Los 20 años de El Pueblo Católico

Mavi Barraza

En abril de 1997 nació El Pueblo Católico con la finalidad de fortalecer la comunicación de la arquidiócesis de Denver con la comunidad hispana, de transmitir las enseñanzas del Arzobispo y de anunciar el Evangelio.

Han transcurrido 20 años desde esa primera impresión que fue dedicada al entonces recién llegado arzobispo Charles J Chaput. La periodista española, Mar Muñoz-Visoso, fue quien estuvo a cargo de la edición.

Según cuenta la entonces editora, en aquellos tiempos no había una publicación arquidiocesana en español ya que -a su juicio- había una percepción equivocada de que los hispanos no leían el periódico. Ella se propuso demostrar que un periódico para hispanos ayudaría mucho a la evangelización de los latinos. La oportunidad llegó con la primera impresión que daría a conocer al obispo recién llegado.

“El especial tuvo tan buena acogida que la gente empezó a llamar a la arquidiócesis felicitándonos y diciendo cosas como ‘ya era hora que se acordaran de nosotros’ y preguntando cuándo salía el próximo número”, comenta Muñoz.

La arquidiócesis decidió seguir publicando el periódico después de ver el interés que la comunidad hispana mostró y fue la misma Mar Muñoz quien -ayudada por voluntarios de diferentes parroquias- se encargaba de la distribución de los ejemplares.

WebRochi

Rossana Goñi, editora desde 1998 hasta 2012 junto con Filippo Picone, diseñador del periódico desde 2005 hasta la actualidad.

Hacia 1998, luego de que Mar pasara a formar parte del ministerio hispano, Rossana Goñi, laica consagrada de la Fraternidad Mariana de la Reconciliación, (a las integrantes de esta comunidad se les llama fraternas) llegó de Perú para ser la superiora local de su comunidad en Denver y asumir el puesto de editora de EPC, y continuó con esta labor hasta el año 2012.

Los cambios en la publicación continuaron y siempre para bien. Durante ese periodo, el periódico además de repartirse en las parroquias comenzó a distribuirse directamente en los hogares de los lectores suscriptores y el contenido del periódico fue también publicado por primera vez en internet.

En el año 2005, se incorporó al equipo Lara Montoya. Lara, tanbién fraterna, al terminar su tiempo de formación como consagrada en Perú, fue enviada a Denver. “Una de las misiones que se me encomendó fue trabajar para El Pueblo Católico. Yo había estudiado periodismo, así que me pidieron que ayudara en la redacción de noticias y a sacar el periódico adelante”, cuenta Lara, quien trabajó al lado de Goñi durante 7 años.

En la primavera de 2012 se produjo un cambio en el equipo de El Pueblo Católico ya que llegó quien sería la tercera editora de esta publicación: Mayé Agama. También fraterna y periodista, master en comunicación corporativa y quien llegara a Denver para servir como superiora de su comunidad y encargarse de la edición del periódico.

En este tiempo también El Pueblo Católico ingresó a las redes sociales, siendo Facebook el medio que se escogió como plataforma para continuar evangelizando. “Hacernos conocidos en Facebook no fue tarea fácil, sin embargo, contamos con la bendición de crecer muy rápido, en menos de cinco meses ya contábamos con un poco más de nueve mil seguidores”, afirma Montoya.

Mayé dice que para ella, el hecho de llegar al periódico fue un regalo, así como lo fue el trabajar en equipo ya que de otra manera no hubiera sido posible mucho de lo que se logró, mientras ella estuvo al cargo de la edición de la publicación.  “Nada de lo que hicimos habría sido posible sin el trabajo y profesionalismo de Lara Montoya y Filippo Piccone, (diseñador del periódico desde el año 2005 hasta la actualidad), así como la ayuda de muchos voluntarios, quienes con su compromiso ayudaron a que El Pueblo Católico llegara a muchos hogares del norte de Colorado”.

Webcalen

Carmen Elena Villa, editora desde 2015 a la actualidad.

Tanto Mayé Agama como Lara Montoya se despidieron de El Pueblo Católico casi simultáneamente (diciembre del 2014 y enero del 2015 respectivamente), para atender diferentes misiones en su comunidad. Pero no se fueron sin antes dejar la publicación a cargo de la ahora editora y también fraterna, Carmen Elena Villa.

Cada editora ha traído consigo toda su experiencia y su fe. La devoción a Nuestra Señora de Guadalupe ha sido un común denominador entre ellas.

