Mantén a tus hijos lejos de la pornografía

Aaron Lambert

Es una epidemia. Se filtra profundamente en la conciencia y cambia la visión del ser humano.

Los peligrosos efectos de la pornografía han estado muy bien documentados por la Iglesia Católica y por otras denominaciones cristianas durante varios años desde que ha aumentado su popularidad. Pero solo desde hace algún tiempo, organizaciones no confesionales están detectando también los daños psicológicos y sociales que trae esta plaga.

Si bien la pornografía puede parecer al principio inofensiva – una solución instantánea a un deseo muy humano – esta se puede convertir rápidamente en una adicción legítima.

Actualmente el promedio de edad en el que los niños están expuestos a ella son los 11 años y a medida que pasa el tiempo este rango de edad va disminuyendo. Por esta razón las escuelas Bishop Machebeuf y Holy Family han organizado una serie de reuniones que buscan orientar a los padres de familia y educadores sobre el tema de la pornografía.

La Iglesia Católica está reconociendo cada vez más los severos daños de la pornografía y también cómo esta trastoca en la mente humana el propósito para el cual hemos sido creados. En el 2015 la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos publicó una carta pastoral titulada “Crea en mí un corazón puro”, y el año pasado el Papa Francisco publicó la exhortación apostólica post sinodal Amoris Letitia (La alegría del amor). En ella el Pontífice destaca la importancia de una sana educación en la sexualidad y los peligros de la “pornografía descontrolada y la sobrecarga de estímulos que pueden mutilar la sexualidad”. (Amoris Laetitia, 281).

 

Fácil acceso

Con el desarrollo de la tecnología, la llegada de los smartphones y de internet, nunca había sido tan fácil acceder a la pornografía, especialmente para los jóvenes y niños. Los padres deben estar vigilantes para educar a sus hijos sobre los peligros que esta trae y asegurarse de que la exposición que tengan hacia las nuevas tecnologías sea limitada.

El padre Sean Kilcawley, director de la oficina de familia de la diócesis de Lincoln – Nebraska, comenzó a trabajar con un servicio que provee el acceso filtrado a internet llamado Covenant Eyes. Con este ayuda a desarrollar recursos para entrenar a los padres en la protección de sus hijos hacia la pornografía. “Los límites de nuestra sexualidad han sido erosionados. No nos damos cuenta de que con la televisión se han vuelto más gráficos”, dice.Según el sacerdote, este problema se empeora cada vez más y, dado que los niños están siendo expuestos a la pornografía desde muy temprana edad, se están presentando en la actualidad problemas como el abuso sexual entre los mismos compañeros de clase que intentan revivir lo que ven en la pornografía.
“Yo nunca, como sacerdote, había recibido una llamada en la que me reportaran que un niño de primer grado estaba abusando de un compañero suyo, pero esto se está volviendo cada vez más común”, dice el presbítero.

El padre Kilcawley indica que en la adicción a la pornografía hay un proceso gradual. “Algunos empiezan con imágenes, luego se van hacia los videos, después hacia videos aún más perturbadores y el fácil acceso que hay en las redes agiliza este proceso”, asegura el sacerdote entre lamentos.

Otro factor que tampoco ayuda es el hecho de que la sexualidad se haya convertido en un lugar común dentro de los principales medios y que esté presente en los comerciales y en los programas de la noche.

“Esta normalización ha sido también el resultado del hecho de que mucha gente la esté usando”, dice. “Nuestros límites sexuales se han erosionado. No nos hemos dado cuenta de que la televisión se ha convertido en un medio más gráfico”.

Pero ¿qué puede hacer un padre para ayudar a sus hijos a mantenerse alejados de la pornografía?

“Muchos padres se sienten impotentes. Los niños saben más sobre tecnología que ellos. Necesitan recursos para ayudarlos”, dice el sacerdote.

El Padre Kilcawley ha reunido una lista de herramientas en inglés que la ofrece la página web de la diócesis de Lincoln y hay otras como Fight the New Drug (fightthenewdrug.org), Protect Young Minds (protectyoungminds.org) También existen filtros como Covenant Eyes (covenanteyes.com) que facilitan a los padres – sin invadir la privacidad de los hijos – asegurarse de que no estén viendo imágenes inadecuadas.

También sugiere que los padres sepan cuáles son las aplicaciones a las que los hijos tienen acceso en sus respectivos teléfonos. “La mayoría de estudiantes de preparatoria tienen acceso a la pornografía a través de Twitter, Tumblr y otras redes sociales”, puntualizó el sacerdote.

“Es difícil hablar con los chicos sobre pornografía, pero es necesario”, enfatizó. “Yo siempre aliento a los padres a no tener miedo de hablar de esto”, dice. “La mayoría de los chicos que reciben una orientación adecuada de parte de sus padres sobre la pornografía no quieren ver esto”.

“El Señor ganará esta batalla”, agregó, “y animará a los padres para que ellos les den la fortaleza y la sabiduría que necesitan para tener estas difíciles conversaciones”.

“Sean valientes en proteger y mantener estándares y límites y así no caerán en estas trampas sociales”, concluyó el sacerdote.

 

¿Sabías que?

