su territorio la sharia -ley islámica- y no admite más creencia que la suya. La desobediencia acarrea la pena de muerte.

La situación de los cristianos de Siria e Irak es desesperante desde el avance en varias regiones de los fundamentalistas islámicos, con expulsiones, quemas de iglesias y matanzas, según el dramático relato del padre Crisóstomo Juan Gassali, Arzobispo de la Iglesia Siriana Otodoxa de Antioquia en Argentina, quien acaba de retornar del lugar.

Hagamos todo lo que podamos para apoyar a nuestros hermanos en la Fe, que sufren persecución y muerte.

 

Próximamente: Echoes, el nuevo álbum de Matt Maher que transmite el mensaje de la Cruz

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Pocos artistas de música religiosa interpretan con tanta pasión, convicción y sinceridad como Matt Maher. Las canciones escritas por este artista, nominado ocho veces al Grammy, se cantan en iglesias católicas y no católicas alrededor del mundo. Su último trabajo Echoes (Ecos) contiene una colección de canciones que resuenan en la situación de la cultura que vivimos hoy. Matt tuvo la amabilidad de conversar con Denver Catholic sobre significado detrás de Echoes.

DCE: ¿De dónde nace el título Echoes? ¿Esa palabra tiene algún significado especial para usted?

Matt Maher: “Es una palabra que he usado para describir de alguna manera, cómo veo la catequesis. He estado analizando el mundo a mi alrededor y todos los problemas que se desarrollan hoy, y preguntándome, ¿Cómo respondo? ¿cómo articulo mi fe en esta clase de mundo?, y ¿cómo lo hago cuando se enfrenta tanta persecución y desacuerdo? Me di cuenta de que he escrito cerca de 20 canciones, y tres cuartas partes de estas son sobre temas que afirman la fidelidad y bondad de Dios en medio de las dificultades.

Comencé el proceso de grabar el álbum en enero, y en marzo mi padre se enfermó y fue al hospital el Miércoles de Ceniza. Murió en la festividad de San José. La grabación dio un giro, ya no me preguntaba: “¿Cómo te enfrentas al mundo”, sino “¿Como te enfrentas al sufrimiento?”.

Descubrí que quería sacar una colección de canciones que realmente hablaran de esto y que pudieran dar voz a los temores, heridas, anhelos y deseos de las personas, pero también dar voz para declarar la bondad y la fidelidad de Dios, incluso cuando todo en la vida parece indicar lo opuesto”.

 

DCE: ¿Cuál es la historia detrás de la carátula del disco?

Matt Maher: “Siempre me he sentido atraído por las palabras y por su significado. He estado pensando mucho en el 500 aniversario de la Reforma Protestante este año, y la palabra “protesta” viene del latín protestari, que significa “testificar”. Estaba buscando una imagen que de alguna manera describa la condición del mundo en el que nos encontramos. La imagen para mí es perfecta porque representa muchas cosas: la humanidad atrapada en su frágil condición, la posibilidad de cada persona, ahora con la tecnología, y la capacidad de pararse en una plataforma improvisada cada minuto y llamar la atención sobre alguna cosa. En el proceso de realizar las grabaciones, me di cuenta de que la mitad de las canciones eran sobre la Cruz como nuestra fuente de salvación, pero también como un signo de solidaridad con el mundo; esta idea de Dios levantando a su propio Hijo como una protesta en contra de la muerte misma. Finalmente la carátula se convirtió en todas esas cosas. Ha sido interesante porque la gente me pregunta sobre la carátula y sobre lo que significa, y yo prefiero preguntarles, “¿qué crees que significa?”.

DCE: ¿Qué elementos han influenciado su cambio y estilo a lo largo de los años?

Matt Maher:  “Uno crece como persona y como artista. Es chistoso porque la gente siempre me dice que mi música tiene un sonido, y siempre me siento como si aún estuviera buscando eso. Mi padrastro me dijo una vez: “Escribes muchas canciones sobre la fe, pero me gustaría escuchar alguna canción que provenga de tu fe”. Son dos cosas diferentes, y me he dado cuenta de que, para mí como compositor, eso es algo en lo que intento crecer”.

DCE: Sabemos que tuviste un encuentro con el Papa Francisco durante el verano ¿Como fue esta experiencia?

Matt Maher: “Estaba con un grupo de personas que son parte de un ministerio llamado Juan 17, un movimiento que comenzó entre líderes católicos y protestantes. El objetivo central [del movimiento] es que los líderes católicos y protestantes deberán encontrar tiempo para reunirse, partir el pan, para vivir el compañerismo y empezar a rezar juntos con la esperanza de comprenderse mutuamente y ver dónde está el otro; desarrollar una relación en la que no nos reconozcamos solo por el nombre, sino que veamos a cada uno como nuestro hermano.

Fue un encuentro increíble. Rezamos juntos, cantamos juntos, y simplemente me quedé observando.

Este encuentro se realizó durante el tiempo libre del Papa, no estuvo en su calendario oficial. Estuvimos casi dos horas [con él], y mucha gente que estuvo ahí dijo que nunca antes había visto algo así en sus visitas a Roma.

La mayoría de las preguntas que se hicieron fueron acerca de liderazgo: ‘Santo padre, ¿cómo lideraría su congregación en medio de la tensión política que existe en los Estados Unidos?’. Nos dio una respuesta muy profunda. Habló sobre cómo debemos permitirnos estar en el lugar de la tensión, porque es ahí donde el Espíritu Santo mueve tu corazón. Dijo que en los tiempos de Jesús también había tensión. En cuanto a la catequesis, él dijo dos cosas sencillas: La primera, inculcar el deseo de compartir y cómo eso es una virtud para toda la vida. Y la segunda, dijo: “enseñen a los niños a cantar alabanzas a Dios”, porque así tendrán una relación con Él para el resto de sus vidas, pues esta es la mejor oración porque se hace sin interés. Siempre sentí que para mí como compositor de música religiosa que la razón por la cual compongo es para llevar a la gente a un lugar donde se queden sin palabras, y se sientan atraídos a un lugar de contemplación. Cuando dijo esas palabras, “es oración sin interés propio”, el Espíritu Santo trajo a mi mente la imagen de cuando yo era joven y soltero, cantando canciones religiosas y tratando de componer para Dios, pero haciéndolo porque amaba hacerlo. Sentí que esto fue una afirmación del Espíritu Santo.

Echoes está disponible en stream y a la venta.

Traducido del original en inglés por Mavi Barraza y adaptado por Carmen Elena Villa.