La teología moral: Una luz para el camino

Lo que el cristiano hace en la sociedad tiene valor moral y afecta grandemente su vida: lo que opina, decide, apoya, por lo que vota… No es raro ver católicos vivir una doble vida, dividida entre lo que creen y lo que hacen fuera de la iglesia.

Sin embargo, con tal segmentación, el hombre no puede llegar a ser lo que está llamado a ser: santo; sino que se queda atrapado en una vida quebrantada e incompleta.

La doctrina moral de la Iglesia es una luz dada por Dios al hombre, mostrándole la manera de vivir para alcanzar la felicidad en este mundo y plenamente en el siguiente.

No obstante, muchos católicos no están de acuerdo con ella, especialmente en cuestiones que implican la vida social: leyes de aborto, matrimonio, elecciones, inmigración…

Existe la opinión que la Iglesia sobrepasa sus límites al hablar de tales asuntos, pues busca imponer su forma de pensar sobre católicos y no católicos en cosas que no tienen nada que ver con la religión.

¿Es este el caso? ¿Cómo tiene la Iglesia el poder de decirme cómo debo comportarme? ¿Quién está obligado a escuchar?

Autoridad para enseñar

“La autoridad para enseñar sobre cuestiones morales proviene de Cristo”, dijo Terrance Wright, profesor asociado de filosofía en el Seminario St. John Vianney de Denver.

El valor moral de sus enseñanzas se hace evidente en el Evangelio: “‘Si quieres entrar en la vida, cumple los mandamientos’”.

Además, quiso que sus instrucciones y manera de vivir se proclamaran a todo el mundo: “Vayan, pues, y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos… enséñenles a cumplir todo lo que yo les he encomendado a ustedes”.

La forma cristiana de vivir es para todo ser humano porque es también racional y no sólo una cuestión de fe.

“Por eso la Iglesia habla de la ley natural, que es el entendimiento humano y racional de la ley divina”, explicó Wright.

Es decir, el hombre tiene la capacidad de conocer y hacer el bien y el mal. La ley divina, dada por Dios, ilumina al hombre y lo ayuda a ver esto con más claridad, ayudándolo a actuar de acuerdo con el bien.

Un mensaje para todos

“La Iglesia no solamente se refiere a los fieles [católicos]”, dijo Wright. “Habla la verdad moral y la verdad es universal”.

Por ser universal, la verdad afecta a todo ser humano, se considere creyente o no.

Por tanto, la Iglesia llama a cada hombre y grupo social a reconocer la verdad y grandeza de la dignidad humana – pues es, como dijo San Juan Pablo II, “una experta en humanidad”.

Así, se ve que la misión del Magisterio no es controlar a los hombres o civilizaciones, sino guiarlos a la verdad y justicia.

Sabiendo que su mensaje “está de acuerdo con los deseos más profundos del corazón humano”, es capaz de “[devolver] la esperanza a quienes desesperan”.

Dos esferas 

Detrás de la idea que la Iglesia no debería hablar sobre temas seculares, yace un concepto erróneo de la vida: que está dividida entre lo privado y lo público. Lo que uno hace en la Iglesia no tiene que ver con lo que uno hace en el mundo.

Tal fragmentación también implica que el cristiano no ha de “imponer” sus opiniones a los demás fuera de la iglesia.

“Estrictamente hablando, en nuestra sociedad todos imponen algo sobre alguien más”, dijo Wright. “Siempre hay personas intentando convencer a grupos o individuos sobre la manera de proceder.

“Así pues, es injusto que a un cristiano se la prohíba opinar y dejar que los demás apliquen su manera de pensar sobre él”.

Al contrario, la misión de los laicos es afectar el orden social par contribuir a su santificación.

Creencia y acción 

“[Lo que creemos] debería influir en lo que hacemos en el mundo: nuestras decisiones políticas y lo que apoyamos o no”, dijo Wright.

“Si uno respalda las políticas que no reconocen la dignidad de la persona o de la familia [como el aborto y la eutanasia, entre otras], uno se ubica fuera de la enseñanza social de la Iglesia”, agregó.

“No es fácil mantener la unión entre nuestra fe y nuestro papel en el mundo: somos pecadores”, prosiguió Wright. “Pero aún así, animo a las personas a que se tomen el tiempo para aprender sobre el Magisterio de la Iglesia… y pensar en cómo pueden ponerlo en práctica”.

“Ser cristiano no es fácil, uno tiene que pasar por la senda estrecha”, concluyó. “Pero entre más se comprende, más fácil es”.

Próximamente: V Encuentro: El ministerio hispano visto por sus pastores

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V Encuentro: El ministerio hispano visto por sus pastores

Se realiza en Phoenix el V Encuentro de la pastoral hispana. Región XIII

Carmen Elena Villa

(Foto de The Catholic Sun. Periódico de la diócesis de Phoenix)

Los obispos de las diez diócesis de la región XIII de Estados Unidos brindaron sus consejos pastorales en un panel que presentaron durante el V Encuentro de la pastoral hispana que se realizó en Phoenix del 23 al 25 de febrero y que abarca los estados de Wyoming, Colorado, Utah, Nuevo México y Arizona.

