No impidamos la acción del Espíritu Santo, pide el Papa

VATICANO, 12 May. 14 / 09:25 am (ACI/EWTN Noticias).- Durante la Misa matutina celebrada en la Casa Santa Marta, el Papa Francisco recordó que es el Espíritu Santo el que actualiza a la Iglesia y la impulsa más allá de los límites, por ello, exhortó a no ponerle impedimentos sino más bien ser dóciles a su acción.

“El Espíritu Santo es la presencia viva de Dios en la Iglesia. Es el que hace que la Iglesia ande, el que hace que la Iglesia camine. Cada vez más, más allá de los límites, hacia adelante. El Espíritu Santo con sus dones guía a la Iglesia”, expresó el Papa al reflexionar sobre uno de los pasajes de los Hechos de los Apóstoles.

Una comunidad de paganos –recordó el Papa- acoge el anuncio del Evangelio y Pedro es testigo ocular de la bajada del Espíritu Santo sobre ellos, pero primero duda en tener contacto con lo que siempre había creído “impuro”. Y luego recibe duras críticas de parte de los cristianos de Jerusalén, escandalizados por el hecho de que su jefe había comido con unos “no circuncisos” y hasta los había bautizado. Un momento de crisis interna, que el Papa recuerda con un matiz de ironía.

“Algo que no se podía ni pensar…. Si mañana llegara una expedición de marcianos, por ejemplo, y algunos de ellos vinieran donde nosotros, digo marcianos ¿no?… Verdes, con esa nariz larga y las orejas grandes, como los pintan los niños… Y uno dijera: ‘Pero, yo quiero el bautismo’. ¿Qué pasaría?”, preguntó Francisco.

El Santo Padre señaló que el Espíritu sopla donde quiere, pero una de las tentaciones más recurrentes de quien tiene fe es la de ponerle trabas en el camino y de desviarlo hacia una dirección, en lugar que hacia otra. Una tentación que no faltaba tampoco en los albores de la Iglesia.

Sin embargo, explicó el Papa, Pedro comprende su error cuando una visión le ilumina una verdad fundamental: nadie puede llamar “profano” lo que ha sido purificado por Dios. Al narrar estos hechos a la muchedumbre que lo critica, el Apóstol los tranquilizó con esta afirmación: ¿Si por lo tanto Dios les ha dado el mismo don que nos dio a nosotros, por haber creído en el Señor Jesucristo, quién soy yo para poner impedimentos a Dios?

“Cuando el Señor nos indica el camino ¿quiénes somos nosotros para decir: ‘¡No Señor, no es prudente! No, hagamos así…? Y Pedro en esa primera diócesis – la primera diócesis fue Antioquía – toma esa decisión: ¿Quién soy yo para poner impedimentos?’”, expresó el Papa.

Según informó Radio Vaticana, el Santo Padre indicó que esta es una bella palabra “para los obispos, los sacerdotes y también para los cristianos. Pero ¿quiénes somos para cerrar puertas? En la Iglesia antigua, incluso hoy, está el ministerio del hostiario. Y ¿qué hacia el hostiario? Abría la puerta, recibía a la gente, la hacía pasar. Pero ¡nunca fue el ministerio del que cierra la puerta!”

Dios ha dejado la guía de la Iglesia “en manos del Espíritu Santo”, que nos enseñará todo y  “hará que nos acordemos de lo que Jesús nos ha enseñado”

“No se puede comprender la Iglesia de Jesús sin este Paráclito, que el Señor nos envía para ello. Y cumple estas opciones impensables ¡pero impensables! Para usar una palabra de San Juan XXIII: es precisamente el Espíritu Santo el que actualiza la Iglesia: verdaderamente la actualiza y hace que vaya adelante. Y nosotros los cristianos debemos pedir al Señor la gracia de la docilidad al Espíritu Santo. La docilidad a este Espíritu, que nos habla en el corazón, nos habla en las circunstancias de la vida, nos habla en la vida eclesial en las comunidades cristianas, nos habla siempre”, concluyó el Papa.

Próximamente: La ballena de la muerte

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La semana pasada se dieron a conocer las infelices declaraciones del supuesto autor del juego “La Ballena Azul”. Philipp Budeikin, ruso, de 22 años, expulsado de la facultad de psicología y detenido desde noviembre pasado, dijo sin mostrar ningún tipo de remordimiento: “Sí, realmente lo hice, murieron felices. Les di lo que no tienen en la vida real: calidez, comprensión y comunicación”.

Y según sus declaraciones, Budeikin se cree con el criterio de dividir a los adolescentes en dos grupos: “personas” y “residuos biodegradables”.  De incitar a los jóvenes que pertenecen al segundo grupo (según su tétrica clasificación) a quitarse la vida. “Los residuales son aquellos que no tienen ningún valor para la sociedad, sino que, al contrario, le hacen daño a esta. Yo estaba limpiando la sociedad de esas personas residuales”, comentó a la prensa.

Cincuenta retos en cincuenta días que se aprovechan de jóvenes vulnerables, (¡cuántos de nosotros lo fuimos también!) que viven quizás en alguna situación de soledad o que pasan por un momento de tristeza o confusión y que, al no hallar un sentido en su vida real, buscan refugio en el mundo virtual. Es allí donde estas mentes tan moldeables se encuentran con un juego que los atrapa, con maestros anónimos por quienes se dejan “guiar” y hacia quienes sienten temor por las amenazas que reciben en contra de sus familias si no les hacen caso.

Uno de los retos es ver por un día entero películas de terror enviadas por su “maestro” para alterar sus emociones, hacerlos más vulnerables y predisponerlos para aceptar los retos más peligrosos: cortarse la piel hasta tatuarse una ballena, pararse frente a un piso alto y finalmente lanzarse desde un edificio para morir.

Al ver este fenómeno, que al parecer también ha cobrado víctimas en Colombia, me pregunto por la situación de estos jóvenes. Quizás muchos de ellos adolecían de esa “calidez, comprensión y comunicación”. Quizás sus padres estaban demasiado ocupados y pensaron que la mejor manera de entretenerlos era llenándolos de aparatos. A lo mejor no hubo tiempo para una adecuada supervisión sobre lo que veían en las redes. Ni para un diálogo abierto sobre los peligros de navegar solos en el ciberespacio sin ningún límite.

Es normal que los adolescentes se hagan preguntas sobre el sentido de su propia vida. Que experimenten una fuerte necesidad de ser queridos y orientados. En sus mentes van gestándose los sueños que serán decisivos para el desarrollo de su vida adulta.

Necesitan sentirse valiosos (¡y lo son!) y superar retos en los que descubran sus capacidades. Pero estas inquietudes deben plantearse en el mundo real y no a maestros anónimos. Es en el seno de una buena familia, de profesores comprometidos donde encontrarán la “calidez, comprensión y comunicación” pero no aquella inventada por Budeikin sino la que ofrecen de seres humanos que buscan orientarlos en un momento que es clave, hacia una vida llena de sentido. En la que entiendan están muy lejos de ser “residuos biodegradables”.