Más hispanos capacitados para preparar declaraciones de impuestos

Carmen Elena Villa

Dalia González, una de las tantas inmigrantes hispanas en los Estados Unidos, tenía hasta hace tres años, muchas dudas sobre la declaración y el pago de impuestos en este país, hasta que escuchó un anuncio en la radio diciendo que Centro San Juan Diego ofrecía capacitación gratuita en este tema.

Hace tres años tomó el curso completo de preparación de impuestos y pasó el examen requerido. Pero a ella no le bastó haber estudiado mucho durante varios meses; también vio que podría contribuir en la formación de muchos inmigrantes que tienen la necesidad de capacitarse en este tema y pasó de ser estudiante a ser capacitadora. “Conforme me fui involucrando en el programa, me llamó la atención la familia tan grande que existía, el apoyo y el deseo de misión que sentía de ayudar a personas de bajos recursos, dándoles este servicio gratuito”, comparte Dalia a Denver Catholic en Español.

Dalia admite que para ella es muy motivador ver la buena actitud de las personas que participan en este programa: “Le echan todas las ganas del mundo a pesar de que el curso es muy riguroso y que sea a veces difícil retener tanta información. Como capacitadora tengo la satisfacción que ellos aprenden y que están en regla con las exigencias en este país y que saben cómo se reportan sus ingresos”.

 

Trabajo conjunto

Este programa es fruto de un convenio entre Centro San Juan Diego y AARP Foundation, el cual implementa capacitaciones y servicio gratuito de declaración de impuestos en toda la nación. Esta colaboración comenzó en el año 2011 con voluntarios que no hablaban español y con la ayuda de varios intérpretes. “Se fue trabajando poco a poco en esto hasta que hace tres años se logró ofrecer el curso de preparación como preparador de impuestos en español. Desde entonces hemos podido convocar a más de nuestros propios voluntarios”, dijo a Denver Catholic en Español Juan Carlos Reyes, director de servicios familiares de Centro San Juan Diego y encargado del programa de preparación de impuestos.

 

“Este año hemos certificado a 52 preparadores de impuestos; todos ellos hablan español y la mayoría son bilingües”, comenta Reyes.  “Para poderse certificar tienen que venir a un curso los primeros cinco sábados del año. En el último sábado vienen a tomar el examen. Este año tuvimos la bendición de que todos los que presentaron el examen lo pasaron”.

 

Así este programa logra certificar a los miembros de la comunidad como preparadores de impuestos y también permitir que muchos hispanos declaren sus impuestos, gracias a la asesoría gratuita que reciben en Centro San Juan Diego.

 

“Para la mayoría de los inmigrantes, estudiar no era parte de sus planes al venir a este país, ellos venían a trabajar y salir adelante”, cuenta Reyes. La capacitación en la declaración de impuestos “les da una oportunidad de volver aprender y demostrarse a sí mismos que tienen habilidades para servir a los demás; la satisfacción que ellos obtienen de poner sus talentos al servicio de los demás es transformadora”.

 

Las declaraciones de impuestos se realizan los lunes y jueves, días en que Centro San Juan Diego se llena. Se efectúan así entre 40 y 50 declaraciones por día. Los que ya tienen la certificación hacen el compromiso de venir a preparar impuestos gratuitamente durante la temporada. “Nosotros nos encargamos de hacer la cita, hacer recordatorios y recibirlos”, indica Reyes. El año pasado se atendieron a 748 clientes y se consiguió un total de $603,296.00 dólares en reembolsos. En el 2015 AARP Foundation le otorgó el premio Community Partner Award a Centro San Juan Diego por esta labor. “Lo que hacemos aquí es único en este país”, asegura Reyes.

 

De esta manera Centro San Juan Diego hace vida la obra de misericordia que pide acoger al forastero. “Nuestra labor consiste en atender y servir a la comunidad hispana inmigrante en sus necesidades de fe y también en sus necesidades humanitarias”, indica Juan Carlos. “La declaración de impuestos es una responsabilidad de todo individuo que vive en los Estados Unidos y Centro San Juan Diego, que es la Iglesia, desea ayudar y motivar a que los hispanos tengan una verdadera integración a la vida de este país. Ésta es una de las formas en que estamos llevando esto a cabo”, concluye el director de servicios familiares.

 

Próximamente: El Espíritu Santo habla a través de la vida de los santos

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(Foto de dominio público)

Los apóstoles, encogidos de miedo, encerrados en el Cenáculo, esperaban hasta que la amenaza a sus vidas se hubiera calmado. Mientras se escondían, Jesús se les apareció, les dio paz y les explicó las Escrituras. Todos hemos tenido momentos en que nos hemos sentido abrumados y, así como con los Apóstoles, Jesús desea entrar en estos periodos de miedo y dificultad, fortalecernos y darnos una misión.

