La misericordia de Dios cambia corazones

Mavi Barraza

El director de la escuela St. Rose of Lima, Elías Moo, comparte su testimonio con El Pueblo Católico sobre como encontró la misericordia de Dios luego de pasar por un periodo de confusión y rebeldía respecto a su vida espiritual.

Elías, nació y fue criado en California, sus raíces son mexicanas. Sus padres lo criaron en un ambiente, humilde e impregnado de fe.

Durante la niñez y adolescencia de Elías su libertad era “limitada”, ya que como él asegura, no podía hacer lo que tal vez otros chicos hacían debido a que sus padres eran muy estrictos en su fe. Los señores Moo, -originarios de Yucatán y Guadalajara respectivamente-, formaban parte del Movimiento Carismático de la Arquidiócesis de Los Ángeles.

La educación del joven, fue siempre en escuelas católicas y llegado el momento de cursar sus estudios superiores, escogió ir a la Universidad de Notre Dome -también católica- para hacer su licenciatura.

Al llegar a la universidad, el joven experimentó la “libertad” que anteriormente no había tenido, y fue en ese momento cuando su fe se puso a prueba. “Me fasciné con la independencia que tenía al llegar a la universidad ya que [antes] me sentía ‘oprimido’ por la fe de mis padres”, recuerda Moo.

Aunque, el director asegura que asistía a misa en algunas ocasiones, sentía que su vida era incoherente. Confiesa que: “Me metí al ambiente de la fiesta y muchas borracheras. Era muy mujeriego y era adicto a la pornografía…pensaba que de esa manera podía encontrar la felicidad”.

Según Elías, sus acciones lo hacían sentir muy mal y pensaba que nunca iba a encontrar la felicidad debido a sus actos.

Luego de terminar su licenciatura, decidió mudarse a Denver a estudiar una maestría en educación con Alliance for Catholic Education (ACA), aunque señala que se sentía confundido al no saber con certeza lo que quería hacer de su carrera o su vida espiritual. “No era mi plan a largo plazo ser maestro”, aseguro Moo, señalando además que en el momento solo tomo la oportunidad como parte de servir al prójimo y para obtener más experiencia profesional.

Comenzó el cambio

Una pregunta que le hiciera un compañero y ahora amigo, le cambiaría su perspectiva de la vida y lo llevaría a encaminarse en un cambio espiritual total. “Me dijo: ‘¿De qué manera podemos decir que somos maestros si no estamos viviendo como Jesús?’”, indicó Elías.

Fue en ese instante en que el muchacho comenzó a sentir un llamado especial. Según indica, durante dos años consecutivos lo estuvieron invitando a un encuentro del movimiento “Cristo y yo” al que finalmente asistió. “Fue una experiencia muy buena. Tuve un encuentro personal con Jesús. En los momentos de reflexión escuché la voz de Jesús que me dijo: vives como si me conocieras, pero no me sigues”, indicó muy emocionado.

Su proceso de transformación duró alrededor de un año. Durante este tiempo comenzó a ir a Misa los domingos y empezó a tener una vida sacramental que lo llevó a confesarse cada mes. Así mismo buscó dirección espiritual, y grupos que lo ayudaran a perseverar en su fe y lo motivaran a apartarse de aquellas cosas que lo habían alejado de Dios. “Encontré sanación mediante un encuentro con el perdón y la misericordia de Jesús en el sacramento de la confesión”, continuó diciendo: no puedo recalcar lo crítico que eso fue para mí conversión, descubrí tranquilidad y liberación después de tanta porquería que metí a mi mente y mi corazón”, afirmó Elías.

Moo aseguró además que todas las experiencias que paso fueron necesarias para que el pudiera encontrar la sanación mediante el sacramento de la confesión. “Por la misericordia de Dios, descubrir que Dios me ama. Soy una persona amada y que Dios quería mucho más de lo que yo le estaba dando en ese periodo de mi vida”, dijo. Además, afirmó haber encontrado su vocación como hombre, como padre, y como esposo.

Para este joven, el haber llegado a Denver y a la comunidad de Saint Rose of Lima, fue una obra de Dios, ya que según comenta, siempre tuvo una devoción especial a San Juan Pablo II y el hecho de que él tuvo un impacto tan grande en Denver, lo hace sentir que está en el lugar correcto.

El director envió un mensaje a todos los jóvenes recordándoles que el mundo trata de convencerlos que la fe debe permanecer a puertas cerradas y eso no es así. Les sugiere que busquen a Jesús, que se acerquen al sacramento de la confesión y que recuerden que el amor de Dios todo lo puede.

“El amor de Dios me ayuda a amar a mi esposa como Cristo ama a la Iglesia, me ayuda a amar a mis hijos, a mi ministerio como director de una escuela y a dedicarme completamente al servicio de las almas que Él me ha encargado. Esa relación íntima con el Señor que no tenía antes es lo que me alimenta y me ayuda a perseverar”, concluyó.

