Nuevos presidente y vicepresidente del episcopado en EE.UU

Escritor Invitado

Aci Prensa

Los obispos de Estados Unidos, reunidos en asamblea plenaria en Baltimore en el estado de Maryland, eligieron como su nuevo Presidente al Cardenal Daniel DiNardo, Arzobispo de Galveston-Houston.

El Purpurado sucederá en el cargo a Mons. Joseph Kurtz, Arzobispo de Louisville, tras obtener 113 votos (55%) este martes 15 de noviembre.

 

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Foto de CNA. Cardenal DiNardo

Como Vicepresidente del Episcopado resultó elegido el Arzobispo de Los Ángeles, Mons. José Gomez, quien en la tercera votación obtuvo 131 votos superando al Arzobispo de New Orleans, Mons. Gregory Aymond, quien recibió 84 votos.

Mons. Gomez es originario de Monterrey, México, tiene un doctorado en teología y es contador. Antes de liderar la Arquidiócesis de Los Ángeles fue Obispo Auxiliar de Denver y Arzobispo de San Antonio.

En su ministerio siempre ha destacado por su gran apoyo a diversas iniciativas de la comunidad hispana en Estados Unidos.

Ambos obispos han defendido con claridad el matrimonio y el derecho a la vida en Estados Unidos durante los últimos años.

Las normas de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos, USCCB por sus siglas en inglés, señalan que para elegir a su Presidente se necesita la mayoría simple de los votos. En esta ocasión 10 eran los candidatos.

Luego de la elección del Presidente, se procede a la elección del Vicepresidente, que es elegido de entre los 9 candidatos restantes. Si ninguno recibe la mayoría de votos en la primera votación se pasa a una segunda.

Si en la segunda aún ninguno recibe la mayoría se procede a la tercera votación que se realiza solo con los dos que más votos hayan obtenido.

Un reconocimiento a los hispanos en EE.UU.

El Arzobispo de los Ángeles, Mons. José Gómez, afirmó que su elección este martes 15 de noviembre, como nuevo Vicepresidente del Episcopado de Estados Unidos constituye un reconocimiento a la importancia de los latinos católicos para “el crecimiento y el futuro de la Iglesia”.

 

En una declaración dada a conocer por la Arquidiócesis de Los Ángeles, el Prelado agradece la confianza que han puesto los demás obispos en él y señala que esta elección es para “es un reconocimiento de que la Iglesia está viva y creciendo en Los Ángeles y que estamos haciendo grandes cosas para difundir el Evangelio y servir a nuestros hermanos y hermanas necesitados”.

Estos, señala el Prelado, “son tiempos desafiantes para la Iglesia en nuestra sociedad. Pero estamos con Dios y todo católico sabe que tenemos una gran misión: compartir la Buena Nueva de Dios para contarles a nuestros hermanos de su misericordia y su hermoso plan para nuestras vidas y nuestro mundo”.

“También necesitamos proseguir con nuestro importante trabajo para que nuestra sociedad respete la santidad y la dignidad de toda persona humana: desde el niño en el vientre, pasando por el inmigrante que no tiene ‘papeles’, hasta los enfermos terminales”, resaltó el Arzobispo.

“Confío todo esto a Nuestra Señora de Guadalupe y estoy agradecido por esta oportunidad de proclamar la alegría del Evangelio para ayudar a construir el Reino de Dios aquí en Estados Unidos y en toda América”, concluyó.

Mons. Gómez lidera la arquidiócesis más grande de Estados Unidos. Por más de una década, señala una nota de prensa, “ha sido una voz de compasión y de razón sobre asuntos morales y espirituales en la vida pública de Estados Unidos y la cultura”.

También se ha convertido en un líder en la Iglesia para promover una reforma migratoria, y se ha caracterizado por su defensa de la vida, la familia y las vocaciones al sacerdocio.

Además ha sido crucial en la promoción del liderazgo de los hispanos en la Iglesia y la sociedad en Estados Unidos. Es miembro fundador de la Catholic Association of Latino Leaders y Endow (Educating on the Nature and Dignity of Women).

Próximamente: Avanza la investigación de imagen de la virgen que llora en Nuevo México

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Por Jaime Septién. Aleteia.org

Si el fenómeno es un engaño “no estamos seguros de cómo se haría, físicamente” dice el obispo de Las Cruces

Una historia de lágrimas –o de aceite de oliva—ha estado corriendo por todas las publicaciones católicas de Estados Unidos. Sucedió con una escultura de bronce de la Virgen de Guadalupe, en la parroquia que lleva su mismo nombre, en el pueblo de Hobbs, Nuevo México.

La parroquia, perteneciente a la diócesis de Las Cruces ha sido visitada ya por muchos peregrinos, pues feligreses informaron, desde mayo pasado, que habían visto que un líquido fluía de los ojos de la Virgen morena.

El obispo Oscar Cantú dijo al periódico Las Cruces Sun-News que se había enviado una muestra del fluido para su análisis científico que determinó que se trata de aceite de oliva, “un aceite de oliva perfumado”.

“Algunos de los testigos afirmaron que olía a rosas, por lo que puede ser algo similar al aceite que bendigo y consagro cada año y que usamos para el bautismo, para las confirmaciones y para la ordenación de los sacerdotes”, agregó el obispo Cantú.

La diócesis de Las Cruces –una de las diócesis con mayor porcentaje de habitantes católicos de origen hispano en Estados Unidos– todavía se encuentra investigando de dónde podría haber provenido el aceite.

“Examinamos el interior de la estatua hueca. No hay nada en el interior que se suponga que no debe estar allí, a excepción de las telarañas. Entonces tomamos fotos; lo examinamos”, dijo el obispo de Las Cruces al rotativo.

Los “frutos” de las lágrimas

Más adelante, agregó que los oficiales se habían contactado con los fabricantes de la estatua para ver si algún fluido o cera podría haber permanecido dentro de la estatua después de haberla lanzado. “En ese proceso, nos aseguraron que no habría posibilidad de que quedara humedad en el bronce”, subrayó el prelado.

El obispo Cantú aseguró que, incluso, si el fenómeno es un engaño “no estamos seguros de cómo se haría, físicamente”.

“Es bronce endurecido. Hemos examinado el interior y no hay nada en el interior”, agregó. Y más adelante dijo: “Si la Iglesia llega a la conclusión de que es un milagro, debe decidir si es de Dios o de un espíritu maligno. Ellos decidirán eso en base a los ‘frutos’ del fenómeno”.

“He leído la mayoría de esos testimonios escritos, y son historias de tremenda fe, personas que han estado lidiando con terribles sufrimientos en sus vidas y han sentido un tremendo consuelo espiritual por el hecho de que María camina con nosotros en nuestras lágrimas”, dijo el obispo Cantú.

“No puedo evitar pensar en mi propio derramamiento de lágrimas por la gente pobre que viene a nuestra frontera, huyendo de situaciones que amenazan la vida. Las lágrimas de esos niños que están separados de sus padres. Hay muchas razones por las que derramaríamos lágrimas, y Dios está con nosotros en esos momentos”.

A los testimonios de conversión y de beneficio espiritual se suman los reportes de los fieles presentes en el momento de las lacrimaciones y ahora los hallazgos de los análisis químicos practicados al líquido obtenido de la imagen.