 

Ser testimonio para los jóvenes

Sobre la pastoral juvenil el arzobispo de Santa Fe, Nuevo México, John C. Wester dijo que para lograr un apostolado efectivo es necesario tener una intimidad con Jesús y hablar a los jóvenes “como un padre, no como un profesor”.

Por su parte el obispo de Salt Lake – Utah, Oscar Solis, aseguró que la participación de los jóvenes es esencial para tener una Iglesia más viva. Para el obispo de Colorado Springs monseñor Michael Sheridan, es importante destacar el “deseo de relaciones auténticas”, que tiene el joven.

El Obispo Gerald Frederick Kicanas, de Tucson – Nuevo México destacó cómo el joven busca relaciones de amistad profundas y que muchas veces no saben encaminar por su excesivo consumo de tecnología y la falta de comunicación persona a persona. Dijo que los agentes pastorales tienen una responsabilidad muy grande porque la fe “no se enseña. La fe es como un virus”, el cual se contagia con el contacto con quienes tienen a Jesús en el centro.

 

Desafíos para las familias hoy

El obispo auxiliar de Phoenix Eduardo Nevares dijo que “como va la familia, así va la sociedad y la Iglesia”. Y se refirió a los desafíos que tiene que enfrentar la familia: “En muchos hogares trabajan los dos padres. Muchas veces los papás no hablan entre ellos porque ambos están trabajando y necesitan dinero”. Y dijo cómo en ocasiones las familias deben hacer ciertas opciones para el bien de las mismas: “Tenemos que escoger y no tener que tener un televisor en cada cuarto, dos o tres carros último modelo y así el papá y la mamá se queden en la casa porque ellos son nuestro tesoro. El dinero es el tesoro en los Estados Unidos pero para los hispanos los hijos son el verdadero tesoro”. Y exhortó a las familias allí presentes: “¡Nada de que solo un hijo es suficiente!” – a lo que el púbico aplaudió de manera apoteósica – Y dijo que la Iglesia necesita matrimonios compuestos por “un hombre, una mujer, donde haya fertilidad por el bien de la sociedad y de nuestra madre Iglesia”.

El obispo de Las Cruces, Oscar Cantú compartió en este panel cómo su diócesis está experimentando una catequesis en familia: “Que aprendan juntos papás, hijos y abuelos. Que se encaminen como familia aprendiendo a su nivel y a veces los niños le enseñan más a los padres”.

 

Más vocaciones

Para el obispo de Colorado Springs Michael Sheridan el lugar donde mejor se cultivan y florecen las vocaciones es el de la familia e invitó a “no subestimar lo que hacen las familias”.

Por su parte el obispo auxiliar de Denver Jorge Rodríguez pidió no tener miedo de decir que en las familias se permita escuchar el llamado vocacional. El prelado compartió que, antes de su nombramiento episcopal, fue vicerrector del seminario Saint John Vianney de Denver donde veía en el proceso de admisión de los candidatos al sacerdocio cómo su vocación florecía en el seno de familias cristianas y cómo ellos se habían atrevido a dar este paso porque alguien una vez les preguntó si habían pensado en ser sacerdotes.

Sobre el tema el obispo de Las Cruces Oscar Cantú compartió su experiencia al ser texano pero de papás mexicanos. “No nos sentimos completamente americanos”, confesó. Y dijo que cuando iba de viaje a México a visitar a su familia extendida “no hablaba perfecto español” entonces se sentía “como la india María. Ni de aquí ni de allá. Como muchos de ustedes, experimenté la discriminación”. Hasta que una religiosa le dijo: “Tú vas a ser un orgullo y un regalo para la Iglesia porque tú tienes dos culturas, hablas dos idiomas, conoces dos mundos”. Sin embargo, era la primera vez que el hoy obispo Cantú escuchó estas palabras. “Tenemos que decirle a nuestros jóvenes, a nuestros niños que son una bendición y que tienen esa capacidad de ser puentes en nuestra sociedad”.

Luego los obispos respondieron algunas preguntas dirigidas de parte del público. Uno de los asistentes preguntó si pensaban que este encuentro daría algún tipo de frutos para la vida de la Iglesia a lo que el obispo de Pueblo – Colorado, Stephen Berg aseguró “firmemente que el V Encuentro va a marcar una diferencia con las metas que estamos hablando y en nuestro caso, el compromiso con una mejor comunicación” y dijo que con este encuentro se espera dar “un paso hacia el liderazgo y para el cambio de la cultura en toda la Iglesia”.

Para ver más fotos y videos del encuentro vaya a nuestro Facebook en Denver Catholic en español.