Parroquianos preparados para vivir la Semana Santa con fidelidad

Al inicio de la Cuaresma, el Santo Padre nos recordó que este tiempo llegaba a nosotros “como tiempo providencial para cambiar de rumbo. Es un momento favorable para convertirse al amor a Dios y al prójimo”. El Papa nos invitó además a “meditar los misterios centrales de la fe, la pasión, la cruz y la resurrección de Cristo, para darnos cuenta de que el don sin medida de la Redención se nos ha dado por iniciativa gratuita de Dios”.

Esta invitación resonó en las diferentes parroquias de la Arquidiócesis de Denver, quienes respondieron a este llamado organizando diferentes actividades para ayudar a sus feligreses a tener un encuentro más profundo con el Señor y prepararse así para tener una Semana Santa llena de sentido.

Al encuentro con Jesús

Desde el jueves 6 de marzo la parroquia St. James, en Denver ofrecio a sus feligreses la oportunidad de acercarse al Señor Jesús Sacramentado. Desde ese día a partir de las 10:00 a.m. vienen teniendo Adoración al Santísimo durante 24 horas seguidas.
Asimismo, como parte de la misión Cuaresmal, cada jueves, el Padre Ángel Pérez, profesor de filosofía y teología del Seminario St. John Vianney, ofrece pláticas sobre “Los siete pecados capitales”. En la primera semana asistieron 120 personas a la plática, sin embargo, cada jueves ha ido incrementando el número de fieles hasta el punto de contar con una Iglesia llena.
Otra de las actividades enfocadas a vivir la cuaresma está dirigida por el Padre José de Jesús García, párroco de St. James, quien cada viernes, expone una plática sobre las estaciones de la cruz, contemplando cada paso del Viacrucis, resaltando la crucifixión y Resurrección del Señor Jesús.

Un camino de conversión inspirado por los Santos
La Parroquia Holy Rosary, en Denver, quiso que sus miembros vivieran este tiempo de conversión inspirándose en la vida de los santos. Así, cada lunes a las 10:00 a.m., la parroquia presentó a un santo diferente e invitó a sus miembros a imitar la vida de aquellos que lograron vivir las virtudes cristianas de manera ejemplar.
Además, el Movimiento Cursillos de Cristiandad, ha ofrecido a parroquianos hombres y mujeres, la oportunidad de vivir un retiro. La parroquia viene rezando también un Via Crucis bilingüe todos los viernes a las 6:00 p.m.  El Viernes Santo a las 6:00 p.m.  interpretarán la Pasión en vivo (español) en el salón parroquial.

Una mayor reflexión y profundización de la fe
Para esta Cuaresma, la parroquia Our Lady of Peace, en Greeley, incluyó en su boletín semanal reflexiones sobre la familia, así como consejos y recomendaciones sobre la lectura Bíblica.
Por otra parte, el parroco, P. Stephen Siebert, ayudó a sus parroquianos a profundizar en los diferentes símbolos de la cuaresma – como el color morado, la luz, el agua, el desierto, las cenizas, entre otros – así como a comprender la invitación  de la Iglesia a ayunar, rezar y vivir la caridad por medio de la limosna, durante este tiempo liturgico. Todo esto se realizó a través de un “Book Club” o club de lectura y reflexión. Este año, la parroquia realizará además un Via Crucis en vivo, y una peregrinación durante el Viernes Santo.

Próximamente: La ballena de la muerte

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La semana pasada se dieron a conocer las infelices declaraciones del supuesto autor del juego “La Ballena Azul”. Philipp Budeikin, ruso, de 22 años, expulsado de la facultad de psicología y detenido desde noviembre pasado, dijo sin mostrar ningún tipo de remordimiento: “Sí, realmente lo hice, murieron felices. Les di lo que no tienen en la vida real: calidez, comprensión y comunicación”.

Y según sus declaraciones, Budeikin se cree con el criterio de dividir a los adolescentes en dos grupos: “personas” y “residuos biodegradables”.  De incitar a los jóvenes que pertenecen al segundo grupo (según su tétrica clasificación) a quitarse la vida. “Los residuales son aquellos que no tienen ningún valor para la sociedad, sino que, al contrario, le hacen daño a esta. Yo estaba limpiando la sociedad de esas personas residuales”, comentó a la prensa.

Cincuenta retos en cincuenta días que se aprovechan de jóvenes vulnerables, (¡cuántos de nosotros lo fuimos también!) que viven quizás en alguna situación de soledad o que pasan por un momento de tristeza o confusión y que, al no hallar un sentido en su vida real, buscan refugio en el mundo virtual. Es allí donde estas mentes tan moldeables se encuentran con un juego que los atrapa, con maestros anónimos por quienes se dejan “guiar” y hacia quienes sienten temor por las amenazas que reciben en contra de sus familias si no les hacen caso.

Uno de los retos es ver por un día entero películas de terror enviadas por su “maestro” para alterar sus emociones, hacerlos más vulnerables y predisponerlos para aceptar los retos más peligrosos: cortarse la piel hasta tatuarse una ballena, pararse frente a un piso alto y finalmente lanzarse desde un edificio para morir.

Al ver este fenómeno, que al parecer también ha cobrado víctimas en Colombia, me pregunto por la situación de estos jóvenes. Quizás muchos de ellos adolecían de esa “calidez, comprensión y comunicación”. Quizás sus padres estaban demasiado ocupados y pensaron que la mejor manera de entretenerlos era llenándolos de aparatos. A lo mejor no hubo tiempo para una adecuada supervisión sobre lo que veían en las redes. Ni para un diálogo abierto sobre los peligros de navegar solos en el ciberespacio sin ningún límite.

Es normal que los adolescentes se hagan preguntas sobre el sentido de su propia vida. Que experimenten una fuerte necesidad de ser queridos y orientados. En sus mentes van gestándose los sueños que serán decisivos para el desarrollo de su vida adulta.

Necesitan sentirse valiosos (¡y lo son!) y superar retos en los que descubran sus capacidades. Pero estas inquietudes deben plantearse en el mundo real y no a maestros anónimos. Es en el seno de una buena familia, de profesores comprometidos donde encontrarán la “calidez, comprensión y comunicación” pero no aquella inventada por Budeikin sino la que ofrecen de seres humanos que buscan orientarlos en un momento que es clave, hacia una vida llena de sentido. En la que entiendan están muy lejos de ser “residuos biodegradables”.