La solidaridad brilló en el desastre

Our Lady of Peace y St. John the Baptist atendieron a parroquianos

Mayé Agama

Alrededor de las 11 de la mañana del viernes 13 de setiembre, la familia Partida, de la parroquia Our Lady of Peace, en Greely, perdió por completo su casa y sus pertenencias, a raíz de las lluvias e inundaciones que afectaron a más de 16,000 familias en 17 condados de Colorado, ocasionando más de 2 billones de dólares en pérdidas.

Juan y María Partida, vivían junto con su hijo Carlos de 17 años, en el Parqueadero de tráilers en Evans, desde hace 3 años.  De un momento a otro, lo perdieron todo.  “Ninguno de los tres estábamos en casa en ese momento, porque teníamos una cita”, dijo María. “Fue Diosito quien hizo que mi hijo fuera con nosotros, pues a esa hora él solía estar en la casa”, agregó María.

Ante la terrible situación, todo el personal de la Our Lady of Peace salió a ayudar a los afectados, tanto de Greely como de Evans, ofreciendo ayuda material, acompañamiento, etc.

Por lo menos, 50 familias de Our Lady of Peace, en su mayoría hispanas, han sido trágicamente afectadas, dijo Piedad Ramirez, secretaria de la Parroquia. Y para ellas, ha brillado la solidaridad de los parroquianos.

Amigos en todo

“Estamos viviendo con un matrimonio con el que participamos del grupo de oración de la parroquia, Cristo y Yo”, dijo María. Se trata de Miguel y Enedina Lomas, quienes acogieron a los damnificados. “Nos han dejado quedarnos en el cuarto de sus niños y yo estoy muy agradecida con ellos. Diosito nos los puso en el camino”, afirma María conmovida.

Para Juan y María, participar en el grupo de oración con Miguel y Enedina, ha sido una bendición. “Hace un año –dijo María-  perdí a mis dos bebes (de 7 y 2 años) en un accidente. Fue una prueba que Dios permitió. Entonces conocimos este matrimonio que nos ha ayudado a salir adelante. Si no hubiéramos ido con ellos a la oración, quien sabe qué sería de nosotros”, agregó María.

Sostenidos por la fe

Artemio Palacios, quien vivía con su hija de 20 años en un tráiler en Greely, también perdió su casa. “El primer día, mi hija y yo nos quedamos impactados. ¿A dónde vamos? ¿Dónde vamos a vivir? Pero recordé que no nos podemos ahogar en un vaso de agua. Dios nos ayudará y saldremos adelante”, dijo Artemio.

La primera ayuda la encontraron también en la Parroquia Our Lady of Peace. Lo llamaron para ofrecerle comida, ropa, frazadas, artículos de higiene personal, entre otras cosas. Y también fueron rescatados por amistades.

Más ayuda

La parroquia St John the Baptist, en Longmont, también hizo lo propio con su gente, especialmente en Lions y Longmont.

John Williams, Coordinador de Outreach de la parroquia, dijo que son miles de familias las que han sufrido por las inundaciones. Las necesidades son innumerables. “Pero contamos con voluntarios. Hoy vinieron 43, y el fin de semana también estuvieron trabajando en las zonas de desastre”, dijo Williams.

Parte del trabajo de los voluntarios es ayudar a desaguar la zona, limpiarla, mover los muebles y artefactos arrastrados que obstaculizan los caminos, llevar generadores de electricidad y realizar pequeños proyectos de reconstrucción.

Ayudando a comprender

Pero algunos voluntarios de St John the Baptist, tienen una misión específica y fundamental: la traducción. Esto es importante pues no pocas veces, los hispanos no piden ayuda por la barrera del idioma. Así, una señora en Longmont se dedica a ayudar a los hispanos a entender lo que está sucediendo, traducir los ofrecimientos de las agencias de asistencia, y llenar los documentos necesarios para recibir dicha ayuda, pues todos están en inglés.

Mucho por delante

“Honestamente, creo que estamos en el comienzo aún”, comentó John Williams respecto a la situación de los parroquianos en Lions y Longmont. “Hay muchas pérdidas. Mucha gente aún no ha podido regresar a sus casas. Hay mucho trabajo, pero tenemos que unir nuestras manos y nuestras fuerzas y trabajar juntos y salir adelante”, agregó.