El domingo pasado recibimos la efusión del Espíritu Santo sobre la Iglesia mientras celebramos la Solemnidad de Pentecostés, recordando su acción a través de la historia. Cuando creó el mundo, Dios Padre sopló su Espíritu sobre las aguas de la tierra y creó la vida. Luego, después de ascender al cielo, nos envió su Espíritu Santo en una forma nueva y poderosa en Pentecostés, dando a la Iglesia “poder desde lo alto” (Lucas 24, 49).

Esa misma promesa, en la forma de los dones de Espíritu Santo, está destinada a cada uno de nosotros hoy. Los Apóstoles recibieron el don de poder hablar en otras lenguas, acompañado de la señal visible de una flama sobre ellos. Sus palabras, como las de profeta Elías “abrasaba como antorcha” (Eclo 48,1) y llevaron a muchos a la fe.

La solemnidad de Pentecostés y el envío de los Apóstoles está estrechamente ligado a el tema del que escribe el Papa Francisco en su reciente exhortación apostólica, Gaudete et Exsultate (Regocijaos y alegraos), el tema de “Tu misión en Cristo”.

En Gaudete et Exsultate, el Papa Francisco dedica la sección “Tu misión en Cristo” a examinar cómo cada persona, al igual que San Pedro, tiene un objetivo en esta vida: ser santos. “La misión”, explica el Papa, “tiene su sentido pleno en Cristo y solo se entiende desde Él. En el fondo, la santidad es vivir en unión con Él los misterios de su vida” (GE, 20).

Después de que los Apóstoles recibieron al Espíritu Santo y glorificaron a Dios en muchas lenguas, Pedro se levantó proclamando valientemente lo que Dios estaba haciendo y llamó a las miles de personas reunidas a arrepentirse y a ser bautizadas. Al hacerlo, Pedro estaba cumpliendo la misión única que Dios le había dado. Como sabemos por las Escrituras, Pedro continúo su camino único a la santidad como el primer Papa, finalmente dando su vida por la fe.

Tu camino a la santidad tendrá diferentes características, así como cada santo es único en su relación con el Señor. Puede ir desde cosas pequeñas como consolar a un niño enfermo, compartir con otros la alegría del Evangelio, o acompañar a alguien que está muriendo. Pero puedes estar seguro de que, sin importar el camino, experimentaras la muerte y la resurrección de Cristo en una manera única y personal. Seguir los pasos del Señor significa permitirle a tu corazón ser más como el de Él. Tú experimentaras “distintos aspectos de la vida terrena de Jesús: su vida oculta, su vida comunitaria, su cercanía a los últimos, su pobreza y otras manifestaciones de su entrega por amor”.

Este itinerario realza que cada una de nuestras vidas transmite una palabra de Dios al mundo.  “Cada santo es un mensaje que el Espíritu Santo toma de la riqueza de Jesucristo y regala a su pueblo” (GE, 21), enseña el Santo Padre. Durante su vida en la tierra, el corazón de Jesús se llenó del Espíritu Santo, quien lo movió y lo inspiró. Después de su Ascensión a los cielos, derramó el mismo Espíritu sobre nosotros. El espíritu hace en nosotros lo que hizo en Jesucristo. Si le permitimos, el Espíritu Santo manifestará las virtudes de Cristo en nuestros corazones y nos convertiremos en imágenes vivientes de Cristo.

Aunque esto pueda parecer imposible, el Papa Francisco nos aconseja enfocarnos en la vida de cada santo en su conjunto, “no conviene entretenerse en los detalles, porque allí también puede haber errores y caídas” (GE, 22). Este es un punto importante para nuestra cuidadosamente diseñada era de redes sociales que promueve fachadas de perfección. La fuerza del Evangelio es la verdad de que Jesús nos ama y nos redime a pesar de conocer nuestros pecados. Uno puede ver esto en la vida de los santos en su camino a seguir a Jesús.

Nuestro mundo perdido y confundido necesita la palabra que Dios desea transmitir a través de cada una de nuestras vidas. Abran sus corazones al Espíritu Santo y recen para alcanzar un corazón receptivo y dócil, escuchen al Señor hablar a su corazón, “…para Dios todo es posible” (Mateo 19.26). Me uno al Papa Francisco en oración, Ojalá puedas reconocer cuál es esa palabra, ese mensaje de Jesús que Dios quiere decir al mundo con tu vida. Déjate transformar, déjate renovar por el Espíritu…” (GE, 24).