“La situación de los inmigrantes en EE.UU debe cambiar”: Cardenal O’ Malley

Carmen Elena Villa

Aunque el horizonte pareciera desolado en lo que respecta a la inmigración y defensa de la vida en los Estados Unidos, el Arzobispo de Boston, cardenal Sean P. O´Malley ve estos temas con esperanza.

Así lo dijo en diálogo con Denver Catholic en español, durante una breve visita a Denver para darle la primera comunión a su sobrino. El obispo capuchino de 72 años celebró una Misa en español, el pasado 28 de mayo en la parroquia Annunciation.

El Papa Benedicto XVI lo elevó a cardenal en el año 2006 y el Papa Francisco lo nombró el pasado mes de enero, miembro de la Congregación para la Doctrina de la fe. También es miembro del “consejo de cardenales” del Papa y presidente de la Comisión Pontificia para la protección de menores. El purpurado tiene un master en educación y un doctorado en literatura hispana y portuguesa en la Catholic University of America en Washington D.C.

Usted ha servido como director ejecutivo del centro hispano en la conferencia de obispos en Washington… ¿Cómo llegó a ese cargo?

“Estuve en Washington desde 1965 hasta 1984. En la época en que yo servía en Washington hubo mucha migración por las guerras en América Central. Incluso cuando yo era diácono me dijeron que iba a trabajar en la Isla de Pascua, en Chile, con los capuchinos. Pero antes de mi ordenación sacerdotal el arzobispo de Washington D.C. le dijo a mi provincial: ‘Tengo un solo padre que habla español. Así que deje ese hermano aquí’. Así que estuve 20 años en Washington trabajando con los hispanos”.

¿Cómo ve la realidad de los hispanos de aquella época comparada con la actual?

“Era la época de las guerras de Centroamérica y muchos eran campesinos y refugiados. Huían de la violencia y la miseria. Sus fincas estaban destruidas por las guerras. Era muy peligroso. Había especialmente muchísimos inmigrantes del Salvador.  En esa época conocí muy de cerca al (hoy beato) monseñor Romero. La gran mayoría de los feligreses estaban indocumentados. Vemos que tantas décadas más tarde estamos en las mismas”.

Mencionó que conoció a monseñor Oscar Romero ¿Qué recuerdos tiene hoy del beato y mártir salvadoreño?

“Estuve con él varias veces, siempre me impresionaba cómo era un pastor muy santo, un hombre del pueblo, un hombre elocuente. La gente estaba pendiente de sus homilías dominicales”.

 

DENVER, CO – MAY 28: Cardinal Sean O’Malley saludando a una de las feligreses al finalizar la Misa en la parroquia Annunciation de Denver. Foto de Daniel Petty/Denver Catholic.

Ahora la comunidad hispana enfrenta muchos desafíos y también mucha preocupación por la situación de los inmigrantes ¿Qué opinión le merece este tema?

“Nosotros necesitamos urgentemente una nueva legislación para enfrentarnos con los desafíos de inmigración. Deberíamos tener cuotas más generosas y visas de trabajo para los que quieren venir a trabajar en el sector agrícola, para que estén con sus familias. Ahora hay muchas personas atrapadas y no pueden volver a sus familias ni re ingresar para la próxima cosecha. El presidente Bush intentó con una propuesta de ley que estaba patrocinada por John McCain, republicano, pero a pesar de eso no se aprobó. Obama tampoco pudo. Así han pasado tantos años y esto se hace hoy más urgente que nunca. Hay que resolver los problemas de la gente y parar estas deportaciones. Más del 60 por ciento de los inmigrantes que están aquí indocumentados llevan más de 10 años y muchos de ellos tienen hijos ciudadanos americanos. Muchos tienen su casa propia comprada aquí. El gobierno tiene que encontrar una política que favorezca a las familias y que tome en cuenta las situaciones de muchos indocumentados que han sido muy trabajadores y que han aportado mucho al país. Hablar de ellos como si fueran todos delincuentes es muy injusto y así la Iglesia, que siempre ha sido una Iglesia de inmigrantes, tiene que levantar la voz en defensa de los indocumentados”.

¿Qué mensaje le podemos dar a quienes temen ser deportados?

“La esperanza es que hay muchísimas personas que ya se dan cuenta de la necesidad de tener una legislación más justa y una apertura y un camino para las personas que tienen documentos. El Presidente dijo que cuando lograran cerrar la frontera y deportar a los criminales, él iba a tratar a los indocumentados que están aquí con misericordia. Espero que esto sea pronto”.

¿Qué frutos cree que puede traer el V Encuentro a la pastoral hispana en Estados Unidos?

“Estoy muy entusiasmado porque me han dicho que van a hacer mucho hincapié en la segunda generación. Los jóvenes hispanos que nacieron aquí y que muchas veces están alejados de la fe. A veces ellos tienen una crisis de identidad cultural y religiosa. Me alegra mucho que el V Encuentro va a tratar sobre esta problemática”.

