La protección de la vida determina nuestro futuro

Arzobispo Aquila

El primer momento en que ves a un niño en una ecografía en el consultorio médico es realmente impresionante. Ves a un bebé que se mueve. Puedes escuchar su corazón latir. Al frente tuyo hay una nueva vida, la primera bendición dada por Dios a un hombre y a una mujer en la creación (Gen, 1, 28). El hombre y la mujer están llamados a ser co-creadores con Dios así como ambos se vuelven una sola carne en su hijo, un regalo de Dios.

Tristemente, nuestro país y muchos otros alrededor del mundo, han silenciado estos pequeños milagros y a los niños vulnerables como Alfie Evans, apelando a derechos falsos o menores. La gravedad de estos ataques a la vida exige que, con valentía y cariño hablemos contra estas mentiras y respaldemos activamente la vida en todas las etapas, incluso cuando algo parece obstaculizarla, porque el futuro de la sociedad pende de un hilo.

Como muchas personas, incluyendo al Papa Francisco, seguí la situación del pequeño Alfie Evans con preocupación y con mis oraciones. Me animó ver que el Santo Padre se reunió con Tom, el padre de Alfie y luego sostuvo un momento de silencio para orar por la familia Evans el miércoles 18 de abril en la Audiencia General. “Quisiera reiterar y confirmar con fuerza que el único dueño de la vida, desde el inicio al final natural, ¡es Dios!”, dijo el Papa. “Y nuestro deber, es hacer de todo para custodiar la vida”, señaló.

Días después, cuando Alfie recibió la ciudadanía italiana, parecía que hubiese una oportunidad para que este niño inocente de casi dos años pudiera recibir un tratamiento como cualquier persona con dignidad humana y con derechos inherentes otorgados por Dios. Pero al final, el gobierno británico puso a un lado estos derechos y determinó que era el dueño de la vida de Alfie, que eliminar el tratamiento médico y evitar que recibiera cuidados alternativos era “lo mejor para él”.

Alfie, así como Charlie Gard, se convirtieron en víctimas de la cultura del descarte de la cual el Papa Francisco ha advertido varias veces.

Esta coerción gubernamental tampoco es exclusiva de Europa. El pasado 3 de mayo algunos miembros de la Casa de Representantes de Colorado introdujeron el proyecto de ley 18-1438, lo que hubiera requerido que todos los empleadores que ofrecen seguro de salud paguen por planes que cubren el aborto, la esterilización y la anticoncepción. Si bien se incluyó una excepción a organizaciones religiosas, no habría cubierto a los propietarios de negocios que se opongan a estos procedimientos u organizaciones como Catholic Charities, las cuales prestan servicios al público. Felizmente el proyecto de ley murió en el comité, pero quizás regrese el año que viene.

En Irlanda se está planeando otra batalla mientras que el país se prepara para votar el 25 de mayo sobre la derogación de la 8va Enmienda de su Constitución. Esta enmienda reconoce, con razón, el mismo derecho a la vida de las madres y sus hijos por nacer, pero está bajo la amenaza de una campaña organizada que incluye el respaldo de celebridades como la agrupación U2 y la cantante Mary Black.

Nuestro país se ha beneficiado espiritual y culturalmente de muchos hombres y mujeres irlandeses quienes inmigraron aquí durante los dos siglos pasados, trayendo con ellos su fe, su cultura y el abrazo generoso a la vida. La existencia en Irlanda de al 8va enmienda es un testamento de una apertura a la vida de larga data.

Te aliento fuertemente a que te unas a mí en la oración por una exitosa defensa de las vidas de los niños no nacidos en Irlanda en las votaciones del 25 de mayo.

La vida humana refleja a Dios y cada vez que el maligno pueda atacarla, lo hará. Él lo hace tratando de convencernos de que la vida ya no es “lo que más nos conviene” y hace esto o “la dignidad de los seres humanos es decidida por cada persona o estado pero no por Dios”, si está acabando la vida de un niño por nacer, cortándole la alimentación y la ventilación a Alfie Evans, alentando a la gente para que se suicide, amenazando a los indigentes o a los inmigrantes con falta de respeto o alentando el tráfico humano, el mensaje es el mismo.

