Multitudinario encuentro del Camino Neocatecumenal

Se realizo en Boulder, Colorado y asistieron unas 12 mil personas.

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Cerca de 800 hombres y mujeres dijeron sí al llamado de Dios al sacerdocio y a la vida consagrada, y 600 familias se ofrecieron voluntariamente para ir a misión donde quiera que los envíen. La respuesta la dieron en el encuentro del Camino Neocatecumenal realizado el pasado 11 de marzo en el Coors Event Center de Boulder.

Su respuesta entusiasta fue un testimonio de su fe profunda y la presencia del Espíritu Santo, dijo el arzobispo de Denver monseñor Samuel Aquila.

“Cuando vemos hombres jóvenes…. mujeres jóvenes… y familias que están dispuestas a entregar sus vidas [a Dios], es la acción del Espíritu Santo y solo Dios puede crear eso”, dijo el Arzobispo a los asistentes que hicieron parte de este evento.

 

Jesús dijo “sígueme”

Cerca de 12 mil personas asistieron al evento.

La llamada vocacional fue el último de los eventos de la animada asamblea que contó con la presencia de 12 mil miembros del Camino Neocatecumenal quienes llegaron de 16 estados, desde Hawái y Guam hasta Florida.

El Camino Neocatecumenal es un proceso de formación de fe aprobado por la Santa Sede y está basado en el catecumenado de la Iglesia de los primeros cristianos. Más de un millón de personas en todo el mundo pertenecen a él a través de pequeñas comunidades parroquiales.

Neocatechumenal_Way_Gathering_4AD7281-300x200El iniciador del Camino, Kiko Arguello, un laico español, dirigió el encuentro. Tuvo que vencer las molestias de la altura que le causaron al llegar a Denver para dirigir himnos espirituales y predicar apasionadamente las Buena Nueva de la salvación antes de la llamada vocacional. El arzobispo Aquila oró por las personas que respondieron a este llamado.

Neocatechumenal_Way_Gathering_4AD7300-300x200“Dios sigue llamando como en la época en que vio a un hombre llamado Leví y le dijo: “Sígueme” y él se convirtió en Mateo, uno de los apóstoles”, dijo Argüello en diálogo con Denver Catholic en Español al finalizar el evento.

Al preguntarle sobre el nivel de perseverancia de las personas que se ponen de pie ante el llamado vocacional, el iniciador del Camino Neocatecumenal respondió: “No es que se levanten cien y luego vayan tres al seminario. Los chicos se levantan porque tienen detrás una comunidad cristiana”. En cuanto al llamado vocacional aclaró que “no es un momento sentimental. Saben que si se levantan toda la comunidad se va a enterar y esto les cambia su vida. Por eso casi todos terminan en el seminario o en la vida consagrada”.

 

Familia misionera

Mark y Naomi Fritz, miembros del Camino de la parroquia Queen of Peace en Aurora y sus seis hijos estuvieron entre los que se ofrecieron para ir en misión a zonas descristianizadas en el mundo para ser una señal de la vida familiar cristiana.

“Me siento llamado a dar mi vida para lo que sea que Dios quiera”, dijo Mark, quien tiene 38 años y trabaja como jefe de la unidad de redacción de una firma de abogados. Mark confiesa que seguir su propia voluntad “nunca me condujo a ningún lado. Me dejó como un padre soltero criando a un hijo solo, infeliz y enojado”.

“En cambio veo en mi historia que cuando sigo el llamado de Dios puedo ser feliz” aseguró.

“Ahora estoy casado, con seis hijos y un séptimo en camino. Siempre pensé que esta sería la peor situación en la que puede vivir alguien, pero ahora estoy feliz”.

Naomi, una ama de casa de 39 años, dijo que cuando conoció a una familia del Camino en una misión en su tierra natal, Japón -donde los cristianos representan solo el dos por ciento de la población-, fue creciendo la semilla de su propio llamado. Su testimonio la inspiró a regresar a la fe, la cual había dejado mientras estuvo en la universidad.

“Dios me enseñó [por medio de ellos] que la Familia de Nazaret existe”, dijo Naomi, entre lágrimas de alegría. “Estoy muy agradecida”.

 

Itinerario de fe

Neocatechumenal_Way_Gathering_4AD7686Nacido en los barrios marginales de Madrid en 1964 como fruto del Concilio Vaticano II, el Camino Neocatecumenal busca llevar a las personas a madurar en su fe cristiana. El proceso, que lleva varios años, es conocido por transformar vidas, renovar matrimonios y estimular vocaciones.

El Camino, de acuerdo con la agencia de información Rome Reports, es el grupo católico que ha ayudado a abrir más seminarios en los últimos años. Unos 2.400 seminaristas -todos de comunidades del Camino- están en formación en 120 seminarios Redemptoris Mater alrededor del mundo, incluyendo uno en Denver.

Los seminarios ofrecen una formación misionera a futuros sacerdotes diocesanos que están dispuestos a ir a cualquier parte del mundo donde su obispo los mande.

El Camino suele llevar a cabo encuentros vocacionales después de las Jornadas Mundiales de la Juventud. Pero la muerte de la co-iniciadora del camino Carmen Hernández el pasado mes de julio, impulsó al envejecido pero entusiasta Argüello a embarcarse en un viaje apostólico para incrementar las vocaciones y las familias misioneras.

El viaje misionero de Kiko comenzó el 5 de marzo en Montreal, Canadá junto con el Padre Mario Pezzi, un sacerdote italiano que le ayuda a dirigir el carisma. Luego llegaron a Baltimore antes de visitar Boulder. De ahí Arguello dijo que viajarán a Puerto Rico, República Dominicana, Nicaragua, Venezuela y México.

