Líderes aprendieron a hablar el lenguaje de la Iglesia

Programa en Regis ofreció herramientas que enriquecerán el Ministerio Hispano

Lara Montoya

Como Director del Ministerio Hispano, Luis Soto ha escuchado en repetidas oportunidades la necesidad de que la Iglesia en Estados Unidos, hable el lenguaje hispano, sin embargo con el programa de Regis, comparte Soto, “los líderes han comprendido la importancia de hablar el lenguaje de la Iglesia en Estados Unidos”.

Los frutos ya se podían vislumbrar el día de la clausura, 21 líderes -que luego de 10 días intensos de formación- regresaban a sus parroquias con un ardor apostólico renovado y dispuestos a servir a la Iglesia compartiendo y poniendo en práctica lo aprendido.

“Me voy feliz, con muchos nuevos recursos y una gran responsabilidad, soy la más joven del grupo y la única de mis compañeros coordinadores que pudo venir”, señaló Joscelyn Lozoya, coordinadora de jóvenes de la parroquia Our Lady Mother of the Church y encargada de la coordinación de cursos para adultos en Centro San Juan Diego.Luis Soto y Thomas Reynolds han sidolos principales promotores del programa

Juan Carlos Reyes por otro lado, señaló que terminaba el programa “con una nueva perspectiva y renovado, con ganas de servir adecuadamente a mi comunidad”.  Para Reyes, el conocer a mayor profundidad temas sobre presupuesto, planeación, recaudación de fondos, y otras herramientas prácticas, fue un elemento de mucha ayuda, pues lo considera importante para sacar adelante su ministerio.

El programa de Liderazgo Católico Hispano, organizado por el Ministerio Hispano de la Arquidiócesis de Denver, en convenio con la universidad Regis, se llevó a cabo del 22 al 31 de julio y ofreció interesantes reflexiones sobre temas referidos a la fe, la cultura y elementos organizativos para un mejor liderazgo.

“Los hispanos tienen un papel importante en el futuro de la Iglesia, por eso, junto a la Arquidiócesis de Denver, hemos trabajado en el desarrollo de este programa a lo largo de un año y medio”, señaló Thomas Reynolds, Vicepresidente de Misión y Ministerio de la Universidad Regis. Reynolds dio la bienvenida a los participantes después de la misa inaugural, celebrada al inicio del programa, señalando que “nos sentimos honrados y bendecidos de tenerlos aquí”.

Luis Soto, Director del Ministerio Hispano, y uno de los principales promotores del programa, señaló que “proveer oportunidades de liderazgo a quienes sirven en el ministerio hispano es esencial para nuestra misión. Hemos visto además que nuestros líderes necesitan formación de nivel universitario y capacidades organizativas”.

Un recorrido sobre la historia de inmigración
Durante la mañana de la segunda sesión, los participantes dialogaron sobre la historia de inmigración en los Estados Unidos, comprendiendo que desde el inicio de la fundación del país, muchos grupos inmigrantes, incluyendo los irlandeses, han enfrentado discriminación por haber venido en grandes números. La discusiónestuvodirigidapor la Dra. Nicki Gonzales, profesora asociada de historia y política de Regis.

“Para comprender la situación actual del debate inmigratorio es importante conocer la situación histórica, porque hay patrones y tendencias que se repiten, comprender esto ayuda a cerrar las brechas culturales y educar a la sociedad sobre el impacto positivo de la inmigración”, señaló Gonzales en una entrevista con El Pueblo Católico, compartiendo además estar impresionada por la energía, entusiasmo y sinceridad de los participantes.

Una Iglesia misionera
El padre Prudencio Rodríguez, Director del Centro de Evangelización  DePaul en Montbello, California, presentó a los participantes la historia de la Iglesia católica en EstadDSC_5840os Unidos.

Según el sacerdote español, experto en estudios hispanos, los primeros en llegar a estas tierras fueron clérigos, sacerdotes y soldados españoles. Ellos llegaron en el año 1,500, antes de que Estados Unidos fuera un país.

“Los misioneros llegaron a la zona sur del país, por eso esta parte tiene influencia católica, a diferencia del norte, conquistada por inmigrantes protestantes”, explicó el p. Rodríguez. El sacerdote resaltó la importancia de conocer la historia de la arquidiócesis y la parroquia en la que se sirve, “pues eso da una perspectiva para planear los ministerios”, dijo, añadiendo que “somos una Iglesia misionera, nuestra experiencia es la de ir al encuentro del otro”.