Mencionó en su homilía a un personaje muy importante para los mexicanos: Mario Moreno Cantinflas ¿Le gustan sus películas?

“¡Claro! ¡El Padrecito! Cuando estaba en Washington en el cine cerca al Centro Católico presentaban sus películas todos los sábados. Un día él vino a visitarnos. Yo creo que solo el Papa reunió más gente que él”.

Usted es conocido por la lucha a favor de la vida del no nacido y del enfermo terminal, ¿qué desafíos ve en el país?

“El nombramiento del nuevo juez de la Corte Suprema nos da esperanza. El presidente prometió nombrar a alguien que fuera pro vida y parece que cumplió esa promesa. También el nuevo juez ha escrito un libro sobre el suicidio médicamente asistido. Es un hombre que entiende la seriedad de estos problemas éticos. Es un desafío muy serio y muy difícil también porque cada año hay más estados que presentan plebiscitos para legalizar la eutanasia. Esto es un resultado del extremo individualismo de la cultura. Las personas tenemos que cuidarnos los unos a los otros. Cada ser humano al comenzar su vida y al terminar su vida necesita alguien que le cuide ¡Es la situación humana!”.

 

Próximamente: Lecciones de Tailandia y Croacia

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(Fotos de Getty Images y Flickr)

Dos países que no necesariamente aparecen en las primeras páginas de nuestros periódicos con frecuencia, hicieron noticia en los últimos días con su buen ejemplo y sus lecciones de humildad y hermandad.

Fue impresionante ver el rescate de los niños del equipo de fútbol “Los jabalíes salvajes”, que se quedaron atrapados en una cueva ubicada en la provincia norteña de Chiang Rai en Tailandia. Daba escalofrío solamente ver el infográfico de ese complejo sistema de cuevas y ver cómo el agua había penetrado los angostos y oscuros túneles por los que pasaron los valientes buzos. Nos conmovimos con la heroicidad de Saman Gunan, el ex buzo de las fuerzas de élite de la Armada, quien a sus 38 años falleció en medio del intento por traer con vida a los niños. También con la generosidad del doctor australiano Richard Harris quien decidió, en medio de sus vacaciones en Tailandia, unirse al requipo de rescate y salir glorioso de esta travesía para luego recibir la noticia de la muerte de su padre.

El entrenador Ake, un ex monje budista nos ha dado una lección de perseverancia y serenidad en momentos de altísima tensión. Él les enseñó a los chicos técnicas de meditación para que mantuvieran la calma y para que pudieran respirar consumiendo la menor cantidad de aire posible. Una actitud que fue fundamental para que todos salieran con vida.

La solidaridad mundial, los cientos de tailandeses que donaron víveres a las familias de los niños atrapados y la vigilia de oración realizada alrededor de la cueva sirvieron como ejemplo de hermandad, de que el refrán “La unión hace la fuerza” es mucho más que un cliché cuando se hace vida.

Y los croatas nos dejaron muchas lecciones en el mundial Rusia 2018 con su juego limpio, su espíritu de equipo, su perseverancia hasta el final del partido, (incluso en medio de las decisiones polémicas del árbitro) y su actitud de humildad y grandeza al obtener el subcampeonato. Fue conmovedor ver a la presidenta Kolinda Grabar-Kitarovic, con su camiseta puesta celebrando los dos goles y abrazando al final del partido a cada uno de los integrantes de este equipo que desafió todos los pronósticos.

Los jugadores de esta joven y sufrida nación no se atemorizaron al enfrentar a grandes rivales. Muchos quisimos ver a Croacia llevarse la Copa Mundo porque también nos hemos alegrado cuando un país (Como Francia en 1998 y España en 2010) se lleva por primera vez este trofeo a casa.

Varios de los jugadores, como Luka Modric, Dejan Lovren, Ivan Rakitic y Mario Mandzukic fueron víctimas en su infancia de la guerra de los Balcanes que terminó con la disolución de Yugoslavia en 1991. Algunos se vieron forzados a permanecer en su país. Otros pudieron huir y tuvieron que crecer lejos de su tierra. La casa de Modric fue incendiada por las fuerzas Serbias y su abuelo murió víctima de este conflicto. “La guerra me hizo más fuerte. No quisiera tener eso en mí para siempre, pero tampoco quiero olvidarlo”, comentó en una entrevista que citó la BBC.

En dos hechos y escenarios diferentes hemos aprendido que aún en circunstancias casi imposibles, se puede creer en el heroísmo, en el servicio desinteresado, en la capacidad de superación y en la humildad, una virtud tan olvidada como necesaria y que es el motor silencioso de esos actos que engrandecen la humanidad.