Movimientos eclesiales, gran ayuda para la Arquidiócesis

En la Arquidiócesis de Denver realmente estamos muy bendecidos con la presencia de movimientos eclesiales de carácter internacional y que están involucrados directamente con la pastoral de la Iglesia a nivel arquidiocesano. Así lo dijo Monseñor Jorge De los Santos, nuevo Director Espiritual para la Evangelización Hispana: “Conscientes que la Iglesia Católica ha recibido su misión de parte de Nuestro Señor Jesucristo, de llevar la Buena Nueva de la salvación a todos los hombres y que vivan los principios que Él mismo nos ha enseñado, estos movimientos apostólicos son de inmensa ayuda para la Iglesia de Jesucristo en el cumplimiento de su Misión”.  Algunos de estos movimientos son:

  • Movimiento Familiar Cristiano Católico: Trabaja para formar familias que sean verdaderamente iglesias domésticas donde se viva el amor, se celebre la vida y se cumplan las responsabilidades sociales y religiosas en un proceso de formación que dura cuatro años. Están presentes en un buen número de parroquias y se dividen en cuatro federaciones (norte, este, occidente y las montañas).
  • Movimiento de la Renovación Carismática en el Espíritu Santo: Presente en las parroquias de la Arquidiócesis de Denver con 41 grupos de oración y la Escuela de Evangelización San Pablo que garantiza la formación y la espiritualidad de Movimiento Carismático.
  • Encuentro Matrimonial Mundial: Trabajando directamente con la pareja que forma el matrimonio, para llevarlo al redescubrimiento de su amor en una verdadera y profunda comunicación, para redescubrir la felicidad del matrimonio.
  • Adoración Nocturna: Confraternidad presente en ocho parroquias de la Arquidiócesis, para adorar durante toda la noche a Jesucristo presente en el Santísimo Sacramento de la Eucaristía.
  • Talleres de Oración y Vida: Fundados por el P. Ignacio Larrañaga, sus miembros introducen a los fieles en la experiencia de oración, por medio de talleres de aproximadamente 4 meses de duración. Los Talleres de Oración están presentes en un buen número de parroquias del norte de Colorado.
  • Kairos: Tiene la tarea de realizar Campamentos de Formación Cristiana para Jóvenes, a nivel arquidiocesano.

 

Próximamente: La ballena de la muerte

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La semana pasada se dieron a conocer las infelices declaraciones del supuesto autor del juego “La Ballena Azul”. Philipp Budeikin, ruso, de 22 años, expulsado de la facultad de psicología y detenido desde noviembre pasado, dijo sin mostrar ningún tipo de remordimiento: “Sí, realmente lo hice, murieron felices. Les di lo que no tienen en la vida real: calidez, comprensión y comunicación”.

Y según sus declaraciones, Budeikin se cree con el criterio de dividir a los adolescentes en dos grupos: “personas” y “residuos biodegradables”.  De incitar a los jóvenes que pertenecen al segundo grupo (según su tétrica clasificación) a quitarse la vida. “Los residuales son aquellos que no tienen ningún valor para la sociedad, sino que, al contrario, le hacen daño a esta. Yo estaba limpiando la sociedad de esas personas residuales”, comentó a la prensa.

Cincuenta retos en cincuenta días que se aprovechan de jóvenes vulnerables, (¡cuántos de nosotros lo fuimos también!) que viven quizás en alguna situación de soledad o que pasan por un momento de tristeza o confusión y que, al no hallar un sentido en su vida real, buscan refugio en el mundo virtual. Es allí donde estas mentes tan moldeables se encuentran con un juego que los atrapa, con maestros anónimos por quienes se dejan “guiar” y hacia quienes sienten temor por las amenazas que reciben en contra de sus familias si no les hacen caso.

Uno de los retos es ver por un día entero películas de terror enviadas por su “maestro” para alterar sus emociones, hacerlos más vulnerables y predisponerlos para aceptar los retos más peligrosos: cortarse la piel hasta tatuarse una ballena, pararse frente a un piso alto y finalmente lanzarse desde un edificio para morir.

Al ver este fenómeno, que al parecer también ha cobrado víctimas en Colombia, me pregunto por la situación de estos jóvenes. Quizás muchos de ellos adolecían de esa “calidez, comprensión y comunicación”. Quizás sus padres estaban demasiado ocupados y pensaron que la mejor manera de entretenerlos era llenándolos de aparatos. A lo mejor no hubo tiempo para una adecuada supervisión sobre lo que veían en las redes. Ni para un diálogo abierto sobre los peligros de navegar solos en el ciberespacio sin ningún límite.

Es normal que los adolescentes se hagan preguntas sobre el sentido de su propia vida. Que experimenten una fuerte necesidad de ser queridos y orientados. En sus mentes van gestándose los sueños que serán decisivos para el desarrollo de su vida adulta.

Necesitan sentirse valiosos (¡y lo son!) y superar retos en los que descubran sus capacidades. Pero estas inquietudes deben plantearse en el mundo real y no a maestros anónimos. Es en el seno de una buena familia, de profesores comprometidos donde encontrarán la “calidez, comprensión y comunicación” pero no aquella inventada por Budeikin sino la que ofrecen de seres humanos que buscan orientarlos en un momento que es clave, hacia una vida llena de sentido. En la que entiendan están muy lejos de ser “residuos biodegradables”.