Habla el biógrafo de San Juan Pablo II

George Weigel estará este mes en Denver

Karna Lozoya

Un tríptico es una pintura, o más comúnmente un retablo, que aparece en tres paneles, aunque debe entenderse como una composición única.

El año que pasó George Weigel, biógrafo y viejo amigo de San Juan Pablo II ha comentado lo que él llama como el “tríptico de Juan Pablo II” en su más reciente biografía Lessons in Hope: My Unexpected Life with St. John Paul II “Lecciones de esperanza: mi inesperada vida con San Juan Pablo II -n-d-t”.  (Basic Books, 2017), disponible por el momento solo en inglés.

Esta nueva publicación completa los dos primeros best seller sobre la vida de este papa: “Testigo de esperanza” (2000), Plaza y Janes editores y “Juan Pablo II: El final y el principio”, editorial Planeta 2011.

Este mes Weigel estará en Denver para hablar sobre su nuevo libro. Su conferencia en inglés se llevará a cabo en la parroquia Holy Name en Sheridan el 30 de enero y en el centro Thomas Aquinas en Boulder el 31 de enero.

 

DC: ¿Cómo fue su primer encuentro con San Juan Pablo II? ¿Hay algo que haya marcado este encuentro que lo haya llevado a creer que usted tendría una larga amistad con el futuro santo?

Weigel: “Como cuento la historia en Lessons in hope, mi primera real conversación con San Juan Pablo II fue en septiembre de 1992 cuando le presenté una copia de mi libro “, The Final Revolution: The Resistance Church and the Collapse of Communism”, “La revolución final: La resistencia de la Iglesia y el colapso del comunismo n.d.t.” el cual él había leído previamente. Pienso que ha apreciado este libro, no porque haya hecho de él el héroe de la historia, sino porque el libro sugiere una manera de interpretar la historia que es paralela con la suya propia: A largo plazo, la cultura (no la política ni la economía) es la fuerza más dinámica de la historia. Él me pidió que siguiéramos en contacto y así fue, a pesar de que no tenía ni idea en 1992 a dónde llegaría todo esto”.

 

DC: Usted dice que hay todavía mucho que aprender de Juan Pablo II, pero ¿cree que nuestro mundo acelerado ya está olvidando su legado? Si es así, ¿cómo podemos contrarrestar eso?

Weigel: “Me parece asombroso que cada verano, cuando enseño en Cracovia, tengo que enseñar a los estudiantes polacos la historia moderna de su propio país y el papel heroico de la Iglesia para vencer tanto el nazismo como el comunismo.  Lamentablemente, llegué a esperar esa falta de perspectiva histórica de mis estudiantes estadounidenses, pero que los polacos no la conozcan, habla de la fragilidad de la memoria histórica.

La única forma de contrarrestar este problema es, bueno, contrarrestarlo: predicando y enseñando el magisterio de San Juan Pablo II como una auténtica interpretación del Concilio Vaticano II que quiere poner la Iglesia en el camino hacia la Nueva Evangelización. Naturalmente, ¡también pienso que podría ayudar si la gente lee mis libros! Quizás Lessons in Hope, el cual considero que es un libro muy amigable sobre historias y anécdotas, ayudará a introducir esta gran figura a aquellos que solo tienen una vaga memoria – y motivarlos a leer “Testigos de esperanza” y “Juan Pablo el final y el principio”.

 

DC: Denver se prepara para celebrar el 25 aniversario de la visita de San Juan Pablo II a esta ciudad para la Jornada Mundial de la Juventud en 1993 ¿Qué importante fue esta visita para los Estados Unidos y para San Juan Pablo II?

Weigel: “Él amó esto, y amó hablar de esto porque le habían dicho que esto no podía ser posible (incluso muchos obispos de los EE. UU.), y yo cuento esta historia en Lessons in Hope, en la cual él orgullosamente proclamó la última vez que cenamos juntos, cuando hablamos de la JMJ en 1993: “¡Me di cuenta de que estaban equivocados!”.

Estoy seguro de que la JMJ en 1993 fue un punto de giro para la Iglesia en Denver, que ahora es un modelo de nueva evangelización en una diócesis. Y creo que tuvo un “efecto dominó” en todo Estados Unidos. Varios proyectos de pastoral juvenil y de preparación para el matrimonio tienen sus orígenes en la JMJ de Denver.

