La vida consagrada, un don para la Iglesia

En misa de inicio del Año de la Vida consagrada Arzobispo agradeció el testimonio alegre de muchos.

Mayé Agama

Mass for Year of Consecrated LifeEl Año de la Vida Consagrada, convocado por el Papa Francisco, se inició en Denver el domingo 30 de noviembre, con una Misa presidida por el Arzobispo Samuel J.  Aquila en la Basílica Catedral de la Inmaculada Concepción.

Miembros de distintas comunidades religiosas e institutos de vida consagrada participaron en la celebración Eucarística con mucha alegría y gratitud por el don de su vocación.

El Arzobispo Aquila, haciendo eco de la carta que el Papa Francisco ha dirigido a todos los consagrados, invitó a los consagrados y religiosos presentes con especial cercanía, a cumplir los tres objetivos de este año: Mirar el pasado con gratitud, vivir el presente con pasión y abrazar con esperanza el futuro, para así despertar al mundo.

Asimismo el Prelado invitó a todos los consagrados, especialmente aquellos que viven y sirven en el norte de Colorado, a hacerse la pregunta que el Papa dirigió en su carta:

“¿Es realmente Jesús el primero y único amor, como nos hemos propuesto cuando Mass for Year of Consecrated Lifeprofesamos nuestros votos? Sólo si es así, podremos amar en la verdad y la misericordia a toda persona que encontramos en nuestro camino”. Los exhorto a todos a meditar en esta pregunta durante este año, dijo el Arzobispo en la Eucaristía.

Durante la celebración Eucarística, se honró especialmente a religiosas y consagradas que celebraban 25 años de vida religiosa o más. Entre ellas se presentó también una religiosa que celebraba 70 años de vida entregada por entero a Dios.

Con especial afecto y gratitud por la entrega de los consagrados, el Arzobispo Aqulia pidió a los consagrados, que siemipre den testimonio fiel y alegre de su vocación.

 

Próximamente: Arzobispo a los diáconos: “Hagan que sus matrimonios se destaquen”

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“Es esencial que sus matrimonios se destaquen”, dijo el arzobispo Samuel J. Aquila a los nueve hombres que fueron ordenados diáconos permanentes el pasado 17 de junio en la catedral basílica Immaculate Conception.

En la misma ceremonia fue ordenado también un diácono transitorio. Se trata de Shannon Thurman quien actualmente está estudiando en el seminario St. John XXIII de Massachusetts para ser sacerdote de la Arquidiócesis de Denver.

Los nuevos diáconos permanentes son: David Arling y Hal Goldwire, ambos del estado de Ohio; Ronald F. Beck, Robert Lanciotti, Ernest Martinez, Darell Nepil, y Pat Travis de Colorado; Geoffrey Bennett de Pensilvania y Greg Perzinski de Wyoming.

“Como diáconos ustedes están llamados a servir de diferentes maneras”, dijo el Arzobispo en su homilía antes de la ordenación. “Recuerden que el matrimonio es su primera vocación y que siempre debe ir primero”.

Monseñor Aquila les hizo un llamado a ser testigos en el mundo “del don y de la bendición del matrimonio”.

El Arzobispo, dirigiéndose a los sacerdotes que estarán trabajando con los diáconos en las parroquias, les alentó a recordar también que los diáconos son hombres casados, con esposa, hijos y nietos”.

“Ellos tienen familia. Tienen responsabilidades. Y uno de ellos es todavía joven y tiene seis hijos”, dijo el Arzobispo refiriéndose al diácono Greg Perzinski de 39 años, quien servirá en la parroquia Michael the Archangel en Aurora.

El Arzobispo dijo también que los diáconos son “testigos en el mundo”.

“Que el Señor cuya palabra es verdad, (…) continúe fortaleciéndolos y continúe guiándolos en su ministerio”, dijo. “Que ustedes continúen abriendo sus corazones, como María, a una mayor receptividad a su palabra”.

“Sepan que María intercede por ustedes todos los días como hijos para llevaros al único hijo, su hijo, Jesucristo. Que su amor por Él continúe aumentando cada día y que ustedes sean fieles siervos de Cristo en la Iglesia”.

Los diáconos se postraron en el suelo ante el altar mientras que el coro y los fieles cantaban la letanía de los santos. El Arzobispo puso sus manos en cada uno de los elegidos y pronunció silenciosamente las palabras de la ordenación. Cada uno fue presentado con los libros del Evangelio  como símbolo de que cada uno está llamado a creer, enseñar y practicar la Palabra de Dios.

¿Qué es el diácono permanente?

Es el primer grado del sacramento del orden. Inferior al de los presbíteros y obispos. Los diáconos asisten al obispo y a los presbíteros en la celebración de los divinos misterios sobre todo de la Eucaristía y en la distribución de la misma. Asisten a la celebración del matrimonio, proclaman y predican el Evangelio, pueden administrar el sacramento del Bautismo, presidir exequias y entregarse a los diversos servicios de la caridad.  Todo sacerdote debe ser ordenado primero diácono transitorio. En cambio, el diaconado permanente puede ser conferido a hombres casados, lo cual constituye un enriquecimiento importante para la misión de la Iglesia.

Fuente: Catecismo de la Iglesia Católica 1569 – 1571.