Debemos contrarrestar estas mentiras con el abrazo cariñoso y a veces sacrificial de toda la vida. Debemos humildemente reconocer que Dios conoce todo el potencial en nuestras vidas, mejor que nosotros y que solo Él puede determinar cuándo esta termina.

Pidamos en nuestra oración a Dios, el padre de toda la vida, que nos ayude a amar como Él ama la vida, a tratar toda la vida con dignidad y reverencia, tanto en nuestras vidas como en nuestras leyes. Como Santa Gianna Molla quien de manera perspicaz dijo: “El amor y el sacrificio están íntimamente ligados, como el sol y la luna. No podemos amar sin sufrir y no podemos sufrir sin amar”.

Defender a los débiles y a los no nacidos implicará sufrimiento, pero al hacerlo crecerán nuestros corazones para formarse según el corazón de Jesús y determinar el futuro de nuestra sociedad.

 

Próximamente: Lecciones de Tailandia y Croacia

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(Fotos de Getty Images y Flickr)

Dos países que no necesariamente aparecen en las primeras páginas de nuestros periódicos con frecuencia, hicieron noticia en los últimos días con su buen ejemplo y sus lecciones de humildad y hermandad.

Fue impresionante ver el rescate de los niños del equipo de fútbol “Los jabalíes salvajes”, que se quedaron atrapados en una cueva ubicada en la provincia norteña de Chiang Rai en Tailandia. Daba escalofrío solamente ver el infográfico de ese complejo sistema de cuevas y ver cómo el agua había penetrado los angostos y oscuros túneles por los que pasaron los valientes buzos. Nos conmovimos con la heroicidad de Saman Gunan, el ex buzo de las fuerzas de élite de la Armada, quien a sus 38 años falleció en medio del intento por traer con vida a los niños. También con la generosidad del doctor australiano Richard Harris quien decidió, en medio de sus vacaciones en Tailandia, unirse al requipo de rescate y salir glorioso de esta travesía para luego recibir la noticia de la muerte de su padre.

El entrenador Ake, un ex monje budista nos ha dado una lección de perseverancia y serenidad en momentos de altísima tensión. Él les enseñó a los chicos técnicas de meditación para que mantuvieran la calma y para que pudieran respirar consumiendo la menor cantidad de aire posible. Una actitud que fue fundamental para que todos salieran con vida.

La solidaridad mundial, los cientos de tailandeses que donaron víveres a las familias de los niños atrapados y la vigilia de oración realizada alrededor de la cueva sirvieron como ejemplo de hermandad, de que el refrán “La unión hace la fuerza” es mucho más que un cliché cuando se hace vida.

Y los croatas nos dejaron muchas lecciones en el mundial Rusia 2018 con su juego limpio, su espíritu de equipo, su perseverancia hasta el final del partido, (incluso en medio de las decisiones polémicas del árbitro) y su actitud de humildad y grandeza al obtener el subcampeonato. Fue conmovedor ver a la presidenta Kolinda Grabar-Kitarovic, con su camiseta puesta celebrando los dos goles y abrazando al final del partido a cada uno de los integrantes de este equipo que desafió todos los pronósticos.

Los jugadores de esta joven y sufrida nación no se atemorizaron al enfrentar a grandes rivales. Muchos quisimos ver a Croacia llevarse la Copa Mundo porque también nos hemos alegrado cuando un país (Como Francia en 1998 y España en 2010) se lleva por primera vez este trofeo a casa.

Varios de los jugadores, como Luka Modric, Dejan Lovren, Ivan Rakitic y Mario Mandzukic fueron víctimas en su infancia de la guerra de los Balcanes que terminó con la disolución de Yugoslavia en 1991. Algunos se vieron forzados a permanecer en su país. Otros pudieron huir y tuvieron que crecer lejos de su tierra. La casa de Modric fue incendiada por las fuerzas Serbias y su abuelo murió víctima de este conflicto. “La guerra me hizo más fuerte. No quisiera tener eso en mí para siempre, pero tampoco quiero olvidarlo”, comentó en una entrevista que citó la BBC.

En dos hechos y escenarios diferentes hemos aprendido que aún en circunstancias casi imposibles, se puede creer en el heroísmo, en el servicio desinteresado, en la capacidad de superación y en la humildad, una virtud tan olvidada como necesaria y que es el motor silencioso de esos actos que engrandecen la humanidad.