Nueva comunidad religiosa en Denver

Carmen Elena Villa

 

Las hermanas Aliadas Carmelitas Descalzas de la Santísima Trinidad llegaron desde Aguascalientes, México el pasado 14 de marzo a fundar una nueva comunidad en Denver.

Ellas son la Hermana Martha Patricia, Hermana María Patricia, Hermana Laura, Hermana Elvira, Hermana Imelda y Hermana Lidia.

Su comunidad fue fundada en 1986 por la Rev. Madre Martha María Ramírez Mora. Su carisma busca conocer, amar y vivir en la Santísima Trinidad y darla a conocer a los demás, en especial a los más pobres y necesitados. Su espiritualidad busca tomar conciencia de la inhabitación de la Santísima Trinidad en el alma y en descubrir la función salvífica de cada divina persona, sabiendo que es un solo Dios, en cuyo misterio existen tres personas distintas (Padre, Hijo y Espíritu Santo)

Son religiosas de vida contemplativa y activa, dedican su vida a la oración (especialmente la adoración al Santísimo Sacramento, el cual tienen expuesto todo el día), y a obras concretas de apostolado (Asilos para ancianos sin recursos económicos, casas de ejercicios espirituales, casas sacerdotales, colegios y centros de evangelización).

Su convento se encuentra dentro del campus del Centro Pastoral Saint John Paul II donde está la residencia del arzobispo, los dos seminarios arquidiocesanos y las oficinas de la curia arzobispal.

En esta arquidiócesis se dedicarán a atender y brindar servicio de asistencia en el Holy Trinity Center, residencia del arzobispo Samuel Aquila.

Las Hermanas Aliadas Carmelitas Descalzas de la Santísima Trinidad también están en contacto con las personas de su mismo entorno, oran especialmente por la santificación de los sacerdotes y seminaristas y ofrecen su vida por la conversión de los pecadores y por las necesidades de la Iglesia.

 

Oración y acción

Las hermanas inician su día muy temprano, con el rezo del Oficio Divino, luego tienen la meditación personal, rezo de las Laudes, Santa Misa, desayuno, lectura espiritual comunitaria…. Y así se preparan para realizar las labores asignadas.  Viven en continua oración y alimentan su comunión con Dios a lo largo del día con la recitación comunitaria de la Liturgia de las Horas, rezo del Santo Rosario, Lectura Espiritual personal y Adoración al Santísimo Sacramento.

Durante este primer tiempo en Denver las hermanas alternarán sus actividades con el estudio del inglés, ya que todas ellas son de origen mexicano.

Las religiosas expresaron su alegría de estar presentes en Denver, aseguran que han sido recibidas con mucha amabilidad y desean que sepan que “en nuestra oración estarán presentes todas sus intenciones”.

Agradecen de manera especial al Arzobispo Samuel Aquila, por abrirles las puertas de su arquidiócesis, acogiéndolas con paternal solicitud.

Así Denver tendrá este pulmón espiritual que dará un nuevo  aire por medio de la oración de estas hermanas que dedican su vida a pedir por las necesidades de los demás.

¿Quieres que recen por ti?   Manda tus intenciones a carmelites@archden.org o correo ordinario 1300 south Steel Street Denver 80210.

Próximamente: El Espíritu Santo habla a través de la vida de los santos

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(Foto de dominio público)

Los apóstoles, encogidos de miedo, encerrados en el Cenáculo, esperaban hasta que la amenaza a sus vidas se hubiera calmado. Mientras se escondían, Jesús se les apareció, les dio paz y les explicó las Escrituras. Todos hemos tenido momentos en que nos hemos sentido abrumados y, así como con los Apóstoles, Jesús desea entrar en estos periodos de miedo y dificultad, fortalecernos y darnos una misión.

El domingo pasado recibimos la efusión del Espíritu Santo sobre la Iglesia mientras celebramos la Solemnidad de Pentecostés, recordando su acción a través de la historia. Cuando creó el mundo, Dios Padre sopló su Espíritu sobre las aguas de la tierra y creó la vida. Luego, después de ascender al cielo, nos envió su Espíritu Santo en una forma nueva y poderosa en Pentecostés, dando a la Iglesia “poder desde lo alto” (Lucas 24, 49).

