Muchos siguen expresando su cariño al Padre Tomás

Comunidad de Denver agradece a su padre, amigo, maestro y hermano

Lara Montoya

Al cabo de algunos días después del fallecimiento del P. Tomás Fraile, quien fuera párroco de St. Cajetan por 41 años en Denver,  muchos siguen expresando su gratitud, por tantos años de servicio, servicio y compromiso.  No en vano,  alrededor de 11,500 personas visitaron la parroquia St. Cajetan entre el 24 y 26 de marzo, parar darle el último adiós a su gran pastor, amigo y maestro.

Cuidando las almas

Multitudes abarrotaron la perroquia, pues a lo largo de todos sus años de servicio, el P. Tomás tocó tocado la vida de muchos. De ahí que el Cardenal Francis Stafford, quien hace años fue Arzobispo de Denver,  señaló en su mensaje de condolencia que fue “un cazador de almas”.

Mons. Samuel Aquila, Arzobispo de Denver, quien presidió la misa de resurrección, dijo que el P. Tomás “buscó incansablemente llevar a cabo la tarea evangelizadora en la parroquia San Cayetano y será recordado por sus hermanos Teatinos, la parroquia y los católicos del norte de Colorado, como un sacerdote que demostró una gran cercanía a la gente. Lo vamos a extrañar”.

Mons. Bernard Schmitz, Vicario para el Clero, afirmó con afecto que “fue un hombre muy gentil, y creo que esa es una de las razones por las que mucha  gente se vio atraída hacia él”. El P. Tomás “tenía un gran amor por la Escritura y la vivía. No era un hombre de prestigio, ni buscaba el honor, sino el servicio”.

Mons. De los Santos, Vicario para el Ministerio Hispano también lo echará de menos.  “Había un aprecio reciproco muy grande entre él y yo. Hay algo que llevaré conmigo toda mi vida y es que la noche anterior a su fallecimiento fui a verlo, le leí unos pasajes del Evangelio y él ya no podía hablar, pero apuntó con su dedo índice hacia mí y luego llevó su mano a su corazón, luego apuntó con su dedo hacia el cielo y cerró su puño en señal que estaba tocando la puerta del cielo”.
Memorias de su familia extendida

“Él ha sido mi mentor”, señaló Mary Ellen Chávez, quien fue bautizada en la primera iglesia de San Cayetano, localizada en el Auraria Campus. “Lo he conocido toda mi vida,  ha sido todo para mí, me ha apoyado mucho”, comparte Chávez.

Para Linda Sosa, el P. Tomás, con quien trabajó de cerca por muchos años fue un gran amigo y maestro. “Siempre buscaba que aprendiéramos a conocer a Jesús”, dijo Linda. Ella lo conoció apenas llegó a Denver en 1984.  “Vine a vivir con mi hermano, que era Testigo de Jehová, y yo andaba en busca de una comunidad católica. El P. Tomás tenía un programa de radio, llamé a la radio, y le conté  de mi situación. Me preguntó dónde estaba y fue por mí, dejó su carro en mi casa y nos vinimos a la Iglesia juntos en el autobús, lo hizo para enseñarme cómo llegar a la parroquia”, cuenta Linda. Ella era catequista en México y el P. la invitó a trabajar en la parroquia: “Me abrió las puertas de la Iglesia y ahí empecé mi aventura como Católica. La amistad iba más allá de la vida espiritual, pues se preocupaba por mi familia, gracias a él mi hermano regreso a la Iglesia Católica”.

María Susana Castor, parroquiana por 40 años, consideraba al P. Tomás como parte de su familia. “Yo estaba recién llegada de México, era joven y tenía muchas preguntas, mucho miedo, y él nos guiaba, nos consolaba. Ha sido para mí un hermano, un amigo, y mi compadre”.

Para Consuelo Fuerte, el padre fue su guía espiritual. “Ha sido parte de mi vida desde que tenía diez años. Él me dio mi primera comunión, también me casó. Bautizó a mis tres hijos y les dio la primera comunión”. El padre era un miembro más de la familia. “Era muy cercano, nos visitaba en la casa todos los miércoles de ceniza, después todos comíamos todos juntos”.