Próximamente: Pastores en la calle

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Por: Roxanne King

En los últimos años, el Camino Neocatecumenal, un carisma de la Iglesia Católica que tiene como objetivo dirigir a la gente a madurar en la fe cristiana, ha anunciado, durante la Pascua, la Buena Nueva de Jesucristo en plazas públicas a través de la arquidiócesis. Este año, por primera vez, el proyecto de evangelización “Great Missión” (“La gran misión”) tuvo lugar en 16th Street Mall en el centro de Denver.

Desde el inicio, hace 35 años, el 16th Street Mall ha permanecido como una de las principales atracciones para los visitantes, donde llegan tanto turistas como personas del lugar al corredor de una milla de largo, que ofrece una variedad de restaurantes, tiendas y negocios.

“Era el lugar perfecto para la Gran Misión, dijo el sacerdote de Denver Grzegorz Wojcik, original de Polonia, quien fue parte del equipo del camino en la parroquia St. Louis en Englewood, y que anunció la Buena Nueva en el centro comercial. “¡Fue estupendo…enseñar [a la gente] que la Iglesia los está buscando”! dijo el Padre Wojcik, quien hoy es el párroco de St. William en Fort Lupton. “Esto demostró que aún en Denver, una ciudad moderna, Jesucristo va hacia ellos.

El 14 de mayo, el quinto domingo de Pascua, el equipo de Great Mission llevó a cinco sacerdotes católicos, quienes ofrecieron confesiones en el centro comercial.

“Nunca he visto eso antes, que el sacramento [de Reconciliación] venga a las calles”, dijo Flora Potter, miembro del equipo de Great Mission a quien se le asignó sostener una pancarta que decía: “Confesión disponible con un sacerdote católico, HOY”.

“Fue el momento de evangelización más increíble que he experimentado”, dijo Potter. “Llevar el amor de Cristo a la gente en la calle ¡Pastores, que huelen a oveja!”.

“Mientras la gente leía las palabras en la pancarta, sus caras expresaban sorpresa, incredulidad, tristeza, sufrimiento, alegría, ira, dolor, deleite, disgusto y gratitud ¡Me di cuenta de que esto era verdadera evangelización!”, dijo Potter.

“Fue llevar a Dios a las calles”, añadió, “donde la gente pudiera verlo”. El padre Wojcik dijo que la experiencia le recordó escenas de las Escrituras donde la gente pasa por su vida cotidiana y de repente, Cristo aparece.

“Jesús estaba presente ahí,” dijo el padre Wojcik. “Él los estaba buscando. Estaba dando felicidad, la oportunidad de ser libres”.

A pesar de la disponibilidad abundante de los sacerdotes, el padre Wojcik dijo que solo unas 20 personas aprovecharon la confesión.

“Las pocas personas que vinieron, a pesar de las distracciones del 16th Street Mall, fueron increíbles”, dijo.

“Fue un privilegio llevar a cabo este anuncio que cambia vidas”, afirmó. “¿Cómo puedes vivir de la misma manera después de saber que Jesús está aquí en 16th Street Mall, entre las calles 16th y Champa?”.

La mayoría de los transeúntes, dijo el sacerdote, consideraron curioso y entretenido el esfuerzo de evangelización.

“Algunos se pararon por un minuto o dos”, dijo. “Muchos tomaron fotos, pero muy pocos se quedaron a escuchar. Fue un gran descubrimiento: de que Jesús es como un espectáculo, como si no lo necesitaran. No hay tiempo para Jesús, tengo que vivir mi vida”.

Lo que pudo parecer tonto para muchas personas, no lo fue para el equipo de evangelización. “Pudimos hablar con estudiantes, indigentes, veteranos viviendo en casas de refugio, gente que vive en el centro que son afluentes”.

“Gente de toda clase social pasa por ahí”, dijo Sue Van Doren, coordinadora del equipo de 13 miembros de Great Mission de 16th Street Mall, que cuenta con el apoyo de una comunidad de unas 40 personas.

“Estamos anunciando la Buena Nueva de que Dios te ama y te conoce por tu nombre”, dijo. “Hubo oración, cantos y bailes -la gente de nuestra comunidad hablaba conaquellos que estaban en la calle ¡Fue maravilloso!”.

El esfuerzo no fue para hacer proselitismo o para o hacer nuevos miembros del Camino o católicos conversos , dijo el padre Wojcik.

“Fue para mostrar el rostro de Jesucristo”, dijo. “Para anunciar el Evangelio. Fue la Iglesia presente, recordándole a la gente el amor de Dios”.

“Como un faro que ilumina a los barcos que están en el mar”, añadió, “la gente no tiene que venir [a la Iglesia], si no que necesitan ver a Cristo [para que] puedan ser salvos”.

Traducido del original en inglés por Mavi Barraza.