Luces sobre la cultura de Estados Unidos
Karna Swanson, Directora de Comunicaciones de la Arquidiócesis de Denver y Lic. en Ciencias Políticas, ofreció los rasgos más importantes de la cultura estadounidense. Entre los puntos que tocó estaban la política, las leyes, la Constitución de Estados Unidos y las consecuencias del secularismo.

Liderazgo: un servicio de amor
Durante el programa los participantes comprendieron que ser líder es estar al servicio del otro, esta idea está en el corazón de la espiritualidad ignaciana, de la que bebe la Universidad jesuita Regis.

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Los líderes recibieron herramientas importantes para ejercer este servicio en sus diferentes ministerios, entre ellas, aprendieron sobre la realidad de una organización sin fines de lucro y su finalidad; el sistema de empleos y las leyes que protegen a los empleadores; la metodología para hacer un buen presupuesto; la evaluación de programas a través de recursos de encuestas, entrevistas y  focus groups; así como los 9 principios de la doctrina social de la Iglesia, cuya aplicación ayuda a responder como líderes católicos al panorama político actual.

“He podido aprender sobre mi cultura desde otra perspectiva y me ha sido muy valioso ver las reacciones de mis hermanos hispanos al respecto”, señaló Kalynn Webster, nativa de Minnesota y Coordinadora de la Pastoral juvenil hispana en Denver. Para Webster fue interesante comprender que para muchos de los que trabajan en la pastoral, “lo primero en lo que pensamos, no es necesariamente planeación y estrategia, sino en tener un encuentro con la persona a la que servimos y anunciar el Evangelio, tratar de aplicar estas estrategias es un poco extraño al comienzo, sin embargo, siento que estas herramientas me van a ayudar a impulsar mi ministerio y hacerlo más efectivo”.

Tres de los participantes venían de otras diócesis, entre ellos estaba la Hna. Mercedes
Castillo, misionera Comboniana, que trabaja en la diócesis de Baltimore como Directora del ministerio hispano, ella se lleva a su diócesis una nueva visión de liderazgo que la ayudará a dar una formación integral y profesional a su comunidad.

Próximamente: Monseñor Rodríguez habla sobre su primer año como obispo

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En entrevista con Denver Catholic en Español el obispo auxiliar de Denver monseñor Jorge Rodríguez habla sobre su primer año en el episcopado, sobre las nuevas tareas que ha debido asumir y sobre las reflexiones que le surgen en estos primeros doce meses.

 ¿Cuáles han sido los momentos más destacados en este primer año como obispo?

La ceremonia de ordenación el 4 de noviembre del año pasado, mi visita como obispo a mi diócesis de origen y la celebración con mi familia. También el encuentro con el Papa Francisco el pasado 14 de septiembre.

¿Cómo ha sido para usted esta experiencia de transición de ser párroco de Holy Cross a obispo auxiliar de Denver?

No fue fácil. Como sacerdote uno tiene necesidad de su familia parroquial. Tuve que dejarla y con ella dejar los planes y sueños en que veníamos trabajando. Como obispo el ritmo de trabajo es más intenso que el que tenía en la parroquia, pero muy diverso.

Recientemente fue también nombrado Vicario para el Clero ¿cómo es su experiencia de acompañar a los sacerdotes de la arquidiócesis?

Descubrí que la oficina del Vicario para el Clero incluye mucho trabajo de administración. Mi reto es no dejarme absorber por ella, sino estar disponible y en contacto frecuente con mis hermanos sacerdotes. Gracias a Dios, siempre he tenido mucho aprecio por mis hermanos sacerdotes y me da mucho gusto estar en su compañía. Mi nueva posición me da la oportunidad de transformar la amistad con ellos en servicio y apoyo. Ojalá que ellos también sientan que cuentan conmigo, más como hermano que como un burócrata encargado de supervisarlos. Los sacerdotes, junto con nuestro Arzobispo y nuestros hermanos diáconos, formamos una unidad. Quiera Dios que esta unidad que viene y fue querida por nuestro Señor Jesucristo, pase también por el corazón y la fraternidad.

¿Cómo ve la comunidad hispana en esta arquidiócesis? ¿Qué fortalezas y cuáles aspectos por mejorar?

La veo como un regalo providencial de Dios, como una infusión de vida, de fe, de tradiciones y de alegría en nuestra Iglesia Católica. Los católicos hispanos traen una fuerte devoción a la Eucaristía, a la Virgen María, al Santo Padre. Tienen mucho aprecio por sus sacerdotes y llenan de actividad las comunidades, por medio de los grupos de oración y los movimientos apostólicos.