Rafael Vilches tuvo la oportunidad de cuidar al P. Tomás y acompañarlo en su tiempo de enfermedad y comparte que “el padre me enseñó la bondad, el servicio al hermano. Nunca se olvidó de su pueblo, de su comunidad que tanto quiso”.

Próximamente: Familia y jóvenes de cara al V Encuentro

¡Regístrese en una suscripción digital a Denver Catholic En Español!

¿Qué necesidades y desafíos debe atender la Iglesia en la pastoral hispana? Fue la pregunta que respondieron los fieles en el encuentro arquidiocesano que se realizó el pasado 16 de septiembre en la escuela Bishop Machebeuf  de Denver. Estas necesidades serán  presentadas luego en el encuentro regional que se realizará del 23 al 25 de febrero en Phoenix, Arizona y más adelante en el V Encuentro de la pastoral hispana que se llevará a cabo en Grapevine, Texas del 20 al 23 de septiembre de 2018.

El Quinto Encuentro Nacional de la Pastoral Hispana es un proceso de cuatro años que invita a la Iglesia Católica en los Estados Unidos a discernir cómo puede servir mejor a los hispanos y fortalecer su papel como discípulos misioneros.

El encuentro arquidiocesano se realizó en la escuela Bishop Machebeuf el pasado 16 de septiembre. 

Para conocer las necesidades de los fieles, los mismos laicos, delegados de diferentes parroquias, han salido a las calles a realizar encuestas sobre sus expectativas y propuestas para realizar un apostolado más eficaz. Estas han sido presentadas primero en encuentros que se realizaron en diferentes parroquias y luego han sido llevadas y discutidas en el encuentro arquidiocesano.

Los grupos analizaron las encuestas realizadas en las diferentes parroquias de la arquidiócesis de Denver. 

Los fieles expresaron en las encuestas la necesidad de sentirse bienvenidos y bien atendidos por el equipo de la parroquia. También solicitaron una mayor comunicación con los movimientos eclesiales presentes en la arquidiócesis, “ya que algunos piensan que se trata de sectas”, comentó Alfonso Lara, jefe de servicios pastorales del Centro San Juan Diego. Igualmente, destacaron la generosidad de la comunidad hispana y el valor que le dan a la familia. Algunos integrantes sugirieron que la arquidiócesis debería hacer campañas de prevención del consumo de la marihuana.

Los participantes analizaron cada una de las propuestas para mejorar la pastoral hispana en orden de prioridades con el objetivo de llevarlas luego al encuentro regional, en el que participarán 80 delegados de la arquidiócesis y más adelante al encuentro nacional que contará con la presencia de 40 representantes de esta iglesia local.

 

Tareas más urgentes

Dentro de las prioridades expresadas por los fieles, la más alta ha sido la preocupación por las familias. “Los hispanos buscan instancias de pastoral como una verdadera preparación integral para el matrimonio. También  que se atienda a las parejas jóvenes recién casadas. Es necesario hacer una buena transición de jóvenes adultos a parejas de recién casados en las que se sienten las bases para que no haya separación. Los matrimonios necesitan mayor compañía y mejores recursos para superar las crisis que muchos atraviesan”, comentó Alfonso Lara.

El segundo punto de preocupación fue la pastoral con los jóvenes. Especialmente la pastoral vocacional y el acompañamiento a las parejas de jóvenes adultos que quieren contraer matrimonio. “Muchos padres de familia buscan se atiendan cuestiones de vocación de sus hijos desde edad temprana. Que sus hijos sean conscientes de que pueden optar por la vida religiosa, si Dios los llama o por la vida matrimonial”, indicó Lara.

El encuentro arquidiocesano contó con la presencia del obispo auxiliar de Denver, monseñor Jorge Rodríguez, quien les ofreció una breve plática y también presidió la Santa Misa. “El V Encuentro es un camino”, dijo el prelado.  “Si estoy en camino todavía no he llegado. Es un camino que tiene un punto de llegada: el encuentro con el Señor y el encuentro con los hermanos y tiene también un punto cronológico de llegada que es el V Encuentro a nivel nacional. Tu caminar es lo que se llama tu discipulado. Es ir a la escuela de Jesús”. El obispo valoró también durante su intervención “la ola de fe católica que habla español y que inyecta a esta iglesia un espíritu de vitalidad y de expresión de nuestra fe que es muy viva”.