Y, por supuesto, hay múltiples vocaciones: al sacerdocio, a la vida consagrada y al matrimonio que nos han inspirado en estos días memorables. Por ello la Iglesia entera en Estados Unidos tiene una gran deuda de gratitud hacia Denver, hacia el cardenal J. Francis Stafford (quien tuvo el coraje de tratar junto con otros lo que se había dicho que era imposible), y por supuesto, hacia Juan Pablo II”.

 

DC: Para los jóvenes millenials que no tuvieron la oportunidad de vivir en la época de San Juan Pablo II, ¿por dónde pueden comenzar a conocer la vida de este Pontífice?

Weigel: Bueno, ¡quizás les sugeriría comenzar leyendo Lessons in Hope! El intento de este libro es introducir a Juan Pablo II de un modo asequible a través de historias.

 

D.C: ¿Alguna otra anécdota sobre Juan Pablo II que usted considere que se debe contar más que cualquier otra?

Weigel: “Como mencioné en Lessons in Hope, una vez me dije a mi mismo, hablando de otras biografías: “Ellos tratan de entenderme desde afuera, pero yo solo puedo ser entendido desde adentro”. Y no fue un comentario enojado o amargado, fue casi melancólico. Pero tiene un poderoso recordatorio de que todo lo que él logró, en la Iglesia y en el mundo, tiene el fruto de su oración y yo he tratado de mantener esto en las tres obras que ahora considero que son mi “tríptico de San Juan Pablo II”: Testigo de esperanza, el final y el principio y ahora Lecciones de esperanza”.

 

Escucha a George Weigel en su conferencia en inglés:

“JP II and the Evangelical Catholicism of the future”

Parroquia Holy Name, Sheridan. Enero. 30

7-9 p.m.

Centro St. Thomas Aquinas, Boulder. Enero. 31

See website for details: thomascenter.org

 

Traducido del original en ingles por Carmen Elena Villa

Próximamente: La oración es la mejor arma

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¿Sabías que diariamente cada uno de nosotros ve centenares – si no son miles – de avisos publicitarios? De hecho, el censo entre los investigadores de marketing dice que es posible que se vean o escuchen hasta 4 mil por día.

Estamos bombardeados de mensajes y al mismo tiempo nos consuelan las palabras de San Pablo en su carta a los tesalonicenses: “Estad siempre alegres. Orad constantemente. En todo dad gracias, pues esto es lo que Dios, en Cristo Jesús, quiere de vosotros” (I Tes 5. 16 – 18).

Esta columna es la tercera y final de una serie de artículos que he escrito sobre la Exhortación Apostólica del Papa Gaudete et Exsultate, Regocijaos y alegraos, (las otras dos columnas se han publicado en nuestra página web n.d.t) la cual tiene como objetivo inspirar a todas las personas a la santidad. Como expliqué en mi columna anterior esta semana estaré reflexionando sobre la sección “En oración constante” y “Combate, vigilancia y discernimiento”. He escogido focalizarme específicamente en estas secciones porque ellas nos indican cómo los cristianos debemos interactuar y ver el mundo en el cual vivimos.

Y las preguntas sobre nuestra cosmovisión son especialmente importantes ya que la verdad se vuelve más difícil de descubrir con la avalancha de información que experimentamos.

El Papa Francisco dedica la última sección de su capítulo sobre la santidad al tema “En oración constante”, como la exhortación que hace San Pablo de orar continuamente. Esto suena imposible, y lo sería si tuviéramos que confiar solo en nuestras fuerzas o en nuestra capacidad de concentración. Pero sabemos que “para Dios todo es posible” (Mt. 19, 26).  Este reto es tan importante que el Papa Francisco dice: “No creo en la santidad sin oración” (GE 147).

La batalla que cada uno de nosotros enfrenta cada día y cada minuto está entre las realidades inmediatas que nos rodean en este mundo y las realidades sobrenaurales que se encuentran de manera simultánea en el trabajo. Tendemos a concentrarnos en lo que podemos ver y olvidamos aquello que no podemos ver. El Papa Francisco escribe. “El santo es una persona con espíritu orante, que necesita comunicarse con Dios. Es alguien que no soporta asfixiarse en la inmanencia cerrada de este mundo, y en medio de sus esfuerzos y entregas suspira por Dios, sale de sí en la alabanza y amplía sus límites en la contemplación del Señor” (GE 147).