La pornografía es una droga que puede reprogramar el cerebro, formar adicciones y alterar la manera de ver la sexualidad. Hacer del cuerpo humano un objeto para acrecentar la demanda de la esclavitud sexual y redefinir la sociedad entera. La pornografía llega a ser violenta, abusiva y tan degradante que distorsiona la base fundamental de toda relación saludable y del amor. Esta es la primera generación en la historia que enfrenta este flagelo en una gran dimensión. También es esta la primera generación con una compresión científica acerca del daño que la pornografía puede hacer.

Fuente: Fight the new drug.

Texto traducido del original en inglés por Carmen Elena Villa. 

Próximamente: Pastores en la calle

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Por: Roxanne King

En los últimos años, el Camino Neocatecumenal, un carisma de la Iglesia Católica que tiene como objetivo dirigir a la gente a madurar en la fe cristiana, ha anunciado, durante la Pascua, la Buena Nueva de Jesucristo en plazas públicas a través de la arquidiócesis. Este año, por primera vez, el proyecto de evangelización “Great Missión” (“La gran misión”) tuvo lugar en 16th Street Mall en el centro de Denver.

Desde el inicio, hace 35 años, el 16th Street Mall ha permanecido como una de las principales atracciones para los visitantes, donde llegan tanto turistas como personas del lugar al corredor de una milla de largo, que ofrece una variedad de restaurantes, tiendas y negocios.

“Era el lugar perfecto para la Gran Misión, dijo el sacerdote de Denver Grzegorz Wojcik, original de Polonia, quien fue parte del equipo del camino en la parroquia St. Louis en Englewood, y que anunció la Buena Nueva en el centro comercial. “¡Fue estupendo…enseñar [a la gente] que la Iglesia los está buscando”! dijo el Padre Wojcik, quien hoy es el párroco de St. William en Fort Lupton. “Esto demostró que aún en Denver, una ciudad moderna, Jesucristo va hacia ellos.

El 14 de mayo, el quinto domingo de Pascua, el equipo de Great Mission llevó a cinco sacerdotes católicos, quienes ofrecieron confesiones en el centro comercial.

“Nunca he visto eso antes, que el sacramento [de Reconciliación] venga a las calles”, dijo Flora Potter, miembro del equipo de Great Mission a quien se le asignó sostener una pancarta que decía: “Confesión disponible con un sacerdote católico, HOY”.

“Fue el momento de evangelización más increíble que he experimentado”, dijo Potter. “Llevar el amor de Cristo a la gente en la calle ¡Pastores, que huelen a oveja!”.

“Mientras la gente leía las palabras en la pancarta, sus caras expresaban sorpresa, incredulidad, tristeza, sufrimiento, alegría, ira, dolor, deleite, disgusto y gratitud ¡Me di cuenta de que esto era verdadera evangelización!”, dijo Potter.

“Fue llevar a Dios a las calles”, añadió, “donde la gente pudiera verlo”. El padre Wojcik dijo que la experiencia le recordó escenas de las Escrituras donde la gente pasa por su vida cotidiana y de repente, Cristo aparece.

“Jesús estaba presente ahí,” dijo el padre Wojcik. “Él los estaba buscando. Estaba dando felicidad, la oportunidad de ser libres”.

A pesar de la disponibilidad abundante de los sacerdotes, el padre Wojcik dijo que solo unas 20 personas aprovecharon la confesión.

“Las pocas personas que vinieron, a pesar de las distracciones del 16th Street Mall, fueron increíbles”, dijo.

“Fue un privilegio llevar a cabo este anuncio que cambia vidas”, afirmó. “¿Cómo puedes vivir de la misma manera después de saber que Jesús está aquí en 16th Street Mall, entre las calles 16th y Champa?”.

La mayoría de los transeúntes, dijo el sacerdote, consideraron curioso y entretenido el esfuerzo de evangelización.

“Algunos se pararon por un minuto o dos”, dijo. “Muchos tomaron fotos, pero muy pocos se quedaron a escuchar. Fue un gran descubrimiento: de que Jesús es como un espectáculo, como si no lo necesitaran. No hay tiempo para Jesús, tengo que vivir mi vida”.

Lo que pudo parecer tonto para muchas personas, no lo fue para el equipo de evangelización. “Pudimos hablar con estudiantes, indigentes, veteranos viviendo en casas de refugio, gente que vive en el centro que son afluentes”.

“Gente de toda clase social pasa por ahí”, dijo Sue Van Doren, coordinadora del equipo de 13 miembros de Great Mission de 16th Street Mall, que cuenta con el apoyo de una comunidad de unas 40 personas.

“Estamos anunciando la Buena Nueva de que Dios te ama y te conoce por tu nombre”, dijo. “Hubo oración, cantos y bailes -la gente de nuestra comunidad hablaba conaquellos que estaban en la calle ¡Fue maravilloso!”.

El esfuerzo no fue para hacer proselitismo o para o hacer nuevos miembros del Camino o católicos conversos , dijo el padre Wojcik.

“Fue para mostrar el rostro de Jesucristo”, dijo. “Para anunciar el Evangelio. Fue la Iglesia presente, recordándole a la gente el amor de Dios”.

“Como un faro que ilumina a los barcos que están en el mar”, añadió, “la gente no tiene que venir [a la Iglesia], si no que necesitan ver a Cristo [para que] puedan ser salvos”.

Traducido del original en inglés por Mavi Barraza.