La oración no es una transacción financiera

Karna Lozoya

Es Cuaresma. Lo que quiere decir que es tiempo para intensificar nuestra oración. Como buenos católicos, sabemos que debemos rezar, sin embargo, a veces ocurre que no oramos. Y claro, podemos decir un Ave María cuando escuchamos una mala noticia, o podemos alabar a Dios cuando vemos un hermoso amanecer, pero ¿estamos desarrollando hábitos de oración maduros y consistentes?

El equipo de Denver Catholic presenta algunas razones comunes por las cuales no oramos como quisiéramos, y consultamos al padre Scott Bailey, secretario del arzobispo Samuel Aquila, para pedirle un consejo sobre cómo ir más allá de las excusas y orar de verdad.

 Denver Catholic: Simplemente no tenemos la idea completa de la importancia de la oración, y de por qué debemos orar.

Father Bailey: Dios no necesita de nuestras oraciones ¡Somos nosotros quienes lo necesitamos a
Él! La vida cristiana consiste en tener una relación con la Santa Trinidad y con nuestros hermanos en Cristo. Y no se puede tener una relación si no hay una conversación o si no hay tiempo de calidad juntos. De eso se trata la oración.

Denver Catholic: No Podemos quedarnos quietos, eso es aburrido.

Father Bailey: Con nuestras vidas aceleradas, es difícil detenernos y tener un tiempo para la oración. Incluso si paramos, es difícil estar concentrados y quedarnos quietos.

Si estás tratando de rezar y no puedes parar de pensar en algo que sucedió en el trabajo, o una conversación que necesitas tener mañana, haz una lista de asuntos pendientes y llévasela a Dios. Cuéntale sobre aquello que tienes en tu mente y Él lo sacará de tu cabeza. Pídele ayuda con estas cosas y dale gracias por las bendiciones recibidas.

Confieso que a veces mientras rezo, encuentro que de repente tengo algo importante que hacer durante el día. He descubierto que algo que me puede ayudar es traer un pedazo de papel durante mi tiempo de oración y así puedo escribir lo que necesito hacer y entonces después lo resuelvo.

Si sentarte quieto es un desafío para ti, entonces no te sientes a orar. Párate, pasea por la habitación, anda a caminar y ora mientras manejes. No tenemos que sentarnos para hablar con Dios.

Denver Catholic: Pero a veces no sabemos cómo. Buscamos un consejo de la Madre Teresa y de Santa Teresa de Ávila y no nos sirve. Tratamos de buscar a Jesús y no encontramos nada.

Father Bailey: ¡Es sencillo! Empieza recordando que estás en la presencia de Dios. Luego toma algunos minutos para agradecerle por las abundantes bendiciones en tu vida. Abre uno de los evangelios o cartas de San Pablo y lee hasta encuentres alguna frase que sea un punto de consuelo.

Dile al Señor lo que hay en tu corazón. Tus pensamientos, emociones, preocupaciones, frustraciones, decepciones, preguntas etc. Dale la oportunidad de que responda. Oblígate a estar en silencio y descansa con Él, sabiendo que Él está contigo siempre y que te ama ¡Finaliza con una oración de gratitud!

Denver Catholic: No ocurre nada… es una pérdida de tiempo

Father Bailey: ¡El Dios viviente nunca está haciendo nada! Estar con Dios en la oración es como estar acostados bajo el sol – estamos absorbiendo los rayos ya sea que lo sepamos o no. Y si tomamos suficiente sol, nos bronceamos. Lo mismo ocurre con Dios – cuando pasamos tiempo con Él en oración, su amor nos recarga y nos hace más como Él.

Denver Catholic: No funciona

Father Bailey: Tenemos que tener cuidado de no tratar la oración como una transacción financiera, como si hacer algo en oración nos ganara lo que queremos. El Señor quiere preguntarnos por aquello que está en nuestro corazón. ¡Y quiere que seamos persistentes en esto!

