Por la educación de los hijos vale la pena sacrificarse

Mavi Barraza

Cuando Wendy y Francisco se mudaron a Denver y soñaban con el futuro de su familia, no contemplaban la posibilidad de enviar a sus hijos a una escuela privada, “mi esposo es chofer de camiones y yo soy trabajadora familiar del programa Head Start de Caridades Católicas, la posibilidad de una escuela católica estaba muy por encima de nuestras posibilidades”, señaló Wendy en una entrevista con este medio.

Sin embargo, ambos sabían que en este país de las oportunidades, tenían el derecho de escoger la educación que les darían a sus hijos y que si buscaban con empeño podían encontrar el modo de salir adelante y darles lo mejor.

“Como padres somos los primeros maestros de nuestros niños, es importante que les inculquemos desde pequeños los valores de nuestra fe y cultura”, asegura Wendy. Sin embargo, reconoce que esa formación no es suficiente, “no podemos ignorar que vivimos en medio de una cultura muy agresiva y que nuestros hijos están expuestos a ella, por eso la escuela, en donde van a pasar gran parte de su tiempo, en donde desarrollarán su mundo social y donde serán también formados, tiene mucha influencia y hace la diferencia”, añade Wendy.

Con esta conciencia, Wendy dedicó un buen tiempo en conocer las diferentes posibilidades educativas que existían en el área. Cuando su hijo mayor, Mario, iba a comenzar el kínder, ella visitó seis escuelas diferentes, la mayoría públicas.

“Una de estas escuelas estaba frente a mi casa, era muy conveniente, mi hijo se podía ir caminando y yo lo podía ver desde la puerta, pero cuando fui a visitarla, lo primero que vi fueron dos jovencitos abrazados y besándose justo frente a la oficina de la directora, sin ningún respeto, yo no quería que mi pequeñito estuviera expuesto a eso, por otro lado,  al entrar a los salones constaté que eran enormes, tenían un grupo de 35 niños para un solo maestro”.  Wendy encontró una realidad similar en otras escuelas públicas, pero no se dio por vencida, siguió buscando hasta que visitó la escuela católica St. Rose of Lima. “Vi un gran cambio, eran 12 a 15 niños por maestro,  los programas involucraban a los padres en la formación de los niños, había un ambiente de familia y lo mejor de todo es que era católica”.

Aunque la escuela era perfecta para lo que Wendy buscaba, los costos no estaban a su alcance, sin embargo, ella no se detuvo ni se desanimó. “Las escuelas católicas te ayudan mucho, tienen planes de financiamiento, becas disponibles, programas de ayuda, es cuestión de buscar y hacer sacrificios”, señala la madre hispana, quien para poder costear la colegiatura de sus dos hijos-Mario y Sergio- además de haber recibido ayuda de Seeds of Hope y ACE Scholarship, ofrece servicios de traducciones a la escuela. La escuela secundaria Machebeuf donde está matriculado el mayor ofrece además oportunidades de trabajo para el adolescente, que lo ayudan a pagar los costos de su educación.

“Si quieres lo mejor para tus hijos tienes que involucrarte y trabajar muy duro, incluso sacrificar cosas de la vida familiar. Ellos tienen que ver que estoy dispuesta a estar con ellos y caminar con ellos, eso es muy importante, eso a la vez los mueve a hacer sacrificios también”, dice Wendy, y comparte que cuando no alcanza el dinero para pagar la colegiatura, tienen que recortar muchas cosas, como salidas extras o momentos de entretenimiento.

Estos sacrificios además de permitirles una buena educación, han dado otros frutos, como unir a la familia, ayudarlos a vivir con corazones agradecidos e inculcar en todos ellos un gran sentido de solidaridad y responsabilidad.

“Mis hijos han aprendido a trabajar desde jóvenes durante los veranos, ellos ahora saben lo que cuestan las cosas porque han trabajado para ganárselas y así han aprendido a valorar mucho lo que tienen. Por otro lado saben que mientras mejor educación tengamos más oportunidades tendrán en la vida”, concluye Wendy.

 

Consejos de padres a padres

Los Villareal se sienten afortunados y bendecidos por la ayuda que han recibido para lograr que sus hijos reciban una educación de calidad. Con corazones agradecidos, quieren compartir algunos consejos a otros padres, que como ellos quieren lo mejor para sus hijos.

  1. Visitar diferentes escuelas para ver las opciones que uno tiene.
  2. Nunca desalentarnos cuando nos dicen los precios, sino preguntar inmediatamente que tipos de becas y ayuda tiene la escuela.
  3. Trabajar con la oficina de admisiones y completar todos los requisitos que pide la escuela, buscando orientación.
  4. Estar dispuestos a sacrificar cosas pensando que es una inversión que rendirá grandes frutos para el futuro de toda la familia.