Rossana por ejemplo dice que en Colorado, “conocí a gente muy buena y piadosa en la comunidad hispana, aprendí muchísimo especialmente de la cultura de México y de su enorme amor a nuestra amada Señora de Guadalupe y al Señor Jesús”.

Mientras que Mayé asegura: “Un inmenso regalo de Dios a lo largo de mi tiempo en El Pueblo Católico, fue la intercesión de la morenita, Nuestra Señora de Guadalupe. Fue muy especial ver cómo ella siempre cuidó de nosotros, intercedió en momentos de especial urgencia, y nos guió y enseñó a evangelizar como ella lo hizo con nuestros hermanos y hermanas”.

 

Las historias más recordadas

WebMar Munoz-Visoso

Mar Muñoz-Visoso.

Mar recuerda que al cabo de unos meses de haber comenzado a distribuirse el periódico a las parroquias, le llegó una carta de la parroquia St. Stephen en Glenwood Springs, firmada por la encargada de la comunidad hispana y unas veinte personas más. La carta le agradecía a la arquidiócesis por enviarles el periódico y describía cómo se reunían a leerlo porque algunos de la comunidad no sabían leer. “Decía que esperaban con anticipación la llegada del periódico cada mes y que a la gente le gustaba especialmente leer o escuchar la columna del Arzobispo en español. Les hacía sentir que él se preocupaba por enseñarles. Cuando se la traduje al Arzobispo Chaput casi nos saltan las lágrimas a los dos. Y sentí que todo el esfuerzo valía la pena”, recordó.

WebCoraje

A Rossana Goñi lo que más le impactó fue la noticia de una mujer que dio la vida por el hijo que llevaba en su vientre.

Rossana mientras tanto, lleva en su corazón a la “¡La Madre Coraje!”. Un testimonio de una mujer hispana de la arquidiócesis de Denver que estaba embarazada cuando le diagnosticaron un cáncer terminal. Recibió sugerencias de que abortara para que pudiera empezar con su tratamiento.  “Ella no quiso que se le hiciera quimioterapia para no hacerle daño al niño y continuó con el embarazo, mientras el cáncer avanzaba. En otras palabras, dio la vida por su hijito. Asimismo, ella no estaba casada por la Iglesia, pero en ese proceso de su enfermedad se acercó a Dios, convirtió su corazón y contrajo matrimonio cuando estaba muy enferma, ya en el hospital.  Dio a luz a su hijito a las pocas semanas y unos días después Dios la llamó a su Gloria.  Nunca voy a olvidar la valentía y el amor de esta joven mujer hispana y de su esposo… quizá el entonces Samuelito, debe tener ya unos 10 años”, afirmó Goñi..

SONY DSC

Lara Montoya entrevistando a monseñor Eduardo Chavez, postulador de la causa de San Juan Diego.

En el caso de Lara, no fue un artículo el que recuerda de sus años de trabajó en El Pueblo Católico sino una llamada. “Era un señor que estaba en la cárcel. Me contó que gracias a un diácono había conocido el periódico, y los artículos que ahí leyó le cambiaron la vida. El hombre me dijo esto entre lágrimas, había tenido una experiencia de Dios y gracias al periódico se había llenado de esperanza. Dos años después, este mismo señor me llamó feliz a contarme que ese mismo día salía en libertad y quería que le siguiera enviando el periódico a su nueva dirección”, recordó.

WebMaye

Maye Agama, editora entre 2012 y 2014.

Por su parte Mayé tuvo la oportunidad de cubrir varios eventos como el nombramiento del arzobispo de Denver Monseñor Samuel Aquila, que ocurrió en su primer día de trabajo como editora. “Solo un mes después, ocurrió el terrible tiroteo en Aurora en el que murieron 12 personas y más de 70 quedaron heridas. Al año siguiente en febrero de 2013, al igual muchas personas alrededor del mundo, me quedé sin palabras al enterarme de la renuncia del Papa Benedicto XVI, y solo un mes después nos tocó cubrir la elección del primer pontífice latinoamericano, el Papa Francisco. Luego en julio del mismo año, cubrimos la jornada mundial de la juventud en Brasil, que fue un evento maravilloso al que asistieron 3 millones de jóvenes”, acotó.