Pero si el Señor no responde nuestras oraciones de la manera como quisiéramos, nos debe descansar la certeza de que Él es nuestro padre amoroso y que quiere lo mejor para nosotros. Él no nos da una piedra si le pedimos un pan. Debemos confiar en su providencia y en sus cuidados paternales.

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¡Conoce tu fe por medio de la Biblia!

El movimiento Apóstoles de la Palabra está presente en cuatro parroquias del norte de Colorado

Carmen Elena Villa

Católico: ¿Conoces tu fe? ¿la sabes defender? El movimiento Apóstoles de la Palabra busca estudiar las Sagradas Escrituras y orar con ellas para conocer mejor a Jesús. Uno de sus lemas es “Biblia para todo, Biblia para Todos”.

Apóstoles de la Palabra es un movimiento fundado en México por el sacerdote italiano Flaviano Amatuli, (1938 – 2018) quien vio la inquietud por el creciente número de sectas y grupos protestantes cuyos miembros, muchas veces por ignorancia de las Sagradas Escrituras abandonaban la fe católica. “El nombre de apóstoles de la Palabra tiene mucho que decir de nuestro carisma”, dijo en diálogo con Denver Catholic en Español el padre Octavio Díaz, vicario general de este movimiento y quien vino desde México D.F a ofrecer conferencias y mini cursos de Biblia en el norte de Colorado.

Padre Octavio Díaz. Vicario general de Apóstoles de la Palabra

“El Espíritu Santo suscita en la Iglesia movimientos cuando hay una necesidad y hoy tenemos que reconocer que muchos católicos no leen ni estudian la Biblia”, indicó el sacerdote.

Así, muchos jóvenes dan un año de servicio a la Iglesia anunciando la Palabra de Dios. Primero se preparan y luego se dedican a enseñar. “Dan cursos sencillos de historia de la salvación o de apologética”, dice el padre Díaz.  Y a las personas que quieran seguir aprendiendo, se les invita formar grupos de estudio y oración permanentes.

“Es una visión equivocada decir que la Biblia es solo para los protestantes. El libro por excelencia de un cristiano es la Biblia”, advierte el padre Díaz. “El único libro que yo al terminar de leer tengo que decir «Palabra de Dios» es la Sagradas Escrituras”.

El sacerdote indica que el estudio del Catecismo ayuda a que los católicos entendamos e interpretemos las Sagradas Escrituras, “pero no las sustituye”. Por ello el estudiar y orar con la Biblia sirve como “fuente de inspiración”.

El movimiento Apóstoles de la Palabra está presente en Denver desde hace diez años, cuando Eliseo Mendes, un laico quien su juventud fue misionero en México, vino desde su tierra natal a vivir a Colorado, donde decidió iniciar este movimiento el cual tiene hoy cerca de 70 adeptos en cuatro parroquias (ver recuadro).

“La misión que realizamos es la evangelización de casa en casa, los diálogos en público con hermanos separados. Entender que no se trata de pelear, sino que entendamos cuál es la verdad”, dice Eliseo, hoy coordinador diocesano de este movimiento.

“He visto la necesidad de los católicos que no saben dar respuesta a los hermanos separados”, comparte Mendes. “Es importante el estudio de las Sagradas Escrituras para conocer cuál es el plan de Dios para llegar a la salvación. Que cada católico despierte y ponga su granito de arena y estudie apologética que es lo necesario en este siglo”, concluye Mendes.

 

¿Dónde se reúnen los Apóstoles de la Palabra?

Parroquia Holy Cross, Thornton. Lunes de 7 a 9 p.m.

Holy Rosary, Denver. Martes de 7 a 9 p.m.

Our Lady Mother of the Church, Commerce City. Miércoles de 7 a 9 p.m.

Annunciation, Denver. Viernes de 7 a 9 p.m.

¿Quieres que los Apóstoles de la Palabra vayan a tu parroquia? Llama a José Luis Rojas 719-250-6513.