Efectivamente, según Larry Smith, Presidente de Caridades Católicas de la Arquidiócesis de Denver, el tiempo de recuperación de un desastre como el de las inundaciones en el Norte de Colorado, tomará entre 18 meses y 5 años: reconstrucción de caminos, casas y negocios.

Por ello, Caridades Católicas ha designado 4 Centros de Ayuda para las víctimas de las inundaciones.

“Ninguna donación es pequeña”, dijo Smith. Y alentó a todos a no esperar para contribuir, ya sea con dinero, o como voluntarios. “Ellos están reconstruyendo sus vidas después de las inundaciones y necesitan saber que nos preocupamos por ellos”.

 

 

Próximamente: Arzobispo a los diáconos: “Hagan que sus matrimonios se destaquen”

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“Es esencial que sus matrimonios se destaquen”, dijo el arzobispo Samuel J. Aquila a los nueve hombres que fueron ordenados diáconos permanentes el pasado 17 de junio en la catedral basílica Immaculate Conception.

En la misma ceremonia fue ordenado también un diácono transitorio. Se trata de Shannon Thurman quien actualmente está estudiando en el seminario St. John XXIII de Massachusetts para ser sacerdote de la Arquidiócesis de Denver.

Los nuevos diáconos permanentes son: David Arling y Hal Goldwire, ambos del estado de Ohio; Ronald F. Beck, Robert Lanciotti, Ernest Martinez, Darell Nepil, y Pat Travis de Colorado; Geoffrey Bennett de Pensilvania y Greg Perzinski de Wyoming.

“Como diáconos ustedes están llamados a servir de diferentes maneras”, dijo el Arzobispo en su homilía antes de la ordenación. “Recuerden que el matrimonio es su primera vocación y que siempre debe ir primero”.

Monseñor Aquila les hizo un llamado a ser testigos en el mundo “del don y de la bendición del matrimonio”.

El Arzobispo, dirigiéndose a los sacerdotes que estarán trabajando con los diáconos en las parroquias, les alentó a recordar también que los diáconos son hombres casados, con esposa, hijos y nietos”.

“Ellos tienen familia. Tienen responsabilidades. Y uno de ellos es todavía joven y tiene seis hijos”, dijo el Arzobispo refiriéndose al diácono Greg Perzinski de 39 años, quien servirá en la parroquia Michael the Archangel en Aurora.

El Arzobispo dijo también que los diáconos son “testigos en el mundo”.

“Que el Señor cuya palabra es verdad, (…) continúe fortaleciéndolos y continúe guiándolos en su ministerio”, dijo. “Que ustedes continúen abriendo sus corazones, como María, a una mayor receptividad a su palabra”.

“Sepan que María intercede por ustedes todos los días como hijos para llevaros al único hijo, su hijo, Jesucristo. Que su amor por Él continúe aumentando cada día y que ustedes sean fieles siervos de Cristo en la Iglesia”.

Los diáconos se postraron en el suelo ante el altar mientras que el coro y los fieles cantaban la letanía de los santos. El Arzobispo puso sus manos en cada uno de los elegidos y pronunció silenciosamente las palabras de la ordenación. Cada uno fue presentado con los libros del Evangelio  como símbolo de que cada uno está llamado a creer, enseñar y practicar la Palabra de Dios.

¿Qué es el diácono permanente?

Es el primer grado del sacramento del orden. Inferior al de los presbíteros y obispos. Los diáconos asisten al obispo y a los presbíteros en la celebración de los divinos misterios sobre todo de la Eucaristía y en la distribución de la misma. Asisten a la celebración del matrimonio, proclaman y predican el Evangelio, pueden administrar el sacramento del Bautismo, presidir exequias y entregarse a los diversos servicios de la caridad.  Todo sacerdote debe ser ordenado primero diácono transitorio. En cambio, el diaconado permanente puede ser conferido a hombres casados, lo cual constituye un enriquecimiento importante para la misión de la Iglesia.

Fuente: Catecismo de la Iglesia Católica 1569 – 1571.