“Estamos viendo milagros en estos encuentros”, reconoció el iniciador del Camino. “¡Dios pasa y los muchachos se levantan!”.

Los milagros incluyen a las mujeres y las familias quienes también responden al llamado de ser agentes de la nueva evangelización.

En marzo del año pasado en el Vaticano, el Papa Francisco bendijo a 350 familias del Camino antes de enviarlas por sorteo alrededor del mundo para contribuir a la vida de la fe en sociedades secularizadas y reavivar a los cristianos tibios.

“La Iglesia puede ver un nuevo Pentecostés”, declaró Arguello. “Salen al cenáculo anunciando el Evangelio como los primeros apóstoles. Eso es exactamente lo que estamos haciendo”.

Traducido del original en ingles por Mavi Barraza

 

Próximamente: El Espíritu Santo habla a través de la vida de los santos

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(Foto de dominio público)

Los apóstoles, encogidos de miedo, encerrados en el Cenáculo, esperaban hasta que la amenaza a sus vidas se hubiera calmado. Mientras se escondían, Jesús se les apareció, les dio paz y les explicó las Escrituras. Todos hemos tenido momentos en que nos hemos sentido abrumados y, así como con los Apóstoles, Jesús desea entrar en estos periodos de miedo y dificultad, fortalecernos y darnos una misión.

El domingo pasado recibimos la efusión del Espíritu Santo sobre la Iglesia mientras celebramos la Solemnidad de Pentecostés, recordando su acción a través de la historia. Cuando creó el mundo, Dios Padre sopló su Espíritu sobre las aguas de la tierra y creó la vida. Luego, después de ascender al cielo, nos envió su Espíritu Santo en una forma nueva y poderosa en Pentecostés, dando a la Iglesia “poder desde lo alto” (Lucas 24, 49).

Esa misma promesa, en la forma de los dones de Espíritu Santo, está destinada a cada uno de nosotros hoy. Los Apóstoles recibieron el don de poder hablar en otras lenguas, acompañado de la señal visible de una flama sobre ellos. Sus palabras, como las de profeta Elías “abrasaba como antorcha” (Eclo 48,1) y llevaron a muchos a la fe.

La solemnidad de Pentecostés y el envío de los Apóstoles está estrechamente ligado a el tema del que escribe el Papa Francisco en su reciente exhortación apostólica, Gaudete et Exsultate (Regocijaos y alegraos), el tema de “Tu misión en Cristo”.

En Gaudete et Exsultate, el Papa Francisco dedica la sección “Tu misión en Cristo” a examinar cómo cada persona, al igual que San Pedro, tiene un objetivo en esta vida: ser santos. “La misión”, explica el Papa, “tiene su sentido pleno en Cristo y solo se entiende desde Él. En el fondo, la santidad es vivir en unión con Él los misterios de su vida” (GE, 20).

Después de que los Apóstoles recibieron al Espíritu Santo y glorificaron a Dios en muchas lenguas, Pedro se levantó proclamando valientemente lo que Dios estaba haciendo y llamó a las miles de personas reunidas a arrepentirse y a ser bautizadas. Al hacerlo, Pedro estaba cumpliendo la misión única que Dios le había dado. Como sabemos por las Escrituras, Pedro continúo su camino único a la santidad como el primer Papa, finalmente dando su vida por la fe.

Tu camino a la santidad tendrá diferentes características, así como cada santo es único en su relación con el Señor. Puede ir desde cosas pequeñas como consolar a un niño enfermo, compartir con otros la alegría del Evangelio, o acompañar a alguien que está muriendo. Pero puedes estar seguro de que, sin importar el camino, experimentaras la muerte y la resurrección de Cristo en una manera única y personal. Seguir los pasos del Señor significa permitirle a tu corazón ser más como el de Él. Tú experimentaras “distintos aspectos de la vida terrena de Jesús: su vida oculta, su vida comunitaria, su cercanía a los últimos, su pobreza y otras manifestaciones de su entrega por amor”.

Este itinerario realza que cada una de nuestras vidas transmite una palabra de Dios al mundo.  “Cada santo es un mensaje que el Espíritu Santo toma de la riqueza de Jesucristo y regala a su pueblo” (GE, 21), enseña el Santo Padre. Durante su vida en la tierra, el corazón de Jesús se llenó del Espíritu Santo, quien lo movió y lo inspiró. Después de su Ascensión a los cielos, derramó el mismo Espíritu sobre nosotros. El espíritu hace en nosotros lo que hizo en Jesucristo. Si le permitimos, el Espíritu Santo manifestará las virtudes de Cristo en nuestros corazones y nos convertiremos en imágenes vivientes de Cristo.

Aunque esto pueda parecer imposible, el Papa Francisco nos aconseja enfocarnos en la vida de cada santo en su conjunto, “no conviene entretenerse en los detalles, porque allí también puede haber errores y caídas” (GE, 22). Este es un punto importante para nuestra cuidadosamente diseñada era de redes sociales que promueve fachadas de perfección. La fuerza del Evangelio es la verdad de que Jesús nos ama y nos redime a pesar de conocer nuestros pecados. Uno puede ver esto en la vida de los santos en su camino a seguir a Jesús.

Nuestro mundo perdido y confundido necesita la palabra que Dios desea transmitir a través de cada una de nuestras vidas. Abran sus corazones al Espíritu Santo y recen para alcanzar un corazón receptivo y dócil, escuchen al Señor hablar a su corazón, “…para Dios todo es posible” (Mateo 19.26). Me uno al Papa Francisco en oración, Ojalá puedas reconocer cuál es esa palabra, ese mensaje de Jesús que Dios quiere decir al mundo con tu vida. Déjate transformar, déjate renovar por el Espíritu…” (GE, 24).