¿La Biblia habla del amor solo entre un hombre y una mujer?

Lara Montoya

La Palabra de Dios nos dice que el amor es y se manifiesta entre todas las personas, los unos a los otros sin distinción de sexo, raza, color o creencia o situación política, social o económica.

Pero me parece que el sentido de la pregunta es si en la Biblia ¿la unión matrimonial exclusivamente entre un hombre y una mujer? La respuesta es definitivamente SI. La Biblia solo reconoce como matrimonio la unión de un hombre y una mujer.

En el libro del Génesis encontramos: “Y dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, y a nuestra semejanza; y ejerza dominio sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo, sobre los ganados, sobre toda la tierra, y sobre todo reptil que se arrastra sobre la tierra. Creó, pues, Dios al hombre a imagen suya, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. Y los bendijo Dios y les dijo: Sean fecundos y multiplíquense, y llenen la tierra y sométanla; ejerzan dominio sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo y sobre todo ser viviente que se mueve sobre la tierra.”

Tomemos como verdad que los seres humanos fueron creados por Dios. Pero vemos un mundo en rebeldía contra el Creador. Siempre tratando de hacer nuestra voluntad y no la de Dios, como si nosotros supiéramos más de la vida que Él mismo e interpretamos la vida según nuestros deseos, gustos y conveniencias. Tomemos el misterio del matrimonio. En Génesis 2,24 dice: “Por tanto el hombre dejará a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y serán una sola carne”. Si el matrimonio es inherente al hombre, forma parte de su senescencia, desde el momento y antes de su creación, por lo tanto el matrimonio pertenece a la esfera de la ley natural y a la esfera de la ley divina, el matrimonio no puede estar subordinado a la voluntad de los hombres. Las leyes civiles no tienen jurisdicción sobre la ley natural así como tampoco sobre la ley divina. Tanto los legisladores de un estado o una nación no pueden ni tienen derecho de modificar lo que por ley natural y divina es en sí mismo. Por esto, a una unión que no sea entre un hombre y una mujer no puede ser llamada matrimonio, se le puede llamar con cualquier otro nombre pero no matrimonio.

La institución del matrimonio es para ser honrado de manera que se diferencie de otras relaciones.  El matrimonio debe ser reverenciado, animado, honrado y promovido como la relación específicamente dada por Dios entre el hombre y la mujer.  Puede haber muchos asuntos y temas que no estén claramente tratados en la Biblia, pero el matrimonio simplemente no es uno de ellos.  De los pasajes bíblicos tanto del Antiguo como Nuevo Testamento, podemos afirmar con seguridad la manera en que Dios piensa acerca del matrimonio; Dios dice que la institución del matrimonio es la unión entre un hombre y una mujer únicamente. Que es la unión que mejor refleja la ‘imagen’ de Dios.  La única unión que es ‘adecuada’ basada en la naturaleza de los seres humanos.  Una unión que junta a hombres y mujeres permanentemente mientas ellos “se unen” uno al otro de manera permanente.  La unión y el contexto en el cual los hijos son concebidos y criados.  La única unión que es dada y aprobada por Dios.  Una unión que debe ser comprometida, duradera e inseparable.  Una unión en la cual la mujer se someta al hombre y el hombre a la mujer de manera sacrificial.  Una unión que debe mantener un lugar especial de honor en nuestra sociedad.

Los obispos que participaron en el reciente Sínodo de la Familia, realizado en Roma del 4 al 25 de octubre tuvieron en cuenta estas enseñanzas y por ello en el documento final concordaron en el punto 76 que, aunque es necesario tener una actitud caritativa con aquellos que presenten tendencias homosexuales, no puede existir fundamento para establecer analogías “ni siquiera remotas” en los proyectos de equiparación del matrimonio entre personas del mismo sexo.

Agradecemos a monseñor Jorge de los Santos por responder a esta pregunta. Si tiene inquietudes o dudas de fe puede escribirnos a elpueblo@archden.org con el asunto que diga “Tu Iglesia te responde” o mandarnos un mensaje de texto por Facebook. 

 

 

Próximamente: Pastores en la calle

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Por: Roxanne King

En los últimos años, el Camino Neocatecumenal, un carisma de la Iglesia Católica que tiene como objetivo dirigir a la gente a madurar en la fe cristiana, ha anunciado, durante la Pascua, la Buena Nueva de Jesucristo en plazas públicas a través de la arquidiócesis. Este año, por primera vez, el proyecto de evangelización “Great Missión” (“La gran misión”) tuvo lugar en 16th Street Mall en el centro de Denver.

