La Historia que “Spotlight” no cuenta

Karna Lozoya

Fue al final de otoño de 2001. La cobertura de noticias sobre los ataques del 11 de septiembre perdía fuerza, y media docena de periodistas de investigación se apiñaban en una sala de prensa de Boston. Estaban reunidos en torno a la siguiente gran historia.

Desde principios del verano, el equipo había rastreado evidencias creíbles de abusos sexuales perpetrados por más de 70 sacerdotes en esa Arquidiócesis. Ninguno de los casos había salido nunca a la luz. La historia era grande, pero todavía  no era suficiente.

Según la película “Spotlight,” que relata cómo el Boston Globe destapó el escándalo de abusos sexuales del clero en 2002, el editor Marty Baron no solo estaba interesado en darle un golpe a la iglesia. Él quería hacer más daño.

En una escena clave, Baron dice a su equipo que “vayan a por la institución,” y que prueben que “los sacerdotes estaban siendo protegidos de ser procesados, y que eran reasignados una y otra vez”

La película termina cuando la primera edición del Globe sobre el escándalo llega a la calle el Domingo 6 de Enero de 2002. La cabecera dice así: “La Iglesia permite abusos de los sacerdotes durante años: Consciente de los antecedentes de Geoghan, la arquidiócesis lo reasigna de parroquia en parroquia.”

Como el título de la película sugiere, el film “destaca” (spotlights) el trabajo de los periodistas para sacar a la luz la mala gestión de las denuncias de abusos sexuales en Boston al más alto nivel. Sin embargo, lo que no hace la película, es contar la historia de lo que pasó después

Después de las revelaciones sobre las investigaciones del Globe, el Obispo de Belleville Wilton Gregory, entonces presidente de la Conferencia Episcopal de Estados Unidos de América, emitió una declaración formal expresando “dolor profundo por la responsabilidad de estos abusos por parte de algunos de nuestros sacerdotes bajo nuestra vigilancia.”

En junio de ese año, los obispos de los Estados Unidos decidieron que era necesaria una política coordinada y una respuesta por parte de la conferencia episcopal, y aprobaron por unanimidad la “Carta para la Protección de los Niños y Jóvenes”

Es importante entender que antes de 2002, la manera en que una diócesis manejaba las acusaciones de abusos sexuales se dejaba a discreción del obispo local (la Arquidiócesis de Denver emitió primero su Código de Conducta en 1991).

Con la nueva Carta, se pusieron en marcha procedimientos uniformes para gestionar las acusaciones de abusos sexuales no sólo del clero, sino también de maestros laicos, empleados de las parroquias, y cualquier otro adulto que tuviese contacto con la juventud en nombre de la Iglesia. En una acción sin precedentes, se comprometieron a proveer un “ambiente seguro” para todos los niños en las actividades patrocinadas por la Iglesia.

Otros componentes importantes incluyeron una política de “tolerancia cero” para abusos sexuales, investigación de antecedentes para todos los empleados de la Iglesia, obligación de informar a las autoridades civiles, retiro inmediato de su ministerio a los acusados, mejoras en la formación en el seminario, y lo más importante, ayuda a las víctimas.

En 2015, la Conferencia Episcopal de Estados Unidos de América ha informado que 2.4 millones de adultos y 4.4 millones de niños han sido formados para detectar y reportar abusos. Casi todas las diócesis han establecido una oficina para coordinar la formación sobre un ambiente seguro y para proporcionar apoyo a las víctimas de abusos. Cada diócesis informa de todas las denuncias a las autoridades civiles, y trabaja con la ley en casos de conducta sexual impropia. De acuerdo con las cifras dadas a conocer por los obispos de Estados Unidos, la Iglesia ha gastado 2.8 mil millones de dólares para hacer frente al escándalo.

Desde 2003, el primer año de aplicación de la carta, la Arquidiócesis de Denver ha formado a más de 65.000 adultos y continúa entrenando 4.000-5.000 cada año. Unos 23.000 niños están capacitados y son re-entrenados cada año, en su nivel de grado correspondiente.

La Arquidiócesis de Denver también colabora con el Estado de Colorado, en su esfuerzo para combatir el abuso de niños en todo el estado. La novedad de este año es un número de teléfono para todo el estado (1-844-CO-4-KIDS) que cualquiera puede utilizar para informar de los casos de negligencia o abuso de niños.

La serie del Boston Globe sobre el escándalo de abusos por parte del clero fue exactamente lo que todo periodista espera que sea su trabajo—el catalizador que provoque el cambio en un sistema que está fallando.