Pero la comunidad hispana viene a insertarse en la Iglesia Católica que vive en los Estados Unidos y que tiene también su propia belleza y dones. Esto significa que hay que aprender a adaptarse a sus modos organizativos y a su empeño personal y económico con la parroquia. Al venir a los Estados Unidos, los hermanos hispanos se encuentran en un medio diverso, donde la mayoría pertenece a una grande variedad de iglesias protestantes. Por ello es importante que se eduquen en la fe, que conozcan su fe católica para que puedan responder a sus cuestiones y retos. Nuestra comunidad hispana tiene un corazón católico grande, pero necesita crecer en su conocimiento de la fe.

Las estadísticas dicen que solo el 3% de los seminaristas de Estados Unidos son hispanos ¿Cómo incentivar la pastoral vocacional en esta comunidad?

Nos conviene hacer un plan. El plan debe partir de las familias porque está comprobado que las vocaciones sacerdotales suelen venir de familias católicas sólidas y practicantes. Las vocaciones nacen más naturalmente de familias que rezan unidas, que asisten juntos a la Santa Misa los domingos; familias honestas donde se vive la fe y el amor.

Pero también hace falta una pastoral vocacional hecha de oración por las vocaciones sacerdotales y a la vida consagrada; de un programa de retiros, charlas y actividades en las que se presente a los jovencitos y chicas la belleza de consagrar la vida a Dios y al servicio de los hermanos; actividades de servicio a los más necesitados y a los que sufren, donde los jóvenes sientan la alegría del dar y que se ensanchen sus corazones para la donación total. El plan también debería incluir una participación más directa de los párrocos, que son los primeros en descubrir signos de vocación en los jóvenes.

En la vida de hoy se hace más difícil escuchar la llamada de Dios. El ruido del mundo impide que nuestros jóvenes oigan ese susurro en su corazón. Creo que parte del plan sería también encontrar medios para proteger a los jóvenes de la superficialidad y  el egoísmo del mundo, y abrirlos a la vida de oración, a la vida interior y a la apertura al llamado de Dios.

Los inmigrantes afrontan hoy muchos desafíos con el nuevo gobierno y el anuncio de la cancelación del DACA. ¿Qué mensaje podemos darles?

El mensaje de la esperanza. No está dicha la última palabra. Los gobiernos pasan, cambian, rechazan leyes, hacen leyes nuevas, las modifican. Dios es el Señor de la historia y del mundo. Su Palabra nos invita a poner toda la confianza en Él. ¿No nos dijo Jesús que valemos mucho más que los pajarillos y los lirios, que Dios cuida con tanto afecto y atención? ¿Y que no cae la hoja del árbol sin que Dios lo sepa? La vida sigue adelante y nunca hay que renunciar a los sueños. Siempre hay que ser un dreamer en la vida.

¿Qué frutos puede traer el V Encuentro a la pastoral hispana de Estados Unidos?

Creo que el V Encuentro tendrá un primer gran fruto en los que lo están caminando porque cada uno de ellos descubrirá al final del camino, que ahora posee un alma misionera, que está encendida por el amor de Dios. Estos líderes misioneros llevarán el fuego del V Encuentro a sus comunidades. Esto podría convertirse en un gran incendio del fuego del Espíritu, capaz de transformar la Iglesia Católica en los Estados Unidos, pasando de ser una Iglesia encerrada en sí misma a ser una Iglesia misionera.

Otro fruto creo que será darnos cuenta de la fuerza transformante que los jóvenes hispanos poseen en nuestra Iglesia. Ellos tomarán conciencia de su grande protagonismo, y los adultos nos daremos cuenta de la vida y futuro que los jóvenes representan para todos.

Usted estuvo recientemente en Roma en una reunión de nuevos obispos con el Santo Padre ¿Cómo fue esta experiencia? ¿Cuál fue el mensaje del Papa a quienes comienzan en el ministerio episcopal?

Siempre estar en la presencia del Santo Padre te da una emoción especial. Sabemos que es un hombre, pero al mismo tiempo como que nos hace sentir a Jesús, y nos hacer sentir Iglesia. Es un hombre sencillo en sí mismo, sin pretensiones y cercano. Cuando te saluda te mira a los ojos y hace ese momento fugaz muy personal. Cuando lo tuve enfrente aproveché para agradecerle su apoyo a los inmigrantes en los Estados Unidos.

Su mensaje a los nuevos Obispos fue de apertura al Espíritu Santo, que es quien guía a la Iglesia; apertura a nuevos modos, nuevas ideas, nuevas estrategias, evitando la rigidez y cerrazón en esquemas pasados que ya no corresponden a la realidad.