Mañana Francisco celebrará su primer cumpleaños como Papa

Mañana martes 17 de diciembre, el Papa Francisco celebrará su primer cumpleaños desde que fue elegido Pontífice de la Iglesia Católica, y sin duda, recibirá el cariño de millones de personas, que desde distintas partes del mundo, escuchan y siguen sus palabras y gestos.

No en vano, hace pocos días fue declarado el hombre del año, por la reconocida Revista Time.

Como un adelanto de su cumpleaños 77, un grupo de niños del dispensario pediátrico de Santa Marta, en el Vaticano, creado por el Papa Pío XI que ayuda a madres y niños con necesidades particulares, sorprendieron al Papa con una torta de cumpleaños y una fiesta sorpresa.

Fue el 14 de diciembre cuando cerca de 800 personas vinculadas al dispensario llegaron al Aula Pablo VI. Cuando el Papa entró al recinto, un grupo de 9 niños le presentó una foto suya con la inscripción “Enhorabuena”. Luego, 19 niños más, cada uno con una camisa blanca y con un cartel amarillo compusieron la frase “Enhorabuena Papa Francisco”, al tiempo que sonaba la tradicional canción de “Feliz cumpleaños”.

Al mismo tiempo, se presentó un pastel con velas que representaban el número 77, por los años que cumplirá. El Santo Padre también recibió un suéter.

Francisco les dio “las gracias por su visita. Gracias por el amor que tienen, la alegría de estos niños, los regalos, el pastel… ¡Eso fue hermoso! Después les diré si es bueno o no, ¡eh! ¡Muchas gracias! Que el Señor los bendiga”.

A continuación el Santo Padre sostuvo un encuentro cercano y afectuoso con los presentes, y recibió testimonios como el de Elisabetta, una madre peruana que recibió ayuda para su hijo en el dispensario de Santa Marta.

“¿Qué cosa diré de tu sonrisa?”, le dijo Elisabetta al Papa, “es tan increíble que llega al corazón de todo el mundo, que nos da mucha paz. Sabemos cuánto ama usted a los niños, especialmente a aquellos que más lo necesitan. En el Dispensario nos sentimos especialmente privilegiados de estar en tu corazón y en tu mente. Y estamos contentos porque, cada día, nos ayudas a encontrar a Jesús, querido Papa Francesco, estos nuestros niños reciben hoy el regalo más hermoso de la Navidad que podían imaginar: tu sonrisa, tu caricia, tu abrazo”.

Próximamente: La ballena de la muerte

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La semana pasada se dieron a conocer las infelices declaraciones del supuesto autor del juego “La Ballena Azul”. Philipp Budeikin, ruso, de 22 años, expulsado de la facultad de psicología y detenido desde noviembre pasado, dijo sin mostrar ningún tipo de remordimiento: “Sí, realmente lo hice, murieron felices. Les di lo que no tienen en la vida real: calidez, comprensión y comunicación”.

Y según sus declaraciones, Budeikin se cree con el criterio de dividir a los adolescentes en dos grupos: “personas” y “residuos biodegradables”.  De incitar a los jóvenes que pertenecen al segundo grupo (según su tétrica clasificación) a quitarse la vida. “Los residuales son aquellos que no tienen ningún valor para la sociedad, sino que, al contrario, le hacen daño a esta. Yo estaba limpiando la sociedad de esas personas residuales”, comentó a la prensa.

Cincuenta retos en cincuenta días que se aprovechan de jóvenes vulnerables, (¡cuántos de nosotros lo fuimos también!) que viven quizás en alguna situación de soledad o que pasan por un momento de tristeza o confusión y que, al no hallar un sentido en su vida real, buscan refugio en el mundo virtual. Es allí donde estas mentes tan moldeables se encuentran con un juego que los atrapa, con maestros anónimos por quienes se dejan “guiar” y hacia quienes sienten temor por las amenazas que reciben en contra de sus familias si no les hacen caso.

Uno de los retos es ver por un día entero películas de terror enviadas por su “maestro” para alterar sus emociones, hacerlos más vulnerables y predisponerlos para aceptar los retos más peligrosos: cortarse la piel hasta tatuarse una ballena, pararse frente a un piso alto y finalmente lanzarse desde un edificio para morir.

Al ver este fenómeno, que al parecer también ha cobrado víctimas en Colombia, me pregunto por la situación de estos jóvenes. Quizás muchos de ellos adolecían de esa “calidez, comprensión y comunicación”. Quizás sus padres estaban demasiado ocupados y pensaron que la mejor manera de entretenerlos era llenándolos de aparatos. A lo mejor no hubo tiempo para una adecuada supervisión sobre lo que veían en las redes. Ni para un diálogo abierto sobre los peligros de navegar solos en el ciberespacio sin ningún límite.

Es normal que los adolescentes se hagan preguntas sobre el sentido de su propia vida. Que experimenten una fuerte necesidad de ser queridos y orientados. En sus mentes van gestándose los sueños que serán decisivos para el desarrollo de su vida adulta.

Necesitan sentirse valiosos (¡y lo son!) y superar retos en los que descubran sus capacidades. Pero estas inquietudes deben plantearse en el mundo real y no a maestros anónimos. Es en el seno de una buena familia, de profesores comprometidos donde encontrarán la “calidez, comprensión y comunicación” pero no aquella inventada por Budeikin sino la que ofrecen de seres humanos que buscan orientarlos en un momento que es clave, hacia una vida llena de sentido. En la que entiendan están muy lejos de ser “residuos biodegradables”.