 

Las editoras en la actualidad

Mar Muñoz, la fundadora de nuestra publicación, es actualmente directora ejecutiva del Secretariado de Diversidad Cultural en la Iglesia, en la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos. Rossana Goñi labora como coordinadora de Courage-Latino y de EnCourage en Bridgeport, Connecticut. El primero es un apostolado que acompaña espiritualmente a personas que experimentan atracción al mismo sexo (AMS) y quieren vivir una vida en castidad de acuerdo a las enseñanzas de la Iglesia. El segundo surge a partir de Courage y acompaña a padres y familiares de personas con AMS. Lara Montoya vive en Lima, Perú y colabora para el proyecto Cruz Blanca que atiende a familias y niños que viven en zonas marginadas y en extrema pobreza de dicho país. Mayé Agama continúa sirviendo como superiora de la Fraternidad Mariana de la Reconciliación en Denver, haciendo apostolado con distintos grupos de jóvenes, mujeres y familias.

El Pueblo Católico ha recibido varios reconocimientos en toda su trayectoria por parte de la Catholic Press Association y en el 2013 la página web fue seleccionada como la mejor a nivel de Estados Unidos y Canadá. Además, la publicación fue nombrada entre los tres mejores periódicos en español en Estados Unidos y Canadá.

 

Nuevos tiempos, nuevo nombre

DCE_04-17.inddEn este mes de abril y para celebrar sus 20 años de existencia, El Pueblo Católico llega a todos ustedes renovado, con nuevos artículos, nuevo diseño y nuevo nombre, dado que a partir de ahora será llamado Denver Catholic en Español, buscando resaltar así, el deseo de ser una sola familia católica, con todos nuestros hermanos y hermanas de distintas lenguas y razas en Colorado y de trabajar en unión con el equipo de comunicaciones de habla inglesa.

Próximamente: Monseñor Rodríguez habla sobre su primer año como obispo

¡Regístrese en una suscripción digital a Denver Catholic En Español!

En entrevista con Denver Catholic en Español el obispo auxiliar de Denver monseñor Jorge Rodríguez habla sobre su primer año en el episcopado, sobre las nuevas tareas que ha debido asumir y sobre las reflexiones que le surgen en estos primeros doce meses.

 ¿Cuáles han sido los momentos más destacados en este primer año como obispo?

La ceremonia de ordenación el 4 de noviembre del año pasado, mi visita como obispo a mi diócesis de origen y la celebración con mi familia. También el encuentro con el Papa Francisco el pasado 14 de septiembre.

¿Cómo ha sido para usted esta experiencia de transición de ser párroco de Holy Cross a obispo auxiliar de Denver?

No fue fácil. Como sacerdote uno tiene necesidad de su familia parroquial. Tuve que dejarla y con ella dejar los planes y sueños en que veníamos trabajando. Como obispo el ritmo de trabajo es más intenso que el que tenía en la parroquia, pero muy diverso.

Recientemente fue también nombrado Vicario para el Clero ¿cómo es su experiencia de acompañar a los sacerdotes de la arquidiócesis?

Descubrí que la oficina del Vicario para el Clero incluye mucho trabajo de administración. Mi reto es no dejarme absorber por ella, sino estar disponible y en contacto frecuente con mis hermanos sacerdotes. Gracias a Dios, siempre he tenido mucho aprecio por mis hermanos sacerdotes y me da mucho gusto estar en su compañía. Mi nueva posición me da la oportunidad de transformar la amistad con ellos en servicio y apoyo. Ojalá que ellos también sientan que cuentan conmigo, más como hermano que como un burócrata encargado de supervisarlos. Los sacerdotes, junto con nuestro Arzobispo y nuestros hermanos diáconos, formamos una unidad. Quiera Dios que esta unidad que viene y fue querida por nuestro Señor Jesucristo, pase también por el corazón y la fraternidad.

¿Cómo ve la comunidad hispana en esta arquidiócesis? ¿Qué fortalezas y cuáles aspectos por mejorar?

La veo como un regalo providencial de Dios, como una infusión de vida, de fe, de tradiciones y de alegría en nuestra Iglesia Católica. Los católicos hispanos traen una fuerte devoción a la Eucaristía, a la Virgen María, al Santo Padre. Tienen mucho aprecio por sus sacerdotes y llenan de actividad las comunidades, por medio de los grupos de oración y los movimientos apostólicos.

