Los héroes de Inglaterra

Carmen Elena Villa

Golpea ver las imágenes sobre los atentados ocurridos en Inglaterra. En Manchester el pasado 23 de mayo y en Londres el pasado 3 de junio.

Ante el pánico global por el terrorismo que mata a personas solo por el hecho de ser transeúntes, resulta curativo para el alma ver cómo ha sobresalido también la solidaridad de ciudadanos de a pie (incluso mendigos) cuyas acciones humanitarias hoy los convierten en héroes.

Tal es el caso de Chris Parker, un indigente de 33 años quien estaba a la salida del concierto de Ariana Grande donde ocurrió la explosión en Manchester que acabó con la vida de 22 personas. “Me levanté y mi instinto me empujó a correr e intentar ayudar”, dijo en declaraciones a la prensa.

Parker llevó en sus brazos a una niña herida hasta uno de los lugares de venta de productos de la artista. También intentó ayudar a una mujer que tenía heridas en la cabeza y las piernas. “Murió en mis brazos. Desde entonces no he parado de llorar”, dijo.

Además de los 42.000 euros que los ingleses han reunido para darle un techo a Parker, su madre volvió a saber de su paradero y expresó su deseo de volver a verlo.

Por su parte, Stephen Jones, de 22 años, también indigente, retiró los clavos de una niña que tenía en sus brazos. Y como dijo a la prensa: “el hecho de que sea un sintecho no implica que no tenga corazón”.

Decenas de taxistas (uno de ellos con un turbante en la cabeza) ofrecieron carreras gratis a los hospitales para trasladar a los heridos.  También los vecinos de la zona que alojaron gente en su casa tras el bloqueo de transporte público que se dio como consecuencia del atentado.

Y fueron tantos los ciudadanos que se acercaron a los hospitales a donar sangre que las autoridades sanitarias dijeron que ya no necesitaban más donantes.

En los atentados en Londres ocurridos el pasado sábado también sobresalieron Carlos Pinto, de 33 años, enfermero, quien se encontraba en uno de los restaurantes donde llegaron los agresores y logró detener el sangrado de una de las heridas.

Otro de los testigos, Gerard Vowls, lanzó botellas de vasos y cerveza para detener al atacante que estaba apuñalando a una mujer: “Traté de ayudar, pero estaba indefenso”, dijo.

Dos personas más arriesgaron sus vidas para salvar a los demás. Un oficial de la Policía Británica de Transporte, que estaba de descanso enfrentó a uno de los terroristas y resultó apuñalado, hecho que lo dejó en estado crítico. También, al cierre de esta columna, permanecía desaparecido el español Ignacio Echeverría, quien al socorrer a una mujer que estaba siendo agredida, comenzó a apuñalar a uno de los agresores.

Como buenos samaritanos, han ayudado incluso sin conocer a las víctimas y algunos a costa de la propia vida. Acciones humanitarias que brillan en medio de noticias terroríficas, que dan un aire de esperanza y nos llevan a creer en el ser humano y en la nobleza de la cual es capaz.

Publicado originalmente en www.elcolombiano.com

Próximamente: Cinco por ciento de luz

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Vi el eclipse total de sol desde Denver, Colorado. Wyoming, estado que limita hacia el norte, fue uno de los lugares donde se vio en un cien por ciento. Muchos viajaron allí para observar este fenómeno natural que no ocurría en este país desde hace 99 años. Por cuestiones de trabajo no pude viajar, pero me contenté con verlo desde aquí, donde la luna tapó al sol en un 95 por ciento.

Confieso que tuve la ilusión de que ese alto porcentaje fuera suficiente para ver el cielo semioscuro, para observar a los pájaros volar precipitadamente a sus nidos y escuchar luego a los gallos cantar en un insólito amanecer de medio día.

En la mañana encendí la radio donde daban las últimas indicaciones para disfrutar del eclipse. Los locutores advirtieron que la oscuridad sería mínima en Colorado, pero pensé que estaban exagerando. El punto máximo fue a las 11:47 a.m. hora local. Salimos con lentes en mano cuando se acercaba el momento. Emocionados pudimos ver cómo el brillo del sol se iba menguando con la interposición de la luna. Pero cuando esta avanzó hacia la hora pico, la luz continuaba aunque más tenue “¿Un mal cálculo de parte de los astrónomos?”, nos preguntamos. Al seguir observando el eclipse con nuestros lentes vimos que un pequeño cachito de sol se asomaba y me maravillé al ver cómo ese cinco por ciento de luz pudo iluminar tanto.

En nuestra vida también hay momentos de oscuridad donde nuestro brillo puede ser eclipsado por muchas adversidades: un fracaso, una decepción, una enfermedad, un accidente o simplemente un bajón en nuestro estado de ánimo. Sin embargo, un cachito de esperanza puede ser suficiente para impedir que caigamos en la oscuridad total ¿Y en qué puede estar representado ese pedacito de luz? En primer lugar, en Dios mismo. Ese “sol de justicia”, como lo llamó el profeta Malaquías. En Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre, quien nos dijo: “Yo soy la luz del mundo; el que me siga no caminará en la oscuridad, sino que tendrá la luz de la vida” (Jn 8, 12).

Recordemos que Jesús también nos llamó para que con su luz iluminemos la vida de los demás: “Vosotros sois la luz del mundo. (…) Brille así vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos” (Mt. 5, 14.16)

Ese cachito de luz lo podemos ver en su amor que se ve reflejado en las personas a quienes amamos y también en quienes están agradecidos con nosotros porque en algún momento les tendimos una mano. Lo podemos ver en nuestros buenos recuerdos, en los talentos cultivados o en las oportunidades que nos han permitido mejorar.

Nadie está libre de adversidades que pueden llegar para dar un giro a nuestra vida. Que pueden hacernos caer en un eclipse y no necesariamente de dos minutos de duración.  Pero depende de nosotros seguir viendo la luz a través de los rayos de sol que continúan asomándose, dándonos ánimo y repitiéndonos que nuestra vida tiene sentido, que el sol continúa presente dándonos luz y calor con los rayos tenues que logran asomarse en ese pequeño espacio que le dejó la luna.