Desde el inicio, hace 35 años, el 16th Street Mall ha permanecido como una de las principales atracciones para los visitantes, donde llegan tanto turistas como personas del lugar al corredor de una milla de largo, que ofrece una variedad de restaurantes, tiendas y negocios.

“Era el lugar perfecto para la Gran Misión, dijo el sacerdote de Denver Grzegorz Wojcik, original de Polonia, quien fue parte del equipo del camino en la parroquia St. Louis en Englewood, y que anunció la Buena Nueva en el centro comercial. “¡Fue estupendo…enseñar [a la gente] que la Iglesia los está buscando”! dijo el Padre Wojcik, quien hoy es el párroco de St. William en Fort Lupton. “Esto demostró que aún en Denver, una ciudad moderna, Jesucristo va hacia ellos.

El 14 de mayo, el quinto domingo de Pascua, el equipo de Great Mission llevó a cinco sacerdotes católicos, quienes ofrecieron confesiones en el centro comercial.

“Nunca he visto eso antes, que el sacramento [de Reconciliación] venga a las calles”, dijo Flora Potter, miembro del equipo de Great Mission a quien se le asignó sostener una pancarta que decía: “Confesión disponible con un sacerdote católico, HOY”.

“Fue el momento de evangelización más increíble que he experimentado”, dijo Potter. “Llevar el amor de Cristo a la gente en la calle ¡Pastores, que huelen a oveja!”.

“Mientras la gente leía las palabras en la pancarta, sus caras expresaban sorpresa, incredulidad, tristeza, sufrimiento, alegría, ira, dolor, deleite, disgusto y gratitud ¡Me di cuenta de que esto era verdadera evangelización!”, dijo Potter.

“Fue llevar a Dios a las calles”, añadió, “donde la gente pudiera verlo”. El padre Wojcik dijo que la experiencia le recordó escenas de las Escrituras donde la gente pasa por su vida cotidiana y de repente, Cristo aparece.

“Jesús estaba presente ahí,” dijo el padre Wojcik. “Él los estaba buscando. Estaba dando felicidad, la oportunidad de ser libres”.

A pesar de la disponibilidad abundante de los sacerdotes, el padre Wojcik dijo que solo unas 20 personas aprovecharon la confesión.

“Las pocas personas que vinieron, a pesar de las distracciones del 16th Street Mall, fueron increíbles”, dijo.

“Fue un privilegio llevar a cabo este anuncio que cambia vidas”, afirmó. “¿Cómo puedes vivir de la misma manera después de saber que Jesús está aquí en 16th Street Mall, entre las calles 16th y Champa?”.

La mayoría de los transeúntes, dijo el sacerdote, consideraron curioso y entretenido el esfuerzo de evangelización.

“Algunos se pararon por un minuto o dos”, dijo. “Muchos tomaron fotos, pero muy pocos se quedaron a escuchar. Fue un gran descubrimiento: de que Jesús es como un espectáculo, como si no lo necesitaran. No hay tiempo para Jesús, tengo que vivir mi vida”.

Lo que pudo parecer tonto para muchas personas, no lo fue para el equipo de evangelización. “Pudimos hablar con estudiantes, indigentes, veteranos viviendo en casas de refugio, gente que vive en el centro que son afluentes”.

“Gente de toda clase social pasa por ahí”, dijo Sue Van Doren, coordinadora del equipo de 13 miembros de Great Mission de 16th Street Mall, que cuenta con el apoyo de una comunidad de unas 40 personas.

“Estamos anunciando la Buena Nueva de que Dios te ama y te conoce por tu nombre”, dijo. “Hubo oración, cantos y bailes -la gente de nuestra comunidad hablaba conaquellos que estaban en la calle ¡Fue maravilloso!”.

El esfuerzo no fue para hacer proselitismo o para o hacer nuevos miembros del Camino o católicos conversos , dijo el padre Wojcik.

“Fue para mostrar el rostro de Jesucristo”, dijo. “Para anunciar el Evangelio. Fue la Iglesia presente, recordándole a la gente el amor de Dios”.

“Como un faro que ilumina a los barcos que están en el mar”, añadió, “la gente no tiene que venir [a la Iglesia], si no que necesitan ver a Cristo [para que] puedan ser salvos”.

Traducido del original en inglés por Mavi Barraza.