Pero la comunidad hispana viene a insertarse en la Iglesia Católica que vive en los Estados Unidos y que tiene también su propia belleza y dones. Esto significa que hay que aprender a adaptarse a sus modos organizativos y a su empeño personal y económico con la parroquia. Al venir a los Estados Unidos, los hermanos hispanos se encuentran en un medio diverso, donde la mayoría pertenece a una grande variedad de iglesias protestantes. Por ello es importante que se eduquen en la fe, que conozcan su fe católica para que puedan responder a sus cuestiones y retos. Nuestra comunidad hispana tiene un corazón católico grande, pero necesita crecer en su conocimiento de la fe.

Las estadísticas dicen que solo el 3% de los seminaristas de Estados Unidos son hispanos ¿Cómo incentivar la pastoral vocacional en esta comunidad?

Nos conviene hacer un plan. El plan debe partir de las familias porque está comprobado que las vocaciones sacerdotales suelen venir de familias católicas sólidas y practicantes. Las vocaciones nacen más naturalmente de familias que rezan unidas, que asisten juntos a la Santa Misa los domingos; familias honestas donde se vive la fe y el amor.

Pero también hace falta una pastoral vocacional hecha de oración por las vocaciones sacerdotales y a la vida consagrada; de un programa de retiros, charlas y actividades en las que se presente a los jovencitos y chicas la belleza de consagrar la vida a Dios y al servicio de los hermanos; actividades de servicio a los más necesitados y a los que sufren, donde los jóvenes sientan la alegría del dar y que se ensanchen sus corazones para la donación total. El plan también debería incluir una participación más directa de los párrocos, que son los primeros en descubrir signos de vocación en los jóvenes.

En la vida de hoy se hace más difícil escuchar la llamada de Dios. El ruido del mundo impide que nuestros jóvenes oigan ese susurro en su corazón. Creo que parte del plan sería también encontrar medios para proteger a los jóvenes de la superficialidad y  el egoísmo del mundo, y abrirlos a la vida de oración, a la vida interior y a la apertura al llamado de Dios.

Los inmigrantes afrontan hoy muchos desafíos con el nuevo gobierno y el anuncio de la cancelación del DACA. ¿Qué mensaje podemos darles?

El mensaje de la esperanza. No está dicha la última palabra. Los gobiernos pasan, cambian, rechazan leyes, hacen leyes nuevas, las modifican. Dios es el Señor de la historia y del mundo. Su Palabra nos invita a poner toda la confianza en Él. ¿No nos dijo Jesús que valemos mucho más que los pajarillos y los lirios, que Dios cuida con tanto afecto y atención? ¿Y que no cae la hoja del árbol sin que Dios lo sepa? La vida sigue adelante y nunca hay que renunciar a los sueños. Siempre hay que ser un dreamer en la vida.

¿Qué frutos puede traer el V Encuentro a la pastoral hispana de Estados Unidos?

Creo que el V Encuentro tendrá un primer gran fruto en los que lo están caminando porque cada uno de ellos descubrirá al final del camino, que ahora posee un alma misionera, que está encendida por el amor de Dios. Estos líderes misioneros llevarán el fuego del V Encuentro a sus comunidades. Esto podría convertirse en un gran incendio del fuego del Espíritu, capaz de transformar la Iglesia Católica en los Estados Unidos, pasando de ser una Iglesia encerrada en sí misma a ser una Iglesia misionera.

Otro fruto creo que será darnos cuenta de la fuerza transformante que los jóvenes hispanos poseen en nuestra Iglesia. Ellos tomarán conciencia de su grande protagonismo, y los adultos nos daremos cuenta de la vida y futuro que los jóvenes representan para todos.

Usted estuvo recientemente en Roma en una reunión de nuevos obispos con el Santo Padre ¿Cómo fue esta experiencia? ¿Cuál fue el mensaje del Papa a quienes comienzan en el ministerio episcopal?

Siempre estar en la presencia del Santo Padre te da una emoción especial. Sabemos que es un hombre, pero al mismo tiempo como que nos hace sentir a Jesús, y nos hacer sentir Iglesia. Es un hombre sencillo en sí mismo, sin pretensiones y cercano. Cuando te saluda te mira a los ojos y hace ese momento fugaz muy personal. Cuando lo tuve enfrente aproveché para agradecerle su apoyo a los inmigrantes en los Estados Unidos.

Su mensaje a los nuevos Obispos fue de apertura al Espíritu Santo, que es quien guía a la Iglesia; apertura a nuevos modos, nuevas ideas, nuevas estrategias, evitando la rigidez y cerrazón en esquemas pasados que ya no corresponden a la realidad.