Mensaje de los obispos de Denver a la comunidad hispana

Tras conocer el resultado de las elecciones presidenciales en EEUU

Lara Montoya

Muy queridos hermanos y hermanas en Cristo de la comunidad hispana inmigrante:

Sabemos que con el resultado de las elecciones esta semana, se ha suscitado preocupación y temor en la comunidad hispana, especialmente en nuestros hermanos y hermanas inmigrantes. Como sus Obispos, queremos en este momento expresarles nuestra solidaridad y cariño e invitarlos a confiar en Dios. Él es Padre providente y cuidará de todos nosotros, como protegió a San José y a la Virgen María cuando tuvieron que emigrar a Egipto, con su recién nacido en brazos. Los católicos hispanos que han emigrado Estados Unidos, a menudo bajo circunstancias igualmente peligrosas, son un don para nuestra Iglesia y nuestro país.

Ciertamente algunas afirmaciones hechas durante la campaña electoral sobre el futuro de la comunidad inmigrante hispana son preocupantes. Al mismo tiempo, es importante tener en cuenta que nuestro Gobierno no reside en una sola persona, sino en un sistema democrático de derecho. También sabemos que los Estados Unidos de América es un país fundado por emigrantes y basado en principios de libertad, respeto, y de oportunidades para todos. De igual manera, está compuesto por muchos hombres y mujeres que comparten grandes valores humanos y poseen buen corazón. Queremos asegurarles que la Iglesia del Norte de Colorado está con ustedes y continuará abogando por estos valores en busca de una reforma migratoria integral. Una reforma que debió haber pasado hace años.

Cuando los pueblos de Latinoamérica estaban atravesando por momentos de inseguridad y despojamiento, Dios envió a su Madre para confortar a sus “hijos más pequeños”. En esa ocasión en el Tepeyac, la Virgencita dijo: “Oye y ten entendido, hijo mío el más pequeño, que es nada lo que te asusta y aflige. No se turbe tu corazón, no temas…. ¿Acaso no estoy aquí yo, que soy tu madre?”

Pedimos a Dios Nuestro Señor que estas palabras de nuestra Madre resuenen hoy fuertemente en el corazón de nuestra comunidad hispana llenándonos de fortaleza, confianza, esperanza y paz. También pedimos que nuestros líderes asuman la verdad del mensaje de la Virgen: que todas las personas – sin importar su situación- son hijos de Dios. Los encomendamos a ustedes, a nuestros líderes y a nuestra Arquidiócesis, a Nuestra Señora de Guadalupe, sabiendo por la fe que contamos con una madre amorosa.

Con nuestras oraciones y bendición,

Exmo. Mons. Samuel J. Aquila
Arzobispo de Denver

Exmo. Mons. Jorge Rodríguez
Obispo Auxiliar de Denver

Próximamente: Arzobispo a los diáconos: “Hagan que sus matrimonios se destaquen”

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“Es esencial que sus matrimonios se destaquen”, dijo el arzobispo Samuel J. Aquila a los nueve hombres que fueron ordenados diáconos permanentes el pasado 17 de junio en la catedral basílica Immaculate Conception.

En la misma ceremonia fue ordenado también un diácono transitorio. Se trata de Shannon Thurman quien actualmente está estudiando en el seminario St. John XXIII de Massachusetts para ser sacerdote de la Arquidiócesis de Denver.

Los nuevos diáconos permanentes son: David Arling y Hal Goldwire, ambos del estado de Ohio; Ronald F. Beck, Robert Lanciotti, Ernest Martinez, Darell Nepil, y Pat Travis de Colorado; Geoffrey Bennett de Pensilvania y Greg Perzinski de Wyoming.

“Como diáconos ustedes están llamados a servir de diferentes maneras”, dijo el Arzobispo en su homilía antes de la ordenación. “Recuerden que el matrimonio es su primera vocación y que siempre debe ir primero”.

Monseñor Aquila les hizo un llamado a ser testigos en el mundo “del don y de la bendición del matrimonio”.

El Arzobispo, dirigiéndose a los sacerdotes que estarán trabajando con los diáconos en las parroquias, les alentó a recordar también que los diáconos son hombres casados, con esposa, hijos y nietos”.

“Ellos tienen familia. Tienen responsabilidades. Y uno de ellos es todavía joven y tiene seis hijos”, dijo el Arzobispo refiriéndose al diácono Greg Perzinski de 39 años, quien servirá en la parroquia Michael the Archangel en Aurora.

El Arzobispo dijo también que los diáconos son “testigos en el mundo”.

“Que el Señor cuya palabra es verdad, (…) continúe fortaleciéndolos y continúe guiándolos en su ministerio”, dijo. “Que ustedes continúen abriendo sus corazones, como María, a una mayor receptividad a su palabra”.

“Sepan que María intercede por ustedes todos los días como hijos para llevaros al único hijo, su hijo, Jesucristo. Que su amor por Él continúe aumentando cada día y que ustedes sean fieles siervos de Cristo en la Iglesia”.

Los diáconos se postraron en el suelo ante el altar mientras que el coro y los fieles cantaban la letanía de los santos. El Arzobispo puso sus manos en cada uno de los elegidos y pronunció silenciosamente las palabras de la ordenación. Cada uno fue presentado con los libros del Evangelio  como símbolo de que cada uno está llamado a creer, enseñar y practicar la Palabra de Dios.

¿Qué es el diácono permanente?

Es el primer grado del sacramento del orden. Inferior al de los presbíteros y obispos. Los diáconos asisten al obispo y a los presbíteros en la celebración de los divinos misterios sobre todo de la Eucaristía y en la distribución de la misma. Asisten a la celebración del matrimonio, proclaman y predican el Evangelio, pueden administrar el sacramento del Bautismo, presidir exequias y entregarse a los diversos servicios de la caridad.  Todo sacerdote debe ser ordenado primero diácono transitorio. En cambio, el diaconado permanente puede ser conferido a hombres casados, lo cual constituye un enriquecimiento importante para la misión de la Iglesia.

Fuente: Catecismo de la Iglesia Católica 1569 – 1571.