Estar en oración continua no quiere decir recitar plegarias en todo momento o esperar siempre emociones intensas. Significa más bien permanecer en presencia de Dios en todo lo que hagamos.  Hacemos de Dios el final de cada acción, pensamiento o palabra. El Santo Padre cita a San Juan de la Cruz para describir esta manera de vivir. “Procure ser continuo en la oración, y en medio de los ejercicios corporales no la deje. Sea que coma, beba, hable con otros, o haga cualquier cosa, siempre ande deseando a Dios y apegando a Él su corazón” (GE 148).

El secreto de permanecer conectados con Dios en todo momento está en la relación con la Santa Trinidad.  Cuando sepas en tu corazón que tu identidad más fundamental es la de hijo de Dios Padre, serás capaz de pasar tiempo en silencio, descansando en la presencia del Espíritu Santo y escuchando atentamente su palabra. “En ese silencio es posible discernir, a la luz del Espíritu, los caminos de santidad que el Señor nos propone”, dice el Papa Francisco (GE 150).

El tiempo que empleamos encontrando a cada persona de la Santa Trinidad es lo que inflama nuestros corazones y nos cura. Nos permite profundizar en la realidad y aviva nuestra experiencia. El Papa se inspira en una hermosa experiencia de Santa Teresita de Lisieux para describir cómo una comunidad puede ser transformada.

“Una tarde de invierno estaba yo cumpliendo, como de costumbre, mi dulce tarea”, cuenta Santa Teresita. “De pronto, oí a lo lejos el sonido armonioso de un instrumento musical. Entonces me imaginé un salón muy bien iluminado, todo resplandeciente de ricos dorados; y en él, señoritas elegantemente vestidas, prodigándose mutuamente cumplidos y cortesías mundanas. Luego posé la mirada en la pobre enferma, a quien sostenía. En lugar de una melodía, escuchaba de vez en cuando sus gemidos lastimeros (…). No puedo expresar lo que pasó por mi alma. Lo único que sé es que el Señor la iluminó con los rayos de la verdad, los cuales sobrepasaban de tal modo el brillo tenebroso de las fiestas de la tierra, que no podía creer en mi felicidad” (GE 145).

El Santo Padre también reconoce que hay una batalla constante librada por el diablo para alejarnos de la vida centrada en Dios. Al principio del capítulo cinco, refiriéndose al combate espiritual, el Papa Francisco marca un punto en el que dice que cuando hablamos de la batalla con el mal, la Iglesia no solo está hablando de enfrentar una mentalidad mundana o esforzarse por superar las debilidades humanas (cf GE 158 – 159). Satanás es real; él es “un ser personal que nos acosa” (GE 160).  Esto se demuestra, dice el Papa, con el poder destructivo del maligno en el mundo que nos rodea.

Al mismo tiempo, no tenemos por qué sentirnos intimidados por esta batalla, sepamos que Jesús en la cruz venció el pecado, a la muerte y a Satanás. “Nadie resiste si opta por quedarse en un punto muerto, si se conforma con poco, si deja de soñar con ofrecerle al Señor una entrega más bella”, (GE, 163). La clave está en participar de esta lucha dependiendo de Jesús, cultivando todo aquello que es bueno, verdadero y hermoso, profundizando en nuestra vida de oración y creciendo en el amor.

Y mientras que comenzamos este tiempo de verano, oro para que tú puedas fortalecerte con la armadura de la oración constante, para que, tanto tú como las personas sobre las cuales tienes influencia se acerquen más a Jesucristo. Te invito a que crezcas en tu devoción y atención a la Eucaristía, a que reces el Rosario en familia. Que las palabras del Papa Francisco en la Evangelii Gaudium te inspiren a aceptar este desafío: “El triunfo cristiano es siempre una cruz, pero una cruz que al mismo tiempo es bandera de victoria, que se lleva con una ternura combativa ante los embates del mal” (EG 85).