 

 

 

Próximamente: “Las vocaciones no se reclutan ni se retienen. Son un llamado”

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La intervención de la hermana Martha López en el V Encuentro regional de la pastoral hispana realizado en Phoenix, Arizona del 23 al 25 de febrero pasados, hizo mella en los casi 500 participantes que le aplaudieron ovacionaron y luego se le acercaron para agradecerle por su testimonio y tomarse fotos y selfies con ella.

“Queremos hacer dos aclaraciones sabiendo que los aportes van a ser tenidos en cuenta en el Encuentro Nacional en septiembre”, dijo la religiosa, quien sirvió como vocera de los grupos de discusión en el tema de la pastoral vocacional.

“Cuando hablamos de vocaciones estamos hablando de que Dios llama a la vida matrimonial, a la vida de soltería, a la vida consagrada en sus diferentes formas: sacerdote, diácono, religioso, persona laica consagrada o instituto secular”, puntualizó.

La hermana Martha pidió también “tener en cuidado al traducir del inglés al español porque este documento (el de trabajo) dice que tenemos que «reclutar» vocaciones ¡Se reclutan soldados! ¡Dios es el que llama! ¡Y que tenemos que «retener» a los seminaristas! Si retenemos un seminarista vamos a tener como resultado un sacerdote amargado, con cara de funeral”, dijo con firmeza la hermana López.

Denver Catholic en Español subió el video de su intervención al Facebook, el cual tuvo casi 2 mil vistas, muchos comentarios y “shares”.

 

Su historia

Nacida en Bogotá, Colombia la hermana Martha creció en un ambiente muy católico. Trece miembros de su familia han seguido el llamado a la vocación religiosa. También hay un beato, primo hermano de su papá. Se trata de Arturo Ayala, quien ingresó a la orden hospitalaria de San Juan de Dios y murió mártir en la guerra civil española. Asimismo, una sierva de Dios hace parte de su árbol genealógico, la hermana María Benavides, fundadora de las hermanas dominicas de Betania.

“Crecí de la mano con mi mamá y mi papá, de misa diaria, rosario diario. Hice el retiro ignaciano mensual con mi papá cuando era adolescente. Desde que me conozco sentí que era «propiedad privada de Dios». Nunca lo dudé. Si volviera a nacer sería de nuevo esposa del Señor”, comparte la hermana.

Desde muy joven comenzó a trabajar como misionera laica con los inmigrantes y así pasó 26 años de su vida. Recorrió 13 países diferentes (incluyendo el suyo) en esta labor: Ecuador, Perú, Panamá, Bolivia, Chile, República Dominicana, Haití, Puerto Rico, Costa Rica, España, Barsil y Estados Unidos. Al sentirse identificada con ellos y gracias al consejo del arzobispo de San Juan Roberto González Nieves, decidió ingresar a la orden de las Hermanas Misioneras del Sagrado corazón, fundada por Santa Francisca Cabrini.

Así fue asignada a la arquidiócesis de Denver donde comenzó su labor pastoral en la parroquia Saint Cayetan. Allí hay más de 3.500 feligreses inmigrantes inscritos. “Para mí ha sido una experiencia muy bonita haber caminado con ellos, sufrido y reído con ellos. He visitado en la cárcel algunos que están en proceso de deportación”, indica.

Recientemente esta religiosa comenzó a servir en la parroquia Ascension donde semanalmente se reúnen más de 70 jóvenes en diferentes grupos para conocer y compartir si fe. “Quiero hacerles ver qué esperamos de ellos, que son líderes, que en manos de ellos está el hacer una Iglesia más viva y entusiasta en los Estados Unidos, integrada con la parte anglo”, puntualiza la hermana.

Al preguntarle el motivo de su alegría ella no dudó en responder que esta radica en “la relación personal con Dios” y en la vida de oración que es “un encuentro con Dios, no con uno mismo. Eso me va a abrir a las necesidades de los hermanos”.

La hermana López tiene así «entre ceja y ceja» el celo por la promoción de las vocaciones entre los hispanos del norte de Colorado. “Si propiciamos una atmósfera y cultura de la vocación podemos hablar de vocaciones en cada grupo parroquial e invitar a todos a clarificar qué quiere Dios de ellos. Pues en el siglo XXI Dios sigue llamando”, concluye la religiosa.

Para ver el video de su intervención vaya https://www.facebook.com/esDenverCatholic/videos/1048768128598038/