Esa misma promesa, en la forma de los dones de Espíritu Santo, está destinada a cada uno de nosotros hoy. Los Apóstoles recibieron el don de poder hablar en otras lenguas, acompañado de la señal visible de una flama sobre ellos. Sus palabras, como las de profeta Elías “abrasaba como antorcha” (Eclo 48,1) y llevaron a muchos a la fe.

La solemnidad de Pentecostés y el envío de los Apóstoles está estrechamente ligado a el tema del que escribe el Papa Francisco en su reciente exhortación apostólica, Gaudete et Exsultate (Regocijaos y alegraos), el tema de “Tu misión en Cristo”.

En Gaudete et Exsultate, el Papa Francisco dedica la sección “Tu misión en Cristo” a examinar cómo cada persona, al igual que San Pedro, tiene un objetivo en esta vida: ser santos. “La misión”, explica el Papa, “tiene su sentido pleno en Cristo y solo se entiende desde Él. En el fondo, la santidad es vivir en unión con Él los misterios de su vida” (GE, 20).

Después de que los Apóstoles recibieron al Espíritu Santo y glorificaron a Dios en muchas lenguas, Pedro se levantó proclamando valientemente lo que Dios estaba haciendo y llamó a las miles de personas reunidas a arrepentirse y a ser bautizadas. Al hacerlo, Pedro estaba cumpliendo la misión única que Dios le había dado. Como sabemos por las Escrituras, Pedro continúo su camino único a la santidad como el primer Papa, finalmente dando su vida por la fe.

Tu camino a la santidad tendrá diferentes características, así como cada santo es único en su relación con el Señor. Puede ir desde cosas pequeñas como consolar a un niño enfermo, compartir con otros la alegría del Evangelio, o acompañar a alguien que está muriendo. Pero puedes estar seguro de que, sin importar el camino, experimentaras la muerte y la resurrección de Cristo en una manera única y personal. Seguir los pasos del Señor significa permitirle a tu corazón ser más como el de Él. Tú experimentaras “distintos aspectos de la vida terrena de Jesús: su vida oculta, su vida comunitaria, su cercanía a los últimos, su pobreza y otras manifestaciones de su entrega por amor”.

Este itinerario realza que cada una de nuestras vidas transmite una palabra de Dios al mundo.  “Cada santo es un mensaje que el Espíritu Santo toma de la riqueza de Jesucristo y regala a su pueblo” (GE, 21), enseña el Santo Padre. Durante su vida en la tierra, el corazón de Jesús se llenó del Espíritu Santo, quien lo movió y lo inspiró. Después de su Ascensión a los cielos, derramó el mismo Espíritu sobre nosotros. El espíritu hace en nosotros lo que hizo en Jesucristo. Si le permitimos, el Espíritu Santo manifestará las virtudes de Cristo en nuestros corazones y nos convertiremos en imágenes vivientes de Cristo.

Aunque esto pueda parecer imposible, el Papa Francisco nos aconseja enfocarnos en la vida de cada santo en su conjunto, “no conviene entretenerse en los detalles, porque allí también puede haber errores y caídas” (GE, 22). Este es un punto importante para nuestra cuidadosamente diseñada era de redes sociales que promueve fachadas de perfección. La fuerza del Evangelio es la verdad de que Jesús nos ama y nos redime a pesar de conocer nuestros pecados. Uno puede ver esto en la vida de los santos en su camino a seguir a Jesús.

Nuestro mundo perdido y confundido necesita la palabra que Dios desea transmitir a través de cada una de nuestras vidas. Abran sus corazones al Espíritu Santo y recen para alcanzar un corazón receptivo y dócil, escuchen al Señor hablar a su corazón, “…para Dios todo es posible” (Mateo 19.26). Me uno al Papa Francisco en oración, Ojalá puedas reconocer cuál es esa palabra, ese mensaje de Jesús que Dios quiere decir al mundo con tu vida. Déjate transformar, déjate renovar por el Espíritu…” (GE, 24).