¿Por qué la película “Spotlight” ha ignorado los efectos duraderos que siguieron a la investigación del Globe? No se sabe , pero lo que es evidente es que se ha hecho mucho bien para corregir los errores del pasado, y eso es una victoria para el Globe, para las víctimas, y para todos nosotros.

Próximamente: “Las vocaciones no se reclutan ni se retienen. Son un llamado”

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La intervención de la hermana Martha López en el V Encuentro regional de la pastoral hispana realizado en Phoenix, Arizona del 23 al 25 de febrero pasados, hizo mella en los casi 500 participantes que le aplaudieron ovacionaron y luego se le acercaron para agradecerle por su testimonio y tomarse fotos y selfies con ella.

“Queremos hacer dos aclaraciones sabiendo que los aportes van a ser tenidos en cuenta en el Encuentro Nacional en septiembre”, dijo la religiosa, quien sirvió como vocera de los grupos de discusión en el tema de la pastoral vocacional.

“Cuando hablamos de vocaciones estamos hablando de que Dios llama a la vida matrimonial, a la vida de soltería, a la vida consagrada en sus diferentes formas: sacerdote, diácono, religioso, persona laica consagrada o instituto secular”, puntualizó.

La hermana Martha pidió también “tener en cuidado al traducir del inglés al español porque este documento (el de trabajo) dice que tenemos que «reclutar» vocaciones ¡Se reclutan soldados! ¡Dios es el que llama! ¡Y que tenemos que «retener» a los seminaristas! Si retenemos un seminarista vamos a tener como resultado un sacerdote amargado, con cara de funeral”, dijo con firmeza la hermana López.

Denver Catholic en Español subió el video de su intervención al Facebook, el cual tuvo casi 2 mil vistas, muchos comentarios y “shares”.

 

Su historia

Nacida en Bogotá, Colombia la hermana Martha creció en un ambiente muy católico. Trece miembros de su familia han seguido el llamado a la vocación religiosa. También hay un beato, primo hermano de su papá. Se trata de Arturo Ayala, quien ingresó a la orden hospitalaria de San Juan de Dios y murió mártir en la guerra civil española. Asimismo, una sierva de Dios hace parte de su árbol genealógico, la hermana María Benavides, fundadora de las hermanas dominicas de Betania.

“Crecí de la mano con mi mamá y mi papá, de misa diaria, rosario diario. Hice el retiro ignaciano mensual con mi papá cuando era adolescente. Desde que me conozco sentí que era «propiedad privada de Dios». Nunca lo dudé. Si volviera a nacer sería de nuevo esposa del Señor”, comparte la hermana.

Desde muy joven comenzó a trabajar como misionera laica con los inmigrantes y así pasó 26 años de su vida. Recorrió 13 países diferentes (incluyendo el suyo) en esta labor: Ecuador, Perú, Panamá, Bolivia, Chile, República Dominicana, Haití, Puerto Rico, Costa Rica, España, Barsil y Estados Unidos. Al sentirse identificada con ellos y gracias al consejo del arzobispo de San Juan Roberto González Nieves, decidió ingresar a la orden de las Hermanas Misioneras del Sagrado corazón, fundada por Santa Francisca Cabrini.

Así fue asignada a la arquidiócesis de Denver donde comenzó su labor pastoral en la parroquia Saint Cayetan. Allí hay más de 3.500 feligreses inmigrantes inscritos. “Para mí ha sido una experiencia muy bonita haber caminado con ellos, sufrido y reído con ellos. He visitado en la cárcel algunos que están en proceso de deportación”, indica.

Recientemente esta religiosa comenzó a servir en la parroquia Ascension donde semanalmente se reúnen más de 70 jóvenes en diferentes grupos para conocer y compartir si fe. “Quiero hacerles ver qué esperamos de ellos, que son líderes, que en manos de ellos está el hacer una Iglesia más viva y entusiasta en los Estados Unidos, integrada con la parte anglo”, puntualiza la hermana.

Al preguntarle el motivo de su alegría ella no dudó en responder que esta radica en “la relación personal con Dios” y en la vida de oración que es “un encuentro con Dios, no con uno mismo. Eso me va a abrir a las necesidades de los hermanos”.

La hermana López tiene así «entre ceja y ceja» el celo por la promoción de las vocaciones entre los hispanos del norte de Colorado. “Si propiciamos una atmósfera y cultura de la vocación podemos hablar de vocaciones en cada grupo parroquial e invitar a todos a clarificar qué quiere Dios de ellos. Pues en el siglo XXI Dios sigue llamando”, concluye la religiosa.

Para ver el video de su intervención vaya https://www.facebook.com/esDenverCatholic/videos/1048768128598038/