Obispo de Cancún pide orar por la paz tras tiroteos en playas

archden

Mons. Pedro Pablo Elizondo Cárdenas, Prelado de Cancún-Chetumal en el estado de Quintana Roo (México), exhortó a los fieles a orar por la paz, tras tiroteos en playas de la zona que acabaron con la vida de al menos 9 personas.

En la madrugada del lunes 16 de enero, un tiroteo acabó con la vida de 5 personas en el bar Blue Parrot, de Playa del Carmen, a cerca de 68 kilómetros de Cancún, al este de México.

En un comunicado de prensa difundido horas después, el gobernador de Quintana Roo, Carlos Joaquín González, confirmó la cifra de fallecidos y señaló que 15 personas resultaron heridas. González señaló también que, de acuerdo a las investigaciones preliminares se trató de un “conflicto personal entre dos”.

Un día después, un grupo de sicarios atacó la sede de la Fiscalía General del Estado de Quintana Roo, en Cancún, dejando un saldo de 4 muertos: un policía ministerial y tres de los delincuentes.

La prensa local especula que los recientes ataques están relacionados con luchas entre carteles de narcotraficantes por controlar la región.

El Prelado de Cancún-Chetumal lamentó en un comunicado, publicado el 17 de enero en la página de Facebook de la prelatura, “los acontecimientos actuales de violencia de nuestro Estado”, los cuales “han marcado una huella evidente y tienen hoy a la ciudad de Cancún en código rojo”.

“Esto nos hace elevar una oración a Dios nuestro Señor”, señaló.

Mons. Elizondo Cárdenas hizo un llamado “a todos los actores de la sociedad (gobierno, empresas, sociedad civil, partidos políticos, iglesias e instituciones académicas, entre otros), a recorrer el camino de la paz, la justicia y la solidaridad, resolviendo de manera inteligente y creativa los grandes retos que se nos presentan”.

“Ante la disposición del código rojo, exhortamos a las autoridades civiles a mantener la paz y dar seguridad a la ciudadanía. Salvaguardando la vida y asegurando la protección de la población y de los turistas”.

 El Prelado pidió además a los ciudadanos respetar “las normas de seguridad y permanezcan en sus hogares. Obedezcamos a la autoridad competente. Y prestemos atención a los comunicados de la autoridad civil ante la situación”.

Finalmente, Mons. Elizondo Cárdenas exhortó a todos los católicos “a ofrecer en su oración personal y familiar una intención particular por la paz. Y de manera especial durante el gran silencio después de la Comunión, rezar unidos por esta intención la Oración por la Paz y la Reconciliación en México”.

Próximamente: El Espíritu Santo habla a través de la vida de los santos

¡Regístrese en una suscripción digital a Denver Catholic En Español!

(Foto de dominio público)

Los apóstoles, encogidos de miedo, encerrados en el Cenáculo, esperaban hasta que la amenaza a sus vidas se hubiera calmado. Mientras se escondían, Jesús se les apareció, les dio paz y les explicó las Escrituras. Todos hemos tenido momentos en que nos hemos sentido abrumados y, así como con los Apóstoles, Jesús desea entrar en estos periodos de miedo y dificultad, fortalecernos y darnos una misión.

El domingo pasado recibimos la efusión del Espíritu Santo sobre la Iglesia mientras celebramos la Solemnidad de Pentecostés, recordando su acción a través de la historia. Cuando creó el mundo, Dios Padre sopló su Espíritu sobre las aguas de la tierra y creó la vida. Luego, después de ascender al cielo, nos envió su Espíritu Santo en una forma nueva y poderosa en Pentecostés, dando a la Iglesia “poder desde lo alto” (Lucas 24, 49).

Esa misma promesa, en la forma de los dones de Espíritu Santo, está destinada a cada uno de nosotros hoy. Los Apóstoles recibieron el don de poder hablar en otras lenguas, acompañado de la señal visible de una flama sobre ellos. Sus palabras, como las de profeta Elías “abrasaba como antorcha” (Eclo 48,1) y llevaron a muchos a la fe.

La solemnidad de Pentecostés y el envío de los Apóstoles está estrechamente ligado a el tema del que escribe el Papa Francisco en su reciente exhortación apostólica, Gaudete et Exsultate (Regocijaos y alegraos), el tema de “Tu misión en Cristo”.

En Gaudete et Exsultate, el Papa Francisco dedica la sección “Tu misión en Cristo” a examinar cómo cada persona, al igual que San Pedro, tiene un objetivo en esta vida: ser santos. “La misión”, explica el Papa, “tiene su sentido pleno en Cristo y solo se entiende desde Él. En el fondo, la santidad es vivir en unión con Él los misterios de su vida” (GE, 20).

Después de que los Apóstoles recibieron al Espíritu Santo y glorificaron a Dios en muchas lenguas, Pedro se levantó proclamando valientemente lo que Dios estaba haciendo y llamó a las miles de personas reunidas a arrepentirse y a ser bautizadas. Al hacerlo, Pedro estaba cumpliendo la misión única que Dios le había dado. Como sabemos por las Escrituras, Pedro continúo su camino único a la santidad como el primer Papa, finalmente dando su vida por la fe.

Tu camino a la santidad tendrá diferentes características, así como cada santo es único en su relación con el Señor. Puede ir desde cosas pequeñas como consolar a un niño enfermo, compartir con otros la alegría del Evangelio, o acompañar a alguien que está muriendo. Pero puedes estar seguro de que, sin importar el camino, experimentaras la muerte y la resurrección de Cristo en una manera única y personal. Seguir los pasos del Señor significa permitirle a tu corazón ser más como el de Él. Tú experimentaras “distintos aspectos de la vida terrena de Jesús: su vida oculta, su vida comunitaria, su cercanía a los últimos, su pobreza y otras manifestaciones de su entrega por amor”.

Este itinerario realza que cada una de nuestras vidas transmite una palabra de Dios al mundo.  “Cada santo es un mensaje que el Espíritu Santo toma de la riqueza de Jesucristo y regala a su pueblo” (GE, 21), enseña el Santo Padre. Durante su vida en la tierra, el corazón de Jesús se llenó del Espíritu Santo, quien lo movió y lo inspiró. Después de su Ascensión a los cielos, derramó el mismo Espíritu sobre nosotros. El espíritu hace en nosotros lo que hizo en Jesucristo. Si le permitimos, el Espíritu Santo manifestará las virtudes de Cristo en nuestros corazones y nos convertiremos en imágenes vivientes de Cristo.

Aunque esto pueda parecer imposible, el Papa Francisco nos aconseja enfocarnos en la vida de cada santo en su conjunto, “no conviene entretenerse en los detalles, porque allí también puede haber errores y caídas” (GE, 22). Este es un punto importante para nuestra cuidadosamente diseñada era de redes sociales que promueve fachadas de perfección. La fuerza del Evangelio es la verdad de que Jesús nos ama y nos redime a pesar de conocer nuestros pecados. Uno puede ver esto en la vida de los santos en su camino a seguir a Jesús.

Nuestro mundo perdido y confundido necesita la palabra que Dios desea transmitir a través de cada una de nuestras vidas. Abran sus corazones al Espíritu Santo y recen para alcanzar un corazón receptivo y dócil, escuchen al Señor hablar a su corazón, “…para Dios todo es posible” (Mateo 19.26). Me uno al Papa Francisco en oración, Ojalá puedas reconocer cuál es esa palabra, ese mensaje de Jesús que Dios quiere decir al mundo con tu vida. Déjate transformar, déjate renovar por el Espíritu…” (GE, 24).